“Brother Odd”, de Dean Koontz

Brother_OddEl pobre Odd ya no puede más. Está harto de tener que prevenir catástrofes y masacres y crímenes horrendos cuando la única información que tiene para hacerlo proviene de fantasmas mudos y extrañas apariciones de sombras siniestras. Así que se ha ido a un monasterio a hacer un retiro espiritual, un lugar apartado en las montañas de California donde los monjes y monjas llevan un colegio para niños discapacitados. Sin más contacto con su vida anterior que el fantasma de Elvis Prestley, lleva varios meses de tranquilidad, preparando tortitas para el desayuno de los domingos.

Pero nada dura en esta vida, así que la tranquilidad se acaba cuando Odd empieza a ver los extraños bodachs que presagian las muertes en masa rondando a los niños del colegio. En un par de días algo horrible va a pasarles a esos niños, y Odd es el único que puede evitarlo.

El desenlace de la historia resulta un pelín apresurado y MUY improbable, pero la verdad es que eso da igual. No es más que una excusa para pasar otro rato con un personaje que me gusta. Odd es un chico majo, con sentido del humor a pesar de todo lo que le pasa, y siempre tengo ganas de que las cosas le vayan bien. Sí que he echado de menos a los secundarios habituales, totalmente ausentes en esta historia ya que no transcurre en su pueblo, aunque hay interacción de sobra con personajes nuevos. Espero que vuelvan pronto, aunque el final de la novela llega con Odd todavía lejos de casa, una cosa muy misteriosa que me ha dado ganas de empezar el siguiente libro de inmediato.

No tengo muy claro a dónde pretende llegar esta serie, ni siquiera si va a tener algún sentido. Pero me entretiene un montón y se lee muy rápido, ha sido un buen contrapunto tras el tomazo de REAMDE.

“REAMDE”, de Neal Stephenson

reamdeUno de los pocos inconvenientes de leer ebooks es que no se sabe el número de páginas que tiene el libro. Es cierto que los Kindle dan un número de “posiciones”, pero es tan elevado que despista, y de todas formas, aunque se puede buscar cuántas páginas tiene la edición en papel no es lo mismo que sentir el peso del libro en la mano cuando se trata de un tomazo.

Es el caso de esta novela de Neal Stephenson, de más de 1000 páginas, y además de las densas. En esta ocasión no es ciencia-ficción, sino un thriller moderno con espías, yihadistas, la mafia rusa y hackers chinos. Stephenson es un maestro de lo que llaman el infodump, es decir, el exceso de información. Da todo lujo de detalles ya sea sobre el funcionamiento de la pistola Makarov rusa o sobre cómo se prepara un plan de vuelo, o sobre el proceso de marketing de un MMORPG (Massively Multiplayer Online Role-Playing Game). ¡Es como Dickens pero con Internet! Por eso me encanta.

La protagonista de la novela es Zula, una joven informática cuyo tío es el creador del MMORPG de moda, un mundo virtual en el que muchos de los personajes de esta historia pasan horas y horas. El novio de Zula, Peter, experto en seguridad informática, acaba de venderle unos números de tarjetas de crédito a la mafia rusa, pero al hacerlo inadvertidamente los infecta con el virus REAMDE (la palabra juega con el nombre de los archivos README). Esto provoca el secuestro de Peter y Zula, y una serie de viajes para localizar al hacker creador del virus. ¡Y eso es solo el principio!

En esta historia todos quieren rescatar a Zula, no solo su tío guay, sino algunos de los hombres a sueldo de los rusos y varios personajes a los que apenas conoce. Al principio esto me fastidiaba un poco, porque es verdad que la chica es maja e intenta hacer siempre lo correcto, incluso poniéndose ella en peligro, pero me parecía exagerado que la vendedora de té a la que acababa de conocer estuviera dispuesta a arriesgar su vida por ella. Sin embargo con el transcurso de la historia me di cuenta de que tenía sentido. ¡Es un videojuego! Zula es la princesa a la que hay que rescatar como sea, no importa nada más. ¿Por qué Mario y Luigi tienen tanto empeño en rescatar a la Princesa Peach? ¡Da igual! Es el objetivo del juego y punto.

Por suerte Zula no es una Princesa Peach, pasiva y sosa, esperando a que vengan a rescatarla, sino que hace todo lo que puede por rescatarse sola. Durante estas 1000 páginas de acción solo interrumpida para explicar cómo se establece la tapadera de un agente del MI6, incluir una descripción completa de los barcos de pesca de bajura chinos y otros temas igual de interesantes, Zula planea y pelea, y cuando todos los jugadores convergen en el mismo punto para el enfrentamiento final, ella también hace su parte.

Me encanta Neal Stephenson y sus personajes, ya sean refugiadas de Eritrea adoptadas en Iowa, repartidores de pizza cyberpunk o el mismísimo Alan Turing. Pero sus libros no son de lectura rápida, así que a ver cuando encuentro un hueco para la Trilogía Barroca.

 

“Animales del corral”

corralSiguiendo con las reseñas literarias talla 0, hoy os traigo Animales del corral, el absoluto favorito del Cachorro en este momento.

Se trata de un librito con páginas de cartón grueso, que en cada una muestra un ave de corral: el gallo, la gallina, los pollitos, el pato… Y en la zona de la derecha cuenta con una serie de botones que hay que pulsar para que suenen los cantos de cada una de las aves. La idea es írselos enseñando al bebé para que pueda empezar a imitarlos, aunque en nuestro caso no llegamos tan lejos: es abrir el libro y el Cachorro empieza a agitar brazos y piernas, en un despliegue de actividad que no es más que el preludio para cuando por fin empiezan los sonidos. Entonces parece llegar al paroxismo de pura alegría y empieza a aporrear el libro y a intentar agarrarlo para llevárselo a la boca, porque está claro que un objeto tan fascinante hay que llenarlo de babas.

Este libro fue regalo de Navidad de la abuela, que se nota que somos familia de libreros porque no hay Navidad en la que no se regale algún libro. Le regaló otro muy parecido a la niña de mi prima, que ya tiene un año y dos meses, pero sus reacciones son mucho más moderadas. La criatura toca con suavidad los dibujos y dice un “oh” admirado cuando escucha los sonidos, no lo aporrea como si su brazo fuera un mazo. No sé si es por la diferencia de edad, que ya se le nota la madurez, o que por ser niña es más delicada, pero desde luego no se parece en nada a la reacción de mi Cachorro.

En cualquier caso, aunque su apreciación de la literatura de momento se manifiesta con cierta rudeza, está claro que Animales del corral va a seguir siendo su favorito durante una buena temporada.

 

Publicado primero en Cachorro Humano.

“Forever Odd”, de Dean Koontz

ForeverOddPues sí, he leído el segundo libro de la serie de Odd Thomas inmediatamente después del primero, y como es lógico me ha decepcionado un poco.

El pobre Odd tiene que hacer frente a las consecuencias de los acontecimientos de la primera novela, que lo dejan deprimido y angustiado. Sigue teniendo el don de ver a los muertos, pero ahora sus esfuerzos para pasar desapercibido son en vano: se ha convertido en un héroe a nivel nacional y la gente lo reconoce por la calle. Por suerte no conocen su habilidad, por lo que la mayoría lo dejan en paz, pero se encuentra con una excepción, que es la que lo mete en el siguiente lío, cuando uno de sus amigos de la infancia es secuestrado para atraer a Odd hacia sus captores. Me pregunto si de verdad habrá gente por ahí tan desesperada por ver a los muertos. Y hablando de apariciones, hoy he leído en un artículo que Hitler no se suicidó en su bunker con Eva Braun, sino que fingieron sus muertes y se fueron los dos a Tenerife. ¡Como para encontrárselos en la playa!

He echado en falta a los personajes secundarios de la primera novela, que en esta apenas hacen una aparición fugaz, ya que Odd está solo en la búsqueda de su amigo durante casi todo el libro. Me gusta cómo interactúa con el Jefe de Policía y con la propietaria del restaurante donde trabaja, y que vienen a ser sus figuras paternas. Y me gustaría saber más de su padre el narcisista y su madre la psicópata, unos personajes tan terribles habría que aprovecharlos más.

Por lo demás Odd sigue siendo un buen chico, solo que ahora es un buen chico muy solo y muy triste, lo que  no tiene pinta de cambiar en los siguientes libros de la serie. Seguiré leyendo, aunque no creo que tan seguido, para saber si la vida del pobre Odd mejora un poco. Y porque una serie que cuenta con apariciones frecuentes de Elvis no se encuentra todos los días.

“Mi niño no me come”, de Carlos González

MininonomecomeYo fui una de esas niñas que comen fatal, con peleas en la mesa todos los días, la comida hecha una bola masticada mil veces y mi madre desesperada sin saber cómo hacerme tragar lo que quedaba en el plato. Luego, de repente, a los 12 años me entró hambre, y aunque nunca he sido una tragona, se acabó el problema.

Pero mi Cachorro, al menos por ahora, come estupendamente. Cuando está tomando el biberón más vale no interrumpirlo, ni siquiera porque se haya atragantado, porque los berridos son tremendos y a veces se enfada tanto que luego no hay manera de que se lo siga tomando. Y yo tan contenta, hasta la revisión de los 4 meses. La enfermera me preguntó por la cantidad que tomaba, y yo le contesté que unos 6 biberones diarios de 180 ml. Así que me dijo que por su peso, más de 7 Kg, debía subir a 210 ml.

Fue una tontería por mi parte hacerle caso porque yo sabía perfectamente que el Cachorro siempre dejaba un poco del biberón cuando le ponía 180, así que pasó a dejar bastante más al subir a 210. Si a eso le añadimos unos cuantos días de poco apetito, seguramente porque está empezando con los dientes, yo ya empecé a agobiarme por si no estaba bien alimentado.

La respuesta estaba en este libro, del pediatra Carlos González, que habla del terrible problema para las madres de los niños que no comen lo que ellas esperan. Según el Dr. González, el problema es mío por darle más comida de la cuenta.

El hijo de Ángela tiene un peso completamente normal; la media a los tres meses es de 5,980 kg. Lo que come (700 ml de leche son 490 kcal) también es normal, aunque probablemente es menos de lo que le han mandado. Muchos libros recomiendan a esta edad 105 a 110 kcal por kg (unos 900 ml de leche al día para nuestro protagonista); pero los nuevos datos indican que las necesidades medias son de 88,3 kcal/kg, y la menos dos desviación estándar es de 59,7 kcal/kg, lo que para este niño serían 732 y 495 ml de leche.

Las cuentas son fáciles: 88,3 kcal/kg x 7kg = 616 kcal al día que necesitaría mi cachorro. Sabiendo que 700 ml de leche son 490 kcal, por una simple regla de tres me sale que debe tomar 880 ml diarios, que repartidos en 6 biberones sale a unos 150 ml escasos. ¡Ya estaba tomando más que suficiente antes de aumentarle la dosis!

Así que hace ya más de una semana que hemos vuelto a los biberones de 180 ml, que se toma tan contento, en incluso en la primera toma de la mañana le estoy dando ya los 210 porque se lo estaba acabando enterito y parecía que quería más. En gran parte gracias a este libro, que con datos de la OMS, las agencias europeas y americanas de pediatría y con mucho sentido común explica que nunca hay que obligar a comer a los niños. ¡Qué alivio!

“Odd Thomas”, de Dean Koontz

oddA veces llego a los libros en zig-zag, como me ha pasado con este. Estuve echando un vistazo a la lista de los mejores libros de 2015 votada por los miembros de Goodreads, y en la categoría de Terror, que es un género que no me atrae especialmete, el ganador era una novela titulada Saint Odd, de Dean Koontz. No había leído nada de este autor, aunque sí que había oído hablar de él, así que pensé, por qué no, voy a darle una oportunidad. Pero claro, Saint Odd es el séptimo libro de la serie protagonizada por Odd Thomas, y me daría un patatús de los gordos si tuviera que leer una serie fuera de orden, así que me puse a buscar el primero, y ahora creo que es muy posible que llegue al séptimo.

Odd Thomas es un buen chico, a pesar de su nombre raro, de los padres absolutamente espantosos que tuvo que sufrir en su infancia y sobre todo, de su don. Porque Odd Thomas puede ver a los muertos. No los oye, porque no hablan, pero aún así intentan comunicarse con él, y Odd, siendo como es un buen chico, hace lo posible por ayudarlos. A terminar sus asuntos, a capturar a sus asesinos, lo que haga falta. Pero sin cursilerías tipo Entre fantasmas ni nada por el estilo. Odd hace lo que puede con su extraño don, y como eso ya le complica la vida bastante intenta que el resto sea lo más sencillo posible. Trabaja como cocinero en un restaurante de comida rápìda y no pretende llegar más lejos. No quiere hacerse rico ni famoso, solo vivir tranquilo y casarse con su novia del instituto.

Pero las cosas se complican cuando empieza a ver las extrañas sombras que presagian las grandes desgracias llegar a su pueblo por docenas. Algo malo va a pasar, y Odd debe averiguar qué es para intentar evitarlo.

Y me ha gustado mucho. Sobre todo por el personaje de Odd, que es un sol de chico, hasta el punto de resultar increíble. Un chico de 20 años sin vicios, amable y cariñoso a pesar de una infancia horrorosa y de una anormalidad como la suya es algo que solo se encuentra en la ficción, pero para eso leemos, ¿no? Por los personajes que a pesar de ser inventados consiguen que nos preocupemos por lo que les pasa.

Es un libro que se lee muy rápido, muy entretenido y que en ocasiones da verdadero miedo, aunque como ya he dicho no es mi género favorito. También es verdad que en ocasiones abusa de “ojalá hubiera sabido el horror que vendría luego”, y que algunos giros de la trama se ven venir de lejos, pero aún así lo he disfrutado, lo bastante como para ser capaz de leerlo en un par de días, con lo difícil que me resulta encontrar el tiempo. Incluso me siento tentada a leer ya el segundo de la serie, Forever Odd. Que falta mucho para llegar al séptimo.

“El conejito que quiere dormirse”, de Carl-Johan Forssén Ehrlin

conejitoUna de las consecuencias de la maternidad es que el tiempo del que dispone una para el ocio se reduce considerablemente. Vamos, que no me queda apenas tiempo para leer, que es mi actividad de ocio favorita.

Pero como estoy deseando que el Cachorro llegue a una edad suficiente como para poder leerle, ya estoy buscando cuentos que le puedan gustar. Sé que mi madre tiene listo para Navidad El pollo Pepe, que según me han dicho lo peta en las guarderías, así que yo le he comprado El conejito que quiere dormirse.

Hablaron de este libro en las noticias hace unos días, porque según parece es fantástico para dejar sopa al niño más insomne, eso si el progenitor-lector no se duerme antes. El autor es un psicólogo sueco que afirma tener el secreto para que nuestros churumbeles caigan dormidos sin protestar, con lo que todos acudimos en masa a entregarle nuestro dinero. Y no es que mi Cachorro tenga problemas para dormir, que aún no tiene 4 meses y ya duerme toda la noche seguida, pero quien sabe lo que nos depara el futuro.

El cuento trae unas instrucciones al principio, indicando dónde decir el nombre del niño, en qué tono leer ciertas partes, etc. El protagonista del cuento es un conejito que no es capaz de dormirse, así que va a hablar con su mamá para que lo ayude. Tiene unas ilustraciones bonitas, aunque se recomienda no enseñárselas al niño para que se duerma antes. Esto me parece un poco cruel, pero todo sea porque los adultos de la familia puedan  ver un capítulo de The Walking Dead sin causarle un trauma al crío.

El cuento pretende enseñar a los niños a relajarse para quedarse dormidos más fácilmente. Es muy peculiar, hay expresiones que se repiten muchísimo, como por ejemplo “dormir, ahora”. Es una sensación un poco hipnótica, aunque debo decirlo que yo lo leí enterito sin dormirme.

Por ahora quedará guardado en la estantería hasta que el Cachorro tenga un poco más de entendimiento y pueda disfrutarlo, pero espero que para entonces siga siendo igual de dormilón, y lo leamos por diversión y no por necesidad. ¡Y que podamos pasar pronto a lecturas más interesantes!