“Pride and Prejudice”, de Jane Austen

Mi amiga Noe Lestrange me avisó el otro día de que en un canal de Youtube estaban haciendo el #JaneAustenChallenge, y como sabe que me encanta Jane Austen, pensó que me podía interesar. Y así he descubierto a Mike. F, booktuber divertidísimo donde los haya, y fan incondicional de Austen.

El #JaneAustenChallenge consiste en leer las 6 novelas de la autora antes del 18 de julio, fecha en la que se conmemora el 200 aniversario de su muerte. Yo ya las he leído, la mayoría varias veces, así que no las voy a releer todas, sino solo mis favoritas, y he empezado por Orgullo y Prejuicio. La última vez que leí esta novela fue hace cuatro años, también con motivo de otro bicentenario, el de su publicación. Sigo manteniendo todo lo que escribí en mi post de entonces, y tengo poco que añadir, salvo que con cada lectura descubro algún detalle nuevo que hace que me guste aún más.

La trama es de sobra conocida: las cinco hermanas Bennet tienen que casarse, puesto que la herencia de su padre pasará a un primo lejano. Por suerte llegan al vecindario no uno sino dos caballeros solteros y ricos, así que la señora Bennet está decidida a capturarlos para sus hijas. El señor Bingley y la hermosa Jane parecen hechos el uno para el otro, pero Lizzie y el señor Darcy se encontrarán muchos más baches en el camino, puesto que él es demasiado orgulloso y ella tiene prejuicios. Por supuesto, el desenlace es previsible, pero eso es lo de menos. Las novelas de Jane Austen son como las películas de Woody Allen, la trama es una excusa para explicarnos cómo es el mundo y para que los personajes enlacen una frase ingeniosa tras otra.

Me gusta muchísimo cómo describen a los personajes, no por su aspecto sino por sus caracteres. Se nos dice que Bingley es un hombre apuesto, pero Jane no lo juzga por eso sino por su comportamiento:

“He is just what a young man ought to be,” said she, “sensible, good-humoured, lively; and I never saw such happy manners! — so much easy, with such perfect good breeding!”

Eso sí que son razones para fijarse en un hombre. Si además escribe sin faltas de ortografía, ¿qué más se puede pedir?

Está tan bien escrito, es tan sutil y delicado, tan divertido unas veces, tan descorazonador otras, que no me cabe en la cabeza que pueda haber alguien a quien no le guste. Por favor, si lo hay, que no se de a conocer, que aquí no pinta nada. Yo me voy a leer Persuasión y a sufrir mogollón con el capitán Wentworth.

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“Pride and Prejudice”, de Jane Austen

pride-and-prejudiceHace un par de días se cumplió el bicentenario de la publicación de Orgullo y Prejuicio, por lo que de inmediato decidí que no había mejor forma de celebrarlo que volver a leer la novela.

La primera vez que la leí fue a los nueve años, obligada por mi madre, para quien no existe una obra mejor en toda la historia de la literatura. Claro está, me pareció lenta y aburrida, y la mayoría de los personajes me resultaron antipáticos, aunque no tanto como me lo parecerían los de Emma años más tarde. Por suerte crecí y maduré lo suficiente como para apreciar en lo que vale esta magnífica novela.

Por algún motivo las novelas de Jane Austen se consideran literatura dirigida exclusivamente a las mujeres, cosa con la que no podría estar menos de acuerdo. Cierto que el tema principal es el romance, casi siempre dificultado por las circunstancias económicas y sociales de sus protagonistas, pero no son cursis ni ñoñas. Y el estilo es tan limpio, tan lleno de ingenio e ironía que es un disfrute leerlo. Los caracteres de los personajes están descritos con tanta precisión que da la impresión de que son conocidos, de que uno puede  casi predecir la reacción de cada uno ante las situaciones que se presentan.

Pero sobre todo, lo que más me gusta es lo que hoy está completamente pasado de moda. La sutileza, la educación, la consideración con los sentimientos de los demás, el que una hermana no le haga preguntas a otra por temor a hacerle pasar un mal rato. Hoy en día se insulta con la más absoluta despreocupación, se dicen cosas terribles como si no tuvieran importancia y se ofende con total impunidad. Me gusta ese ambiente en el que la palabra de una persona es ley, en el que la impertinencia se responde con desdén y la ironía es el recurso de las mentes más brillantes. Por supuesto, la sociedad ha avanzado enormemente en muchísimas cosas, sobre todo en lo que a los derechos de la mujer se refiere, pero leyendo a Jane Austen me parece que en unas poquitas hemos perdido.

Personajes maravillosos, una trama absorbente y a ratos extraordinariamente divertida, y un estilo literario superior, ¿qué más se puede pedir? Está claro que 200 años no son nada y que esta novela perdurará al menos otro tanto. Y que conste que no es mi favorita de las novelas de Jane Austen, yo prefiero Persuasión, con esa fabulosa carta que escribe el capitán Wentworth.