“A Great Reckoning”, de Louise Penny

El Inspector Jefe Gamache, que ya había dejado de ser Inspector Jefe en la anterior novela de la serie, The Nature of the Beast. Pero el retiro no es aceptable para alguien tan responsable y que tanto se ha esforzado por limpiar la Sûreté du Quebec. Su nuevo destino es la Academia que forma a los jóvenes policías, de la que últimamente estaban saliendo un montón de matones. Allí quedan algunos de los elementos más corruptos, y más corruptores, de la policía, y Gamache está decidido a erradicarlos por completo, y de paso a intentar rescatar a todos los alumnos que pueda de la cultura de abuso a la que los han acostumbrado.

Gamache hace una apuesta arriesgada, despidiendo a algunos profesores pero conservando a algunos de los peores, en un intento de desenterrar de una vez por todas los restos de la trama que infectaba a toda la institución. Y la apuesta parece torcerse cuando uno de esos profesores aparece asesinado en la misma Academia, siendo Gamache uno de los sospechosos.

Una trama complejísima en la que acompañan los excéntricos personajes de Three Pines junto con un montón de nuevas incorporaciones, como la extraña cadete Amelia Choquet, cuyo pasado alberga un importante secreto.

Normalmente cuando leo en inglés no me detengo a buscar las palabras que no conozco, si por el contexto creo que entiendo el significado sigo adelante y sólo acudo al diccionario si vuelvo a encontrar esa palabra y me doy cuenta de que no significa lo que yo creía. Pero en este caso empecé el libro buscando el significado de reckoning, que habitualmente es cálculo, estimación, pero que también puede tener el significado de ajuste de cuentas. Y eso es esta historia, el ajuste final a toda la trama desarrollada durante las 11 novelas anteriores, pero donde uno espera venganza lo que hay es perdón y comprensión. Es emocionante, inteligente y, sobre todo, amable, como lo es el propio Gamache.

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“How the Light Gets In”, de Louise Penny

¿He dicho ya cuánto me gusta la serie de Louise Penny sobre el inspector Gamache? Pues por si no había quedado claro, me encanta. Me encantan los crímenes y cómo los resuelve, utilizando la lógica y sobre todo buscando los motivos del asesino. Me gustan los personajes, tanto los de la Sûreté como los habitantes del pueblo de Three Pines, con sus crímetes atroces cada cinco minutos, y me encantan las descripciones de los paisajes de Quebec. Del frío terrible del invierno, que es casi un personaje más en las novelas, y del brevísimo respiro del verano, y de la propia ciudad de Quebec, como una fortaleza en medio del hielo. ¿Será porque soy friolera, que me impresiona tanto?

Llega el invierno otra vez, y las cosas están cada vez peor para el Inspector Jefe. La mayoría de sus mejores agentes han sido trasladados a otros departamentos y Gamache está cada vez más aislado. Pero lo peor es su distanciamiento de su buen amigo Beauvoir, que en su estupor producido por las drogas está siendo utilizado para dañar a Gamache por el Superintendente Françoeur. Aun así Gamache no pierde nunca la compostura ni los modales, y se comporta siempre con tanta amabilidad que incluso consigue avergonzar a los zoquetes con los que han llenado su departamento. Y ahora un nuevo caso en Three Pines puede ser la clave que descubra toda la corrupción en la Sûreté y reivindique a Gamache, si la traición no acaba antes con él. Se trata de una mujer mayor, antigua paciente de Myrna, la psiquiatra-librera del pueblo, que debía ir a pasar con ella la Navidad y no aparece.

Gamache promete investigar qué le ha pasado, y pronto descubre que ha sido asesinada. Y descubre también su verdadera identidad: era la última superviviente de unas famosísimas quintillizas que habían tenido a todo Canadá encandilado. Esta historia se basa en un caso real, el de las quintillizas Dionne. Recuerdo que hace años vi una película sobre su historia, y cómo el Estado le había retirado la custodia a sus padres, unos simples campesinos, para beneficiarse de la fama de las niñas. Un espanto.

Qué nervios con esta novela, que parece que Gamache tiene las de perder y que por fin van a conseguir destruirlo. Menudo desenlace para la historia que se ha estado desarrollando durante estos nueve libros, me ha tenido en vilo de principio a fin. Estoy ya deseando leer el siguiente.

“The Beautiful Mistery”, de Louise Penny

La octava entrega de la serie de misterio del Inspector Armande Gamache no transcurre en el encantador pueblo de Three Pines, como las anteriores, sino en un recóndito monasterio de clausura escondido en los bosques de Quebec.

Los monjes de Saint-Gilbert-entre-les-Loupes viven en total aislamiento y no dejan entrar a nadie, a pesar de que reciben muchas visitas desde su salto a la fama por una grabación de sus cantos gregorianos. Pero no les queda más remedio que admitir al Inspector Gamache cuando el director del coro aparece asesinado en el jardín privado del Abad.

La investigación del crimen es entretenida y una vez más nos permite ver cómo funciona la mente de Gamache para dar por fin con el asesino, y no buscando el cómo sino el por qué. Pero más importante aún, es en el aislamiento del monasterio donde por fin sus enemigos en la Sûreté, que llevan años intentando librarse de Gamache, consiguen quebrar a su ayudante y amigo, Beauvoir.

Toda la historia de los monjes cantores me ha recordado a cuando los del monasterio de Silos sacaron un disco de canto gregoriano que se convirtió en un superventas, aunque por suerte allí no le rompieron la crisma a ningún monje, al menos que yo sepa. La verdad es que nunca entendí el éxito. Si la gente acudiera en masa a las iglesias a escuchar canto gregoriano en directo como si fuera un concierto de U2, comprendería ese volumen de ventas, pero me parece que no es el caso. ¿De verdad escucharán esa música en sus casas?

Los libros anteriores de la serie no solo han servido para desarrollar los personajes protagonistas, tanto de la policía como del encantador pueblo de Three Pines, sino para ir narrando los problemas de Gamache con el sector más corrupto de la Sûreté, que ahora por fin parece que van a llegar a su desenlace.

Qué entretenidos son los libros de esta serie, me encanta. Me gusta sobre todo cómo describe esos paisajes helados de Canadá, me parece el entorno perfecto para unos crímenes horribles.

“The Brutal Telling”, de Louise Penny

coverA priori yo pensaba que durante mi embarazo, sobre todo al .cuando ya estuviera de baja, tendría mucho más tiempo para leer, por aquello de salir poco a la calle y no ser capaz de hacer muchas de mis tareas habituales. Pues resulta que no. Para empezar, hay un montón de visitas a médicos y matronas, ecografías, análisis día sí día también, compras que hacer para preparar la llegada del bebé, miles de blogs que leer que te dicen lo que tendrías que haber comprado, etc. Si culminamos el embarazo con una cesárea la cosa aún va a peor, y por fin, cuando todo ha pasado, hay un bebé recién nacido que necesita atención continua.

Total, que llevaba sin leer nada desde principios de agosto, y con el blog totalmente abandonado desde antes. Pero por fin, ahora que mi cachorro puede pasar más de 3 horas seguidas durmiendo, he encontrado algún ratito para leer.

Este es el quinto libro de la serie del Inspector Gamache en el bucólico pueblo de Three Pines, y es el mejor de todos. El Inspector Jefe Gamache y su equipo vuelven al pueblo más bucólico y tranquilo de Quebec para resolver un asesinato más, esta vez el de un vagabundo cuyo cadáver aparece en el Bistró de Olivier y Gabri. La investigación nos permite conocer mejor el pasado de algunos de los habitantes de Three Pines, y nos descubre a algunos nuevos, como los compradores de la siniestra mansión Hadley, tan extravagantes y llenos de secretos que no desentonan lo más mínimo. Pero sobre todo nos enseña la parte más fea del ser humano, la codicia desmedida que puede llevar a una persona a matar a otra.

De las cinco novelas de la serie que he leído hasta ahora, esta me ha parecido la más oscura y la de consecuencias más trágicas para el resto de los personajes. Cuando Gamache por fin anuncia quién es el asesino es tan brutal como anuncia el título.

Por cierto, sigo odiando a Peter Morrow, es un envidioso, un narcisista y un cretino, además de ruin a más no poder, y espero que la exposición de su mujer triunfe y lo deje hundido en la miseria. En realidad me he dado cuenta de que desde el tercer libro si tengo verdaderas ganas de leer el siguiente de la serie es por saber lo que va a pasar en la exposición, deseando la humillación total de Peter. Se me está haciendo eterna la espera, a ver si en el sexto libro avanza más la cosa.

“A Fatal Grace”, de Louise Penny

coverLa segunda entrega de esta serie de novelas de misterio ambientadas en un pequeño pueblo de Quebec me ha gustado aún más que la primera. Un crimen sorprendente vuelve a alterar la calma del pequeño pueblo de Three Pines y de sus pintorescos habitantes, poco más de un año después del asesinato que abre la serie.

Una vez más, el inspector Gamache acude con su equipo a investigar el extraño asesinato, al tiempo que sigue sufriendo las consecuencias de un misterioso caso que acabó con su carrera años atrás. La insufrible agente Nichol vuelve a las andadas, poniendo a prueba la paciencia de todo el que la rodea, pero Gamache ya se siente como en casa en Three Pines, donde todos lo reciben como a un viejo amigo.

En esta novela el asesinato tarda en producirse, aunque nos anuncian la víctima en la primera frase. Eso da tiempo al lector a cogerle la suficiente tirria como para que su muerte produzca una gran satisfacción. Porque CC de Poitiers era una mujer absolutamente odiosa, tanto para su familia como para sus vecinos.

Me gustan muchísimo las descripciones que hace la autora tanto del paisaje de Three Pines como de sus habitantes. Por ejemplo, de cómo en invierno, con toda la ropa de abrigo puesta, la gente se reconoce por el color de los gorros, y cómo la mañana de Navidad es imposible saber quién es quién, puesto que todos han recibido gorros nuevos de regalo. Un gorro nuevo al año es imprescindible, ya que las mascotas siempre se comen los pompones y no hay manera de conseguir que duren más. También su descripción de la terrible sensación de frío, a 30º C bajo cero, hizo que se me pusiera la piel de gallina. Claro que en ese sentido yo soy muy impresionable: detesto el frío, que para mí empieza al bajar de 24º.

Otra cosa que me gusta es que el Inspector no es el policía típico al que nos tienen acostumbrados las películas y series americanas. No es un alcohólico, ni engaña a su mujer, a la que adora. No es un tipo hosco de los que llegan a casa y no sueltan prenda de lo que hacen en el trabajo, sino que se lo cuenta a su mujer absolutamente todo y le pide consejo con frecuencia. En general es un hombre feliz, lo más alejado posible del típico detective amargado. Y es un cambio muy de agradecer.

He echado un vistazo en Goodreads y he visto que hay ya 10 libros de la serie. Me parece que no voy a tardar en leer otro, porque me muero de ganas de saber cómo resuelve el Inspector sus problemas por el maldito caso Arnot.