“Y yo a ti más”, de Lisa Gardner

La editorial Penguin Random House me ha enviado esta novela a cambio de que la lea y escriba un post sobre ella dando mi opinión sincera, cosa que pienso hacer.

Empecé a leerla ayer y la he terminado esta mañana, lo que ya da una idea de lo que me ha parecido: absorbente. La agente de la policía de Boston D. D. Warren tiene que investigar un extraño caso en el que está involucrada una agente de la policía del Estado, Tessa Leoni, quien dice haber matado a su marido en defensa propia, y que además denuncia la desaparición de su hija de 6 años. Ya es casualidad, pero justo antes de empezar esta novela una amiga me recomendó La pareja de al lado, y le dije que me daba un poco de yuyu porque trata de la desaparición de un bebé. Pues si no quieres caldo…

La historia va alternando entre el punto de vista de las dos mujeres, investigadora e investigada, pero desde el presente, es decir, que sabemos que hay algo raro desde el principio por las acciones de la agente Leoni, pero se toma su tiempo en contarnos qué pasó para acabar con su marido tirado en la cocina con tres tiros y su hija desaparecida. Pero está claro que Leoni es una madre leona que va a hacer lo que haga falta para recuperar a la niña. La otra policía está dispuesta a pasar por encima de quien sea por descubrir qué le ha pasado a esa niña, aunque ese quien sea la propia madre. Y yo muerta de angustia leyendo a toda pastilla para llegar al final.

Intrigante a más no poder y muy entretenida, la novela se lee en un pis pas. Lo único que me fastidió un poco es que me resultaba confuso todo el asunto de los distintos cuerpos de policía que parecen tener los estadounidenses. Por un lado la policía del Estado, que parece que se dedica sobre todo a poner multas de tráfico, por otro la policía de Boston, que son los que investigan el asesinato, y luego para rematar parece que podría intervenir el FBI por el asunto del secuestro. Un lío, aunque supongo que para un americano estará tan claro como para nosotros la diferencia entre un policía y un guardia civil.

En Goodreads he visto que este libro es el 5º con la agente D.D. Warren como protagonista, y el 1º de Tessa Leoni, porque aunque aquí se acaba de publicar en los EEUU salió en 2011 y hay ya otros dos libros con el mismo personaje. Es posible que me anime a leer alguno más, porque desde luego este me ha gustado.

“La primavera del comisario Ricciardi”, de Maurizio de Giovanni

primaveraEn la segunda novela de la serie el comisario Ricciardi tiene que investigar el asesinato de una anciana no muy agradable. Dedicada a leer la buena fortuna, se aprovechaba de las esperanzas de sus clientes, a los que investigaba a fondo para poder engañarlos. Y como segunda forma de negocio, se dedicaba a prestar dinero. Una joya de señora, vamos, pero eso le da igual al comisario: da igual lo que hubiera hecho en vida, nadie tenía derecho a quitársela.

Mientras transcurre la investigación, el encantador sargento Maione tiene otro misterio que resolver: por casualidad encuentra a una mujer con un grave corte en la cara, sentada en su cocina y sin siquiera pedir ayuda mientras sangra. El sargento la lleva al hospital y se interesa por su caso. Se trata de una mujer de gran belleza, una viuda con un hijo que lleva meses sufriendo el acoso tanto de su empleador como el de un mafioso del barrio. Para ella su cara es una maldición.

El sargento no puede dejar de pensar en la bella Filomena, que se niega a dar la menor explicación sobre quién la ha desfigurado, y empieza a visitarla después del trabajo. La vida familiar del sargento ha sufrido un gran cambio desde la muerte de su hijo mayor, la desolación de su esposa es tal que parece haberse ido ella también. Ah, pero la absoluta indignación de la señora Maione al descubrir que su marido llega a casa ¡oliendo a la comida de otra mujer! Porque una cosa es que un hombre tenga una amante, pero que cometa la deslealtad de acudir a otra para que lo alimente, eso es intolerable.

La trama de la investigación está bien llevada, y en esta nueva entrega podemos conocer mejor tanto al comisario Ricciardi como a su amigo Maione, lo que hace avanzar también el argumento general de la serie, incluso se nos deja intuir que podría haber un principio de romance para el comisario y su vecina, a la que observa cada noche mientras borda. Y sin embargo esta novela me ha dejado una sensación desoladora. Creo que se debe a la terrible imagen que da sobre la relación madre-hijo. Porque tanto la víctima del asesinato como la principal testigo (y sospechosa), así como la bella Filomena, son madres, y tienen unas historias terribles. También está la señora Maione y su desolación por al muerte de su hijo, que hasta le impide ver a los que tiene con vida.

Aún así me quedo con ganas de leer el siguiente libro de la serie, que espero que sea un poquito más optimista.

“El invierno del comisario Ricciardi”, de Maurizio di Giovani

inviernoCreo que no lo he comentado, pero este año he decidido seguir el Popsugar Reading Challenge. Se trata de leer 52 libros a lo largo del año, que vayan cumpliendo con una serie de características. El objetivo es leer libros que normalmente uno no leería, para expandir un poquito las lecturas habituales. Total, que para cumplir el reto hay que leer un libro que tenga en el título una estación, y mi amiga Yaiza me recomendó este.

Se trata de una novela policíaca ambientada en la Italia de Mussolini, en 1931. El Comisario es un hombre peculiar: entregado a su trabajo por completo, austero a pesar de pertenecer a una buena familia, solitario pero con algún amigo leal. Porque el Comisario guarda un secreto, y es que puede ver a los fantasmas de las personas que han muerto violentamente y escuchar sus últimas palabras. Este extraño don es lo que lo ha aislado casi por completo del contacto humano normal, salvo por su vieja nodriza y por el sargento Maione, quien considera su obligación proteger al Comisario, después de que éste le transmitiera las últimas palabras de su hijo, asesinado en un altercado en un bar.

El resto del entorno del comisario Ricciardi es abiertamente hostil, pero a él nadie lo distrae de la resolución de su nuevo caso: el asesinato de un famoso tenor, minutos antes de salir a escena para cantar Il Pagliaci. El fallecido era un divo de la peor especie, un tirano que maltrataba a sus inferiores mientras daba coba sin pudor a los poderosos en Roma, así que Ricciardi tiene que lidiar además con las interferencias de sus superiores, decididos a cerrar el caso cuanto antes para atribuirse los méritos.

La investigación y la resolución del caso son  entretenidos, pero lo mejor de esta novela son los personajes. La relación del comisario y el sargento, que lo cuida como un padre, y con su anciana nodriza, que le cocina platos indigestos y se lamenta de que no se case y le llene la casa de niños que cuidar. Pero sobre todo me ha gustado la delicadeza con la que se revela el mayor secreto de Ricciardi: todas las noches se sienta en la oscuridad ante su ventana para observar a su joven vecina, bordando a la luz de una lámpara. Es este romance en la distancia el que hace que tenga muy claro que voy a leer el siguiente libro de la serie.

“Una virgen de más”, de Lindsey Davis

virgen-de-masMarco Didio Falco ha vuelto a Roma después de su periplo por Palmira, donde el idiota de su cuñado ha sido devorado por los leones en el circo. Y su primer día en casa es de lo más ajetreado: su trabajo como censor recibe como recompensa el nombramiento de Procurador de las Aves Sagradas (esto es en serio) y el ascenso a la clase media. Y también recibe la visita de una nueva cliente, una niña de unos 5 años que asegura que en su casa la quieren matar.

Que la niña sea nieta de un sacerdote que ya ha protestado por la presencia de los pajarracos de Falco en los templos no parece muy buena señal, así que Falco no hace caso de la chiquilla y la envía de vuelta a su casa. Su posterior desaparición le hace pensar que se ha equivocado, y Falco se pone a investigar. La pequeña, quien según parece va a ser con toda seguridad la elegida como nueva Vestal en el próximo sorteo, parece estar metida en medio de una grave crisis familiar, con asesinato incluido.

Toda la historia transcurre con el tono irónico de siempre, con Falco como anti-héroe con toga y sandalias, pero con la angustia de la búsqueda de la niña perdida. Y tanto el nuevo puesto de Falco como el trasfondo de la familia de la niña, con su relación con el sacerdocio, sirven para describir las costumbres religiosas de la época.

Una lectura muy entretenida, como siempre.

“Case Histories”, de Kate Atkinson

coverEsta novela empieza narrando tres historias, aparentemente sin ninguna conexión entre ellas. La primera, la desaparición en medio de la noche de una niña pequeña, apenas un bebé, mientras dormía junto a una de sus hermanas en una acampada improvisada en el jardín. La segunda es la narración de un asesinato aparentemente aleatorio, el de una joven que ese mismo día empezaba a trabajar en la oficina de su padre para ganar algo de dinero antes de empezar la universidad. Y la tercera es la de una joven madre, demasiado inmadura para las responsabilidades que le han caído encima y que terminan en un estallido de violencia terrible.

Treinta años más tarde las tres historias encuentran un nexo común cuando el detective Jackson Brodie empieza a investigar los tres crímenes, y empieza a involucrarse personalmente con los familiares de las víctimas. Por un lado, dos de las hermanas de la niña desaparecida, horrorizadas al encontrar en el escritorio de su padre recién fallecido el muñeco que había desaparecido con la niña. Y por otro, el padre de la chica asesinada, que sigue sin superar su pérdida.

El punto de vista va saltando de un personaje a otro y los relatos se van entrelazando hasta que parece que son todos partes de una misma historia, incluido el propio detective con sus problemas con su exmujer. Añadimos una loca de los gatos que podría ser la clave de todo y el resultado es totalmente imprevisible.

Hay una cosa que me ha resultado peculiar, y es algo que también he notado en las novelas del detective Cormoran Strike de J. K. Rowling. Y es que aunque en ambos casos son personajes ingleses, con sus tazas de té y su absoluta falta de armas, me recuerdan más a los detectives americanos clásicos, como Philip Marlowe, que a referentes británicos como Sherlock Holmes o Miss Marple. O tal vez es simplemente que son más modernos, y que los ingleses de hoy en día son así.

Creo que voy a leer más cosas de esta autora, me ha gustado.

 

“Mr Mercedes”, de Stephen King

mrmercedesCuando vi este libro en las librerías recordé Christine, y pensé que Stephen King había empezado a repetirse al fin. Me imaginé que se trataba de otro libro en el que el coche es malvado y no se sabe por qué. Pero me equivocaba: no es el coche el que es malvado, sino su conductor, y se nos explica con detalle cómo se ha convertido en un monstruo, en una serie de flash-backs de su infancia que ponen los pelos de punta.

Mr. Mercedes es el apodo que le pone la prensa al hombre que, una mañana temprano, lanza un coche (adivinad la marca) contra un grupo de gente que está haciendo cola para presentarse a una oferta de trabajo, provocando una masacre. El tipo consigue huir, y unos meses más tarde el policía que llevó el caso, recién jubilado y muy deprimido, recibe una carta que parece ser del asesino, que intenta darle el último empujoncito hacia el suicidio.

La historia va saltando de punto de vista entre el policía, Bill Hodges, y el asesino, que está preparando su próximo golpe. Y Stephen King sigue siendo el maestro de lo macabro que siempre ha sido. Hay una escena en la que describe la muerte de un niño que casi me hizo cerrar el libro y dejarlo ahí, de pura grima y angustia que me estaba dando. Pero seguí leyendo, para ver cómo Hodges va descubriendo la maldad sin límites del asesino y cómo atrapa por fin a su hombre.

No es, ni de lejos, la mejor novela de Stephen King, parece más bien un episodio de Mentes Criminales. Pero consigue mantener la intriga, incluso mostrando desde el principio la identidad del asesino. Lo que importa no es tanto quién es ni cómo lo hizo, sino más bien cómo se desarrolla la investigación. El personaje del policía me ha gustado mucho, y ya he visto que hay otras dos novelas con él como protagonista, así que no he sido la única. No tengo muy claro de dónde va a sacar más casos que resolver un policía retirado, siempre me parecen un poco cansinos los personajes tipo Jessica Fletcher, que van encontrando a su paso un reguero de cadáveres que parecen existir, o más bien dejar de hacerlo, con la única finalidad de que puedan lucir sus habilidades detectivescas. Pero quien sabe, tal vez me anime a leerlos.

“Bury Your Dead”, de Louise Penny

buryCon ésta ya van seis novelas del Inspector Jefe Gamache, el policía canadiense mesurado y compasivo que viene investigando los crímenes producidos en el pequeño pueblo de Three Pines. En esta ocasión, afortunadamente, no hay un nuevo cadáver en el tranquilo pueblecito, que los pobres estaban pasando una racha peor que en el Cabot Code de Jessica Fletcher. El Inspector está en Quebec, visitando a un viejo amigo mientras se recupera de las heridas recibidas en una operación policíaca, de la que poco a poco nos van contado detalles.

Pero parece que el Inspector se va encontrando mejor, o por lo menos recuperando la curiosidad, que es lo que hace que se involucre en la investigación cuando se descubre un cadáver en la Literary and Historical Society, el reducto anglófilo de la francófona Quebec. El asesinado es un famoso historiador obsesionado con encontrar el cuerpo del fundador de Quebec, Samuel Champlain. ¿Podría ser que estuviera en el sótano del local de la asociación inglesa?

El crimen sirve de excusa para hacer un repaso de la historia de la fundación de Quebec y para describir con detalle la ciudad. Siempre he dicho que soy friolera en exceso y que en mis especificaciones técnicas viene bien clarito que no funciono en temperaturas bajo cero. Pero la descripción de esta ciudad, en pleno invierno canadiense, con sus habitantes cubiertos de ropa hasta el punto de que es imposible distinguir una cara, es tan fascinante que tengo que decir que no me importaría visitarla. Incluso en invierno.

La resolución del asesinato se nos cuenta intercalada con la del secuestro del agente durante cuyo intento de rescate fue herido el Inspector y que lo ha dejado debilitado física y mentalmente, pero también con la reapertura de la investigación que parecía terminada en la novela anterior y que había enviado a la cárcel a su amigo Olivier. Alguna excusa había que buscar para volver a Three Pines, y si bien Gamache no se siente con fuerzas de salir de Quebec, envía a su fiel Beauvoir a comprobar que no han encarcelado al hombre equivocado.

Me sigue encantando esta serie. Los personajes son interesantes, la trama es entretenida, están bien escritas y siempre están llenas de detalles sobre la historia de Canadá, de la que no sé absolutamente nada. ¿Qué más se puede pedir?