“Orphan Train”, de Christina Baker Kline


orphanMolly es huérfana y lleva la mitad de su vida pasando de una casa de acogida a otra. Ahora tiene 17 años y ve venir un nuevo cambio, sobre todo cuando la pillan robando un libro de la biblioteca. La verdad es que si yo pillara a una chica de esa edad robando un ejemplar de Jane Eyre le daría un abrazo, pero las autoridades de Maine no son de mi misma opinión, así que le dan a elegir: o el reformatorio o 50 horas de servicios a la comunidad, ayudando a una anciana a limpiar su ático.

Para Molly es una sorpresa descubrir en Vivian, de 90 años, un espíritu afín. Porque Vivian fue en su día lo que llamaban una Huérfana del Tren. A finales del siglo XIX y principios del XX una asociación benéfica se dedicaba a recoger niños de las calles de las ciudades de la Costa Este, sobre todo de Nueva York, para llevarlos al Oeste, a estados como Minnesota o Dakota del Norte, para que fueran adoptados por familias de allí.

Los granjeros querían bebés que pudieran criar como propios o chicos mayores que pudieran trabajar en el campo como verdaderas mulas de carga, así que una niña de 10 años como Niamh, nada menos que pelirroja (muy Anne Shirley), queda para las familias que lo que quieren es una esclava.

Niamh pasa por un par de familias así, tan indiferentes a lo que ella pueda sentir que ni siquiera le dejan conservar su nombre, pero tiene la suerte de que cuando la echan de una de las casas su maestra la ayuda y consigue que por fin la adopte una buena familia, que la quiere y la trata como se debe tratar a un niño.

Por eso Vivian/Niamh no se deja impresionar por la fachada hostil que Molly presenta a todo el mundo y la ayuda a darse cuenta de que su vida puede cambiar y que podrá ser feliz.

Lo que más me impresiona de este libro es que parece que los servicios sociales en los EEUU no han mejorado nada en 100 años. Hoy en día no se lleva a los niños como a ganado para que las posibles familias elijan al que más les gusta, pero se siguen tolerando toda clase de abusos y cuando un niño acusa a su familia de malos tratos las sospechas recaen sobre el niño. Será que es rebelde, que tiene problemas con la autoridad, que ha malinterpretado el que su padre de acogida quisiera violarlo…

Espero que las cosas aquí funcionen algo mejor.

Un pensamiento en ““Orphan Train”, de Christina Baker Kline

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