“Kitchen”, de Banana Yoshimoto

Mi amiga Noe Lestrange, que es traductora de japonés, entre otros muchos talentos, me recomendó este libro, después de que le dije que últimamente no había tenido mucha suerte con la literatura japonesa. Me dio varias opciones pero me decidí por este simplemente por el nombre de la autora, porque es gracioso y porque yo tuve una perra que se llamaba así. Nadie dijo que yo fuera el colmo de la racionalidad.

Primer problema: es un libro de relatos, y a mí no me gustan los relatos. Me cansa pasar de una historia a otra, me molesta dejar una trama y unos personajes para que de repente me hablen de otros que no tienen nada que ver. Ya sé que hay grandes maestros del relato, pero en general me parecen trabajos de principiante, como si estuvieran practicando para escribir una novela. Manías mías.

El libro consta de dos historias, centradas en la cocina. Las protagonistas tienen en común que la cocina es la estancia de la casa en la que se sienten más a gusto, y que ambas han sufrido la pérdida de un ser querido, aunque esto lo llevan con una especie de indiferencia asiática que a mí me deja muy confusa. En la primera historia, la joven Mikage ha perdido a su abuela, que era ya su única pariente viva. Un chico al que apenas conoce, Yuichi, la invita a irse con él y con su madre, para que no esté sola, puesto que supone que estará desolada. A mí no me lo parece, pero es un detalle por parte del chico. La otra historia, Moonlight Shadow, tiene como protagonista a otra joven, Satsuki, que está muy preocupada porque cree que debería estar triste por la muerte de su exnovio.

La otra Banana

Supongo que es una cuestión cultural, pero lo que me ha pasado con todos los libros japoneses que he leído es que me caen mal los personajes. Los encuentro egocéntricos, antipáticos, los hombres, machistas, y las mujeres, serviles, la sociedad en general dada a la superficialidad y el consumismo salvaje. Que no digo yo que eso sea así, seguro que hay gente encantadora, generosa e incluso comprometida con alguna noble causa. Pero en los libros que he leído no aparecen, y no consigo sentir ninguna empatía hacia sus personajes.

El personaje que más me ha gustado es Eriko, la madre/padre de Yuichi, un transexual que es el único que se muestra afectuoso, tanto con su hijo como con Mikage.

En fin, se ve que lo mío son otras latitudes.

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