“Big Little Lies”, de Liane Moriarty

Hace unos meses leí otro libro de esta escritora titulado Truly Madly Guilty, más conocido entre mi grupo de amigas como “el de la barbacoa”. Me gustó bastante, y cuando me enteré de que habían hecho una serie de la que hablan fenomenal basada en otra de sus novelas, la busqué de inmediato, lo que ha resultado una gran idea, porque me habría sentado fatal leerlo después de ver la serie y saber todo lo que iba a pasar. Spoilers de libro a pelis sí, de peli a libro ni hablar.

La novela empieza por el final: la policía está interrogando a los padres de un colegio, debido a la investigación de una muerte, producida durante una fiesta para recaudar fondos. Entre los interrogatorios y los flashbacks a los últimos 6 meses nos vamos enterando de lo que ha pasado. Que resulta ser que las madres están en pie de guerra desde el primer día del curso.

El primer día de colegio se produce un incidente, en la presentación para los niños de 5 años: una niña dice que otro niño ha intentado estrangularla, y señala como culpable a Ziggy, el recién llegado al barrio a quien nadie conoce. El niño lo niega, y por supuesto su madre lo apoya. La madre de la niña monta en cólera e inmediatamente todas toman partido: el abusón debe ser castigado, o tal vez la niña se ha equivocado, puesto que aún no conoce a los demás niños.

Por un lado están Madeline, Celeste y Jane. Esta última es la madre del niño acusado, una madre soltera y bastante más joven que el resto. De camino al colegio el primer día conoce a Madeline, quien la toma bajo su protección. Madeline es una defensora de causas perdidas, si ve una injusticia carga como un toro de lidia, y le parece que con Ziggy se ha cometido una. Además, aunque ahora se ha vuelto a casar y tiene una niña en la misma clase, conoce las dificultades de ser madre soltera, ya que su primer marido la había abandonado con su hija recién nacida. Ex-marido que también se ha vuelto a casar y tiene una niña en la misma clase. Celeste es madre de gemelos, una belleza deslumbradora con un marido millonario y encantador. Pero no todo es tan idílico como parece desde fuera.

Por otro lado está Renana, la madre de la niña agredida, y sus amigas. Todas cortadas por el mismo patrón, el de esas supreprofesionales que ganan un dineral y trabajan mil horas y aún así tienen unas casas y unos hijos que parecen sacados de Pinterest. Lo que da mucha rabia a las que van corriendo a todas partes sin tiempo para ni para peinarse y aún así llegan tarde a recoger a los niños del colegio.

Las discusiones, los desaires y los conflictos van escalando, y continúan mucho después de que los propios niños hayan olvidado el incidente. Hasta llegar a la noche fatídica de la fiesta. Y es a consecuencia de la violencia que se desencadena que el grupo de madres ve que en realidad tienen muchas más cosas en común de las que creían, y que incluso la vida aparentemente más glamurosa tiene sus problemas.

Este es uno de esos libros que lo tienen a uno enganchado hasta el final. ¿Quién será el muerto? ¿Y cómo se ha producido esa muerte? ¿Alguien lo ha matado? Quién, por favor, que estas mujeres son capaces de todo. Me lo he leído en apenas un par de días, de la impaciencia por saber lo que iba a pasar. Y es además un libro muy divertido, con mucho sentido del humor. Hay broncas entre las madres y sus hijos, las madres y sus maridos, las madres y las otras madres… y es muy fácil identificarse con ellas, porque son personajes muy bien descritos, y muy reales.

Me lo he pasado en grande y estoy deseando ver la serie, que tiene un casting de lujo y seguro que está genial.

 

 

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“Lady Susan”, de Jane Austen

Anoche me despertó un mosquito a la 1 de la mañana, que no sé qué hacía en mi habitación puesto que he puesto uno de esos anti-mosquitos que se enchufan y se supone que los espanta a todos. Pues se ve que los mosquitos africanos pasan de semejantes sutilezas, y como me desvelé me puse a leer, y me leí Lady Susan entero.

No es una gran hazaña, porque a diferencia de otras novelas de Austen, esta es muy cortita. Ya la había leído hace muchos años, pero había olvidado lo divertida y malvada que era.

La novela está escrita en forma epistolar, es el cruce de cartas entre un grupo bastante reducido. La protagonista es Lady Susan, una mujer de gran belleza e inteligencia que se acaba de quedar viuda hace pocos meses, y decide ir a pasar una temporada a casa de su cuñado, para espanto de la esposa de éste. Lady Susan había estado pasando una temporada en casa de sus amigos los Manwaring, pero tiene que abandonarla debido a que ha estado flirteando al mismo tiempo con Mr. Manwaring y con el joven pretendiente de la sobrina de este. Las cosas se han puesto feas, y en la casa de su cuñado la reciben con gran frialdad. Más aún cuando se ve que le ha echado el ojo al hermano de su cuñada. ¡No descansa nunca!

En defensa de Lady Susan tengo que decir que está en una posición muy difícil, ya que no tiene dinero ni posibilidades de conseguirlo como no sea a través del matrimonio. Solo tiene un interés, y es el propio, así que no se corta un pelo cuando le explica a su amiga sus maquinaciones para conservar un pretendiente, conseguir otro nuevo y deshacerse de un tercero para casarlo con su hija. Y esta es la parte que me da más pena, su desapego para con su hija, por quien no siente el menor afecto, tan solo pretende casarla con el hombre más rico a su alcance para librarse de ella.

Se cree que Jane Austen escribió esta novela cuando tenía 18 ó 19 años, y no puedo dejar de preguntarme de dónde sacaría las ideas para crear un personaje como Lady Susan. En aquella época no había televisón, el acceso a los libros tenía sus limitaciones, y el contacto social de una jovencita era muy limitado. ¿A quién podría haber conocido Austen que fuera una coqueta irredenta, capaz de conquistar al mismo tiempo a un hombre casado, a un joven ya prometido al que luego pretende casar con su hija, y al hermano de su cuñada? Si tal dama existió, debió de ser formidable.

Seguramente esta es la novela menos conocida de Jane Austen, pero yo recomiendo leerla. Es cortita y se la liquida uno en cualquier noche de insomnio sin el menor esfuerzo. Y es deliciosa en toda su maldad.

 

“Pride and Prejudice”, de Jane Austen

Mi amiga Noe Lestrange me avisó el otro día de que en un canal de Youtube estaban haciendo el #JaneAustenChallenge, y como sabe que me encanta Jane Austen, pensó que me podía interesar. Y así he descubierto a Mike. F, booktuber divertidísimo donde los haya, y fan incondicional de Austen.

El #JaneAustenChallenge consiste en leer las 6 novelas de la autora antes del 18 de julio, fecha en la que se conmemora el 200 aniversario de su muerte. Yo ya las he leído, la mayoría varias veces, así que no las voy a releer todas, sino solo mis favoritas, y he empezado por Orgullo y Prejuicio. La última vez que leí esta novela fue hace cuatro años, también con motivo de otro bicentenario, el de su publicación. Sigo manteniendo todo lo que escribí en mi post de entonces, y tengo poco que añadir, salvo que con cada lectura descubro algún detalle nuevo que hace que me guste aún más.

La trama es de sobra conocida: las cinco hermanas Bennet tienen que casarse, puesto que la herencia de su padre pasará a un primo lejano. Por suerte llegan al vecindario no uno sino dos caballeros solteros y ricos, así que la señora Bennet está decidida a capturarlos para sus hijas. El señor Bingley y la hermosa Jane parecen hechos el uno para el otro, pero Lizzie y el señor Darcy se encontrarán muchos más baches en el camino, puesto que él es demasiado orgulloso y ella tiene prejuicios. Por supuesto, el desenlace es previsible, pero eso es lo de menos. Las novelas de Jane Austen son como las películas de Woody Allen, la trama es una excusa para explicarnos cómo es el mundo y para que los personajes enlacen una frase ingeniosa tras otra.

Me gusta muchísimo cómo describen a los personajes, no por su aspecto sino por sus caracteres. Se nos dice que Bingley es un hombre apuesto, pero Jane no lo juzga por eso sino por su comportamiento:

“He is just what a young man ought to be,” said she, “sensible, good-humoured, lively; and I never saw such happy manners! — so much easy, with such perfect good breeding!”

Eso sí que son razones para fijarse en un hombre. Si además escribe sin faltas de ortografía, ¿qué más se puede pedir?

Está tan bien escrito, es tan sutil y delicado, tan divertido unas veces, tan descorazonador otras, que no me cabe en la cabeza que pueda haber alguien a quien no le guste. Por favor, si lo hay, que no se de a conocer, que aquí no pinta nada. Yo me voy a leer Persuasión y a sufrir mogollón con el capitán Wentworth.