“El don”, de Mai Jia


el-don-mai-jia-portadaHace unos días conté el encuentro de blogueros con el escritor chino Mai Jia, al que me invitó la editorial Planeta con motivo de la publicación de su libro El don. Y ahora por fin lo he terminado.

Aunque se promociona como un thriller de espionaje, a mí me ha parecido que en realidad sobre lo que trata realmente es la locura. El protagonista es un genio de las matemáticas que parece rondar el autismo. La novela empieza contando la historia de la familia, desde el antepasado que fundó una Escuela de Matemáticas que fue ganando prestigio de generación en generación, para culminar con el joven Rong Jinzhen.

Aunque pasa su infancia sin recibir ningún tipo de educación pronto se hace evidente que posee una mente privilegiada para las matemáticas. La antigua escuela es ahora una Universidad famosa en todo el país por su facultad de matemáticas, pero a Jinzhen no le hace falta ayuda de su familia para brillar, y pronto el Gobierno se fija en él para lo que en aquella época, los años 60 y 70, era un área de gran importancia estratégica: la criptografía.

El relato se desarrolla casi siempre en tercera persona, como si hubiera un narrador omnipresente, pero a ratos se insertan fragmentos de entrevistas, que se supone que el autor llevó a cabo en su investigación. Así, todo lo que sabemos del protagonista es a través de las personas que lo conocieron, nunca de primera mano del propio Jinzhen. Y lo que cuentan es que era un genio extraordinario.

Muchas veces a lo largo del libro se repite que un criptógrafo no podrá nunca descifrar más de un código en su vida, porque quedará contaminado por ese código, intentará utilizar lo aprendido en posteriores intentos y acabará perdiendo la razón. La verdad, me parece una afirmación un poco aventurada. Que yo sepa, Alan Turing descifraba códigos nazis como si nada, y seguramente muy bien de la cabeza no estaba aunque digo yo que algo tendría que ver lo de la castración química por su homosexualidad. Parece mentira lo bestias que podían llegar a ser los británicos… Por cierto, durante la novela se mencionan muchos científicos de la época, se habla de criptografía y de inteligencia artificial, pero ni una palabra sobre Turing. Tal vez porque su misma existencia desmonta la premisa de la novela.

La cuestión es que en el caso de Jinzhen, que ya para empezar no tenía la cabeza muy bien amueblada, la obsesión por los códigos sí que amenaza su salud mental. Tal vez porque, siendo alguien único por su inteligencia estaba totalmente aislado de sus semejantes. Era respetado y admirado pero no tenía amigos, ni una auténtica familia. Tal vez sea eso lo lleva a la locura: la soledad y no el miedo.

No la típica novela de espías, pero interesante al fin y al cabo.

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