“The Screaming Staircase”, de Jonathan Stroud


coverDesde que empezó el Problema unos 60 años atrás, las cosas han cambiado mucho en las Islas Británicas. La señal del toque de queda avisa de la llegada de la noche y todo el mundo se apresura a volver a la seguridad de sus casas, donde la sal y el hierro mantienen a los fantasmas fuera. Porque en eso consiste el Problema: la presencia de espíritus está demostrada, y va en aumento, y la única forma de mantenerlos a raya en sus ataques contra los vivos es gracias a los niños que tienen la capacidad de percibirlos.

Lockwood & Co. es una pequeña agencia cazafantasmas con solo tres miembros pero con grandes aspiraciones. La historia está contada por Lucy Carlyle, la más reciente incorporación a la agencia. Asesinatos sin resolver, viejas mansiones encantadas desde hace siglos y peligrosos enemigos vivitos y coleando llenan las páginas de esta aventura, a ratos verdaderamente espeluznante.

Esta Inglaterra alternativa, moderna en muchas cosas pero gótica en tantas otras resulta de lo más entretenida. Los adultos o brillan por su ausencia o son meros estorbos en la labor de los niños para la destrucción de los fantasmas, ciegos y temerosos donde Lockwood & Co. son audaces y decididos.

Lo he pasado en grande con esta novela, ojalá hubiera habido algo así cuando yo era pequeña, en lugar de cursiladas como Fray Perico y su borrico con las que mi profesora de lengua me martirizaba. Cuando yo tenía 9 ó 10 años los libros de colecciones como Barco de Vapor era lo que se suponía que uno debía de leer, y no había cosa más ñoña y aburrida. En esa misma época mis compañeros de clase y yo llegábamos los martes a clase medio dormidos porque los lunes por la noche ponían en la tele El misterio de Salem’s Lot, y no solo nos acostábamos tarde para verlo, ¡es que después no pegábamos ojo! Creo que toda mi generación quedó marcada por aquella escena del niño vampiro flotando delante de la ventana de su amigo y pidiéndole que lo dejara entrar.

La cuestión es que a todos los niños les gustan las historias de miedo bien truculentas, y los autores de los cuentos clásicos lo sabían: lobos, ogros, madrastras, padres que abandonan a sus hijos a la primera de cambio… Son todos de lo más siniestro. Y hay una nueva generación de escritores que pasan de cursilerías y se dedican a aterrorizar a sus lectores de una forma de lo más satisfactoria.

Me encantaría que llevaran al cine esta historia, tiene escenas que parecen escritas para la gran pantalla. Mientras tanto tendré que esperar a que se publique el segundo libro de la serie, en septiembre.

Un pensamiento en ““The Screaming Staircase”, de Jonathan Stroud

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