“Small Gods”, de Terry Pratchett


Small-gods-coverEn la decimotercera novela de la saga de Mundodisco Terry Pratchett se pone serio, y resulta más divertido que nunca.

El Gran Dios Om lleva tres años en forma de tortuga, sin memoria no consciencia de sí mismo ni ninguna preocupación más allá de dónde buscar la próxima lechuga. Recupera la memoria en plena caída libre, cayendo a toda velocidad de las garras de un águila que pretende cascarle la concha para zampársela. Tiene la suerte de ir a caer a los pies de su único creyente, el novicio Brutha. Y ahí empieza la odisea de del pobre chico, el único que puede oír la persistente voz del Dios.

¿Cómo se crean y destruyen los dioses? ¿Qué es lo que les da poder? Pues evidentemente la fe de sus seguidores. Pero cuando esa fe se desplaza del dios a la estructura de su iglesia, el dios se empequeñece y puede llegar a desaparecer.

Todo esto resulta en una parodia divertidísima de las grandes religiones monoteístas, con su boato y sus normas absurdas, como el día de abstenerse de comer fruta, y con el claro enfrentamiento con la ciencia y el conocimiento. Cualquiera que lea otro libro aparte de el libro está poniendo su alma en peligro.

La parte más graciosa de la novela llega cuando Omnia se lanza a la conquista de Efebia, una alocada ciudad llena de filósofos que venden sus axiomas baratitos. Así se describe al filósofo Didactilos:

Su filosofía era una mezcla de tres famosas escuelas—los cínicos, los estóicos y los epicúreos que resumía en su famosa frase “No puedes fiarte de un tipo más allá de lo que puedes lanzarlo, y no hay nada que se pueda hacer para cambiarlo, así que tomemos una copa.”

Pratchett sugiere que los hombres necesitan a los dioses y los dioses necesitan a los hombres. No estoy de acuerdo, pero ha expuesto su idea de una forma muy divertida y aunque no haya conseguido convencerme sí que me ha hecho disfrutar.

Me pregunto si la gente religiosa se sentirá ofendida por esta historia.

3 pensamientos en ““Small Gods”, de Terry Pratchett

  1. Sé que esta entrada tiene varios meses pero no puedo evitar comentar porque a casi todos los lectores de Mundodisco que conozco esta historia les ha pasado sin pena ni gloria y ¡a mí me encantó!

      • Nah, si estoy rodeada de no creyentes… según ellos, lo que les pasa con esta novela es que no le encuentran un ritmo o una histora que les enganche como les pasó con otros de Pratchett. Conmigo ganó unos puntos con el hecho de que Om esté reencarnado en una tortuga.

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