“A Man Called Ove”, de Fredrik Backman


Otro libro del club de lectura de mi amiga de Canadá, al que me he apuntado yo también, no vaya a ser que me pierda algo interesante.

Ove es un viejo gruñón, pero ya lo era también de joven. Es antipático, intransigente y grosero, y al parecer lo ha sido siempre, porque la novela nos va relatando toda su vida en una serie de flashbacks.

La historia empieza justo cuando a Ove acaban de jubilarlo en la empresa donde ha trabajado casi toda su vida, cosa que le sienta como un tiro. Y dado que su mujer ha fallecido hace pocos meses, Ove decide que ya no le queda nada por hacer en este mundo y que lo mejor es suicidarse. Por supuesto, para Ove esta es una tarea que, como cualquier otra, requiere una planificación precisa, porque las cosas hay que hacerlas bien, pero para su desgracia se ve interrumpido constantemente por sus nuevos vecinos.

La narración de la infancia y juventud de Ove nos da una idea del porqué de ciertos rasgos de su carácter. Ove es un hombre recto y honrado, y sus experiencias con gente de moral más flexible lo han vuelto hosco. Sin embargo también conoce a buenas personas, que se portan bien con él, y eso no le enseña amabilidad. A Ove le gusta hacer las cosas por sí mismo, lo que está muy bien, pero no justifica su desprecio por los que no son tan hábiles. Y Ove ha sido un marido atento que ha cuidado de su esposa hasta el final. Pero si tanto le gustaba aquella chica alegre y risueña, ¿por qué refunfuñaba todo el rato?

Por otra parte está la narración en el presente, y cómo el contacto con estos nuevos vecinos hace que Ove salga de su aislamiento y vuelva a relacionarse con la gente. La idea es que Ove, en el fondo, es una buena persona. Pero yo no le veo el mérito, la verdad, yo creo que es la obligación de cualquiera, si hay que rascar tanto para llegar a lo bueno es que no es tan bueno. Y ser amable y educado con los demás es gratis.

No sé si se nota que no me ha caído nada bien el tal Ove, y me resulta muy difícil apreciar un libro cuando el protagonista me desagrada. Sin embargo ha llegado hasta el final, así que algo bueno tiene. Una cosa que me ha llamado mucho la atención es el nivel de intervencionismo del gobierno sueco, ya que, al parecer, si una familia pide una ayuda para cuidar de un anciano se abre una investigación, lo que me parece normal. Pero lo que ya no es tan normal es que sea el Estado el que decida si, en vez de conceder la ayuda, hay que internar a esa persona en una residencia, a pesar de la oposición de la familia. ¿Será verdad? Me parece despiadado.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s