“How the Light Gets In”, de Louise Penny

¿He dicho ya cuánto me gusta la serie de Louise Penny sobre el inspector Gamache? Pues por si no había quedado claro, me encanta. Me encantan los crímenes y cómo los resuelve, utilizando la lógica y sobre todo buscando los motivos del asesino. Me gustan los personajes, tanto los de la Sûreté como los habitantes del pueblo de Three Pines, con sus crímetes atroces cada cinco minutos, y me encantan las descripciones de los paisajes de Quebec. Del frío terrible del invierno, que es casi un personaje más en las novelas, y del brevísimo respiro del verano, y de la propia ciudad de Quebec, como una fortaleza en medio del hielo. ¿Será porque soy friolera, que me impresiona tanto?

Llega el invierno otra vez, y las cosas están cada vez peor para el Inspector Jefe. La mayoría de sus mejores agentes han sido trasladados a otros departamentos y Gamache está cada vez más aislado. Pero lo peor es su distanciamiento de su buen amigo Beauvoir, que en su estupor producido por las drogas está siendo utilizado para dañar a Gamache por el Superintendente Françoeur. Aun así Gamache no pierde nunca la compostura ni los modales, y se comporta siempre con tanta amabilidad que incluso consigue avergonzar a los zoquetes con los que han llenado su departamento. Y ahora un nuevo caso en Three Pines puede ser la clave que descubra toda la corrupción en la Sûreté y reivindique a Gamache, si la traición no acaba antes con él. Se trata de una mujer mayor, antigua paciente de Myrna, la psiquiatra-librera del pueblo, que debía ir a pasar con ella la Navidad y no aparece.

Gamache promete investigar qué le ha pasado, y pronto descubre que ha sido asesinada. Y descubre también su verdadera identidad: era la última superviviente de unas famosísimas quintillizas que habían tenido a todo Canadá encandilado. Esta historia se basa en un caso real, el de las quintillizas Dionne. Recuerdo que hace años vi una película sobre su historia, y cómo el Estado le había retirado la custodia a sus padres, unos simples campesinos, para beneficiarse de la fama de las niñas. Un espanto.

Qué nervios con esta novela, que parece que Gamache tiene las de perder y que por fin van a conseguir destruirlo. Menudo desenlace para la historia que se ha estado desarrollando durante estos nueve libros, me ha tenido en vilo de principio a fin. Estoy ya deseando leer el siguiente.

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“The Beautiful Mistery”, de Louise Penny

La octava entrega de la serie de misterio del Inspector Armande Gamache no transcurre en el encantador pueblo de Three Pines, como las anteriores, sino en un recóndito monasterio de clausura escondido en los bosques de Quebec.

Los monjes de Saint-Gilbert-entre-les-Loupes viven en total aislamiento y no dejan entrar a nadie, a pesar de que reciben muchas visitas desde su salto a la fama por una grabación de sus cantos gregorianos. Pero no les queda más remedio que admitir al Inspector Gamache cuando el director del coro aparece asesinado en el jardín privado del Abad.

La investigación del crimen es entretenida y una vez más nos permite ver cómo funciona la mente de Gamache para dar por fin con el asesino, y no buscando el cómo sino el por qué. Pero más importante aún, es en el aislamiento del monasterio donde por fin sus enemigos en la Sûreté, que llevan años intentando librarse de Gamache, consiguen quebrar a su ayudante y amigo, Beauvoir.

Toda la historia de los monjes cantores me ha recordado a cuando los del monasterio de Silos sacaron un disco de canto gregoriano que se convirtió en un superventas, aunque por suerte allí no le rompieron la crisma a ningún monje, al menos que yo sepa. La verdad es que nunca entendí el éxito. Si la gente acudiera en masa a las iglesias a escuchar canto gregoriano en directo como si fuera un concierto de U2, comprendería ese volumen de ventas, pero me parece que no es el caso. ¿De verdad escucharán esa música en sus casas?

Los libros anteriores de la serie no solo han servido para desarrollar los personajes protagonistas, tanto de la policía como del encantador pueblo de Three Pines, sino para ir narrando los problemas de Gamache con el sector más corrupto de la Sûreté, que ahora por fin parece que van a llegar a su desenlace.

Qué entretenidos son los libros de esta serie, me encanta. Me gusta sobre todo cómo describe esos paisajes helados de Canadá, me parece el entorno perfecto para unos crímenes horribles.

“El verano del comisario Ricciardi”, de Maurizio de Giovanni

El calor ha llegado a Nápoles, haciendo los días sofocantes, pero el crimen no descansa ni da descanso a Ricciardi, que sigue oyendo las últimas palabras de las víctimas de esos crímenes. La última es la duquesa de Camparino, una dama conocida por su belleza y por sus aventuras extramaritales. Si en La primavera del comisario Ricciardi el autor nos daba una visión deprimente de la relación entre madre e hijo, en esta ocasión se centra en los celos, que muy probablemente fueron el motivo del asesinato de la duquesa.

El comisario no comprende los celos, nunca los había sentido. Hasta ahora. Porque el comisario no es el único que tiene problemas, su vecina Enrica, a la que lleva meses contemplando embelesado desde su ventana, tiene al enemigo en casa. Su madre, temiendo que se quede soltera, le ha buscado un pretendiente, y el pobre comisario sufre como si tuviera un puñal clavado en el estómago. Por su parte, Enrica, además de tener que aguantar al pazguato que le ha endosado su madre, también lo pasa fatal, puesto que la sofisticada viuda del tenor Arnaldo Vezzi, a la que el comisario conoció en El invierno del comisario Ricciardi, ha vuelto con la intención de conquistarlo. Incluso el sargento Maione está celoso, nada menos que del verdulero que le dice siempre a su esposa lo guapa que es.

En general no me gustan las historias de celos, es un sentimiento que me desagrada, y más aún cuando se deben a malentendidos o a falta de comunicación, como ocurre aquí. Me da rabia sobre todo por parte de Ricciardi, ya que él no ha dado ni siquiera un paso para iniciar una relación con su vecina, se limita a mirarla por la ventana y a dejar que la pobre chica se haga ilusiones. ¿Qué derecho tiene a sentirse traicionado? Al menos él mismo se da cuenta de lo injusto de sus sentimientos, lo que ya es algo.

Cada vez me gusta más Enrica, es una chica con carácter que no se va a dejar pisotear a pesar de ser tan dulce y complaciente con su familia. Ella es la que mejor reacciona ante sus propios celos, y por eso espero que finalmente consiga lo que quiere. Aunque eso tendrá que esperar a otra novela, pues en esta lo único que queda resuelto, y de manera sorprendente, es el crimen.

Aunque el tema no me ha gustado mucho, la novela sí. Los personajes siguen evolucionando, la soledad autoimpuesta de Ricciardi parece empezar a resquebrajarse y espero que pronto habrá un cambio grande en su vida. Mientras tanto seguirá investigando esos crímenes que tanto lo perturban, disfrutando de la compañía de sus pocos amigos y de la visión, cada noche, de Enrica cosiendo delante de su ventana.

“Y yo a ti más”, de Lisa Gardner

La editorial Penguin Random House me ha enviado esta novela a cambio de que la lea y escriba un post sobre ella dando mi opinión sincera, cosa que pienso hacer.

Empecé a leerla ayer y la he terminado esta mañana, lo que ya da una idea de lo que me ha parecido: absorbente. La agente de la policía de Boston D. D. Warren tiene que investigar un extraño caso en el que está involucrada una agente de la policía del Estado, Tessa Leoni, quien dice haber matado a su marido en defensa propia, y que además denuncia la desaparición de su hija de 6 años. Ya es casualidad, pero justo antes de empezar esta novela una amiga me recomendó La pareja de al lado, y le dije que me daba un poco de yuyu porque trata de la desaparición de un bebé. Pues si no quieres caldo…

La historia va alternando entre el punto de vista de las dos mujeres, investigadora e investigada, pero desde el presente, es decir, que sabemos que hay algo raro desde el principio por las acciones de la agente Leoni, pero se toma su tiempo en contarnos qué pasó para acabar con su marido tirado en la cocina con tres tiros y su hija desaparecida. Pero está claro que Leoni es una madre leona que va a hacer lo que haga falta para recuperar a la niña. La otra policía está dispuesta a pasar por encima de quien sea por descubrir qué le ha pasado a esa niña, aunque ese quien sea la propia madre. Y yo muerta de angustia leyendo a toda pastilla para llegar al final.

Intrigante a más no poder y muy entretenida, la novela se lee en un pis pas. Lo único que me fastidió un poco es que me resultaba confuso todo el asunto de los distintos cuerpos de policía que parecen tener los estadounidenses. Por un lado la policía del Estado, que parece que se dedica sobre todo a poner multas de tráfico, por otro la policía de Boston, que son los que investigan el asesinato, y luego para rematar parece que podría intervenir el FBI por el asunto del secuestro. Un lío, aunque supongo que para un americano estará tan claro como para nosotros la diferencia entre un policía y un guardia civil.

En Goodreads he visto que este libro es el 5º con la agente D.D. Warren como protagonista, y el 1º de Tessa Leoni, porque aunque aquí se acaba de publicar en los EEUU salió en 2011 y hay ya otros dos libros con el mismo personaje. Es posible que me anime a leer alguno más, porque desde luego este me ha gustado.

“La primavera del comisario Ricciardi”, de Maurizio de Giovanni

primaveraEn la segunda novela de la serie el comisario Ricciardi tiene que investigar el asesinato de una anciana no muy agradable. Dedicada a leer la buena fortuna, se aprovechaba de las esperanzas de sus clientes, a los que investigaba a fondo para poder engañarlos. Y como segunda forma de negocio, se dedicaba a prestar dinero. Una joya de señora, vamos, pero eso le da igual al comisario: da igual lo que hubiera hecho en vida, nadie tenía derecho a quitársela.

Mientras transcurre la investigación, el encantador sargento Maione tiene otro misterio que resolver: por casualidad encuentra a una mujer con un grave corte en la cara, sentada en su cocina y sin siquiera pedir ayuda mientras sangra. El sargento la lleva al hospital y se interesa por su caso. Se trata de una mujer de gran belleza, una viuda con un hijo que lleva meses sufriendo el acoso tanto de su empleador como el de un mafioso del barrio. Para ella su cara es una maldición.

El sargento no puede dejar de pensar en la bella Filomena, que se niega a dar la menor explicación sobre quién la ha desfigurado, y empieza a visitarla después del trabajo. La vida familiar del sargento ha sufrido un gran cambio desde la muerte de su hijo mayor, la desolación de su esposa es tal que parece haberse ido ella también. Ah, pero la absoluta indignación de la señora Maione al descubrir que su marido llega a casa ¡oliendo a la comida de otra mujer! Porque una cosa es que un hombre tenga una amante, pero que cometa la deslealtad de acudir a otra para que lo alimente, eso es intolerable.

La trama de la investigación está bien llevada, y en esta nueva entrega podemos conocer mejor tanto al comisario Ricciardi como a su amigo Maione, lo que hace avanzar también el argumento general de la serie, incluso se nos deja intuir que podría haber un principio de romance para el comisario y su vecina, a la que observa cada noche mientras borda. Y sin embargo esta novela me ha dejado una sensación desoladora. Creo que se debe a la terrible imagen que da sobre la relación madre-hijo. Porque tanto la víctima del asesinato como la principal testigo (y sospechosa), así como la bella Filomena, son madres, y tienen unas historias terribles. También está la señora Maione y su desolación por al muerte de su hijo, que hasta le impide ver a los que tiene con vida.

Aún así me quedo con ganas de leer el siguiente libro de la serie, que espero que sea un poquito más optimista.

“El invierno del comisario Ricciardi”, de Maurizio di Giovani

inviernoCreo que no lo he comentado, pero este año he decidido seguir el Popsugar Reading Challenge. Se trata de leer 52 libros a lo largo del año, que vayan cumpliendo con una serie de características. El objetivo es leer libros que normalmente uno no leería, para expandir un poquito las lecturas habituales. Total, que para cumplir el reto hay que leer un libro que tenga en el título una estación, y mi amiga Yaiza me recomendó este.

Se trata de una novela policíaca ambientada en la Italia de Mussolini, en 1931. El Comisario es un hombre peculiar: entregado a su trabajo por completo, austero a pesar de pertenecer a una buena familia, solitario pero con algún amigo leal. Porque el Comisario guarda un secreto, y es que puede ver a los fantasmas de las personas que han muerto violentamente y escuchar sus últimas palabras. Este extraño don es lo que lo ha aislado casi por completo del contacto humano normal, salvo por su vieja nodriza y por el sargento Maione, quien considera su obligación proteger al Comisario, después de que éste le transmitiera las últimas palabras de su hijo, asesinado en un altercado en un bar.

El resto del entorno del comisario Ricciardi es abiertamente hostil, pero a él nadie lo distrae de la resolución de su nuevo caso: el asesinato de un famoso tenor, minutos antes de salir a escena para cantar Il Pagliaci. El fallecido era un divo de la peor especie, un tirano que maltrataba a sus inferiores mientras daba coba sin pudor a los poderosos en Roma, así que Ricciardi tiene que lidiar además con las interferencias de sus superiores, decididos a cerrar el caso cuanto antes para atribuirse los méritos.

La investigación y la resolución del caso son  entretenidos, pero lo mejor de esta novela son los personajes. La relación del comisario y el sargento, que lo cuida como un padre, y con su anciana nodriza, que le cocina platos indigestos y se lamenta de que no se case y le llene la casa de niños que cuidar. Pero sobre todo me ha gustado la delicadeza con la que se revela el mayor secreto de Ricciardi: todas las noches se sienta en la oscuridad ante su ventana para observar a su joven vecina, bordando a la luz de una lámpara. Es este romance en la distancia el que hace que tenga muy claro que voy a leer el siguiente libro de la serie.

“Una virgen de más”, de Lindsey Davis

virgen-de-masMarco Didio Falco ha vuelto a Roma después de su periplo por Palmira, donde el idiota de su cuñado ha sido devorado por los leones en el circo. Y su primer día en casa es de lo más ajetreado: su trabajo como censor recibe como recompensa el nombramiento de Procurador de las Aves Sagradas (esto es en serio) y el ascenso a la clase media. Y también recibe la visita de una nueva cliente, una niña de unos 5 años que asegura que en su casa la quieren matar.

Que la niña sea nieta de un sacerdote que ya ha protestado por la presencia de los pajarracos de Falco en los templos no parece muy buena señal, así que Falco no hace caso de la chiquilla y la envía de vuelta a su casa. Su posterior desaparición le hace pensar que se ha equivocado, y Falco se pone a investigar. La pequeña, quien según parece va a ser con toda seguridad la elegida como nueva Vestal en el próximo sorteo, parece estar metida en medio de una grave crisis familiar, con asesinato incluido.

Toda la historia transcurre con el tono irónico de siempre, con Falco como anti-héroe con toga y sandalias, pero con la angustia de la búsqueda de la niña perdida. Y tanto el nuevo puesto de Falco como el trasfondo de la familia de la niña, con su relación con el sacerdocio, sirven para describir las costumbres religiosas de la época.

Una lectura muy entretenida, como siempre.