“Go Set a Watchman”, de Harper Lee

coverCuando esta primavera se anunció que se publicaría una novela de Harper Lee, inmediatamente pasó a mi lista de libros para leer. Leí Matar un ruiseñor por primera vez cuando era pequeña, después de ver la película, en la edición de mi madre de los años 60 con fotos de la peli, algunas de escenas que nunca llegaron al metraje final. Se convirtió inmediatamente en uno de mis libros favoritos, y lo ha seguido siendo desde entonces.

Al parecer Harper Lee escribió esta novela en los años 50, antes de Matar un ruiseñor, y por consejo de su editor la reescribió centrándose en la infancia de su protagonista, en la época de la Gran Depresión en lugar de en pleno movimiento de los Derechos Civiles. Y en mi opinión fue un acierto, puesto que esta novela no se entendería si no conociéramos y admiráramos a Atticus gracias a la otra. Aunque el juicio de Tom Robinson, defendido por Atticus, ya se menciona aquí, con un resultado diferente: Atticus logra la absolución de Tom. Pero no con el nivel de detalle que convierte a Atticus en un héroe de la categoría de Indiana Jones.

No quiero revelar nada de la novela a sus futuros lectores, así que me limitaré a animaros a todos a leerla. Por supuesto, no es igual que Matar un ruiseñor, aunque la protagonicen los mismos personajes. Sí que tiene el mismo tono, en su descripción de Maycomb y de sus habitantes. Pero la acción es completamente diferente, se trata más bien de un debate, sobre qué ocurre al descubrir que alguien a quien se ha querido y admirado durante años no solo tiene defectos, sino que es capaz de llegar a la vileza. ¿Se puede seguir queriendo a alguien así? ¿Se debe buscar la confrontación y cortar lazos, o aceptarlo como es y continuar como si nada hubiera pasado? Me ha parecido muy interesante y me ha tenido enganchada de principio a fin.

Tal vez escriba otra entrada más adelante, cuando más gente haya tenido la oportunidad de leerlo y no importe tanto algún pequeño spoiler. O si alguien tiene algo que comentar, me encantará comparar opiniones.

“Luckiest Girl Alive”, de Jessica Knoll

coverNo me ha quedado claro por qué TifAni, la protagonista de esta novela, es la chica más afortunada que existe. Es guapa, tiene un trabajo que le encanta en una revista femenina, tipo Cosmo, y va a casarse con un hombre rico pero de los de dinero de toda la vida de Nueva York, estilo Edith Wharton. Pero por otra parte vive en un perpetuo estado de hambre debido a sus constantes dietas, trata a todas las demás mujeres como competidoras a las que hay que cortarles el cuello, y tiene que estar siempre pendiente de tener contento a su prometido, en una de esas relaciones en las que parece que una de las partes es la que tiene la responsabilidad en exclusiva de mantener la armonía y evitar las discusiones, mientras que la otra puede hacer o decir lo que le de la gana.

Por otra parte, TifAni tiene un pasado turbulento, un escándalo en el que se vio envuelta cuando iba al instituto y que nos van contando en una serie de flashbacks mientras en el presente se prepara, contando calorías y machacándose en el gimnasio, no solo para su inminente boda sino para participar en la filmación de un documental sobre el susodicho escándalo. Y parece que lo más importante no es dar por fin su versión de lo que pasó, sino verse delgada en la tele.

Esta es otra de esas novelas que comparan con Gone Girl, supongo que porque tiene una protagonista femenina poco convencional, o quizás más bien con la esperanza de que haga subir las ventas, porque yo no le veo el parecido por ninguna parte. Más bien me ha recordado a El diablo viste de Prada, con esa obsesión por llevar las marcas adecuadas, como si un bolso de Chloé o unos vaqueros de Marc Jacobs fueran una armadura que protege a una mujer de los males del mundo como son la pobreza, la infelicidad y, sobre todo, el desdén de otras mujeres, más delgadas y mejor vestidas.

La historia tiene dos giros, uno que se ve venir y otro que no, en los que se nos revela el dichoso escándalo, y que son los que mantienen el interés, porque desde luego por los personajes no es. Otra novela para leer en la piscina, rapidito y sin necesitar demasiada concentración.

Y ahora voy a empezar por fin la recién publicada novela de Harper Lee. ¡Que nadie me moleste!

“La chica del tren”, de Paula Hawkins

la_chica_del_tren_3873_620xHace unos días fui a la rueda de prensa de presentación de esta novela, que está teniendo un éxito arrollador en todos los países donde se ha publicado.

Es una novela de misterio en la que los personajes principales son mujeres. Una es la víctima del crimen, una mujer que desaparece sin dejar rastro, con lo que las sospechas caen sobre su marido. Otra es una alcohólica que pasa todos los días por delante de la casa de la desaparecida en el tren que la lleva desde las afueras al centro de Londres. Rachel lleva tiempo observando a la pareja, jóvenes, guapos y aparentemente felices cuando su propia vida es un desastre. La infertilidad la ha llevado a la bebida y ha acabado con su matrimonio. Ahora su marido tiene una nueva esposa y un bebé, y viven en la que era su casa, vecinos de la joven desaparecida. Es la nueva esposa la que completa el trío de puntos de vista que narran esta historia.

Supongo que por estos saltos, tanto de narrador como en la línea temporal, por lo que se compara esta novela con Gone Girl, el gran éxito del año pasado. Aunque yo creo que ahí queda todo el parecido. Como ya dije en el post sobre la presentación, a mí en realidad me recordó a El tren de las 4.50, de Agatha Christie, en el que una mujer es testigo de un crimen desde un tren. Además, las novelas de crímenes inglesas son distintas de la novela negra americana, será porque están preparando té a la menor oportunidad en lugar de darle al whiskey en tugurios oscuros.

Es una novela muy entretenida y de lectura rápida, y aunque vi venir el final desde más o menos la mitad, consiguió mantener mi interés. La terminé anoche a eso de las 2 a.m., desesperada por este calor y porque no consigo encontrar una postura cómoda para dormir. A ver como me las apaño esta noche.

Presentación de “La chica del tren”

El jueves asistí a la rueda de prensa concedida por Paula Hawkins, autora de “La chica del tren”, una novela de misterio que está arrasando en todo el mundo.

Muy apropiadamente la conferencia de prensa tuvo lugar en el Museo del Ferrocarril de Madrid, en medio de un andén y rodeados de trenes antiguos. La autora contestó a todas las preguntas que le hicieron, sobre su enorme éxito y a qué puede deberse. Nos contó que se dedicaba al periodismo hasta que recibió el encargo de escribir una serie de novelas románticas para mujeres. Pero en realidad lo que más le gustaba era el misterio, así que en cuanto pudo se dedicó a esta novela, que escribió en un año y que desde su publicación en el Reino Unido y Estados Unidos a principio de año ha vendido ya 5 millones de ejemplares.

Dijo una cosa que me pareció muy interesante, cuando le preguntaron cuál creía ella que era el motivo de que hubiera tantas mujeres escritoras de éxito de novelas de crímenes, como Agatha Christie o Patricia Highsmith. Respondió que creía que era porque siempre nos están advirtiendo de que tengamos cuidado, que no salgamos solas, que no volvamos tarde, que no nos fiemos. Siempre nos advierten de que podemos ser víctimas de un crimen, así que probablemente pensamos en ello más que los hombres. Nunca lo había pensado, pero seguramente es cierto.

La chica del tren trata de una mujer que ve algo extraño en su trayecto diario de las afueras al centro de Londres, lo que trastorna su rutina diaria y la hace involucrarse en el intento de resolución de un crimen. Apenas lo he empezado, así que no puedo decir mucho más, pero desde luego es entretenido. Lo están comparando con Gone Girl, porque hay una mujer desaparecida y porque la narración va saltando del punto de vista de una a la otra. Aunque a mí en primer lugar me hizo pensar en una novela de Agatha Christie que leí hace un montón de tiempo, creo que se titulaba El tren de las 4.50, y trataba de una mujer que ve como se comete un asesinato en el momento en que su tren se cruza con otro.

Paula Hawkins está escribiendo una nueva novela, según nos contó sobre dos hermanas que llevan mucho tiempo sin verse. Aunque ella misma dice que no sabe a qué se debe el éxito de su primera novela y por tanto no cree que sea capaz de repetirlo, seguro que será interesante.

“The Murder Stone”, de Louise Penny

coverHace ya más de una semana que terminé este libro y que tengo esta entrada a medias, pero es que con el embarazo estoy medio embobada. No es que lea menos, sino que me disperso con cualquier cosa. En fin, ya queda poco y entonces sí que no voy a tener tiempo para nada.

El cuarto libro de la serie del Inspector Jefe Gamache de la sección de homicidios de la policía canadiense no tiene lugar en el pintoresco pueblo de Three Pines, sino en un hotel cercano en el que celebra junto a su esposa su aniversario de boda. Allí se aloja también la familia Finney, rica y disfuncional donde las haya y que resultan ser los padres y hermanos del pintor Peter Morrow, uno de los personajes principales de la serie.

Cuando se produce el asesinato todos los miembros de la familia son sospechosos, más aún que el personal del hotel, dada la hostilidad que existe entre todos ellos. Además el método del asesinato —aplastamiento por estatua— parece imposible.

Con ésta novela ya hemos pasado por todas las estaciones del año, llegando por fin a lo que los canadienses entienden por verano. Me creo los mosquitos, las violentas tormentas y el barro, pero o sé si creerme mucho el calor sofocante. Dudo que en ninguna parte de Quebec pasen el sofocón que estamos pasando aquí estos días, que ya se levanta uno achicharrado y luego sigue a peor.

 

Esta novela nos da una visión del pasado de Peter que hasta ahora no conocíamos. Explica en parte su egoísmo y su inseguridad, pero eso no hace que me caiga mejor. Sigue siendo un envidioso, y no me extrañaría que la futura exposición de su esposa acabara en un desastre para la pareja.

Y ahora me voy a la piscina a refrescarme, a quitarme el peso del tripón por un rato y a leer tranquilamente.

“El hombre que calculaba”, de Malba Tahan

el-hombre-que-calculabaMalba Tahan es el pseudónimo del brasileño Júlio César de Mello e Souza, un profesor de matemáticas que se entretenía escribiendo cuentos para ayudar a estudiar a sus alumnos.

Mi cuñada me regaló este libro hace poco, porque a ella le había encantado cuando era pequeña, y entiendo por qué. Se trata de una colección de relatos sobre Beremiz Samir, conocido como El Hombre que Calculaba, en el Bagdad medieval. Beremiz va resolviendo distintos problemas matemáticos, ganándose la admiración de la más alta aristocracia de la ciudad.

Sus logros son narrados en primera persona por su buen amigo Honok, que es quien le aconseja ir a Bagdad para pedir trabajo al Gran Visir. Así comienza a extenderse la fama de Beremiz como sabio matemático, hasta llegar a impresionar al propio Jeque.

Los problemas que se van resolviendo en cada capítulo son muy entretenidos y las explicaciones claras y sencillas. También se mencionan grandes matemáticos de Grecia, la India y Persia, los lugares en los que se desarrollaba la ciencia mientras Europa estaba bajo el yugo de la Iglesia, para la que cualquier idea era un peligro.

Es un libro muy original y entretenido, sobre todo para los aficionados a las matemáticas como yo.

“New Model Army”, de Adam Roberts

coverEste libro no ha conseguido convencerme. Al principio pensé que iba a ser una especie de Starship Troopers pero sin el facherío habitual de Heinlein, la descripción por parte de un soldado de un nuevo tipo de ejército. Pero es que no me lo termino de creer.

La acción se desarrolla en un futuro no muy lejano, en el que han proliferado una serie de ejércitos de mercenarios llamados New Model Army (NMA). Sus soldados están permanentemente comunicados entre sí y tienen acceso a internet para consultar cualquier cosa, así que no necesitan especialización. Por ejemplo, para qué tener médicos si puedes mirar en la wikipedia cómo tratar una herida de bala (!!!). Tampoco hay ningún tipo de jerarquía, ni mandos ni oficiales de ningún tipo. Las decisiones se toman por votación, teniendo en cuenta la información aportada por todos los soldados, con lo que se supone que no tienen que sufrir los inconvenientes de una rígida jerarquía como la que hay en los ejércitos convencionales. Las decisiones son rápidas y cuentan con información actualizada de la situación, mientas que en un el ejército británico, al que se enfrentan en esta ocasión, el ego de los generales les impide juzgar correctamente la situación.

Por favor. ¿Es que este autor nunca ha tenido que ir a una reunión de su comunidad de vecinos? Cualquier decisión que se tenga que tomar entre más de dos personas se puede convertir en una discusión interminable que acabará a gritos y con todo el mundo peleado, y lo más importante, sin que se llegue a ninguna decisión.

Ni armas futuristas molonas, ni avances tecnológicos alucinantes, nada más que el uso de Google para obtener información y Google Maps para tener las posiciones de amigos y enemigos bien claritas, aparte de la repetición constante de que los “ejércitos feudales” del pasado están formados por esclavos.

Pero es que además al final se pone filosófico con que si los tan democráticos NMA llevan la guerra y la destrucción al mundo entero y que por qué a los hombres les gusta la guerra. Un aburrimiento total.