“The Woman in Cabin 10”, de Ruth Ware

Parece que se ha puesto de moda últimamente este tipo de novela de intriga, en la que una protagonista femenina es el único testigo de un crimen, como pasaba con La chica del tren o con La viuda. Por suerte esta novela está mucho mejor escrita que los ejemplos anteriores.

Lo Blacklock es periodista y trabaja para una revista especializada en viajes, y por primera vez sustituye a su jefa en un reportaje importante: irá como invitada en el viaje inaugural de un crucero de lujo de lo más exclusivo, con tan solo diez camarotes. Lo no está en su mejor momento, ya que un par de días antes del viaje sufre un robo en su casa, y desde entonces no consigue dormir. Es por eso que está despierta cuando oye caer al agua a la mujer del camarote 10, que esa misma tarde le había prestado un poco de Rimmel. Por desgracia, nadie la cree, ya que según la lista de pasajeros ese camarote está vacío y nadie más la ha visto. Tampoco ayuda mucho el se sepa de su trauma por el robo, ni que beba como un cosaco. La combinación histérica + borracha no inspira mucha confianza.

Precisamente eso es lo que menos me ha gustado de esta novela, y es algo que tiene en común con La chica del tren. En las dos novelas, las protagonistas son unas borrachas, por lo que la gente no las cree e incluso ellas mismas dudan de lo que han visto. Me parece un recurso facilón, y hace que no sienta ninguna simpatía por esos personajes. Qué le voy a hacer, no me hacen gracia las conductas autodestructivas.

Por lo demás el ritmo es rápido y la trama está llena de giros inesperados, me ha tenido enganchadísima desde el principio hasta el final. Incluso a ratos he pasado un poquiiiito de miedo, con esa atmósfera tan claustrofóbica al estar aislada en medio del mar. Cuando las cosas empiezan a complicarse para Lo ya es imposible soltar el libro. Y eso que la chica no me cayó especialmente bien.

 

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“Los hijos de Anansi”, de Neil Gaiman

No sé por qué razón dejé pasar tantísimo tiempo entre American Gods y esta secuela que no es secuela propiamente dicha, sino que comparte algunos personajes del primero. Vamos, que no es necesario haber leído American Gods antes, salvo por el hecho de que es un libro magnífico.

Gordo Charlie Nancy es un tipo corriente, casi anodino, un contable que vive en Londres y que trata de pasar lo más desapercibido posible. Nunca le ha gustado llamar la atención, eso ya lo hacía bastante su padre, quien le puso el mote y lo avergonzó siempre que pudo. Pero ahora a Gordo Charlie no le queda más remedio que volver a los EEUU para asistir al funeral de su padre, y allí descubre muchas cosas desagradables. Para empezar, que su padre era un antiguo Dios africano venido a menos: Anansi, el dios araña de los trucos y el engaño. Y descubre también que tiene un hermano, mucho más parecido a su padre que él, llamado, cómo no, Araña.

Araña sigue a Gordo Charlie de vuelta a casa y se dedica a desbaratar su vida, en profundidad y con gran eficacia, de forma absolutamente hilarante, y todos los dioses se apresuran a coger sitio para ver el espectáculo. Después de haber sido víctimas de los trucos de Anansi durante miles de años, ver sufrir a  sus hijos les resulta de lo más divertido.

Algunas historias de Gaiman están escritas para niños, y su truculencia me resulta impactante como adulta. Esta está escrita para adultos, y al leerla me he sentido maravillada como cuando era una niña.

 

“Armada”, de Ernest Cline

Yo no sé qué me pasa durante las vacaciones, que parece que tengo menos tiempo que nunca, pero hay que ver el estado de abandono de mi pobre blog. ¡Que terminé este libro el 1 de junio! Un desastre total.

Armada es la segunda novela del autor de Ready Player One, cuya reseña podéis encontrar aquí. Ya aviso desde el principio que no es ni mucho menos tan bueno como el primero, aunque sigue la misma estrategia de llenar la historia de referencias a la cultura de los años 80. Pero si en Ready Player One resultaba divertido y nostálgico, en esta nueva novela más bien parece que está pasando lista a todos los iconos de los 80, sin añadir ninguna idea original.

El joven Zach Lightman (sí, igual que el protagonista de Juegos de Guerra) está en su último año de instituto cuando es reclutado por la Alianza de la Defensa de la Tierra debido a sus increíbles habilidades en los videojuegos. ¿A quien le suena esto? Digamos todos juntos El último Starfighter y sigamos adelante. Zach es llevado a las instalaciones secretas de la Alianza en la Luna, donde lo equipan con un montón de tecnología y lo ponen a jugar su videojuego favorito como ha hecho hasta ahora, ¡solo que resulta que no estaba jugando! Eran batallas de verdad. Esto va por tí, Ender.

Y así sin parar. Se me hizo súper cansino, y eso que yo he crecido en los 80 y me encanta la ciencia-ficción, o sea que soy su target sin ninguna duda. Pero es que la nostalgia por sí sola no basta, si no me vas a aportar nada nuevo me pongo el DVD de Star Wars y a otra cosa. Y entre todas estas referencias, lo que queda es la descripción por escrito de una larguísima partida de un videojuego. Que jugarlo es muy entretenido, verlo también puede serlo, pero que te lo cuenten, por ahí ya no paso. Un tostonazo.

El final tiene su chispita de interés, pero es demasiado poco y demasiado tarde, ya no sé ni como llegué hasta ahí.

Total, que no sé si voy a leer algo más de este autor, por mucho que se rumorée que va a publicar la segunda parte de Ready Player One. Eso sí, la peli de Spielberg no me la pierdo.

 

“Big Little Lies”, de Liane Moriarty

Hace unos meses leí otro libro de esta escritora titulado Truly Madly Guilty, más conocido entre mi grupo de amigas como “el de la barbacoa”. Me gustó bastante, y cuando me enteré de que habían hecho una serie de la que hablan fenomenal basada en otra de sus novelas, la busqué de inmediato, lo que ha resultado una gran idea, porque me habría sentado fatal leerlo después de ver la serie y saber todo lo que iba a pasar. Spoilers de libro a pelis sí, de peli a libro ni hablar.

La novela empieza por el final: la policía está interrogando a los padres de un colegio, debido a la investigación de una muerte, producida durante una fiesta para recaudar fondos. Entre los interrogatorios y los flashbacks a los últimos 6 meses nos vamos enterando de lo que ha pasado. Que resulta ser que las madres están en pie de guerra desde el primer día del curso.

El primer día de colegio se produce un incidente, en la presentación para los niños de 5 años: una niña dice que otro niño ha intentado estrangularla, y señala como culpable a Ziggy, el recién llegado al barrio a quien nadie conoce. El niño lo niega, y por supuesto su madre lo apoya. La madre de la niña monta en cólera e inmediatamente todas toman partido: el abusón debe ser castigado, o tal vez la niña se ha equivocado, puesto que aún no conoce a los demás niños.

Por un lado están Madeline, Celeste y Jane. Esta última es la madre del niño acusado, una madre soltera y bastante más joven que el resto. De camino al colegio el primer día conoce a Madeline, quien la toma bajo su protección. Madeline es una defensora de causas perdidas, si ve una injusticia carga como un toro de lidia, y le parece que con Ziggy se ha cometido una. Además, aunque ahora se ha vuelto a casar y tiene una niña en la misma clase, conoce las dificultades de ser madre soltera, ya que su primer marido la había abandonado con su hija recién nacida. Ex-marido que también se ha vuelto a casar y tiene una niña en la misma clase. Celeste es madre de gemelos, una belleza deslumbradora con un marido millonario y encantador. Pero no todo es tan idílico como parece desde fuera.

Por otro lado está Renana, la madre de la niña agredida, y sus amigas. Todas cortadas por el mismo patrón, el de esas supreprofesionales que ganan un dineral y trabajan mil horas y aún así tienen unas casas y unos hijos que parecen sacados de Pinterest. Lo que da mucha rabia a las que van corriendo a todas partes sin tiempo para ni para peinarse y aún así llegan tarde a recoger a los niños del colegio.

Las discusiones, los desaires y los conflictos van escalando, y continúan mucho después de que los propios niños hayan olvidado el incidente. Hasta llegar a la noche fatídica de la fiesta. Y es a consecuencia de la violencia que se desencadena que el grupo de madres ve que en realidad tienen muchas más cosas en común de las que creían, y que incluso la vida aparentemente más glamurosa tiene sus problemas.

Este es uno de esos libros que lo tienen a uno enganchado hasta el final. ¿Quién será el muerto? ¿Y cómo se ha producido esa muerte? ¿Alguien lo ha matado? Quién, por favor, que estas mujeres son capaces de todo. Me lo he leído en apenas un par de días, de la impaciencia por saber lo que iba a pasar. Y es además un libro muy divertido, con mucho sentido del humor. Hay broncas entre las madres y sus hijos, las madres y sus maridos, las madres y las otras madres… y es muy fácil identificarse con ellas, porque son personajes muy bien descritos, y muy reales.

Me lo he pasado en grande y estoy deseando ver la serie, que tiene un casting de lujo y seguro que está genial.

 

 

“Lady Susan”, de Jane Austen

Anoche me despertó un mosquito a la 1 de la mañana, que no sé qué hacía en mi habitación puesto que he puesto uno de esos anti-mosquitos que se enchufan y se supone que los espanta a todos. Pues se ve que los mosquitos africanos pasan de semejantes sutilezas, y como me desvelé me puse a leer, y me leí Lady Susan entero.

No es una gran hazaña, porque a diferencia de otras novelas de Austen, esta es muy cortita. Ya la había leído hace muchos años, pero había olvidado lo divertida y malvada que era.

La novela está escrita en forma epistolar, es el cruce de cartas entre un grupo bastante reducido. La protagonista es Lady Susan, una mujer de gran belleza e inteligencia que se acaba de quedar viuda hace pocos meses, y decide ir a pasar una temporada a casa de su cuñado, para espanto de la esposa de éste. Lady Susan había estado pasando una temporada en casa de sus amigos los Manwaring, pero tiene que abandonarla debido a que ha estado flirteando al mismo tiempo con Mr. Manwaring y con el joven pretendiente de la sobrina de este. Las cosas se han puesto feas, y en la casa de su cuñado la reciben con gran frialdad. Más aún cuando se ve que le ha echado el ojo al hermano de su cuñada. ¡No descansa nunca!

En defensa de Lady Susan tengo que decir que está en una posición muy difícil, ya que no tiene dinero ni posibilidades de conseguirlo como no sea a través del matrimonio. Solo tiene un interés, y es el propio, así que no se corta un pelo cuando le explica a su amiga sus maquinaciones para conservar un pretendiente, conseguir otro nuevo y deshacerse de un tercero para casarlo con su hija. Y esta es la parte que me da más pena, su desapego para con su hija, por quien no siente el menor afecto, tan solo pretende casarla con el hombre más rico a su alcance para librarse de ella.

Se cree que Jane Austen escribió esta novela cuando tenía 18 ó 19 años, y no puedo dejar de preguntarme de dónde sacaría las ideas para crear un personaje como Lady Susan. En aquella época no había televisón, el acceso a los libros tenía sus limitaciones, y el contacto social de una jovencita era muy limitado. ¿A quién podría haber conocido Austen que fuera una coqueta irredenta, capaz de conquistar al mismo tiempo a un hombre casado, a un joven ya prometido al que luego pretende casar con su hija, y al hermano de su cuñada? Si tal dama existió, debió de ser formidable.

Seguramente esta es la novela menos conocida de Jane Austen, pero yo recomiendo leerla. Es cortita y se la liquida uno en cualquier noche de insomnio sin el menor esfuerzo. Y es deliciosa en toda su maldad.

 

“Pride and Prejudice”, de Jane Austen

Mi amiga Noe Lestrange me avisó el otro día de que en un canal de Youtube estaban haciendo el #JaneAustenChallenge, y como sabe que me encanta Jane Austen, pensó que me podía interesar. Y así he descubierto a Mike. F, booktuber divertidísimo donde los haya, y fan incondicional de Austen.

El #JaneAustenChallenge consiste en leer las 6 novelas de la autora antes del 18 de julio, fecha en la que se conmemora el 200 aniversario de su muerte. Yo ya las he leído, la mayoría varias veces, así que no las voy a releer todas, sino solo mis favoritas, y he empezado por Orgullo y Prejuicio. La última vez que leí esta novela fue hace cuatro años, también con motivo de otro bicentenario, el de su publicación. Sigo manteniendo todo lo que escribí en mi post de entonces, y tengo poco que añadir, salvo que con cada lectura descubro algún detalle nuevo que hace que me guste aún más.

La trama es de sobra conocida: las cinco hermanas Bennet tienen que casarse, puesto que la herencia de su padre pasará a un primo lejano. Por suerte llegan al vecindario no uno sino dos caballeros solteros y ricos, así que la señora Bennet está decidida a capturarlos para sus hijas. El señor Bingley y la hermosa Jane parecen hechos el uno para el otro, pero Lizzie y el señor Darcy se encontrarán muchos más baches en el camino, puesto que él es demasiado orgulloso y ella tiene prejuicios. Por supuesto, el desenlace es previsible, pero eso es lo de menos. Las novelas de Jane Austen son como las películas de Woody Allen, la trama es una excusa para explicarnos cómo es el mundo y para que los personajes enlacen una frase ingeniosa tras otra.

Me gusta muchísimo cómo describen a los personajes, no por su aspecto sino por sus caracteres. Se nos dice que Bingley es un hombre apuesto, pero Jane no lo juzga por eso sino por su comportamiento:

“He is just what a young man ought to be,” said she, “sensible, good-humoured, lively; and I never saw such happy manners! — so much easy, with such perfect good breeding!”

Eso sí que son razones para fijarse en un hombre. Si además escribe sin faltas de ortografía, ¿qué más se puede pedir?

Está tan bien escrito, es tan sutil y delicado, tan divertido unas veces, tan descorazonador otras, que no me cabe en la cabeza que pueda haber alguien a quien no le guste. Por favor, si lo hay, que no se de a conocer, que aquí no pinta nada. Yo me voy a leer Persuasión y a sufrir mogollón con el capitán Wentworth.

“A Man Called Ove”, de Fredrik Backman

Otro libro del club de lectura de mi amiga de Canadá, al que me he apuntado yo también, no vaya a ser que me pierda algo interesante.

Ove es un viejo gruñón, pero ya lo era también de joven. Es antipático, intransigente y grosero, y al parecer lo ha sido siempre, porque la novela nos va relatando toda su vida en una serie de flashbacks.

La historia empieza justo cuando a Ove acaban de jubilarlo en la empresa donde ha trabajado casi toda su vida, cosa que le sienta como un tiro. Y dado que su mujer ha fallecido hace pocos meses, Ove decide que ya no le queda nada por hacer en este mundo y que lo mejor es suicidarse. Por supuesto, para Ove esta es una tarea que, como cualquier otra, requiere una planificación precisa, porque las cosas hay que hacerlas bien, pero para su desgracia se ve interrumpido constantemente por sus nuevos vecinos.

La narración de la infancia y juventud de Ove nos da una idea del porqué de ciertos rasgos de su carácter. Ove es un hombre recto y honrado, y sus experiencias con gente de moral más flexible lo han vuelto hosco. Sin embargo también conoce a buenas personas, que se portan bien con él, y eso no le enseña amabilidad. A Ove le gusta hacer las cosas por sí mismo, lo que está muy bien, pero no justifica su desprecio por los que no son tan hábiles. Y Ove ha sido un marido atento que ha cuidado de su esposa hasta el final. Pero si tanto le gustaba aquella chica alegre y risueña, ¿por qué refunfuñaba todo el rato?

Por otra parte está la narración en el presente, y cómo el contacto con estos nuevos vecinos hace que Ove salga de su aislamiento y vuelva a relacionarse con la gente. La idea es que Ove, en el fondo, es una buena persona. Pero yo no le veo el mérito, la verdad, yo creo que es la obligación de cualquiera, si hay que rascar tanto para llegar a lo bueno es que no es tan bueno. Y ser amable y educado con los demás es gratis.

No sé si se nota que no me ha caído nada bien el tal Ove, y me resulta muy difícil apreciar un libro cuando el protagonista me desagrada. Sin embargo ha llegado hasta el final, así que algo bueno tiene. Una cosa que me ha llamado mucho la atención es el nivel de intervencionismo del gobierno sueco, ya que, al parecer, si una familia pide una ayuda para cuidar de un anciano se abre una investigación, lo que me parece normal. Pero lo que ya no es tan normal es que sea el Estado el que decida si, en vez de conceder la ayuda, hay que internar a esa persona en una residencia, a pesar de la oposición de la familia. ¿Será verdad? Me parece despiadado.