“El invierno del comisario Ricciardi”, de Maurizio di Giovani

inviernoCreo que no lo he comentado, pero este año he decidido seguir el Popsugar Reading Challenge. Se trata de leer 52 libros a lo largo del año, que vayan cumpliendo con una serie de características. El objetivo es leer libros que normalmente uno no leería, para expandir un poquito las lecturas habituales. Total, que para cumplir el reto hay que leer un libro que tenga en el título una estación, y mi amiga Yaiza me recomendó este.

Se trata de una novela policíaca ambientada en la Italia de Mussolini, en 1931. El Comisario es un hombre peculiar: entregado a su trabajo por completo, austero a pesar de pertenecer a una buena familia, solitario pero con algún amigo leal. Porque el Comisario guarda un secreto, y es que puede ver a los fantasmas de las personas que han muerto violentamente y escuchar sus últimas palabras. Este extraño don es lo que lo ha aislado casi por completo del contacto humano normal, salvo por su vieja nodriza y por el sargento Maione, quien considera su obligación proteger al Comisario, después de que éste le transmitiera las últimas palabras de su hijo, asesinado en un altercado en un bar.

El resto del entorno del comisario Ricciardi es abiertamente hostil, pero a él nadie lo distrae de la resolución de su nuevo caso: el asesinato de un famoso tenor, minutos antes de salir a escena para cantar Il Pagliaci. El fallecido era un divo de la peor especie, un tirano que maltrataba a sus inferiores mientras daba coba sin pudor a los poderosos en Roma, así que Ricciardi tiene que lidiar además con las interferencias de sus superiores, decididos a cerrar el caso cuanto antes para atribuirse los méritos.

La investigación y la resolución del caso son  entretenidos, pero lo mejor de esta novela son los personajes. La relación del comisario y el sargento, que lo cuida como un padre, y con su anciana nodriza, que le cocina platos indigestos y se lamenta de que no se case y le llene la casa de niños que cuidar. Pero sobre todo me ha gustado la delicadeza con la que se revela el mayor secreto de Ricciardi: todas las noches se sienta en la oscuridad ante su ventana para observar a su joven vecina, bordando a la luz de una lámpara. Es este romance en la distancia el que hace que tenga muy claro que voy a leer el siguiente libro de la serie.

“Before the Fall”, de Noah Hawley

fallUn avión privado con diez personas a bordo se estrella a los pocos minutos de despegar de Martha’s Vineyard, y solo dos pasajeros sobreviven al impacto: un pintor que ha visto días mejores y el hijo de cuatro años del dueño del avión, automáticamente convertido en rico heredero.

La historia se va desarrollando en dos líneas temporales, una que arranca con el accidente y la agotadora travesía a nado del pintor con el niño a cuestas, y continúa con la investigación, y la otra que en sucesivos flashbacks va dándonos los detalles de los demás personajes, incluida la tripulación, y en donde pueden estar las pistas que expliquen lo que ha pasado.

Se trata de un thriller de los de toda la vida, un quién-a-sido que va pasando de sospechoso en sospechoso y en el que nuestro héroe lo es de verdad, aunque no tardará en verse arrastrado por el fango por la prensa amarilla. ¿Quién es ese pintor, y qué hacía en el avión de un multimillonario? Si no se deja entrevistar, si no aprovecha la fama que le brindan, debe ser que oculta algo, porque es inconcebible que alguien no quiera salir en la televisión. A los medios sensacionalistas les da igual que haya nadado durante horas cargando con un niño pequeño, parece que nada irrita más a la gente cínica que alguien que no es un hipócrita.

La novela se desarrolla a un ritmo rápido, pero con tiempo para desarrollar la relación del pintor con el niño, traumatizado por haber perdido a su familia, y también para dar una imagen de la prensa no muy agradable pero que no creo que resulte sorprendente para nadie. Antes una persona hacía algo admirable y eso lo llevaba a la fama y los medios de comunicación. Hoy en día una persona sale en los medios y adquiere fama, y eso parece que lo hace digno de admiración. Penoso.

 

En cuanto al final, que no voy a contar aquí, por supuesto, porque sería un spoiler de la peor especie, no sé si me ha gustado o no. Y esto se debe a que es igual a un hecho real que ocurrió poco antes de publicarse esta novela (me tomé la molestia de comprobar las fechas). Así que no sé si el autor lo copió para aprovechar el tirón o se le ocurrió a él y ya lo tenía escrito cuando sucedió el hecho real. ¿Cuánto tiempo se tarda en editar un libro, una vez que el autor entrega el manuscrito? ¿Semanas, meses? Ni idea. Pero a mí me da un poco de rabia porque en un caso sería un escritor de lo más original y en el otro simplemente un simple aprovechado. Me parece que nunca lo sabré.

Por cierto, este fue el primer libro que leí este año, el retraso que llevo con los posts es una vergüenza. ¡A ver si consigo ponerme al día de una vez!

“La química”, de Stephenie Meyer

quimicaHace un par de semanas me apunté a Edición Anticipada, un portal de Penguin Random House que ofrece a blogueros libros que están a punto de publicar. Los libros pueden ser en papel o en edición digital, y lo único que piden a cambio es una reseña. Así que estuve unos días echando un vistazo a lo que ofrecían y al final me decidí por La química, la nueva novela de Stephenie Meyer, famosa autora de la serie Crepúsculo.

Tengo que decir que las novelas que tanto éxito le trajeron a esta autora a mí me parecieron un espanto, al menos la primera y la mitad de la segunda, que no fui capaz de llegar más lejos. Pero parecía que en esta nueva novela no había ningún vampiro ni ser sobrenatural, y que todos los personajes habían terminado el instituto, así que pensé, qué diablos, al menos será una lectura ligera, y me puse a leer.

La protagonista de esta novela vive en un estado de continuo temor, con picos frecuentes de terror absoluto. Lleva varios años escondiéndose de sus antiguos empleadores, una agencia secreta del gobierno para los que trabajaba como interrogadora, aprovechando sus conocimientos de química, hasta el día en que sus superiores asesinan a su compañero y ella emprende la fuga. Desde entonces no hace más que cambiar de casa y de identidad, y duerme protegida por una serie de trampas llenas de venenos que ya le han salvado la vida en dos ocasiones. Ese es el punto en el que comienza la historia, cuando el antiguo jefe de la chica contacta con ella y le ofrece un último trabajo para que pueda recuperar su vida.

En esta ocasión tenemos a una protagonista que no es una pavisosa sin personalidad ni autoestima, sino una mujer fuerte, inteligente y llena de recursos, que ha conseguido sobrevivir sola a fuerza de ingenio y, sobre todo, siendo capaz de mostrarse despiadada con sus enemigos. Hasta aquí una mejora sustancial respecto a la masoquista de Bella. Peero de pronto aparece un chico guapo y se convierte en una adolescente medio boba. Resulta que el guaperas es el objetivo que le han dado para cerrar el trato, al que tiene que torturar para averiguar lo que sabe. Por supuesto eso no es impedimento para que el buen mozo, que en realidad es inocente, se quede prendado de nuestra chica, ya que parece que en esta ocasión el masoquista sin autoestima es él. Lo más normal del mundo, que le ponga ojitos a su torturadora porque a ver, un error lo comete cualquiera. No me creo nada.

Y entonces empieza el rollo romántico, con mucho rollo sobre perros y armas por el medio, y con la supuesta tensión de la intriga política en la que están envueltos de por medio, aunque nunca tuve la sensación de que hubiera un verdadero peligro. Los malos son unidimensionales y no muy listos, desde luego no tanto como los perros que salen en la historia, que podrían ganar cualquier consurso de agility e incluso el Pasapalabra. ¿Qué le pasa a esta mujer con los perros, lobos, hombres-lobo y demás cánidos? Y entre tanto perro, besitos, cenas preparadas en compañía en una cocina fabulosa, porque ¿quién no dispone electrodomésticos de primera cuando está huyendo de la CIA?

Es que no hay tensión ni en la parte romántica, porque desde el principio los dos están de acuerdo en que son ideales de la muerte, y está claro que van a acabar juntos. El pequeño malentendido con tortura horriblemente dolorosa de por medio queda aclarado de inmediato y no introduce ni una pizca de incertidumbre en el futuro de la relación: están encantados de haberse conocido. Increíble.

No voy a contar el final, aunque es tan previsible como el resto de la historia, y de todas formas a esas alturas ya iba leyendo en diagonal. Dudo que vaya a leer nada más de esta mujer, está claro que no escribe para mí.

“The Bad Beginning”, de Lemony Snicket

bad-beginningLos tres hermanos Baudelaire han llevado una vida muy agradable, hasta el terrible día en el que, mientras ellos jugaban en la playa, se produce un incendio en su casa y sus padres fallecen. A partir de ahí las Catastróficas Desdichas caen sobre Violet, Klaus y Sunny sin tregua.

Esta serie de 13 novelas destinadas al público infantil tuvo un gran éxito cuando salió, y ahora acaba de adaptarse en forma de serie para Netflix. Yo no las leí en su día, pero siempre me apeteció, así que por fin me he animado. Y van a pasar directamente a la lista de lecturas futuras para mi Cachorro.

Los huérfanos Baudelaire acaban al cuidado del malvado Conde Olav, un pariente lejano que pretende echarle el guante a la fortuna que les corresponderá a los niños al cumplir la mayoría de edad. La vida con el Conde es, como poco, desagradable, y su plan para robarles el dinero va más allá de lo siniestro, aunque creo que es necesario ser un lector adulto para captar que no solo es malvado, sino también un pervertido.

Sin embargo, comprendo que tenga tanto éxito entre los niños. Estoy segura de que este tipo de maldades, como las que solía haber en los libros de Roald Dahl, les gustan muchísimo más que las cursiladas en las que todos son amigos, se lo pasan muy bien y son muy felices. Esas historias, además de obviamente falsas, son condescendientes con los niños, que no son tan distintos de los adultos. Sólo son más jóvenes.

En esta primera historia, cuyo título ya va sentando las bases de lo que está por venir, los tres hermanos consiguen sobreponerse a las desdichas que se les vienen encima utilizando cada uno sus mejores habilidades: Violet es la inventora, Klaus el ratón de biblioteca, y Sunny, bueno, Sunny muerde, con mucha decisión. Por supuesto, esto no es más que un breve respiro al que seguirán nuevas desventuras en el próximo libro. Ya lo tengo listo en mi Kindle.

“Una virgen de más”, de Lindsey Davis

virgen-de-masMarco Didio Falco ha vuelto a Roma después de su periplo por Palmira, donde el idiota de su cuñado ha sido devorado por los leones en el circo. Y su primer día en casa es de lo más ajetreado: su trabajo como censor recibe como recompensa el nombramiento de Procurador de las Aves Sagradas (esto es en serio) y el ascenso a la clase media. Y también recibe la visita de una nueva cliente, una niña de unos 5 años que asegura que en su casa la quieren matar.

Que la niña sea nieta de un sacerdote que ya ha protestado por la presencia de los pajarracos de Falco en los templos no parece muy buena señal, así que Falco no hace caso de la chiquilla y la envía de vuelta a su casa. Su posterior desaparición le hace pensar que se ha equivocado, y Falco se pone a investigar. La pequeña, quien según parece va a ser con toda seguridad la elegida como nueva Vestal en el próximo sorteo, parece estar metida en medio de una grave crisis familiar, con asesinato incluido.

Toda la historia transcurre con el tono irónico de siempre, con Falco como anti-héroe con toga y sandalias, pero con la angustia de la búsqueda de la niña perdida. Y tanto el nuevo puesto de Falco como el trasfondo de la familia de la niña, con su relación con el sacerdocio, sirven para describir las costumbres religiosas de la época.

Una lectura muy entretenida, como siempre.

“Escape From Mr. Lemoncello’s Library”, de Chris Grabenstein

lemoncelloSi cogemos Charlie y la fábrica de Chocolate y lo mezclamos con Una noche en el museo y un poquito de Jumanji, nos saldrá algo muy parecido a este libro. Mr. Lemoncello es el gurú de los juegos de mesa, un millonario adorado por legiones de chiquillos, y da la casualidad de que es la mente maestra tras los planes de restauración de la Biblioteca de Alexandriaville (guiño guiño).

Doce niños del pueblo podrán entrar en la Biblioteca antes de su inauguración oficial para pasar una noche de juegos y diversión. Pero hay una sorpresa más: a la mañana siguiente a los niños se les ofrece la posibilidad de jugar un último juego que consiste en descubrir la salida secreta de la Biblioteca. El ganador será el protagonista de los anuncios de los juegos del Sr. Lemoncello.

Me parece bastante patético que se considere un premio salir en la TV así sin más. Antes una persona hacía algo admirable y como consecuencia salía en la tele; hoy en día una persona sale en la tele y como consecuencia se convierte en alguien admirable. Vaya mensaje más edificante para transmitir a los niños.

Pero en esta novela los chiquillos se lanzan con entusiasmo a resolver los acertijos que les indicarán la salida. Por supuesto hay un protagonista que es un cúmulo de virtudes, aunque su forma de ganar una de las 12 invitaciones no me gusta nada, y hay también un villano, un niño que se cree el más listo del mundo y que además hace trampas. Los demás niños se van alineando con nuestro héroe y por supuesto su rival recibe su merecido. Todo con unos personajes bastante planos y poco desarrollados, pero en fin, hay aventuras y se habla de libros, aunque no tanto de leer.

Este libro parece pretender hacer ver a los niños que las bibliotecas son lugares divertidísimos para jugar. Pues no. Son lugares divertidísimos para leer, para descubrir libros nuevos, para encontrar tebeos, películas e incluso juegos de ordenador. Y los bibliotecarios, si son buenos, son las personas que te pueden aconsejar libros nuevos. Tal vez recomienden este libro a niños de menos de 10 años, pero creo que los niños mayores se darían cuenta de que no es muy bueno que digamos.

“Truly Madly Guilty”, de Liane Moriarty

truly-madlyO, como lo llaman mis amigas, “el libro de la barbacoa”.

Tengo un grupo de WhatsApp con otras madres de bebés de la edad del mío, ahora ya amigas entrañables, que nos sirve para consultarnos las dudas que nos surgen con la maternidad (“¿Tu hijo cuando se enfada intenta tirarse al suelo de cabeza, a ver si se provoca una lesión cerebral? ¿Sí? ¿No es solo el mío?”). Pero cuando llevaba más o menos un tercio de este libro sale un detalle que tenía que comentar con alguien, así que les pregunté si no les interesaría leerlo (soy así de astuta) y la mayoría se apuntaron con entusiasmo.

La novela alterna dos líneas temporales, una en la actualidad y otra que va narrando los acontecimientos de un mes atrás, cuando dos parejas de amigos que se iban a reunir en la casa de una de las parejas acaban en la de los vecinos para una barbacoa. Y allí se produce un incidente que tiene un grave impacto en las vidas de todos, como se ve en la parte de la historia que tiene lugar en el presente. El punto de vista va variando entre todos los personajes, con lo que podemos ver cómo lo ocurrido ha afectado a cada uno de ellos.

El detalle del que quería hablar con mis amigas ocurre justo antes de la barbacoa, y el incidente posterior es tan terrible que casi hizo que me arrepintiera de habérselo recomendado. Pero la verdad es que esta novela es lo que los americanos llaman un page-turner. ¿Cómo diríamos eso en castellano? ¿Un libro que engancha? La cuestión es que es un libro de lectura fácil, muy entretenido y aunque me lo hizo pasar mal durante un ratito me alegro de haberlo leído.

Además, ahora mis amigas y yo seguimos compartiendo lecturas, lo que tiene muchísimo mérito porque encontrar tiempo para leer cuando se tiene un bebé (algunas incluso dos) es una tarea casi imposible.