The Artist


A veces oigo a alguien decir que no le gusta el cine mudo, o en blanco y negro, o los musicales, y yo me quedo perpleja. A mí me gusta el buen cine, y me da igual que sea mudo, bélico o un western, en color o en blanco y negro o de dibujos animados, siempre y cuando la película sea buena. Es posible que se deba a que en el colegio, en clase de Historia del Cine (sí, mi colegio era peculiar en muchos sentidos), nos vimos prácticamente todo el cine mudo que se ha hecho, desde los hermanos Lumière hasta Chaplin, o tal vez porque mi madre usaba también el criterio buena/mala en lugar de la clasificación por edades para llevarme al cine, lo que hizo que me llevara a ver Blade Runner con 7 u 8 años.

The Artist es una película muda, en blanco y negro y con escenas de baile al estilo de los musicales clásicos. Y es además una buena película, con una historia interesante, bien rodada y con actores estupendos que habrían podido triunfar perfectamente en la época del cine mudo de puro expresivos que son. Sobre todo el protagonista masculino, el actor francés Jean Dujardin, que tiene un aire entre Clark Gable y Gene Kelly que inmediatamente hace pensar en Cantando bajo la lluvia, otra peli sobre la transición del cine mudo al sonoro. La película hace guiños al cine mudo clásico, por ejemplo con una escena entre un perro y un policía digna de Charlot, y juega también con el sonido, con los actores dentro y fuera de la pantalla y con la música. Es, en resumen, una peli estupenda, que no me extrañaría nada que arrasase en los Oscar.

Desgraciadamente, la experiencia no fue todo lo agradable que podría haber sido, porque, a pesar de que en el cine solo éramos ocho personas, las dos señoras que se sentaban detrás de mí no paraban de cotorrear. Es cierto que en una película muda uno no se pierde los diálogos precisamente, pero a mí me resulta imposible abstraerme en la historia cuando hay alguien hablando sin parar. Las dos seguían dale que te pego a pesar de mis malas caras y de que les chisté varias veces, pero por fin, cuando ya les dije que la peli era muda y que siguiesen el ejemplo, parecieron entender el mensaje y se callaron. Pero entonces fue cuando a una de ellas le sonó el móvil y CONTESTÓ. En ese momento es cuando yo me pongo así:

Y no, no creo que sea exagerado. Las personas que no quitan el sonido al móvil en el cine deberían ser expulsadas de la sala en medio de la ignominia y la vergüenza, pero es que si encima contestan para bisbisear “Dime, es que estoy en el cine” entonces ya hay que lapidarlos en la plaza pública.

 

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2 pensamientos en “The Artist

  1. ¡que risa con la imagen que has puesto! pero tienes toda la razón. La mala educación que demuestran quienes van al cine a platicar merece que los saquen de la sala…para platicar que se vayan a tomar un café o queden de verse en un bar…

  2. Pingback: La invención de Hugo « Diario de Lectura

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