“El conejito que quiere dormirse”, de Carl-Johan Forssén Ehrlin


conejitoUna de las consecuencias de la maternidad es que el tiempo del que dispone una para el ocio se reduce considerablemente. Vamos, que no me queda apenas tiempo para leer, que es mi actividad de ocio favorita.

Pero como estoy deseando que el Cachorro llegue a una edad suficiente como para poder leerle, ya estoy buscando cuentos que le puedan gustar. Sé que mi madre tiene listo para Navidad El pollo Pepe, que según me han dicho lo peta en las guarderías, así que yo le he comprado El conejito que quiere dormirse.

Hablaron de este libro en las noticias hace unos días, porque según parece es fantástico para dejar sopa al niño más insomne, eso si el progenitor-lector no se duerme antes. El autor es un psicólogo sueco que afirma tener el secreto para que nuestros churumbeles caigan dormidos sin protestar, con lo que todos acudimos en masa a entregarle nuestro dinero. Y no es que mi Cachorro tenga problemas para dormir, que aún no tiene 4 meses y ya duerme toda la noche seguida, pero quien sabe lo que nos depara el futuro.

El cuento trae unas instrucciones al principio, indicando dónde decir el nombre del niño, en qué tono leer ciertas partes, etc. El protagonista del cuento es un conejito que no es capaz de dormirse, así que va a hablar con su mamá para que lo ayude. Tiene unas ilustraciones bonitas, aunque se recomienda no enseñárselas al niño para que se duerma antes. Esto me parece un poco cruel, pero todo sea porque los adultos de la familia puedan  ver un capítulo de The Walking Dead sin causarle un trauma al crío.

El cuento pretende enseñar a los niños a relajarse para quedarse dormidos más fácilmente. Es muy peculiar, hay expresiones que se repiten muchísimo, como por ejemplo “dormir, ahora”. Es una sensación un poco hipnótica, aunque debo decirlo que yo lo leí enterito sin dormirme.

Por ahora quedará guardado en la estantería hasta que el Cachorro tenga un poco más de entendimiento y pueda disfrutarlo, pero espero que para entonces siga siendo igual de dormilón, y lo leamos por diversión y no por necesidad. ¡Y que podamos pasar pronto a lecturas más interesantes!

2 pensamientos en ““El conejito que quiere dormirse”, de Carl-Johan Forssén Ehrlin

  1. Barbara, yo al mío le leía con 4 meses. Para qué esperar, jajaja. Pilla uno con conejitos y mucha onomatopeya y lo flipan. Que vaya bien. ¡Salud!

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