Archivo diario: 3 junio, 2018

“The Evolution of Calpurnia Tate”, de Jaqueline Kelly

Calpurnia Virginia Tate tiene 11 años y seis hermanos varones, y no tiene ningún interés por las tareas domésticas que su madre intenta enseñarle. Ella prefiere leer y estudiar la naturaleza a coser o cocinar, tareas para las que además está muy poco dotada. Es inteligente y su curiosidad no tiene límites, pero su historia se desarrolla en 1899, así que las probabilidades de que una chica tejana de buena familia pueda dedicarse a algo que no sea casarse bien y llevar su casa son más bien escasas. En realidad es algo que ella ni se había planteado hasta que ese verano se atreve a acudir a su abuelo con una pregunta: ¿por qué los saltamontes amarillos son más grandes que los verdes? Su abuelo no le da una respuesta, sino que la desafía a que lo averigüe por sí misma, y así es como Calpurnia descubre que es capaz de hacerlo.

Su abuelo es una figura formidable, un caballero distante para sus nietos, miembro de la National Geographic Society y una fuente inagotable de información científica para quien pudiera estar interesado en preguntar. Calpurnia pregunta y sigue preguntando da nueva respuesta despierta más preguntas, pero la más importante de todas es, ¿por qué su familia considera que ella vale menos que sus hermanos?

La madre de Calpurnia es un personaje trágico, una dama sureña que consigue superar sus días a base de tónicos (copazos elegantes), cuyos intentos de conectar con su única hija son un completo fracaso. Y es que su hija ve la vida que ella lleva como la peor de las monotonías.

“My mother’s life was a never-ending round of maintenance. Not one single thing did she ever achieve but that it had to be done all over again, one day or one week or one season later. Oh, the monotony.”

Calpurnia no tiene aún claro lo que quiere hacer de su vida, pero sí que está segura de lo que no quiere, y aprender a coser y a cocinar no entra en sus planes. Pero por ahora lo único que puede hacer es robar la mayor cantidad de tiempo posible a sus obligaciones para dedicarlo a pasarlo junto a su abuelo.

Es una novela preciosa pero tan descorazonadora… Porque su protagonista no se enfrenta a una aventura o un simple obstáculo, sino a todo un mundo lleno de convenciones y prejuicios, y por más que ella se empeñe e incluso aunque consiga dedicar su vida a la Ciencia como ella pretende, cualquiera puede darse cuenta de la cantidad de problemas y obstáculos a los que se tendrá que enfrentar, simplemente por haber nacido niña. No quiero contar ningún spoiler, pero hay un momento ya llegando al final del libro en el que Calpurnia cree, por un instante, que sus padres la han comprendido, y su desilusión al darse cuenta de que no es así es tan grande que dan ganas de llorar.

Cualquiera que tenga una niña en su familia a la que le guste leer, que no dude en regalarse este libro. Acertará seguro.

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