Películas de la infancia


blade_runner_ver6Hoy es el cumpleaños de mi madre, así que quiero dedicarle este post sobre las películas que veía cuando era pequeña, porque mi afición al cine es, sin lugar a dudas, culpa suya.

Mi madre ha visto muchísimo cine. En su tierra cambiaban la cartelera cada dos días y ella las veía todas. No sé qué edad tendría yo cuando empezó a llevarme al cine con ella por la sencilla razón de que era demasiado pequeña para acordarme. Sé que tendría unos dos años cuando tuvieron que sacarme del cine a los 5 minutos de empezar Blancanieves: en cuando aparecieron los siete enanitos yo empecé a dar alaridos de terror y ya no hubo nada que hacer. Recuerdo haber visto La guerra de las galaxias y Encuentros en la tercera fase, que se estrenaron cuando yo tenía 4 años, así que no hay un tiempo en mi memoria en el que yo no fuera al cine de forma habitual.

Para mi madre lo que determinaba el que me llevara a ver una película no era la calificación por edades, sino la calidad. Así que cuando vio Blade Runner con mi tía quedó impresionadísima por lo violenta que era y volvió al día siguiente, llevándome a mí. Durante mucho tiempo hubo un cine en Vigo que la reponía una vez al año y allá íbamos otra vez las dos, un año tras otro. Por eso culpo a mi madre de que nunca me gustaran las muñecas, después de ver a los pequeños amigos de J. F. Sebastian, aquel oso de peluche y  el soldado con sombrero de almirante que acudían a la puerta a saludarlo, la Barbie me parecía un tostón.

También recuerdo cuando reestrenaron Ben-Hur y la obligué a llevarme a verla. ¡Once Oscars! Aquello tenía que ser digno de verse, y allá me llevó la pobre, que ya la había visto un montón de veces. Después de un par de horas de peli Charlton Heston vuelve a su tierra y se entera de que su madre y su hermana eran leprosas. Yo me acerqué a mi madre y muy bajito (tenía prohibido molestar en el cine) le pregunté: “¿Qué son leprosas?”. Ella contestó con brevedad, para reducir el ruido al mínimo: “Que se les cae la carne a cachos”. Esa fue la única vez en mi vida que me salí del cine antes del final de una película.

Durante años hemos programado nuestros propios ciclos en casa: el de la mafia todas las Navidades, con los tres Padrinos, El clan de los Irlandeses y Érase una vez en América; o el de trilogías, con Star Wars, Indiana Jones y otra vez los Padrinos. O el de westerns, con cualquier cosa que hubiera hecho John Ford. También hacíamos especiales para los Oscars a los que acabaron apuntándose todas mis amigas, con cena especial de comida americana, palomitas y helado de limón.

Tengo un reproche que hacerle a mi madre y es su pobre memoria para las películas de intriga, sobre todo las de Hitchcock. Por supuesto, ella ya las había visto todas antes de que yo naciera, pero acto seguido las borró de su memoria, y no la recuperaba hasta el momento más inoportuno. La cosa siempre iba igual: la película empezaba y mi madre manifestaba que no estaba segura de si la había visto o no, y yo ya me echaba a temblar. Según iba avanzando la trama el velo en la memoria de mi madre empezaba a aclararse: “Pues ahora me parece que sí que la he visto”, o “Sí, sí, de esto me acuerdo”. Yo le decía que no contara nada por que yo sí que estaba segura de que no la había visto, pero sabía de sobra que ya no había remedio. Unos 15 minutos antes del final siempre se le hacía la luz: “¡Ya me acuerdo! ¡Él no quería a su primera mujer, la odiaba y la asesinó!”

Rebeca, Recuerda, ¡incluso Psicosis! ¿Cómo es posible que no se acordara de si había visto Sospecha, cuando a Joan Fontaine siempre la llamó Carita de Mona? Creo que la única película de Hitchcock que se salvó de este cruel tratamiento fue Los pájaros, probablemente porque no tiene un final que contar.

Pero unos pocos finales destripados es un pequeño precio a pagar a cambio de los buenos momentos que hemos pasado viendo películas juntas. Así que, ¡feliz cumpleaños, mamá! ¡El asesino es el mayordomo!

Un pensamiento en “Películas de la infancia

  1. Ja ja ja jaaaaaaaaa… No volveré a tener prestigio nunca más!
    Sólo se me olvidan esas pelis que no son tan importantes, reconócelo. A cambio, efectivamente, lo pasamos bien viéndolas juntas. De hecho, si hay algo bueno que ver, sean series o pelís, prefiero que estés en casa, aunque tenga que esperar un año.
    Gracias hija!

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