Archivo de la etiqueta: Lecturas 2019

“Dear Mrs. Bird”, de A.J. Pearce

Menuda racha llevo de novelas mediocres. Esta transcurre en Londres durante la II Guerra Mundial, y la protagonista, Emmy Lake, es una joven que ambiciona ser corresponsal de guerra. O, como lo escribiría ella, Corresponsal de Guerra, porque todo el libro es así, como el diario de una niña de 12 años, lleno de mayúsculas enfáticas. Pero en vez de eso consigue trabajo como ayudante de la Sra. Bird, la temible autora de la sección de consejos de una revista femenina. La señora Bird recibe muchas cartas pidiéndole consejo, pero contesta muy pocas, ya que descarta los temas desagradables. De hecho tiene una lista de términos prohibidos, entre los que están las relaciones maritales, premaritales, extramaritales, la política o las opiniones. Básicamente las únicas preguntas que se digna a responder son jardinería y cuidado de la piel, y lo hace con una ferocidad que hace pensar que mejor que no toque temas más delicados. Pero esto a Emmie le parece Terriblemente Injusto, por lo que empieza a contestar por su cuenta a las lectoras angustiadas por maridos ausentes o novios inapropiados.

Emmy tiene una amiga, Bunty, que sufre una Pérdida Irreparable, y en general todo el mundo sufre las consecuencias de la guerra. La escasez, el miedo a perder a los seres queridos que están en el frente y, sobre todo, los bombardeos alemanes, forman parte de la historia y son lo único que le da cierto interés, aunque están contados de una forma un poco repetitiva.

En fin, a ver si hay más suerte con el próximo.

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“The 7 1/2 Deaths of Evelyn Hardcastle”, de Stuart Turton

Me decidí a leer esta novela porque vi que estaba muy bien valorado, sobre todo por tener una trama muy compleja. A mí no me ha parecido compleja, me ha parecido confusa, y a ratos absolutamente sin sentido.

Aiden Quinn tiene que resolver el misterio del asesinato de Evelyn Hardcastle, y para ello debe vivir el día en que se produce 8 veces, cada una en un cuerpo distinto. Hasta ahí bien, aunque el pobre tipo tiene amnesia y esto no se lo explican hasta bastante avanzado el día con su primer cuerpo. Y para complicar más las cosas, esos días no los va a vivir de forma consecutiva, sino que salta al cuerpo siguiente cada vez que el anterior se queda dormido, o le dan un porrazo en la cabeza, lo que ocurre bastante para tratarse de un único día en una casa de campo inglesa.

Además de Aiden hay otras personas intentando resolver el crimen, aunque ellos habitan siempre el mismo cuerpo, y un misterioso y enmascarado Doctor de la Plaga, que parece ser el maestro de ceremonias, y es quien le va explicando a Aiden lo que tiene que hacer. Por supuesto lo hace de forma fragmentada e incompleta, no vaya a ser que le quitemos confusión al tema.

Hay un montón de cosas que no tienen el menor sentido en esta historia. Para empezar, que lo que parece ser un juego tiene distintas reglas para las personas que intervienen, por no hablar de que uno de ellos quiere matar al resto, pero en plan villano de Batman de los que van dejando pasar oportunidades y dejando que se les escape la presa.

¿Por qué se repite el día una y otra vez? ¿Es una especie de purgatorio? ¿Entonces quién lo gestiona? El Doctor habla de sus superiores, pero nunca explican más. Y se supone que si resuelven el misterio se van a casa, así que parece que están vivos… Todo es un lío que no tiene ningún sentido, y que NUNCA LLEGAN A EXPLICAR.

Y para rematar yo diría que el autor padece una gordofobia bastante preocupante. Un ejemplo:

“I have no doubt this is all part of the routine, but the shame’s too much to bear. Though this isn’t my body, I’m humiliated by it, appalled by the waves of flesh lapping against my hips, the way my legs rub together as I walk.”

Hay tres páginas llenas de frases de este estilo, cuando Aiden ocupa el cuerpo de un hombre muy gordo y se pasa el rato dejando claro la repugnancia que le produce. Me pareció muy desagradable que describiese así a una persona, y me a la vez muy aventurado porque Aiden no recuerda nada de sí mismo. Tal vez estuviera como una vaca… o fuera un degenerado.

Tengo claro que estoy en absoluta minoría al decir que no me gustó este libro. El misterio a resolver está bien, pero todo el lío que lo rodea y que a la gente le ha parecido tan ingenioso, a mí me ha parecido una plasta.

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“The Dark Forest”, de Cixin Liu

No sabría decir si este libro me ha aburrido o me ha cabreado en mayor medida. Porque una gran parte del libro me parece un tostón considerable, pero es que además es de un machismo que me pone de los nervios.

En el libro anterior la Humanidad había descubierto la existencia de los Trisolarianos, una civilización extraterrestre que viene a por nosotros. Pero que vienen a darnos matarile, nada de buen rollito, en apenas 450 años llegará su flota a borrarnos de la faz de la Tierra para quedarse con el solar. Y mientras tanto nos han mandado los sofones, una especie de super-ordenadores tamaño partícula atómica que no sólo espían todo lo que se hace en la Tierra, sino que van a impedir cualquier avance científico que pudiera permitir a los humanos enfrentarse al invasor.

En este nuevo libro hay un montón de líneas narrativas explicando las distintas estrategias que se van preparando para cuando llegue la batalla final, de las cuales la más interesante es el Proyecto Vallado, que consiste en que se eligen a cuatro personas, en general grandes científicos o estrategas, para que diseñen una defensa contra los invasores. Pero ninguno de ellos puede revelar jamás en qué consiste esa defensa, para que los sofones no puedan espiarlos. El más prometedor parece ser el astrónomo y sociólogo Liu Ji, pues aunque ni él mismo se explica por qué lo han elegido, los trisolarianos están decididos a asesinarlo.

Y así pasan 8 años, con la humanidad casi hundida por completo en el derrotismo, y los Valladores como única esperanza. El único que parece pasar del tema es Liu Ji, que con los fondos ilimitados de los que dispone se monta un casoplón en la sierra y hace que busquen a la chica de sus sueños. Porque el pollo este resulta que, aconsejado por una novia escritora, empieza a escribir una novela y crea un personaje que es la mujer ideal, una chica preciosa, encantadora, dulce y tímida, y se obsesiona tanto con ella que es incapaz de tener ninguna relación con mujeres normales. Así que le encarga a Da Shi, el policía molón de la primera parte, que se la busque. Y él le dice que no hay problema, y dicho y hecho, le trae a una muchacha clavadita a la que le ha descrito. Claro está, para que se enamore perdidamente de él. Y yo todo el rato con ganas de gritarle, PERO TÚ QUE TIENES QUE OFRECER, MAMARRACHO PUERIL. Total, que le traen a la muchacha, que enseguida le pone ojitos y se cansan y tienen una hija y así pueden secuestrarlas y obligarlo a currar para recuperarlas. ¿Pero es que nadie se da cuenta de que YA LA HABÍAN SECUESTRADO ANTES? ¡Para entregarla a un zumbado que se creía que se la había inventado!

En el primer libro al menos hay un personaje femenino entre los principales, la astrónoma Ye Wengjie. Claro que ella es la que traiciona a la humanidad, aparte de ser una asesina a sangre fría, así que tal vez estaba en la historia precisamente para eso. Porque en este libro NO HAY MUJERES. Está la muchacha imaginaria esta, que parece una broma, la Secretaria General de la ONU, de la que dicen que “no proyecta sensación de poder”, y la esposa de uno de los Valladores, que se pasa 20 años esperando para destruir sus planes. Tócate las narices.

Total, que la cosa empieza con unas 300 páginas de planes  absurdos y gente desesperada, y entonces congelan a todos los personajes interesantes para despertarlos 200 años más tarde. Ahora resulta que todo el mundo es optimista y están seguros de que le van a dar matarile a los extraterrestres, pero es que llegados a ese punto yo ya solo quería terminar de una vez con la chorrada esta. A trancas y barrancas he conseguido llegar al final, que cualquiera que haya oído hablar de la Paradoja de Fermi se podía imaginar.

Paso del tercero.

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