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“Una montaña de amigos”, de Kerstin Schoene

El pequeño pingüino está muy triste porque aunque es un pájaro no puede volar, y eso que ya lo ha intentado todo. Por suerte tiene muchos amigos dispuesto a ayudarlo a alcanzar las nubes.

Mi madre le compró este cuento al Cachorro en la Feria del Libro de Madrid, y ha sido un éxito. La historia es muy parecida a la de A qué sabe la Luna, con un montón de animalitos haciendo una torre para llegar muy alto, pero al Cachorro este le ha gustado muchísimo más. Seguramente porque las ilustraciones son más luminosas y divertidas, con los animales en posturas disparatadas, y teniendo incluso que girar el libro para poder seguirlo. Nos lo pide todas las noches al irse a la cama.

Una historia bonita, sencilla y positiva sobre la amistad y lo bueno que es ayudar a los demás, ideal para niños de 2 ó 3 años, pero que en mi opinión tiene un defecto muy grave, y es que está plagada de leísmos. Creo que no hay un pronombre de acusativo correcto en todo el libro, se ve que lo no existe en la editorial Kókinos. Me parece importantísimo que los libros para niños pequeños, que precisamente están aprendiendo todavía las normas del lenguaje, las respeten a rajatabla. En este caso para mí es fácil de subsanar puesto que soy yo quien se lo leo en alto al Cachorro, y voy corrigiendo sobre la marcha. O mi madre, que hace lo mismo.

En los créditos del libro figuran una traductora y una adaptadora, e imagino que además habrá un corrector y un editor. Es increíble que ninguno haya sido capaz de corregirlo. Si todavía no he cogido un boli para cambiarlo yo es porque soy de familia de libreros y me han enseñado que escribir en un libro es una profanación imperdonable, pero creo que en este caso es el mal menor.

 

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“Marcelina en la cocina”, de Graciela Iglesias y Sara Sánchez

Este año en la guardería del Cachorro han montado una pequeña biblioteca. Cada viernes los niños se llevan a casa un cuento elegido por su profesora, para que lo lean con sus familias, y lo devuelvan el lunes. Me parece una gran idea porque así se tienen acceso a más títulos y también se puede ver si al niño le gusta un cuento antes de comprarlo.

Empezaron hace dos semanas, así que ya hemos recibido dos libros distintos, con resultados opuestos. El primero fue Marcelina en la cocina, y resultó un gran éxito. Trata de una jirafa que está preparando una sopa para su sobrina, y va añadiendo ingredientes siguiendo las instrucciones de sus vecinos. Está rimado y además se va repitiendo una especie de estribillo con los ruidos que hace la sopa, que van aumentando con cada ingrediente. Al Cachorro le gustó muchísimo e intentaba repetir los sonidos de la sopa, hubo que leérselo un montón de veces durante el fin de semana, y después de devolverlo ha seguido pidiéndolo (-¿Qué cuento quieres que te lea? -Puaj puaj).

El fin de semana pasado nos tocó ¡Que viene el lobo!, que es un cuento mucho más sencillo, tanto en el texto como en las ilustraciones, y ni caso. Se lo leí un par de veces para probar pero después pasó de él y pedía siempre otros libros.

Total, que visto el éxito de Marcelina, esta tarde iré a la Casa del Libro a ver si lo tienen. Y por favor, si alguien me quiere recomendar otros libros del mismo estilo, con rimas o estribillos, no dudéis en decirlo en los comentarios.

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“El conejito que quiere dormirse”, de Carl-Johan Forssén Ehrlin

conejitoUna de las consecuencias de la maternidad es que el tiempo del que dispone una para el ocio se reduce considerablemente. Vamos, que no me queda apenas tiempo para leer, que es mi actividad de ocio favorita.

Pero como estoy deseando que el Cachorro llegue a una edad suficiente como para poder leerle, ya estoy buscando cuentos que le puedan gustar. Sé que mi madre tiene listo para Navidad El pollo Pepe, que según me han dicho lo peta en las guarderías, así que yo le he comprado El conejito que quiere dormirse.

Hablaron de este libro en las noticias hace unos días, porque según parece es fantástico para dejar sopa al niño más insomne, eso si el progenitor-lector no se duerme antes. El autor es un psicólogo sueco que afirma tener el secreto para que nuestros churumbeles caigan dormidos sin protestar, con lo que todos acudimos en masa a entregarle nuestro dinero. Y no es que mi Cachorro tenga problemas para dormir, que aún no tiene 4 meses y ya duerme toda la noche seguida, pero quien sabe lo que nos depara el futuro.

El cuento trae unas instrucciones al principio, indicando dónde decir el nombre del niño, en qué tono leer ciertas partes, etc. El protagonista del cuento es un conejito que no es capaz de dormirse, así que va a hablar con su mamá para que lo ayude. Tiene unas ilustraciones bonitas, aunque se recomienda no enseñárselas al niño para que se duerma antes. Esto me parece un poco cruel, pero todo sea porque los adultos de la familia puedan  ver un capítulo de The Walking Dead sin causarle un trauma al crío.

El cuento pretende enseñar a los niños a relajarse para quedarse dormidos más fácilmente. Es muy peculiar, hay expresiones que se repiten muchísimo, como por ejemplo “dormir, ahora”. Es una sensación un poco hipnótica, aunque debo decirlo que yo lo leí enterito sin dormirme.

Por ahora quedará guardado en la estantería hasta que el Cachorro tenga un poco más de entendimiento y pueda disfrutarlo, pero espero que para entonces siga siendo igual de dormilón, y lo leamos por diversión y no por necesidad. ¡Y que podamos pasar pronto a lecturas más interesantes!

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