“Under Gemini”, de Rosamunde Pilcher

geminiVa a resultar que Rosamunde Pilcher tiene pocas novelas que merezcan realmente la pena, aparte de Los buscadores de conchas y El regreso. Y sin embargo nunca son desagradables de leer, siempre tienen algo, un tono, una especie de nostalgia del pasado que hace que incluso la historia más simple sea una lectura entretenida.

En esta ocasión la historia no es ni original: la joven Flora descubre que tiene una hermana gemela, Rose, que ha vivido siempre con su madre mientras ella lo hacía con su padre. E inmediatamente se inicia uno de esos despropósitos de suplantación de identidad que uno no se explica por qué lo intentan siquiera, ya que el cine y la literatura están llenos de argumentos así y nunca jamás consiguen sacar adelante el engaño. Está claro que los gemelos literarios no aprenden en cabeza ajena.

Y así es como la pobre Flora se ve embarcada en un viaje a Escocia con el ex-prometido de Rose, haciéndose pasar por ella para que la conozca la abuela enferma del chico. Quien por supuesto resulta ser una dama encantadora, lo que hace que Flora se sienta aún peor por el engaño, y para complicar más las cosas allí conoce a un guapo médico viudo…

Lo dicho, la trama no es original y en ocasiones es bastante cursilona. Lo que me gusta de esta novela, y de otras de esta autora, es su descripción de los lugares. La costa escocesa con su tiempo cambiante que hace que todo el mundo tenga botas de agua en la puerta incluso para los invitados, las fiestas a las que los hombres acuden con sus kilts y las viejas damas con las joyas de la familia, y todo en una época en la que no había Internet ni teléfonos móviles, y la gente ¡escribía cartas! ¡Y esperaban la respuesta durante varios días!

No es, ni de lejos, lo mejor que he leído este años, pero ha sido agradable. Como siempre.

 

“Bury Your Dead”, de Louise Penny

buryCon ésta ya van seis novelas del Inspector Jefe Gamache, el policía canadiense mesurado y compasivo que viene investigando los crímenes producidos en el pequeño pueblo de Three Pines. En esta ocasión, afortunadamente, no hay un nuevo cadáver en el tranquilo pueblecito, que los pobres estaban pasando una racha peor que en el Cabot Code de Jessica Fletcher. El Inspector está en Quebec, visitando a un viejo amigo mientras se recupera de las heridas recibidas en una operación policíaca, de la que poco a poco nos van contado detalles.

Pero parece que el Inspector se va encontrando mejor, o por lo menos recuperando la curiosidad, que es lo que hace que se involucre en la investigación cuando se descubre un cadáver en la Literary and Historical Society, el reducto anglófilo de la francófona Quebec. El asesinado es un famoso historiador obsesionado con encontrar el cuerpo del fundador de Quebec, Samuel Champlain. ¿Podría ser que estuviera en el sótano del local de la asociación inglesa?

El crimen sirve de excusa para hacer un repaso de la historia de la fundación de Quebec y para describir con detalle la ciudad. Siempre he dicho que soy friolera en exceso y que en mis especificaciones técnicas viene bien clarito que no funciono en temperaturas bajo cero. Pero la descripción de esta ciudad, en pleno invierno canadiense, con sus habitantes cubiertos de ropa hasta el punto de que es imposible distinguir una cara, es tan fascinante que tengo que decir que no me importaría visitarla. Incluso en invierno.

La resolución del asesinato se nos cuenta intercalada con la del secuestro del agente durante cuyo intento de rescate fue herido el Inspector y que lo ha dejado debilitado física y mentalmente, pero también con la reapertura de la investigación que parecía terminada en la novela anterior y que había enviado a la cárcel a su amigo Olivier. Alguna excusa había que buscar para volver a Three Pines, y si bien Gamache no se siente con fuerzas de salir de Quebec, envía a su fiel Beauvoir a comprobar que no han encarcelado al hombre equivocado.

Me sigue encantando esta serie. Los personajes son interesantes, la trama es entretenida, están bien escritas y siempre están llenas de detalles sobre la historia de Canadá, de la que no sé absolutamente nada. ¿Qué más se puede pedir?

“Odd Apocalypse”, de Dean Koontz

oddY con este van cinco libros de la serie de Odd Thomas, que cada vez se va volviendo más rara. Odd sigue vagando por California, yendo a donde su don magnético lo lleva, acompañado por la enigmática Annamaria y por sus dos perros, uno vivo y otro muerto. El tono de la historia continúa como en las dos anteriores, dando a entender que en algún momento nos van a explicar el significado de todo lo que está pasando, como si todo estuviera relacionado y hubiera un gran plan en alguna parte. Y mientras tanto pasan cosas raras, como en esta novela.

Odd y Annamaria son invitados por un magnate a pasar unos días en su mansión. Este es el tipo de cosas que le ocurren a Annamaria continuamente, la gente le ofrece ayuda de forma espontánea y sin saber muy bien por qué, incluso las malas personas, como parece ser este magnate.

Nada más llegar advierten cosas extrañas. Hay rejas en todas las ventanas, el personal de la casa es, por decirlo suavemente, antipático, y Odd experimenta un extraño suceso en el jardín en el que parece estar en dos líneas temporales a la vez.

Una vez más Odd resuelve el misterio de la casa, pero no el de su propia vida, que no parece avanzar ni pizca, al igual que en la novela anterior. Parecen libros de transición, en los que no se produce ningún avance ni en la trama ni en la historia personal de los protagonistas. Estoy deseando que Odd vuelva a su pueblo, o por lo menos que nos expliquen de una vez lo que está pasando, para poder pasar a otra cosa.

“Muerte y vida de Bobby Z”, de Don Winslow

bobbyEsta es la segunda novela de Don Winslow que leo, y hace ya cuatro años que leí la anterior. Si ha pasado tanto tiempo no es porque no me gustara, ni mucho menos, sino porque me pareció muy deprimente. La descripción que hace del mundo del narcotráfico entre México y los EEUU parece tan real y tan irremediable que le quita a uno toda esperanza de que algún día las cosas puedan cambiar.

Pero este libro, aunque también trata los mismos temas y tiene algunos momentos de gran crudeza, es mucho más ligero y divertido. Bobby Z es el gran capo de la droga en California, el Chico de Oro, surfista, guapo, al que todo le sale bien y la policía nunca pilla. Hasta que justo cuando por fin lo tienen y lo van a utilizar para intercambiarlo por un agente de la DEA, él va y se muere. Y ahí entra en juego Tim Kearney, un convicto de poca monta al que todo le sale mal, pero con una cualidad importante: es el vivo retrato de Bobby Z, justo lo que la DEA necesita para recuperar a su hombre. Sobre todo porque no les importa mucho lo que le pase después a Tim.

Es la perfecta comedia de enredo pero con asesinos a sangre fría, drogas y policías corruptos como protagonistas, para darle salero. Resulta que Tim es un ex-marine, así que consigue salir airoso de situaciones en las que Bruce Willis se echaría a llorar, al mismo tiempo que se liga a la chica y rescata al chiquillo de 6 años. Todo ello a un ritmo trepidante que hace que uno no pueda dejar de leer.

Y sí, tiene momentos muy duros, como cuando describe las actividades de los coyotes, los traficantes de seres humanos que pasan la frontera cargados de mexicanos aterrados, sin importarles mucho si cruzan vivos o muertos. Y tanto los narcos como los agentes de la DEA son unos seres humanos horribles, las dos caras de la misma moneda. Pero todo queda compensado con Tim, el perdedor por excelencia, pero que sabe qué es lo correcto, y lo hace.

Donde El poder del perro es deprimente de puro realista, Muerte y vida de Bobby Z es imposible tomársela en serio, de puro increíble.Pero es tan entretenida que la verdad, da igual.

“Las señoritas de escasos medios”, de Muriel Spark

murielEs terrible lo abandonado que tengo este blog, y no por falta de material, que tengo como media docena de libros leídos y sin comentar. O sea, que no es que no lea, sino que no escribo. A ver si me pongo las pilas y voy sacando de en medio el material atrasado, que esto es una vergüenza.

Uno de los libros que ya leí hace casi ¡dos meses! es esta joyita de Muriel Spark, una novela muy cortita ambientada en la primavera de 1945, la Segunda Guerra Mundial todavía activa en el Pacífico, pero ya terminada en Europa, y las chicas, todas jóvenes, trabajando en un ministerio u otro, por primera vez independientes, solteras, libres para hacer lo que quieran.

Las señoritas en cuestión viven en Londres, en un club para mujeres solteras, donde las estrictas normas no impiden que una chica “rápida” y un joven poeta anarquista con iniciativa (y acceso desde el edificio de al lado) tengan sus encuentros románticos en la azotea. Las chicas son casi todas de clase media, y bastante pobres, aunque tampoco es que hubiera mucho que comprar en aquella época de cartillas de razonamiento. Un mismo vestido de noche es utilizado por todas las chicas capaces de embutirse en él, a cuya propietaria le hacen ver que el prestarlo es casi un deber moral, y más si se trata de una cita importante.

Es una novela costumbrista muy divertida, aunque con un desenlace un tanto siniestro. Porque no todo es diversión y buena vida, ni el argumento del libro es frívolo, ni mucho menos. Incluso el vestido toma una gran importancia al final, siendo el centro de un comportamiento egoísta que es lo que lleva al joven anarquista a la conversión, y lo hace abandonar la poesía de protesta y convertirse en predicador.

Me ha gustado mucho, a pesar de que el tema religioso no me interesa nada, pero está muy bien contado.

Abandono: “La conexión”, de Sam Wells

Y con éste bato todos los récords, al abandonar tras leer sólo una página.

Este libro es el primero de una trilogía, Partials, en el que se describe un futuro no muy lejano, asolado por la guerra y sobre todo por la enfermedad. Un extraño virus hace que todos los bebés que nacen mueren a las pocas horas.

Y ahí está el problema, debo estar floja porque no tengo ni pizca de ganas de leer sobre bebés muertos. Tal vez cuando el Cachorro sea más grande me lo pueda tomar con más ecuanimidad, pero ahora mismo, paso.

“El pollo Pepe”, de Nick Denchfield

Cachorro humano

pepeDe todos los cuentos que tiene el Cachorro, El pollo Pepe es, sin ninguna duda, su favorito. En cuanto se lo enseño empieza a agitar brazos y piernas y se pone atacadito de la emoción.

Se trata de un libro con pop-ups, que nos cuenta en 4 páginas cómo se las ha apañado el pollo Pepe para crecer tanto. La respuesta no es una gran sorpresa: comiendo mucho.

Pero da igual la complejidad del mensaje, el Cachorro se lo pasa en grande viendo la barrigota del pollo Pepe sobresalir de la página. En la guardería del Cachorro lo leen varias veces al día, en castellano y en inglés, para enorme regocijo de la concurrencia que no se cansa nunca.

Es un cuento que se puede leer a bebés muy chiquitos, pero que también les gusta de más grandecitos: la niña de mi prima tiene año y medio y también es su…

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