“Escape From Mr. Lemoncello’s Library”, de Chris Grabenstein

lemoncelloSi cogemos Charlie y la fábrica de Chocolate y lo mezclamos con Una noche en el museo y un poquito de Jumanji, nos saldrá algo muy parecido a este libro. Mr. Lemoncello es el gurú de los juegos de mesa, un millonario adorado por legiones de chiquillos, y da la casualidad de que es la mente maestra tras los planes de restauración de la Biblioteca de Alexandriaville (guiño guiño).

Doce niños del pueblo podrán entrar en la Biblioteca antes de su inauguración oficial para pasar una noche de juegos y diversión. Pero hay una sorpresa más: a la mañana siguiente a los niños se les ofrece la posibilidad de jugar un último juego que consiste en descubrir la salida secreta de la Biblioteca. El ganador será el protagonista de los anuncios de los juegos del Sr. Lemoncello.

Me parece bastante patético que se considere un premio salir en la TV así sin más. Antes una persona hacía algo admirable y como consecuencia salía en la tele; hoy en día una persona sale en la tele y como consecuencia se convierte en alguien admirable. Vaya mensaje más edificante para transmitir a los niños.

Pero en esta novela los chiquillos se lanzan con entusiasmo a resolver los acertijos que les indicarán la salida. Por supuesto hay un protagonista que es un cúmulo de virtudes, aunque su forma de ganar una de las 12 invitaciones no me gusta nada, y hay también un villano, un niño que se cree el más listo del mundo y que además hace trampas. Los demás niños se van alineando con nuestro héroe y por supuesto su rival recibe su merecido. Todo con unos personajes bastante planos y poco desarrollados, pero en fin, hay aventuras y se habla de libros, aunque no tanto de leer.

Este libro parece pretender hacer ver a los niños que las bibliotecas son lugares divertidísimos para jugar. Pues no. Son lugares divertidísimos para leer, para descubrir libros nuevos, para encontrar tebeos, películas e incluso juegos de ordenador. Y los bibliotecarios, si son buenos, son las personas que te pueden aconsejar libros nuevos. Tal vez recomienden este libro a niños de menos de 10 años, pero creo que los niños mayores se darían cuenta de que no es muy bueno que digamos.

“Truly Madly Guilty”, de Liane Moriarty

truly-madlyO, como lo llaman mis amigas, “el libro de la barbacoa”.

Tengo un grupo de WhatsApp con otras madres de bebés de la edad del mío, ahora ya amigas entrañables, que nos sirve para consultarnos las dudas que nos surgen con la maternidad (“¿Tu hijo cuando se enfada intenta tirarse al suelo de cabeza, a ver si se provoca una lesión cerebral? ¿Sí? ¿No es solo el mío?”). Pero cuando llevaba más o menos un tercio de este libro sale un detalle que tenía que comentar con alguien, así que les pregunté si no les interesaría leerlo (soy así de astuta) y la mayoría se apuntaron con entusiasmo.

La novela alterna dos líneas temporales, una en la actualidad y otra que va narrando los acontecimientos de un mes atrás, cuando dos parejas de amigos que se iban a reunir en la casa de una de las parejas acaban en la de los vecinos para una barbacoa. Y allí se produce un incidente que tiene un grave impacto en las vidas de todos, como se ve en la parte de la historia que tiene lugar en el presente. El punto de vista va variando entre todos los personajes, con lo que podemos ver cómo lo ocurrido ha afectado a cada uno de ellos.

El detalle del que quería hablar con mis amigas ocurre justo antes de la barbacoa, y el incidente posterior es tan terrible que casi hizo que me arrepintiera de habérselo recomendado. Pero la verdad es que esta novela es lo que los americanos llaman un page-turner. ¿Cómo diríamos eso en castellano? ¿Un libro que engancha? La cuestión es que es un libro de lectura fácil, muy entretenido y aunque me lo hizo pasar mal durante un ratito me alegro de haberlo leído.

Además, ahora mis amigas y yo seguimos compartiendo lecturas, lo que tiene muchísimo mérito porque encontrar tiempo para leer cuando se tiene un bebé (algunas incluso dos) es una tarea casi imposible.

“Ríos de Londres”, de Ben Aaronovitch

riosHay muchas formas de llegar a un libro, y yo a este llegué porque lo recomendaba una de mis escritoras favoritas, Lois McMaster Bujold. Pensé, si a ella le gusta, seguro que a mí también, y no me equivocaba.

Peter Grant está pasando sus últimos días como policía en prácticas en Londres, cuando le ocurre algo muy peculiar. Mientras vigila el escenario de un crimen se le acerca un testigo para darle información importante para la investigación. Esto le vendría muy bien para promocionarse ante sus superiores y conseguir un buen destino tras la graduación, si no fuera por un pequeño detalle: el testigo es un fantasma.

Pero al final las cosas salen bastante bien, ya que Peter ha llamado la atención del Inspector Jefe Nightingale, el último brujo de Inglaterra y el jefe (y hasta ese momento el único miembro) de la división de Investigaciones Paranormales de la Policía. Así que en vez de verse metido en la aburridísima Unidad de Seguimiento de Casos, que es la que lleva todo el papeleo de las investigaciones, Peter se muda de su habitación en la academia a la mansión de Russel Square donde vive el Jefe Nightingale, a partir de ese instante su maestro de hechicería. Y comienza una animadísima investigación para capturar a un extraño ser que va ocupando y destrozando cuerpos cuerpos, mezclada con un buen lío entre los dioses de los ríos de Londres. Todo contado con evidente estupor y resignación por el encantador agente Peter.

Me ha gustado un montón y me ha entretenido muchísimo, y estoy deseando leer los siguientes libros de la serie.

“Nod”, de Adrian Barnes

nodEste no es el primer libro que he leído este año, que va, es que tengo un montón de libros atrasados que comentar, a ver si consigo ponerme al día pronto. Así que vamos al tema.

¿Qué pasaría si la gente de pronto ya no fuese capaz de dormir? Pues que todos morirían en un par de semanas. Esa es la premisa de esta novela, solo que no todo el mundo padece este extraño insomnio, sino que quedan unos pocos que siguen durmiendo a pierna suelta, muchos de ellos niños, que siguen durmiendo pero dejan de hablar por completo. Los durmientes resultan son fáciles de distinguir, provocando la ira de los menos afortunados.

Según parece, tras sólo seis días sin dormir, se desarrolla paranoia. Y a las cuatro semanas se produce la muerte. No sé cómo han llegado a esas cifras pero espero que no tenga que ver con Guantánamo. Así que los que pueden dormir tienen que aguantar ese tiempo para poder sobrevivir al este trance, pero la cosa se complica para el protagonista, un erudito que escribe sobre etimología y que ve cómo su último manuscrito se convierte en una especia de Biblia para los insomnes.

Es un libro muy peculiar, pero que deja muchas cosas sin explicación, planteando más preguntas de las que responde. ¿Por qué la gente no puede dormir? ¿Por qué algunos sí? ¿Por qué comparten el mismo sueño? Éstas y otras preguntas quedan sin respuesta, en la espiral de violencia que se desata cuando la gente empieza a perder el juicio por culpa de la falta de sueño.

Una novela extraña pero interesante, aunque tiene una cosa que no me gusta nada, y es cómo retrata a los personajes femeninos. Los hombres con la falta de sueño se vuelven violentos, mientras que las mujeres simplemente se acuestan con cualquiera. ¿Por qué? Otra pregunta para la que no nos dan respuesta, aunque me temo que sea simplemente porque el autor es un cerdo machista.

 

“Ciudad de hueso”, de Cassandra Clare

cazadoresMeh.

Supongo que podría ser más prolija y explicar con detalle mi opinión sobre esta novela, pero es que me ha parecido así de floja. Unos protagonistas que no se deciden entre ser seres mágicos con poderes , newyorquinos cosmopolitas o quinceañeros inmaduros, unos demonios terribles, peligrosísimos, espantosos, a los que cualquiera de los críos que acabo de mencionar puede liquidar en un periquete. Y para rematar, y aquí viene un spoiler de los gordos pero me da igual, ¡la parejita que se pasa tonteando toda la historia resultan ser hermanos! ¡Y parece que les da igual! Momento grima total, y un motivo más para no leer el siguiente libro. ¡Porque hay más! Las decisiones editoriales son un misterio para mí.

Por cierto, después de terminarlo he leído en alguna parte que la autora ha sido demandada por plagio, no sé si por esta novela o por otra. Me sorprende que alguien quiera copiar una historia tan floja, pero tal vez el original era mucho mejor.

“Over Sea, Under Stone”, de Susan Cooper

sea-stoneEsta novela infantil es la primera de la serie The Dark is Rising, en la que los niños de la familia Drew se enfrentan a las fuerzas de la oscuridad en la búsqueda de un tesoro Artúrico.

Los Drew van a pasar las vacaciones en Cornualles, en la casa que su excéntrico tío abuelo Merry ha alquilado, y por la que mucha gente muestra interés. Un día lluvioso sin poder salir los lleva a explorar la casa a fondo, y un pasadizo detrás de un armario desvela un misterio y los niños se lanzan con entusiasmo a resolverlo, sin que sus padres se enteren de nada de lo que está pasando, por supuesto.

El resultado es una mezcla entre Narnia, Los Cinco e Indiana Jones que resulta ser mucho más entretenido de lo que yo esparaba al empezarlo.

Se nota que esta novela se escribió hace 50 años, en primer lugar por el estilo un poco anticuado, pero sobre todo por la total ausencia de tecnología. Los niños resuelven el misterio a base de esfuerzo e investigación, no haciendo una búsqueda en Google. Tienen que desplazarse físicamente a los lugares donde pueden estar las pistas y verlas con sus propios ojos, y utilizar el razonamiento deductivo para descifrarlas, puesto que los obstáculos con los que se encuentran no son solo físicos sino también mentales.

No es el mejor libro de aventuras que he leído, ni mucho menos, y desde luego no va a ocupar un lugar preferente en la futura lista de lecturas de mi Cachorro, pero tampoco está nada mal.

“Men at Arms”, de Terry Pratchett

men-at-armsCon este libro, el número 15 de la serie de Mundodisco y el segundo dedicado a la Guardia Nocturna, se ve que Pratchett es perfectamente capaz de hablar de cosas muy serias haciendo que el lector se muera de risa.

El Capitán Vimes está a punto de abandonar la Guardia Nocturna, nada menos que para casarse con una millonaria de la nobleza que cría dragones. Y deja una Guardia llena de cambios, ya que se han empezado a aceptar nuevos reclutas pertenecientes a las minorías de Ankh Morpork: un troll, un enano y una mujer son las nuevas incorporaciones, sin contar al cabo Zanahora, el tipo más alto jamás adoptado por unos enanos. Y por si eso fuera poco se está fraguando una conspiración monárquica en el Gremio de Asesinos, a la que se alude de refilón y sin llegar a afirmar nunca nada.

Pero todo esto no es más que una excusa para pasar de una situación cómica a otra. Las discusiones entre trolls y enanos, enemigos acérrimos, absolutamente delirantes, no son nada comparadas con el descubrimiento de que los trolls no son tontos sino que, al ser organismos basados en el silicio, sus neuronas son más lentas porque están mal refrigerados.

Como siempre, lo mejor es el sentido del humor de Pratchett, quien con mucha sorna nos explica con mucha puntería cómo funciona el mundo. Uno de mis pasajes favoritos es este, en el que Vimes rumia la diferencia entre ricos y pobres:

La razón porque los ricos eran ricos, razonaba Vimes, era que se las arreglaban para gastar menos dinero.

Tomemos el caso de las botas, por ejemplo. Él ganaba treinta y ocho dólares al mes más complementos. Un par de botas de cuero realmente buenas costaba cincuenta dólares. Pero un par de botas, las que aguantaban más o menos bien durante una o dos estaciones y luego empezaban a llenarse de agua en cuanto cedía el cartón, costaban alrededor de diez dólares. Aquella era la clase de botas que Vimes compraba siempre, y las llevaba hasta que las suelas se quedaban tan delgadas que le era posible saber en qué lugar de Ankh-Morpork se encontraba durante una noche de niebla solo por el tacto de los adoquines.

Pero el asunto era que las botas realmente buenas duraban años y años. Un hombre que podía permitirse gastar cincuenta dólares disponía de un par de botas que seguirían manteniéndole los pies secos dentro de diez años, mientras que un pobre solo podía permitirse comprar botas baratas se habría gastado cien dólares en botas durante el mismo tiempo y seguiría teniendo los pies mojados.

Pero además, pasan cosas. No solo el Gremio de Asesinos, sino también el de Alquimistas y el de Payasos están alborotados y llenos de conspiraciones, que amenazan el tranquilo retiro de Vimes. Y es una suerte, porque el pobre ya estaba harto antes de empezarlo.