“Arcadia”, de Iain Pears

La editorial Planeta me envió este libro para que hiciera una reseña con mi opinión. Estas cosas me ponen un poco nerviosa, porque me daría pena que no me gustara el libro después de que han tenido la amabilidad de regalármelo, pero por otra parte no voy a mentir y decir que me ha gustado si no ha sido así.

Por suerte, no me voy a ver en un compromiso porque, aunque no haya sido mi lectura favorita del año, sí que me ha gustado.

La acción se desarrolla en tres escenarios distintos: por una parte, el Oxford de los años 60, en el que el profesor Henry Lytten, ya retirado de la enseñanza, trabaja intensamente en las notas de su novela, que transcurre en un mundo bucólico creado por él llamado Anterworld. Es como una especie de Tolkien, a quien incluso menciona como conocido, con su grupo de profesores escritores con los que se reúne semanalmente en plan Inklins y todo. Pero Lytten quiere un universo distinto al de Tolkien, sin magia ni dragones, tan solo una sociedad tranquila.

Por otro lado, tenemos a la doctora Angela Meerson, una matemática del futuro que ha desarrollado una máquina que en teoría permite viajar a universos paralelos. Solo que no existen esos universos, lo que hace su máquina es viajar en el tiempo, con lo que se podrían producir paradojas temporales que alterasen el futuro. Por eso decide viajar al pasado, para desde allí poder trabajar en su proyecto sin que su jefe, el villano de la historia, pueda utilizarlo.

Angela fabrica otra máquina y decide programarla para que lleve al Anterworld de su amigo el profesor. Un mundo imaginario sin conexión con el real, en una especie de prueba de laboratorio que no ponga en peligro la existencia de la continuidad temporal. Pero Angela la esconde en el sótano de Lytten, y así es como accidentalmente Rosie, la niña que cuida al gato del profesor, acaba entrando en Anterworld y alterando el experimento de forma muy peligrosa.

Y así va la trama, saltando del Oxford de los años 60 con la Guerra Fría a todo trapo y la paranoia de los espías rusos en pleno apogeo, a la tranquilidad de Anterworld y su sociedad agrícola y no tecnológica, al futuro distópico con su tecnocracia que ha prohibido los sentimientos. ¿Está Anterwold en el pasado o en el futuro? ¿Y es posible destruir el futuro desde el pasado? ¿O el pasado desde el futuro?

Un lío, ¿verdad? Pero muy entretenido, una vez que uno empieza a entender de qué va la historia. Lástima que haya que avanzar 200 páginas para conseguirlo, porque a ratos dan ganas de rendirse.

La pega del libro, sobre todo, es que los personajes no están muy desarrollados, no se sabe muy bien por qué hacen las cosas. Tal vez Lytten quiere el éxito de Tolkien, aunque tampoco parece muy preocupado por publicar su libro. De los demás, ni idea de qué los motiva.

Acabo de enterarme de que hay una aplicación gratuita asociada al libro, aunque tengo ni idea de lo que hace, pero si alguien piensa leer este libro podría ser interesante descargarla. Las cosas que inventan.

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“Armada”, de Ernest Cline

Yo no sé qué me pasa durante las vacaciones, que parece que tengo menos tiempo que nunca, pero hay que ver el estado de abandono de mi pobre blog. ¡Que terminé este libro el 1 de junio! Un desastre total.

Armada es la segunda novela del autor de Ready Player One, cuya reseña podéis encontrar aquí. Ya aviso desde el principio que no es ni mucho menos tan bueno como el primero, aunque sigue la misma estrategia de llenar la historia de referencias a la cultura de los años 80. Pero si en Ready Player One resultaba divertido y nostálgico, en esta nueva novela más bien parece que está pasando lista a todos los iconos de los 80, sin añadir ninguna idea original.

El joven Zach Lightman (sí, igual que el protagonista de Juegos de Guerra) está en su último año de instituto cuando es reclutado por la Alianza de la Defensa de la Tierra debido a sus increíbles habilidades en los videojuegos. ¿A quien le suena esto? Digamos todos juntos El último Starfighter y sigamos adelante. Zach es llevado a las instalaciones secretas de la Alianza en la Luna, donde lo equipan con un montón de tecnología y lo ponen a jugar su videojuego favorito como ha hecho hasta ahora, ¡solo que resulta que no estaba jugando! Eran batallas de verdad. Esto va por tí, Ender.

Y así sin parar. Se me hizo súper cansino, y eso que yo he crecido en los 80 y me encanta la ciencia-ficción, o sea que soy su target sin ninguna duda. Pero es que la nostalgia por sí sola no basta, si no me vas a aportar nada nuevo me pongo el DVD de Star Wars y a otra cosa. Y entre todas estas referencias, lo que queda es la descripción por escrito de una larguísima partida de un videojuego. Que jugarlo es muy entretenido, verlo también puede serlo, pero que te lo cuenten, por ahí ya no paso. Un tostonazo.

El final tiene su chispita de interés, pero es demasiado poco y demasiado tarde, ya no sé ni como llegué hasta ahí.

Total, que no sé si voy a leer algo más de este autor, por mucho que se rumorée que va a publicar la segunda parte de Ready Player One. Eso sí, la peli de Spielberg no me la pierdo.

 

“Nod”, de Adrian Barnes

nodEste no es el primer libro que he leído este año, que va, es que tengo un montón de libros atrasados que comentar, a ver si consigo ponerme al día pronto. Así que vamos al tema.

¿Qué pasaría si la gente de pronto ya no fuese capaz de dormir? Pues que todos morirían en un par de semanas. Esa es la premisa de esta novela, solo que no todo el mundo padece este extraño insomnio, sino que quedan unos pocos que siguen durmiendo a pierna suelta, muchos de ellos niños, que siguen durmiendo pero dejan de hablar por completo. Los durmientes resultan son fáciles de distinguir, provocando la ira de los menos afortunados.

Según parece, tras sólo seis días sin dormir, se desarrolla paranoia. Y a las cuatro semanas se produce la muerte. No sé cómo han llegado a esas cifras pero espero que no tenga que ver con Guantánamo. Así que los que pueden dormir tienen que aguantar ese tiempo para poder sobrevivir al este trance, pero la cosa se complica para el protagonista, un erudito que escribe sobre etimología y que ve cómo su último manuscrito se convierte en una especia de Biblia para los insomnes.

Es un libro muy peculiar, pero que deja muchas cosas sin explicación, planteando más preguntas de las que responde. ¿Por qué la gente no puede dormir? ¿Por qué algunos sí? ¿Por qué comparten el mismo sueño? Éstas y otras preguntas quedan sin respuesta, en la espiral de violencia que se desata cuando la gente empieza a perder el juicio por culpa de la falta de sueño.

Una novela extraña pero interesante, aunque tiene una cosa que no me gusta nada, y es cómo retrata a los personajes femeninos. Los hombres con la falta de sueño se vuelven violentos, mientras que las mujeres simplemente se acuestan con cualquiera. ¿Por qué? Otra pregunta para la que no nos dan respuesta, aunque me temo que sea simplemente porque el autor es un cerdo machista.

 

“El cuento de la criada”, de Margaret Atwood

criadaHace poco la siguiente cita de Margaret Atwood: “‘¿Por qué los hombres se siente amenazados por las mujeres?’, le pregunté a un amigo mío. ‘Tienen miedo de que las mujeres se rían de ellos’, dijo. Entonces le pregunté a unas estudiantes de una de mis clases de poesía, ‘¿Por qué las mujeres se sienten amenazadas por los hombres?’ ‘Tienen miedo de que las maten’, contestaron.”

Habrá quien piense que es una exagerada y una feminista radical (como si pudiera haber feminismo moderado, qué inutilidad), pero yo pensé que tenía que leer alguna de sus novelas de inmediato. Me decidí por El cuento de la criada, considerada una de sus novelas más importantes. Se trata de una distopía en la que, tras una catástrofe nuclear que ha reducido la fertilidad al mínimo, en los EEUU se ha instaurado una teocracia que ha quitado todos sus derechos a las mujeres, que pasan a ser propiedad del Estado. Además, siguiendo la historia bíblica de Sara y Agar, las mujeres fértiles son entregadas a los hombres de más alto rango, afines al gobierno, para darles hijos, que les serán arrebatados para que los críen esos hombres con sus esposas legítimas y estériles.

La historia la narra una de estas mujeres, que cuenta su experiencia en casa de un comandante del ejército, mientras va recordando su vida anterior, con su marido y su hija. Cuenta el terror de ser considerada una traidora y enviada a trabajar a una de las zonas contaminadas, llevando una vida aún peor que someterse una vez al mes a la violación por parte de su señor, y va recordando el adoctrinamiento que sufrieron ella y otras como ella a manos de las tías, mujeres mayores encargadas de enseñarles esta nueva virtud extrema.

Varias veces estuve a punto de dejar esta lectura. No porque no me gustara el tema, sino porque ya en el primer capítulo se narra la muerte de un bebé, nacido con malformaciones, cosa que encontré muy desagradable. Ya lo sé, me he vuelto una floja desde que tengo un bebé propio, qué se le va a hacer. Tampoco me gusta leer sobre violaciones, me da mucho repelús. Y el terrible machismo de toda la historia me ha cabreado hasta ponerme de los nervios. Una de las partes que más rabia me dio fue cuando el comandante se pone a recordar con nostalgia tiempos pasados, pero dice que querían hacer que todo fuera mejor, pero que nunca las cosas pueden ser mejor para todos.

O sea, que vamos a pisotear al 50% de la población para que los varones estén contentos. Y lo peor es que hay muchos que piensan así en realidad. Ayer mismo en una conversación con alguien del trabajo, me decía que hay profesiones en las que cree que los hombres están más capacitados por su físico, pero que si una mujer es mejor, le parece bien que le den el empleo. ¡Pues no tiene que ser mejor! Solo tiene que ser lo suficientemente buena, que es lo que se le exige a un hombre para el puesto.

Supongo que para algunos hombres es otra forma de hacer el ridículo, que una mujer sea mejor que ellos en algo.

Pero volviendo a la novela, a pesar de los momentos desagradables y de lo opresivo de la historia, me ha hecho seguir leyendo hasta el final. Porque esta fantasía perversa está muy cerca de la realidad de muchos países.

“La saga de los Vor”, de Lois McMaster Bujold

apprenticeDurante los últimos meses, más o menos desde la primavera, he estado leyendo las novelas de esta saga de ópera especial tan divertida. No todos, claro, solo ocho de los 15 que se han publicado hasta ahora, desde Fragmentos de Honor hasta Cetaganda, y por riguroso orden de publicación. Seguir la cronología interna de la saga, cuando no fueron escritos en ese orden, es lisa y llanamente hacer trampa.

Para quien no los conozca, estos libros narran las aventuras de los Vorkosigan, una familia de la nobleza de su planeta natal, Barrayar. Siempre metidos en intrigas políticas debido a su posición, los Vorkosigan valoran su honor por encima de todo, y consideran su deber servir a Barrayar entrando en el ejército. Así que las malformaciones que sufre Miles antes de nacer debido a un atentado con veneno contra sus padres resultan ser una dura prueba. Miles es el colmo de la inventiva y la cara dura, y sus aventuras me resultan enormemente divertidas. Miles solo tiene una marcha: hacia adelante. Y si resulta que lo que se abre a sus pies es un precipicio, se limita a acelerar, a ver si por casualidad cae del otro lado.

barrayarNo todos los libros tienen a Miles como protagonista, algunos se centran en sus padres, y resultan también de lo más entretenidos. Son personajes complejos y carismáticos, y sobre todo, adultos. Nada de chorradas de romance ñoño, machista y estúpido tipo Crepúsculo, afortunadamente. No es de extrañar que su único hijo sea el loco con más inventiva de la galaxia.

Si tuviera que elegir un favorito de toda la serie me resultaría muy difícil. Tal vez Fragmentos de honor, que fue el primero que leí, o Barrayar, con Cordelia en modo mamá leona, o el divertidísimo Cetaganda, ayudando al enemigo. Me encantan, y estoy segura de que volveré a leerlos de nuevo.

 

Abandono: “La conexión”, de Sam Wells

Y con éste bato todos los récords, al abandonar tras leer sólo una página.

Este libro es el primero de una trilogía, Partials, en el que se describe un futuro no muy lejano, asolado por la guerra y sobre todo por la enfermedad. Un extraño virus hace que todos los bebés que nacen mueren a las pocas horas.

Y ahí está el problema, debo estar floja porque no tengo ni pizca de ganas de leer sobre bebés muertos. Tal vez cuando el Cachorro sea más grande me lo pueda tomar con más ecuanimidad, pero ahora mismo, paso.

“Embassytown”, de China Miéville

EmbassytownEsta es la segunda novela de China Miéville que leo, y es aún más rara que la primera, desde luego el término New Weird es perfecto para él. Sus alienígenas son siempre lo más extraño y original que había leído nunca, hasta que cojo otro libro suyo y lo supera. En este caso tenemos unos seres que hablan con dos voces, y aunque su lenguaje no es demasiado complicado y mucha gente es capaz de entenderlos, es imposible hacerse entender por ellos a menos que también se les hable en una combinación de dos voces y dos mentes.

Los habitantes humanos de Arieka se refieren a su hogar como Embassytown, y a los seres que lo habitan y que les permiten compartirlo como los Anfitriones. Pero entre los humanos de Embassytown los Embajadores forman un grupo especial, privilegiado y poderoso, clones criados y modelados por todos los medios posibles para formar pares indivisibles, para ser capaces no solo de hablar sino de pensar a la vez. Rarísimo.

La protagonista es piloto de naves espaciales, lo que le ha permitido salir de Arieka, uno de los planetas más recónditos de la galaxia. Todo el mundo encuentra muy raro que decida volver pero lo hace por su marido, un lingüista deseoso de estudiar el peculiar lenguaje de los Arieki.

La intriga política comienza cuando llega a Arieka un nuevo Embajador, formado por una pareja no clónica y entrenado fuera del planeta, lo que debería haber sido imposible y amenaza el estatus de los locales. Pero eso queda en nada cuando por primera vez los Anfitriones oyen las voces combinadas del nuevo Embajador, y se vuelven adictos a ellas.

Ha sido una historia fascinante, tan llena de ideas originales que hasta parecen demasiadas para una sola novela. Y tengo que decirlo aunque es un spoiler como la copa de un pino, así que estáis avisados y el que no quiera enterarse que pare de leer: lo más original y absolutamente alucinante de esta novela es el desenlace, lo que salva a los Anfitriones de la adicción: que consigan pasar de un lenguaje figurativo a otro semántico por el contagio de la mentira.

Me ha gustado muchísimo esta novela, aunque tal vez no sea para todo el mundo. Si a uno le da igual el leísmo o decir “delante mía” supongo que tampoco tendrá interés en una discusión sobre exo-semiótica. Por suerte no es mi caso.