“We Need To Talk About Kevin”, de Lionel Shriver (Audiobook)


¿Qué es lo que hace de una persona un monstruo? ¿Se nace así o hay que criarlo? La madre de Kevin no está segura. Por una parte, cree que ha sido una mala madre, pero por otra es consciente de que su hijo nunca fue un niño normal, ni siquiera cuando era un recién nacido.

En una serie de cartas que le escribe a su marido relata toda la vida del niño, dando saltos entre el pasado, desde el momento en que deciden tener hijos, y el presente, con sus visitas a Kevin en el centro de menores donde está internado por asesinar a varios compañeros de instituto, un profesor y un empleado de la cafetería.

En principio, cuando la propia madre, Eva, reconoce que el niño no le gustó desde el primer momento, que le guardaba rencor por haber tenido que dejar su trabajo, que cuando solo tenía un año llegaba a decirle cosas tan horribles como “mamá preferiría estar en cualquier otro sitio antes que aquí contigo”, que no le gustaba su propio hijo, uno no puede evitar pensar que la culpa es suya. Por muy pequeño que sea un niño, seguramente es capaz de detectar ese resentimiento. Pero la madre se esfuerza, lo abraza, le dice que lo quiere y le dedica su tiempo y su atención. El pequeño Kevin solo responde con apatía o, en ocasiones, desdén.

Eva admite que no ha sido buena madre, pero al menos no está ciega ante el comportamiento antisocial de su hijo, como lo está su marido. El pequeño monstruo es muy astuto y presenta otra cara totalmente distinta ante su padre, pero el tipo podría haber sospechado al ver que los demás niños no quieren ni acercarse a su hijo.

Con el tiempo los pequeños actos de maldad de Kevin van creciendo, pero nunca hay pruebas que lo incriminen, así que para su padre es Eva la que está perturbada, y dispuesta a pensar cosas atroces de su propio hijo. Hasta que llega el día de la matanza, claro.

No me ha convencido mucho la forma en que está narrada la historia, mediante cartas. Porque Eva cuenta cosas que su interlocutor no solo conoce, sino que las ha vivido. Es más bien una excusa para contarse a sí misma toda la historia, y justificar ante su marido el rechazo que siempre ha sentido por su hijo, y para poder decir que, a pesar de todo, lo quiere. No sé, será tal vez que no me gustan las cartas que quedan sin respuesta.

Otra cosa que no me ha gustado es que, en el audiolibro, la mujer que lo lee pone una voz para el personaje de Kevin que no solo es desagradable, sino poco creíble para un niño pequeño. Vale que el crío se supone que es desdeñoso y repelente, incluso a los cinco años, pero eso no significa que tenga que sonar como un traficante de crac. No creo que arrastrar las palabras sea necesariamente un síntoma de sociopatía.

Por lo demás, ha sido una novela absorbente, y con bastante sorpresas, a pesar de que desde el principio ya se sabe el desenlace final. Estoy deseando ver la versión cinematográfica, Tilda Swinton interpreta a Eva y he leído que está magnífica.

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9 pensamientos en ““We Need To Talk About Kevin”, de Lionel Shriver (Audiobook)

  1. Entiendo mejor al padre que a la madre. Por un lado, sí creo que llegues a pensar que estás cansado de estar con tu hijo, sentir que es un lastre para tu carrero o tu vida social, pero por otro, no entiendo que, ni siquiera en esos momentos de depresión o hundimiento, se lo puedas decir a un hijo, ni pequeño ni grande. Luego no vale con abrazarle y decirle que le quieres. El movimiento se demuestra andando.
    A quien sí comprendo es al padre. Cuando quieres tanto a un hijo, eres totalmente ciego y sordo a sus defectos y buscas cualquier excusa para justificarle. ¿Qué no debería ser así? Pues quizá no, pero los padres nunca somos imparciales. Aunque lo intentemos.
    No sé si me gustaría este libro.

    • Es cierto que la actitud de la madre, sobre todo al principio, resulta sobrecogedora, y que uno se siente inclinado a culparla a ella de las acciones del niño. O, al menos a rechazar sus sospechas como manías.
      Pero cuando tu hijo le saca un ojo a su hermana, y ya ha habido otros incidentes previos, parece difícil encontrar más excusas para el pequeño monstruo.

  2. que libro tan interesante…
    yo no creo que los padres tengan la culpa…
    creo que tenemos los padres que necesitamos para adquirir ciertas habilidades en la vida, que servirán para que hagamos lo que hemos venido a hacer en la vida.
    El pasado puede usarse como sofá desde donde despotricar todo lo que ha salido mal en mi vida (sin querer me he acordado del sofá del psicoanalista) o bien, hacer que sea el puntapié que necesito para comenzar a cambiar lo que no me gusta.
    Un abrazo,
    Ale.

    • En este caso la protagonista se culpa de no haber sido buena madre, y es verdad que es, como poco, una madre reluctante. Pero el niño es como satán, desde el primer día. Y la actitud el padre de ceguera total tampoco ayuda en nada.

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