“Una montaña de amigos”, de Kerstin Schoene

El pequeño pingüino está muy triste porque aunque es un pájaro no puede volar, y eso que ya lo ha intentado todo. Por suerte tiene muchos amigos dispuesto a ayudarlo a alcanzar las nubes.

Mi madre le compró este cuento al Cachorro en la Feria del Libro de Madrid, y ha sido un éxito. La historia es muy parecida a la de A qué sabe la Luna, con un montón de animalitos haciendo una torre para llegar muy alto, pero al Cachorro este le ha gustado muchísimo más. Seguramente porque las ilustraciones son más luminosas y divertidas, con los animales en posturas disparatadas, y teniendo incluso que girar el libro para poder seguirlo. Nos lo pide todas las noches al irse a la cama.

Una historia bonita, sencilla y positiva sobre la amistad y lo bueno que es ayudar a los demás, ideal para niños de 2 ó 3 años, pero que en mi opinión tiene un defecto muy grave, y es que está plagada de leísmos. Creo que no hay un pronombre de acusativo correcto en todo el libro, se ve que lo no existe en la editorial Kókinos. Me parece importantísimo que los libros para niños pequeños, que precisamente están aprendiendo todavía las normas del lenguaje, las respeten a rajatabla. En este caso para mí es fácil de subsanar puesto que soy yo quien se lo leo en alto al Cachorro, y voy corrigiendo sobre la marcha. O mi madre, que hace lo mismo.

En los créditos del libro figuran una traductora y una adaptadora, e imagino que además habrá un corrector y un editor. Es increíble que ninguno haya sido capaz de corregirlo. Si todavía no he cogido un boli para cambiarlo yo es porque soy de familia de libreros y me han enseñado que escribir en un libro es una profanación imperdonable, pero creo que en este caso es el mal menor.

 

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“Glass Houses”, de Louise Penny

Con este van 13 libros de la serie del Inspector Gamache, que ya hace algún tiempo que ha dejado de ser Inspector Jefe de Homicidios, ni tampoco director de la Academia de Policía, sino que por fin ha sido nombrado jefe de toda la Sûreté de Quebec.

La historia empieza con Gamache en el estrado, en pleno mes de julio, declarando como testigo por un juicio cometido en Three Pines el mes de noviembre anterior, al poco de tomar posesión de su nuevo cargo. Ese otoño Gamache se encuentra con que la lucha contra el crimen está en un estado calamitoso, no sólo por la corrupción contra la que ha luchado durante toda su carrera, sino simplemente por el narcotráfico, que ha provocado un aumento en el número de delitos de todo tipo. La conclusión es terrible: la guerra contra las drogas está perdida, y no parece que se pueda hacer nada al respecto.

Durante este juicio vamos descubriendo no sólo cómo y por qué se cometió el asesinato, y su extraña relación con el Cobrador del Frac español, sino también la estrategia de Gamache para asestar un golpe al narcotráfico que tal vez les permita recuperar el terreno perdido, implicando a todos los departamentos de la Sûreté pero con solo unas pocas personas de confianza al tanto de los detalles. La relación entre ambas tramas se irá revelando poco a poco, manteniendo la intriga hasta el final. Y mientras tanto seguimos disfrutando de los habitantes de Three Pines y de la extraña historia del pueblo, pero sobre todo de un personaje tan interesante como Gamache. Ha llegado a lo más alto de su profesión, y aunque cuenta con la admiración de muchos de sus colegas, sobre todo de aquellos más próximos, no le importa dar una imagen de persona débil o incluso de estúpido, si con ello hace avanzar sus planes. Es un hombre recto que está dispuesto a sacrificarse a sí mismo por un bien mayor.

¿Qué voy a hacer ahora que he leído todos los libros de Gamache publicados? Pues esperar a noviembre, que sale el próximo.

 

“The Curious World of Calpurnia Tate”, de Jacqueline Kelly

La vida de Calpurnia Tate sigue discurriendo de forma bastante parecida a como la habíamos dejado en The Evolution of Calpurnia Tate. Su madre sigue empeñada en convertirla en una señorita a fuerza de clases de cocina y prácticas de piano, y ella sigue empleando todo su tiempo libre en explorar la naturaleza en compañía de su abuelo.

Pero dos novedades llegan a su vida debido al terrible huracán que arrasa la ciudad de Galveston: una prima a la que acogen en su casa y que tiene ideas muy claras sobre el trabajo femenino, y un veterinario que se establece en el pueblo dándole a Calpurnia una salida para su vocación.

En este segundo libro no hay una trama concreta sino más bien una descripción del día a día de la familia Tate. Travis, uno de los hermanos menores de Calpurnia, siempre está recogiendo animalitos perdidos, y muestra interés también por ser veterinario, pero tiene un pequeño inconveniente: no soporta ver sangre. Sin embargo su familia se toma en serio sus aspiraciones, mientras que las de la mucho más capaz Calpurnia son ignoradas e incluso ridiculizadas. ¿Para qué querría una chica estudiar o, peor aún, trabajar? ¡Y por dinero! Una ordinariez.

Calpurnia se siente aislada de casi toda su familia y aunque muchas veces se desanima, no se rinde. Dan ganas de viajar al pasado para decirle que las cosas van a mejorar. Que están lejos de ser perfectas, que sigue sin ser justo, pero que seguimos mejorando.

Por ahora no hay más libros de esta serie, aunque sí una serie de cuentos ilustrados para niños más chicos que tiene muy buena pinta. Ojalá la autora no abandone la serie porque me encantaría ver crecer a Calpurnia.

“A Corner of White”, de Jaclyn Moriarty

Hace poco leí este artículo sobre las 50 mejores novelas fantásticas de este siglo, y como me encantan esa clase de listas me apunté un montón de futuras lecturas, entre ellas esta novela juvenil. Los protagonistas son dos chicos de 15 años: Madeleine, en Cambridge, vive con su madre de forma bastante precaria después de que ambas abandonaran a su padre millonario; Elliot también ha perdido a su padre, pero él vive en el mundo de Cello, un universo paralelo en el que los Colores atacan periódicamente a la gente. Una pequeña ranura entre los dos mundos permite a los chicos comunicarse por carta, como dos extraños amigos por correspondencia.

Cada capítulo está narrado desde el punto de vista de uno de los chicos, alternando ambos mundos, y al principio incluye una cita de una guía turística de Cello, lo que ayuda a explicar sus peculiaridades sin interrumpir la narración. La autora hace también una cosa muy inteligente, que es que en Cello son conscientes de la existencia de nuestro mundo, por lo que Elliot no necesita muchas explicaciones que resultarían totalmente innecesarias para el lector. Así que Madeleine solo tiene que contarle las particularidades de su propia vida. Y así, lo que en principio parece simplemente la historia de dos chicos infelices contándose sus problemas se va desarrollando en una trama que implica a los dos mundos, con intrigas políticas, secuestros y conspiraciones.

Es una historia muy original, sobre todo la parte de los Colores de Cello, una especie de vientos que atacan a la población de diversas maneras, pudiendo llegar a matarlos, y para los que la única protección es resguardarse bajo techo. Es uno de estos ataques el que se supone responsable de la desaparición del padre de Elliot.

La novela es bastante lenta en arrancar y no es hasta el final que se ve la relación entre las dos tramas argumentales, pero claro, es la primera de una serie de tres. Ya tengo el segundo preparado en mi Kindle.

“The Evolution of Calpurnia Tate”, de Jaqueline Kelly

Calpurnia Virginia Tate tiene 11 años y seis hermanos varones, y no tiene ningún interés por las tareas domésticas que su madre intenta enseñarle. Ella prefiere leer y estudiar la naturaleza a coser o cocinar, tareas para las que además está muy poco dotada. Es inteligente y su curiosidad no tiene límites, pero su historia se desarrolla en 1899, así que las probabilidades de que una chica tejana de buena familia pueda dedicarse a algo que no sea casarse bien y llevar su casa son más bien escasas. En realidad es algo que ella ni se había planteado hasta que ese verano se atreve a acudir a su abuelo con una pregunta: ¿por qué los saltamontes amarillos son más grandes que los verdes? Su abuelo no le da una respuesta, sino que la desafía a que lo averigüe por sí misma, y así es como Calpurnia descubre que es capaz de hacerlo.

Su abuelo es una figura formidable, un caballero distante para sus nietos, miembro de la National Geographic Society y una fuente inagotable de información científica para quien pudiera estar interesado en preguntar. Calpurnia pregunta y sigue preguntando da nueva respuesta despierta más preguntas, pero la más importante de todas es, ¿por qué su familia considera que ella vale menos que sus hermanos?

La madre de Calpurnia es un personaje trágico, una dama sureña que consigue superar sus días a base de tónicos (copazos elegantes), cuyos intentos de conectar con su única hija son un completo fracaso. Y es que su hija ve la vida que ella lleva como la peor de las monotonías.

“My mother’s life was a never-ending round of maintenance. Not one single thing did she ever achieve but that it had to be done all over again, one day or one week or one season later. Oh, the monotony.”

Calpurnia no tiene aún claro lo que quiere hacer de su vida, pero sí que está segura de lo que no quiere, y aprender a coser y a cocinar no entra en sus planes. Pero por ahora lo único que puede hacer es robar la mayor cantidad de tiempo posible a sus obligaciones para dedicarlo a pasarlo junto a su abuelo.

Es una novela preciosa pero tan descorazonadora… Porque su protagonista no se enfrenta a una aventura o un simple obstáculo, sino a todo un mundo lleno de convenciones y prejuicios, y por más que ella se empeñe e incluso aunque consiga dedicar su vida a la Ciencia como ella pretende, cualquiera puede darse cuenta de la cantidad de problemas y obstáculos a los que se tendrá que enfrentar, simplemente por haber nacido niña. No quiero contar ningún spoiler, pero hay un momento ya llegando al final del libro en el que Calpurnia cree, por un instante, que sus padres la han comprendido, y su desilusión al darse cuenta de que no es así es tan grande que dan ganas de llorar.

Cualquiera que tenga una niña en su familia a la que le guste leer, que no dude en regalarse este libro. Acertará seguro.

“A Great Reckoning”, de Louise Penny

El Inspector Jefe Gamache, que ya había dejado de ser Inspector Jefe en la anterior novela de la serie, The Nature of the Beast. Pero el retiro no es aceptable para alguien tan responsable y que tanto se ha esforzado por limpiar la Sûreté du Quebec. Su nuevo destino es la Academia que forma a los jóvenes policías, de la que últimamente estaban saliendo un montón de matones. Allí quedan algunos de los elementos más corruptos, y más corruptores, de la policía, y Gamache está decidido a erradicarlos por completo, y de paso a intentar rescatar a todos los alumnos que pueda de la cultura de abuso a la que los han acostumbrado.

Gamache hace una apuesta arriesgada, despidiendo a algunos profesores pero conservando a algunos de los peores, en un intento de desenterrar de una vez por todas los restos de la trama que infectaba a toda la institución. Y la apuesta parece torcerse cuando uno de esos profesores aparece asesinado en la misma Academia, siendo Gamache uno de los sospechosos.

Una trama complejísima en la que acompañan los excéntricos personajes de Three Pines junto con un montón de nuevas incorporaciones, como la extraña cadete Amelia Choquet, cuyo pasado alberga un importante secreto.

Normalmente cuando leo en inglés no me detengo a buscar las palabras que no conozco, si por el contexto creo que entiendo el significado sigo adelante y sólo acudo al diccionario si vuelvo a encontrar esa palabra y me doy cuenta de que no significa lo que yo creía. Pero en este caso empecé el libro buscando el significado de reckoning, que habitualmente es cálculo, estimación, pero que también puede tener el significado de ajuste de cuentas. Y eso es esta historia, el ajuste final a toda la trama desarrollada durante las 11 novelas anteriores, pero donde uno espera venganza lo que hay es perdón y comprensión. Es emocionante, inteligente y, sobre todo, amable, como lo es el propio Gamache.

“The Bear and the Nightingale”, de Katherine Arden

A esta novela llegué por recomendación de Goodreads, y hay que ver qué bien me conocen porque es el libro que más me ha gustado el año pasado, me ha encantado. Se trata de un cuento de hadas del folklore tradicional ruso y al mismo tiempo una historia llena de realismo, que describe a la perfección la dureza, el frío y el hambre de los largos meses de invierno.

Vasilisa vive salvaje y feliz en las tierras de su padre, junto a los bosques inexplorados de Rusia. Ella es la única en su casa que es capaz de ver a los espíritus del bosque y el hogar, pero aún así todos en la aldea les dejan pequeñas ofrendas para que los ayuden en los tiempos difíciles. Pero las cosas cambian cuando su padre vuelve a casarse y con su nueva esposa llega también un nuevo sacerdote, que pretende erradicar de una vez por todas las viejas supersticiones.

Como no sé nada de la mitología rusa salvo lo poquito que he leído sobre Baba Yaga, todos estos cuentos preciosos que forman parte de esta historia me han resultado de lo más exótico. El espíritu del hogar que vive en lo más profundo del horno y los mantiene calientes en invierno, la malvada ninfa del lago que se muestra a los incautos para arrastrarlos bajo el agua cuando se quedan fascinados mirándola, y sobre todo ese Oso terrorífico que parece capaz de devorar al pueblo entero; Vasilisa sabe que todos son necesarios para que su gente pueda sobrevivir al invierno y se desespera al verlos desaparecer uno a uno. Pero lo peor está por llegar cuando Morozco, el Rey del Invierno, se encapricha de Vasilisa, los espíritus están demasiado debilitados como para ayudarla y parece que podría ser el fin de todo el pueblo.

Es un libro maravilloso de principio a fin. Las leyendas rusas son preciosas y crean una atmósfera en la que los personajes se desenvuelven como si también fueran espíritus legendarios. Lo he leído en apenas un par de días, aunque el ritmo con el que se desarrolla la acción no es muy rápido pero es tan bonito que en realidad uno no tiene prisa por avanzar demasiado. Es el primero de una trilogía y estoy deseando empezar el siguiente.