“La fábrica de las avispas”, de Iain M. Banks


Creo que este es el libro más raro y desconcertante que he leído nunca. El mundo de Frank Cauldhame, de 16 años, tal y como él mismo lo describe, es grotesco, violento y enfermizo. Frank dedica sus días a recorrer la isla en la que vive con su padre, matando animalitos con su tirachinas o con bombas de fabricación casera y ejecutando intrincados rituales de muerte y destrucción que son los únicos que le proporcionan algo de paz.

La rutina de Frank se ve alterada cuando su hermano mayor, Eric, se fuga del psiquiátrico en el que estaba encerrado. Eric, según cuenta Frank, está loco, mientras que él es “normal”. Eric sufrió una crisis nerviosa cuando estaba en la Universidad y empezó a matar perros quemándolos vivos, y a arrojar larvas y gusanos a los niños pequeños. Un comportamiento del todo perturbado, es cierto, pero poca cosa frente a las actividades de Frank que ha asesinado de forma premeditada a tres niños, el primero cuando sólo tenía 7 años y uno de ellos su hermano pequeño, Paul, al que siempre trató con cariño porque intuía que no iba a estar mucho tiempo entre ellos.

Frank se siente superior puesto que ha conseguido salir impune de tres asesinatos, haciendo siempre que parecieran accidentes. Describe con precisión los impulsos enfrentados que hay dentro de sí, los remordimientos que siente en ocasiones pero que consigue ignorar sin demasiado esfuerzo. No siente reparos en torturar y mutilar animales cuando se trata de sus extraños rituales, pero siente horror e incluso empatía hacia los perros que Eric quema, e incluso intenta acabar con sus sufrimientos.

Todos los problemas de Frank parecen venir de lo que le ocurrió a los tres años, cuando el perro de la familia lo atacó y lo castró. Frank siente que nunca va a madurar y a convertirse en un hombre adulto, puesto que le faltan las hormonas para ello, y sus rituales de muerte son una especie de compensación. Todo ello de lo más retorcido y enfermizo, hasta llegar al final, que resulta totalmente inesperado y sorprendente.

Hace poco escuché una entrevista con el autor en un podcast de la BBC, y parecía un tipo encantador y de lo más normal. Hablaron de esta novela, y de que la gente siempre le pregunta como fue su infancia, y respondía riéndose que fue muy feliz y de lo más normal. A saber de dónde le salió esta idea.

Un pensamiento en ““La fábrica de las avispas”, de Iain M. Banks

  1. Qué edificante suena todo. Ese tipo de novela mortificante, me deja luego una sensación de desasosiego.
    Lo que dices me recuerda a la novela esa que te pasé, La Isla de no-sé qué (Alzheimer), que me la había comprado porque vi una entrevista al autor, del que decían que era el nuevoFaulkner? Pues cuando la leí no me gustó y sin embargo ahora recuerdo pasajes con cierta frecuencia.

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