“Oryx and Crake”, de Margaret Atwood


oryxEn alguna parte leí una de esas listas de “lo mejor de 2013”, en la que recomendaban Maddaddam, el último tomo de la trilogía post-apocalíptica de Margaret Atwood. Me puse a investigar y vi que el primer libro, Oryx and Crake, había sido finalista para el Man Booker Award, que ya había ganado con anterioridad con una novela histórica. Me sorprendió, ya que es el tipo de premios que nunca se conceden a una novela de ciencia-ficción, que no consideran un género “serio”, así que pensé que debía de ser excepcionalmente bueno.

Seguí buscando y en la entrada de esta autora en la Wikipedia ponía que no considera que escriba ciencia-ficción, sino ficción especulativa, que lo de la c-f trata de monstruos y naves espaciales y sus novelas no tienen de eso.

Pues ya me cae gorda esta mujer. Qué manía tienen algunos escritores de meterse con la fantasía y la ciencia-ficción, que parece que les vayan a quitar el Nobel si alguna vez confiesan haber leído a Asimov. Pero ya me parece el colmo que alguien hable mal del género en el que escribe. Porque, Margaret, lo quieras o no, esta es una novela de ciencia-ficción. Y aunque es buena, no le llegas a Tolkien ni a la suela del zapato.

El protagonista, Snowman, vive en un mundo en el que parece ser el único ser humano que queda, un lugar con un verano perpetuo que se puede suponer culpa del calentamiento global. Pero Snowman no está solo, cuida de un grupo de personas modificadas genéticamente hasta el punto de  ser ya una nueva especie.

Mediante una serie de flashbacks nos vamos enterando del pasado de Snowman, cuando todavía era Jimmy, que está en el futuro respecto al lector, un futuro en el que las grandes corporaciones y sus empleados forman una élite, mientras el resto del mundo vive en la miseria. La ingeniería genética es el mayor negocio, prometiendo salud y belleza para todo aquel que pueda pagarlo.

Los recuerdos de Jimmy van revelando la historia, desde el inicio de su amistad con Crake en el colegio, un chico brillante que oculta una mente subversiva. Las ideas de Crake sobre como debería ser el mundo son aterradoras, más aún porque es lo bastante inteligente como para llevarlas a cabo.

El final es de los que hacen que tengas que empezar la segunda parte en el acto, así que en cuanto pueda echarle el guante a The Year of the Flood seguiré leyendo la trilogía de Maddaddam. Pero no me gusta tu actitud, Margaret, más vale que lo sepas.

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