Aprender a leer


Yo, con mis primeras lecturas

Hoy he estado viendo en La 2 un programa en el que Mario Vargas Llosa visitaba la zona de la Biblioteca Nacional donde guardan los libros raros o antiguos, y mientras hojeaba aquellos incunables ha dicho que aprender a leer es lo mejor que le ha pasado en la vida.

Eso me ha recordado mi propio aprendizaje, cuando tenía 5 años. Nunca me gustó ir al colegio, me aburría y no me interesaba lo que me contaban, y el rato de recreo, que sí me divertía, no me compensaba las demás horas de tedio. Pero el día que me enseñaron las vocales volví a mi casa totalmente entusiasmada, y le anuncié a mi madre que por fin me estaban enseñando algo útil. Al día siguiente, creo que por primera y única vez en mi vida escolar, fui a la parada del autobús contentísima y deseando llegar a clase. ¡Qué decepción! No se volvieron a mencionar las letras en varios días, y entonces fue para recordar una vez más las vocales.

La cosa siguió así varias semanas, hasta que me enseñaron otra letra: la p. Una vez más llegué a casa entusiasmada, pero sin hacerme ilusiones: estaba segura de que al día siguiente no aprendería nada nuevo. Al ver mi decepción, mi madre me enseñó esa misma tarde el resto de las consonantes, algunas mientras íbamos en el coche a hacer algunos recados, usando como material de lectura las vallas publicitarias y los letreros con los nombres de las tiendas. Cuando volvimos a casa ya sabía leer.

Al volver al colegio al día siguiente le anuncié a mi profesora que ya sabía leer, con la vaga esperanza de que me mandase a casa el resto del año. Lamentablemente no fue así, pero me dio un libro titulado Tony y su cometa, para que me llevase a casa y practicase. Esa tarde mi madre me enseñó a respirar en los puntos y las comas, y me convertí en lectora.

No me queda más remedio que decir que en el colegio no hicieron mucho más por animarme a la lectura. Cuando acabé el libro que me habían dado mi profesora me dijo que lo leyera otra vez. Y eso no es lo peor, al año siguiente me encontré con que era el libro de lectura de ese curso. Desde ese momento cuando quería un libro acudía a mis padres, y siempre me tuvieron bien provista del mejor material de lectura.

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4 pensamientos en “Aprender a leer

  1. Muy cierto, te busqué las mejores traducciones que había y ni una sola adaptación infantil. No en vano era hija y nieta de libreros. ¿No te dieron al año siguiente en clase “El Lazarillo de Tormes” en castellano antiguo?

  2. Oh, aprender a leer… en mi caso las letras me fueron familiares desde chiquito; como a mi mamá leyó a escondidas durante su infancia, yo tenía libros hasta para la bañera! cassettes con cuentos, colecciones… 2 libros marcaron mi vida como lector: Los casi bandidos que casi roban el sol; y Una sarta de mentiras, mi primer “libro grande”. Sólo en el último curso recibí una excelente recomendación de lectura, y posteriormente, como análisis sobre autor/narrador: Bartleby, el escribiente. Nunca creí que ese autor fue el mismo de Moby Dick, el cual nunca pude terminar, ja.

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