“Maids of Misfortune”, de M. Louisa Locke

Me descargué esta novela porque Amazon la tenía de oferta, tan oferta que era gratis, y dado que se trataba supuestamente de una novela de misterio pensé, por qué no. Pues ya sé por qué no.

La protagonista es Annie Fuller, una joven viuda que se gana la vida en San Francisco a finales del siglo XIX alquilando habitaciones de su casa. Una señora respetable de conducta intachable, y que además lleva un negocio como adivinadora, para el que se pone un ridículo disfraz y un extraño acento que nunca llegan a decir de dónde se supone que es. Hasta ahí, una tontería, pero todavía medio creíble. Lo que ya lleva la verosimilitud al límite es que su alter ego, Madame Sibyl, está especializada en dar consejos sobre finanzas. A maduros caballeros de negocios, que no venden una acción sin antes consultarlo con ella.

La novela es la primera de una serie titulada A Victorian San Francisco Mistery, y vale que eso no obliga a la protagonista a comportarse como una delicada flor de invernadero, seguro que en esa época había mujeres de carácter fuerte y decidido. Pero lo que no puede ser es que en ocasiones se comporte como lo haría una mujer moderna y en otras le de por desmayarse. Un poquito de coherencia. Y si no quieres verte limitada por la sociedad de aquella época, no escribas una novela histórica.

Pero lo peor es que, escondido en lo que se suponía que era una novela de misterio, lo que hay es una novela rosa. El objeto de los afectos de Annie es el abogado de la víctima, que investiga qué hacía el anciano caballero visitando su casa todas las semanas. Y el tipo es todo el rato de lo más antipático, incluso grosero, con ella. No es hasta bastante adelante en la historia, cuando nos dan su punto de vista, que nos enteramos que es un borde porque, sorpresa, está loquito por la chica, perpetuando esa estupidez de que si es antipático contigo y te tira de las trenzas es porque le gustas.

Ni loca voy a perder el tiempo leyendo nada más de esta autora.

“Odd Interlude”, de Dean Koontz

oddAunque se trata de un relato corto, que solo se publicó en formato ebook, de relleno entre dos de las novelas de la serie de Odd Thomas, con esta historia he vuelto a cogerle gusto al personaje.

Tal vez sea porque en esta ocasión la pesada de Annamaria no interviene apenas, y es que no aguanto a la chica, con su rollo de soy-tan-enigmática-y-todo-el-mundo-me-quiere. Me pone de los nervios, con ese embarazo eterno, que se me está haciendo más largo que el mío.

La cuestión es que Odd y Annamaria se detienen en un motel a pasar la noche, en un complejo con gasolinera, taller y restaurante que pertenece todo a la misma familia, los Harmony. Todos parecen gente agradable, pero a la vez extraña, y por momentos algunos de sus miembros parece tener doble personalidad. Odd sospecha que algo raro ocurre allí, y pronto se encuentra en un terrible peligro, al enfrentarse al hombre que tiene a los Harmony subyugados a su voluntad. Tan solo una niña, Jolie Ann Harmony, de 12 años, está dispuesta a correr el riesgo de ayudar a Odd a enfrentarse al hombre que los ha tenido secuestrados en sus propias casas durante cinco años.

Entretenida, llena de misterio e intriga, con un ritmo rápido y por fin con un personaje femenino guay, aunque todavía vaya al colegio, y que espero que vuelva a aparecer más adelante (y ella está dispuesta, ya le advierte a Odd que la espere hasta que sea mayor de edad). Esta novela me da esperanzas de que la siguiente, la muy esperada Odd Apocalipse, vuelva a ser como las primeras historias de la saga. Por lo menos Odd sí que parece que vuelve a ser el mismo, un chico majo que intenta hacer las cosas bien, a pesar de las interferencias de fantasmas y seres sobrenaturales varios.

“Odd Apocalypse”, de Dean Koontz

oddY con este van cinco libros de la serie de Odd Thomas, que cada vez se va volviendo más rara. Odd sigue vagando por California, yendo a donde su don magnético lo lleva, acompañado por la enigmática Annamaria y por sus dos perros, uno vivo y otro muerto. El tono de la historia continúa como en las dos anteriores, dando a entender que en algún momento nos van a explicar el significado de todo lo que está pasando, como si todo estuviera relacionado y hubiera un gran plan en alguna parte. Y mientras tanto pasan cosas raras, como en esta novela.

Odd y Annamaria son invitados por un magnate a pasar unos días en su mansión. Este es el tipo de cosas que le ocurren a Annamaria continuamente, la gente le ofrece ayuda de forma espontánea y sin saber muy bien por qué, incluso las malas personas, como parece ser este magnate.

Nada más llegar advierten cosas extrañas. Hay rejas en todas las ventanas, el personal de la casa es, por decirlo suavemente, antipático, y Odd experimenta un extraño suceso en el jardín en el que parece estar en dos líneas temporales a la vez.

Una vez más Odd resuelve el misterio de la casa, pero no el de su propia vida, que no parece avanzar ni pizca, al igual que en la novela anterior. Parecen libros de transición, en los que no se produce ningún avance ni en la trama ni en la historia personal de los protagonistas. Estoy deseando que Odd vuelva a su pueblo, o por lo menos que nos expliquen de una vez lo que está pasando, para poder pasar a otra cosa.

“The Widow”, de Fiona Barton

widowJean Taylor es la esposa fiel que apoya a su marido en los momentos difíciles. Y vaya si son difíciles, cuando es acusado de la desaparición de una niña de 2 años. Pero Jean ha sido una roca, que no ha flaqueado nunca ni durante la investigación, ni durante el juicio, ni ante la prensa, ni siquiera ante los gritos e insultos de la madre desesperada. Ha estado junto a Glen, defendiendo su inocencia, durante años.

Pero de pronto ya no tiene que hacerlo más, porque Glen muere en un accidente, y la policía y la prensa vuelven a llamar a su puerta, con la esperanza de que ahora por fin les cuente lo que es evidente que ha estado ocultando durante tanto tiempo.

La novela va saltando del momento actual al pasado, y de un punto de vista a otro, como indican los títulos de los capítulos: El Detective, La Reportera, El Marido, La Madre y La Viuda son los distintos puntos de vista, aunque sólo La Viuda narra en primera persona. Y eso es lo que me molesta de esta novela. Si la protagonista es la narradora, no puede sorprenderse de cosas que ella sabe perfectamente, eso es trampa y da rabia.

Han comparado esta novela con Gone Girl, supongo por aquello de que es la protagonista femenina la que guarda el secreto, pero en realidad ahí acaba el parecido. En Gone Girl aquella mujer estaba decidida a hacerle la pascua a su marido, mientras que esta es como un ratoncito dócil que no da un paso sin el permiso del suyo. En mi opinión Gone Girl es mucho mejor, pero ésta también tiene sus puntos a favor. La descripción del mundo del periodismo amarillo es espeluznante, la reportera que narra parte de la historia hace lo que sea para ganarse la confianza de sus entrevistadas, en este caso la madre de la víctima y la esposa del supuesto asesino, pretendiendo una amistad totalmente falsa cuando se sienten más vulnerables. La ferocidad con la que ataca a sus rivales de otros periódicos es la única muestra de su verdadera forma de ser: una hiena.

Es una lectura rápida y entretenida, lo que yo llamo una novela de piscina, y ya se acerca el buen tiempo.

 

“The Brutal Telling”, de Louise Penny

coverA priori yo pensaba que durante mi embarazo, sobre todo al .cuando ya estuviera de baja, tendría mucho más tiempo para leer, por aquello de salir poco a la calle y no ser capaz de hacer muchas de mis tareas habituales. Pues resulta que no. Para empezar, hay un montón de visitas a médicos y matronas, ecografías, análisis día sí día también, compras que hacer para preparar la llegada del bebé, miles de blogs que leer que te dicen lo que tendrías que haber comprado, etc. Si culminamos el embarazo con una cesárea la cosa aún va a peor, y por fin, cuando todo ha pasado, hay un bebé recién nacido que necesita atención continua.

Total, que llevaba sin leer nada desde principios de agosto, y con el blog totalmente abandonado desde antes. Pero por fin, ahora que mi cachorro puede pasar más de 3 horas seguidas durmiendo, he encontrado algún ratito para leer.

Este es el quinto libro de la serie del Inspector Gamache en el bucólico pueblo de Three Pines, y es el mejor de todos. El Inspector Jefe Gamache y su equipo vuelven al pueblo más bucólico y tranquilo de Quebec para resolver un asesinato más, esta vez el de un vagabundo cuyo cadáver aparece en el Bistró de Olivier y Gabri. La investigación nos permite conocer mejor el pasado de algunos de los habitantes de Three Pines, y nos descubre a algunos nuevos, como los compradores de la siniestra mansión Hadley, tan extravagantes y llenos de secretos que no desentonan lo más mínimo. Pero sobre todo nos enseña la parte más fea del ser humano, la codicia desmedida que puede llevar a una persona a matar a otra.

De las cinco novelas de la serie que he leído hasta ahora, esta me ha parecido la más oscura y la de consecuencias más trágicas para el resto de los personajes. Cuando Gamache por fin anuncia quién es el asesino es tan brutal como anuncia el título.

Por cierto, sigo odiando a Peter Morrow, es un envidioso, un narcisista y un cretino, además de ruin a más no poder, y espero que la exposición de su mujer triunfe y lo deje hundido en la miseria. En realidad me he dado cuenta de que desde el tercer libro si tengo verdaderas ganas de leer el siguiente de la serie es por saber lo que va a pasar en la exposición, deseando la humillación total de Peter. Se me está haciendo eterna la espera, a ver si en el sexto libro avanza más la cosa.

“The Cruelest Month”, de Louise Penny

coverAbril es el mes más cruel, y es la época del año en la que se desarrolla este misterio. Se ha producido un nuevo asesinato en Three Pines, que hay que ver qué tasa tienen para un sitio tan pequeño y además canadiense, que ya se está pareciendo al Bronx. El inspector Gamache vuelve a su pueblo favorito para investigar quién envenenó a Madeleine Favreau, y nada menos que en la Vieja Casa Hadley, el único lugar siniestro del encantador pueblecito.

Todos los personajes principales están presentes: Clara Morrow, la auténtica protagonista de la serie, con su marido Peter, que nunca me cayó bien y en esta novela por fin sé por qué; la poetisa Ruth Zardo, en uno de sus mejores momentos hasta la fecha; la pareja gay de Oliver y Gabri con sus extravagancias; y por supuesto Gamache con sus investigadores, incluida la terrible agente Nichol, que cada vez me gusta más.

Pero en esta ocasión Gamache no se limita a resolver un asesinato. El caso Arnot, que ha ensombrecido su carrera en los últimos años y que lo ha rodeado de enemigos en la Policía sigue dando problemas. Las conspiraciones en su contra parecen a punto de acabar con él definitivamente y una gran parte de la trama se dedica a resolver, al menos de momento, los problemas internos del Inspector con el Departamento.

Esta trama secundaria ralentiza un poco la resolución del asesinato, pero es tan intrigante que la verdad es que me ha dado igual. Lo verdaderamente interesante de esta serie son sus personajes, y de ellos se puede disfrutar todo el tiempo.

“A Fatal Grace”, de Louise Penny

coverLa segunda entrega de esta serie de novelas de misterio ambientadas en un pequeño pueblo de Quebec me ha gustado aún más que la primera. Un crimen sorprendente vuelve a alterar la calma del pequeño pueblo de Three Pines y de sus pintorescos habitantes, poco más de un año después del asesinato que abre la serie.

Una vez más, el inspector Gamache acude con su equipo a investigar el extraño asesinato, al tiempo que sigue sufriendo las consecuencias de un misterioso caso que acabó con su carrera años atrás. La insufrible agente Nichol vuelve a las andadas, poniendo a prueba la paciencia de todo el que la rodea, pero Gamache ya se siente como en casa en Three Pines, donde todos lo reciben como a un viejo amigo.

En esta novela el asesinato tarda en producirse, aunque nos anuncian la víctima en la primera frase. Eso da tiempo al lector a cogerle la suficiente tirria como para que su muerte produzca una gran satisfacción. Porque CC de Poitiers era una mujer absolutamente odiosa, tanto para su familia como para sus vecinos.

Me gustan muchísimo las descripciones que hace la autora tanto del paisaje de Three Pines como de sus habitantes. Por ejemplo, de cómo en invierno, con toda la ropa de abrigo puesta, la gente se reconoce por el color de los gorros, y cómo la mañana de Navidad es imposible saber quién es quién, puesto que todos han recibido gorros nuevos de regalo. Un gorro nuevo al año es imprescindible, ya que las mascotas siempre se comen los pompones y no hay manera de conseguir que duren más. También su descripción de la terrible sensación de frío, a 30º C bajo cero, hizo que se me pusiera la piel de gallina. Claro que en ese sentido yo soy muy impresionable: detesto el frío, que para mí empieza al bajar de 24º.

Otra cosa que me gusta es que el Inspector no es el policía típico al que nos tienen acostumbrados las películas y series americanas. No es un alcohólico, ni engaña a su mujer, a la que adora. No es un tipo hosco de los que llegan a casa y no sueltan prenda de lo que hacen en el trabajo, sino que se lo cuenta a su mujer absolutamente todo y le pide consejo con frecuencia. En general es un hombre feliz, lo más alejado posible del típico detective amargado. Y es un cambio muy de agradecer.

He echado un vistazo en Goodreads y he visto que hay ya 10 libros de la serie. Me parece que no voy a tardar en leer otro, porque me muero de ganas de saber cómo resuelve el Inspector sus problemas por el maldito caso Arnot.