“The Reptile Room”, de Lemony Snicket

Las catastróficas desdichas siguen persiguiendo a los hermanos Baudelaire. Aunque al principio del libro parece que las cosas mejoran para los tres huérfanos, que se van a vivir con su tío Monty, un herpetólogo encantador con el que hacen buenas migas de inmediato. Pero la buena suerte no les podía durar, y enseguida hace su aparición el malvado conde Olaf para amargarles la vida.

Me gusta mucho la relación entre los tres hermanos, cómo siempre están pendientes unos de otros, y cómo aprecian y valoran lo que cada hermano hace por la familia, incluso Sunny con sus dientecitos. Y sin embargo no es una cursilada de cuento, ni mucho menos, que es lo que creo que atrae a los niños. Los hermanos Baudelaire son pequeños pero resolutivos, inteligentes y llenos de recursos. La mayor parte de sus desdichas se solucionarían o ni siquiera llegarían a ocurrir si tan solo los adultos de su entorno, empezando por el memo de Mr. Poe, los escucharan. Ni tan siquiera el tío Monty los toma en serio, simplemente porque son niños. Y para cualquier niño lo que tiene que decir es igual de importante a los 8 que a los 18 años. Los niños no son distintos de los adultos, sólo son más jóvenes.

Otra cosa que me gusta es que los niños crecen, no permanecen estáticos en las edades de la primera novela para siempre, como pasa por ejemplo con Los Cinco. Me encanta que Sunny esté empezando a hablar por fin.

Por lo demás, esta segunda entrega continúa en el mismo tono que la primera, con su narrador pesimista disparando definiciones de las palabras difíciles, pero tratando a sus lectores, niños pequeños, sin condescendencia.

Tengo ganas de ver la nueva serie de Netflix basada en estas novelas, pero creo que voy a avanzar un poco más en la lectura antes de empezar. Así que, pronto a por el tercero.

“The Bad Beginning”, de Lemony Snicket

bad-beginningLos tres hermanos Baudelaire han llevado una vida muy agradable, hasta el terrible día en el que, mientras ellos jugaban en la playa, se produce un incendio en su casa y sus padres fallecen. A partir de ahí las Catastróficas Desdichas caen sobre Violet, Klaus y Sunny sin tregua.

Esta serie de 13 novelas destinadas al público infantil tuvo un gran éxito cuando salió, y ahora acaba de adaptarse en forma de serie para Netflix. Yo no las leí en su día, pero siempre me apeteció, así que por fin me he animado. Y van a pasar directamente a la lista de lecturas futuras para mi Cachorro.

Los huérfanos Baudelaire acaban al cuidado del malvado Conde Olav, un pariente lejano que pretende echarle el guante a la fortuna que les corresponderá a los niños al cumplir la mayoría de edad. La vida con el Conde es, como poco, desagradable, y su plan para robarles el dinero va más allá de lo siniestro, aunque creo que es necesario ser un lector adulto para captar que no solo es malvado, sino también un pervertido.

Sin embargo, comprendo que tenga tanto éxito entre los niños. Estoy segura de que este tipo de maldades, como las que solía haber en los libros de Roald Dahl, les gustan muchísimo más que las cursiladas en las que todos son amigos, se lo pasan muy bien y son muy felices. Esas historias, además de obviamente falsas, son condescendientes con los niños, que no son tan distintos de los adultos. Sólo son más jóvenes.

En esta primera historia, cuyo título ya va sentando las bases de lo que está por venir, los tres hermanos consiguen sobreponerse a las desdichas que se les vienen encima utilizando cada uno sus mejores habilidades: Violet es la inventora, Klaus el ratón de biblioteca, y Sunny, bueno, Sunny muerde, con mucha decisión. Por supuesto, esto no es más que un breve respiro al que seguirán nuevas desventuras en el próximo libro. Ya lo tengo listo en mi Kindle.

“Escape From Mr. Lemoncello’s Library”, de Chris Grabenstein

lemoncelloSi cogemos Charlie y la fábrica de Chocolate y lo mezclamos con Una noche en el museo y un poquito de Jumanji, nos saldrá algo muy parecido a este libro. Mr. Lemoncello es el gurú de los juegos de mesa, un millonario adorado por legiones de chiquillos, y da la casualidad de que es la mente maestra tras los planes de restauración de la Biblioteca de Alexandriaville (guiño guiño).

Doce niños del pueblo podrán entrar en la Biblioteca antes de su inauguración oficial para pasar una noche de juegos y diversión. Pero hay una sorpresa más: a la mañana siguiente a los niños se les ofrece la posibilidad de jugar un último juego que consiste en descubrir la salida secreta de la Biblioteca. El ganador será el protagonista de los anuncios de los juegos del Sr. Lemoncello.

Me parece bastante patético que se considere un premio salir en la TV así sin más. Antes una persona hacía algo admirable y como consecuencia salía en la tele; hoy en día una persona sale en la tele y como consecuencia se convierte en alguien admirable. Vaya mensaje más edificante para transmitir a los niños.

Pero en esta novela los chiquillos se lanzan con entusiasmo a resolver los acertijos que les indicarán la salida. Por supuesto hay un protagonista que es un cúmulo de virtudes, aunque su forma de ganar una de las 12 invitaciones no me gusta nada, y hay también un villano, un niño que se cree el más listo del mundo y que además hace trampas. Los demás niños se van alineando con nuestro héroe y por supuesto su rival recibe su merecido. Todo con unos personajes bastante planos y poco desarrollados, pero en fin, hay aventuras y se habla de libros, aunque no tanto de leer.

Este libro parece pretender hacer ver a los niños que las bibliotecas son lugares divertidísimos para jugar. Pues no. Son lugares divertidísimos para leer, para descubrir libros nuevos, para encontrar tebeos, películas e incluso juegos de ordenador. Y los bibliotecarios, si son buenos, son las personas que te pueden aconsejar libros nuevos. Tal vez recomienden este libro a niños de menos de 10 años, pero creo que los niños mayores se darían cuenta de que no es muy bueno que digamos.

“Over Sea, Under Stone”, de Susan Cooper

sea-stoneEsta novela infantil es la primera de la serie The Dark is Rising, en la que los niños de la familia Drew se enfrentan a las fuerzas de la oscuridad en la búsqueda de un tesoro Artúrico.

Los Drew van a pasar las vacaciones en Cornualles, en la casa que su excéntrico tío abuelo Merry ha alquilado, y por la que mucha gente muestra interés. Un día lluvioso sin poder salir los lleva a explorar la casa a fondo, y un pasadizo detrás de un armario desvela un misterio y los niños se lanzan con entusiasmo a resolverlo, sin que sus padres se enteren de nada de lo que está pasando, por supuesto.

El resultado es una mezcla entre Narnia, Los Cinco e Indiana Jones que resulta ser mucho más entretenido de lo que yo esparaba al empezarlo.

Se nota que esta novela se escribió hace 50 años, en primer lugar por el estilo un poco anticuado, pero sobre todo por la total ausencia de tecnología. Los niños resuelven el misterio a base de esfuerzo e investigación, no haciendo una búsqueda en Google. Tienen que desplazarse físicamente a los lugares donde pueden estar las pistas y verlas con sus propios ojos, y utilizar el razonamiento deductivo para descifrarlas, puesto que los obstáculos con los que se encuentran no son solo físicos sino también mentales.

No es el mejor libro de aventuras que he leído, ni mucho menos, y desde luego no va a ocupar un lugar preferente en la futura lista de lecturas de mi Cachorro, pero tampoco está nada mal.

“A Monster Calls”, de Patrick Ness

monster-callsAunque esta novelita se está poniendo de moda ahora por la película de Bayona, yo ya lo leí hace un par de meses. Es verdad, tengo el blog abandonado, a ver si me pongo las pilas y consigo ponerme al día con los libros atrasados.

Empezando por este. Es una novela corta, destinada a un público juvenil, y que pretende enseñar a los niños a lidiar con una situación realmente dura. Porque el protagonista, Conor O’Malley, de 13 años, está pasando por el peor trance de su vida: su madre está enferma de cáncer y tras muchos meses de tratamiento parece que se le acaban las opciones. Si a esto le añadimos sus constantes pesadillas, un poco de bullying en el colegio, la sensación de que su mejor amiga lo ha traicionado y la indiferencia de su padre, que ha formado una nueva familia en otro país y le deja claro que no habrá sitio para él, en la vida de Conor no hay nada que le proporcione ni una pizca de alegría.

Así que cuando un monstruo en forma de árbol centenario empieza a aparecer por las noches, Conor le deja claro que no le da miedo. Ya hay demasiados horrores en sus días como para que un monstruo nocturno lo asuste.

El monstruo le anuncia que volverá cada noche para contarle tres historias, parábolas extrañas y sorprendentes, y que después Conor tendrá que contarle su historia, o ser devorado. Y esa historia es la que Conor no quiere afrontar, pues es el mayor terror de su vida.

Por una parte es una historia fácil, puesto que es muy sencillo conmover al lector con una situación tan dramática. La sensación de soledad y desamparo de Conor es tristísima, obviamente. Quiero pensar bien, y suponer que este libro más que sacar la lágrima fácil lo que pretende es darle a otros niños en situaciones parecidas las herramientas para superarlas. Decirles que es normal sentirse triste y asustado y desamparado, e incluso enfadado, por la injusticia de una tragedia así, y que con el tiempo, aunque no lo parezca, el dolor pasará. Por otro lado, afortunadamente no hay tantísimos niños que pierdan a sus padres, y supongo que el autor quiere vender este libro a tantos lectores como pueda. Tampoco voy a crititarlo por eso, que es muy lícito.

Si bien a veces me pareció un poquiiiiiito cursilón, y excesivo en la acumulación de desgracias, en el fondo es una historia positiva, y si enseña a los niños a sentir empatía por los demás, ya será una gran cosa.

“Emily of New Moon”, de Lucy Maud Montgomery

emilyLos libros de LM Montgomery son reconfortantes, porque siempre sabes qué esperar y nunca decepcionan. Cogemos los paisajes de la isla del Príncipe Eduardo, una niña huérfana y una familia adoptiva en principio reluctante a tenerla pero que acaba totalmente conquistada, y ya está, la historia casi se cuenta sola.

Emily ya ha perdido a su madre, pero vive feliz con su padre hasta que la cocinera, bastante brutalmente, le advierte de que le queda poco tiempo de vida y que pronto se tendrá que ir a vivir con su orgullosa familia materna. Su padre no tiene más remedio que confirmar la mala noticia, y aunque ambos intentan disfrutar del tiempo que les queda juntos, la niña vive sumida en la tristeza.

Pronto el padre fallece, y efectivamente, los hermanos de su madre aparecen para asistir al entierro y decidir quién tendrá que quedarse con Emily. La niña escucha a escondidas cómo ninguno quiere llevársela en realidad, y cómo acaban echando a suertes quién será el desafortunado familiar que se haga cargo de ella.

Lo que me gusta especialmente de esta escritora es que no trata a los niños como si fueran entes extraños, sin sentimientos ni entendimiento. Emily se siente profundamente herida al ver que no la quieren, que es una obligación de la que se hacen cargo a regañadientes y básicamente por orgullo, y que no les preocupa que ella lo sepa, puesto que es una niña y por lo tanto se puede hablar delante de ella como si se tratara del perro.

Por fortuna las cosas acaban mejorando para Emily, que le hace saber a su estricta tía Elizabeth que para ganarse el cariño debe ser recíproco, que no es un deber de los niños hacia sus parientes, sobre todo cuando éstos los tratan sin afecto. Seguramente por primera vez en su vida la orgullosa Elizabeth Murray se ve obligada a pedir disculpas, a una niña nada menos, porque se da cuenta de que ha actuado mal.

Esta novela es más oscura que las de la serie de Anne Shirley, hay historias terribles, como la del doctor que no quiere a su hija por la supuesta infidelidad y abandono de su esposa, o la madre tan posesivamente apegada a su hijo que pone mala cara cuando sus amigos van a jugar con él a su casa. Por no hablar del siniestro primo ADULTO que le dice a Emily, de 12 años, que la va a esperar.

Pero sigue siendo una historia positiva, en la que los problemas casi siempre se resuelven felizmente. ¡Y acabo de descubrir que hay una serie de televisión! Es imposible que me guste tanto como la de Anne de Green Gables, pero voy a buscarla ya mismo.

“Animales del corral”

corralSiguiendo con las reseñas literarias talla 0, hoy os traigo Animales del corral, el absoluto favorito del Cachorro en este momento.

Se trata de un librito con páginas de cartón grueso, que en cada una muestra un ave de corral: el gallo, la gallina, los pollitos, el pato… Y en la zona de la derecha cuenta con una serie de botones que hay que pulsar para que suenen los cantos de cada una de las aves. La idea es írselos enseñando al bebé para que pueda empezar a imitarlos, aunque en nuestro caso no llegamos tan lejos: es abrir el libro y el Cachorro empieza a agitar brazos y piernas, en un despliegue de actividad que no es más que el preludio para cuando por fin empiezan los sonidos. Entonces parece llegar al paroxismo de pura alegría y empieza a aporrear el libro y a intentar agarrarlo para llevárselo a la boca, porque está claro que un objeto tan fascinante hay que llenarlo de babas.

Este libro fue regalo de Navidad de la abuela, que se nota que somos familia de libreros porque no hay Navidad en la que no se regale algún libro. Le regaló otro muy parecido a la niña de mi prima, que ya tiene un año y dos meses, pero sus reacciones son mucho más moderadas. La criatura toca con suavidad los dibujos y dice un “oh” admirado cuando escucha los sonidos, no lo aporrea como si su brazo fuera un mazo. No sé si es por la diferencia de edad, que ya se le nota la madurez, o que por ser niña es más delicada, pero desde luego no se parece en nada a la reacción de mi Cachorro.

En cualquier caso, aunque su apreciación de la literatura de momento se manifiesta con cierta rudeza, está claro que Animales del corral va a seguir siendo su favorito durante una buena temporada.

 

Publicado primero en Cachorro Humano.