The Mill

the millEstos días he estado viendo una mini-serie británica titulada The Mill. Está ambientada en un telar del norte de Inglaterra durante la revolución industrial, y me ha puesto de muy mal humor, del nivel de “voy a salir a afiliarme a la CNT y a prenderle fuego a una fábrica”.

En el telar emplean huérfanos como aprendices, es decir, los compran a un orfanato por un módico precio y se compromenten a darles educación y a enseñarles un oficio. Esto significa que los hacen trabajar 12 horas al día para luego una noche a la semana, después del trabajo y con los niños cayéndose de agotamiento, enseñarles a leer y a escribir. Sin sueldo, claro, solo a cambio de alojamiento y comida, y hasta cumplir los 18 años. Pero como cuando les hacen firmar el contrato todavía son analfabetos, el dueño de la fábrica les quita un par de años y así puede conservar a sus pequeños esclavos hasta los 20 ó 21 años.

Por supuesto, en la fábrica sufren todo tipo de abusos, los accidentes están a la orden del día y si un niño resulta herido se deshacen de él, puesto que ya no es productivo. La familia propietaria muestra un cinismo y una hipocresía que ponen los pelos de punta. Todo el tiempo alardean de que ellos, a diferencia de otras fábricas, tratan bien a sus empleados. Esto significa que si pueden mejorar sus vidas de alguna forma y es GRATIS, lo hacen.

En uno de los episodios el dueño de la fábrica va a hablar con una comisión de investigación del Gobierto, que se está planteando una ley que prohíba a los niños trabajar más de 8 horas al día. Él está en contra, por supuesto, y su argumento es que entonces algunos propietarios sin escrúpulos harían trabajar a los niños dos turnos seguidos. Esto me recuerda a esas ocasiones en que miembros de la patronal o de este gobierno (parece que son lo mismos) nos explican que tenemos que aceptar que permitan contratos precarios, con condiciones abusivas y sueldos insultantes, porque es mejor un trabajo de porquería que estar en el paro. Pues no se trata de que sea mejor, se trata de que no debería siquiera ser una opción. El que se va a embolsar el dinero que no le paga a sus empleados no es la opinión objetiva y clarificadora que se cree que es.

Me da mucha rabia ver cómo estamos perdiendo los derechos que a los que vinieron antes que nosotros les costó tanto conseguir, cuando ir a una huelga significaba no sólo que podías perder tu trabajo, sino que seguramente te iban a moler a palos. Cuando ir a un mitin sindical, incluso en tu día libre, era causa de despido. Ellos sabían que no, que tener un trabajo no es un privilegio a cambio del cual hay que aceptar cualquier tipo de humillación.

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Norte y Sur

northOtra miniserie de la BBC que me he tragado enterita en dos días. De ésta ya había leído el libro, que me encantó, que ya sé que soy una fanática de la novela victoriana. Y la pre-victoriana. Qué demonios, los ingleses en general, desde Shakespeare hasta hoy, con Dickens en cabeza. O empatado con Jane Austen. Y Tolkien. Vale, mejor no hago una lista, que es empezar y no parar.

La serie es fenomenal, unos actores estupendos, una ambientación cuidadísima y una adaptación fiel a la novela. El temible Mr. Thorton, en la auténtica tradición de Mr. Darcy, es ceñudo pero MUY atractivo.

La fotografía es una preciosidad, qué bien se refleja el ambiente cargado de pelusa de algodón de los telares industriales, que poco a poco va matando a los trabajadores. La protagonista, después de visitar uno, le escribe a su prima, “He visto el infierno, y es blanco“.

El personaje de Bessy Higgins, la obrera amiga de la protagonista, lo interpreta la actriz protagonista de Bleak House, y es muy curioso, porque aquí parece una chica alta y fuerte, mientras que en la otra se veía poquita cosa, tímida y apocada.

Cranford

cranford-3d-cmyk385Estos días he estado viendo con mi madre Cranford, la miniserie de la BBC basada en la novela de Elizabeth Gaskell. Es estupenda, una adaptación ciudadísima con unos actores buenísimos (todos ingleses, claro, entre ellos Judi Dench), con una ambientacion muy cuidada. Son sólo 5 episodios, así que se lo puede ver uno en un par de días, que es lo que hemos hecho nosotras, claro.

La trama consiste en una serie de historias entrecruzadas que tienen lugar en Cranford, un pequeño pueblo inglés. El hilo conductor son las señoras de pueblo, que son las que cortan el bacalao y llevan a los hombres por donde quieren. Empieza con la llegada de un nuevo médico al pueblo, un hombre joven y guapo, que las alborota a todas.

Me ha encantado, ya me he bajado Norte y Sur, y voy a buscar Esposas e Hijas, las dos de Gaskell, que también ha adaptado la BBC.