La piel que habito


Lo primero que voy a decir de la nueva película de Almodóvar es que es muy buena. No solo es buena, sino que está bien hecha, incluso el abuso de los primeros planos que está tan de moda en este caso está justificado, ya que produce una sensación de claustrofobia, de encierro, y de invasión del espacio personal que reflejan y amplifican el efecto de la historia. Los actores están todos estupendos, sobre todo Antonio Banderas, un psicópata muy contenido. Y queda claro que Almodóvar es un gran fan de CSI, porque toda esa cacharrada médica que despliega se la ha tenido que pedir prestada a Grissom.

Dicho esto, es una de las películas más desagradables que he visto en mi vida, solo a la altura, en mi catálogo personal de cine perverso, de La naranja mecánica. Cuando mi amiga y yo hemos salido del cine, de lo que teníamos ganas era de ver Disney Channel un ratito. Yo creo que hasta nos ha quitado el apetito.

Ya cuando vi el trailer, que bien es verdad que revela muy poco de la historia, me hizo pensar en Kika, película que me molestó tanto que no volví a ver otra de Almodóvar hasta Todo sobre mi madre. No fue solo la ropa de Gaultier, que me espanta, fue algo en la ambientación o en los poquitos personajes que se veían. Y he aquí que mis temores se vieron confirmados, con unas escenas de violación no solo desagradables, sino largas hasta ponerlo a uno enfermo. ¿Qué demonios le pasa a este hombre con las violaciones? Sí, son horribles, y casi más cuando la víctima se ve obligada a colaborar por algún motivo. Pedro, háztelo mirar, por favor. Pero al menos en Kika había algo de humor, algún alivio de vez en cuando en aquella trama terrible. En esta no hay nada, es un sufrimiento continuo de principio a fin.

En la historia hay pocos personajes, pero son a cual peor, prácticamente todos detestables. A excepción de la pobre niña, son todos como la última carta de la baraja, no sé si tienen algo que los redima, pero desde luego yo no querría escarbar en esa basura para encontrarlo.

No sé si volveré a tardar 6 años en ver otra película de Almodóvar, lo que tengo claro es que me va a costar ver la próxima. Ha habido algunas, como Mujeres al borde de un ataque de nervios, que uno vuelve a ver con los años, con nostalgia y cariño. Eso no me va a pasar con La piel que habito.

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6 pensamientos en “La piel que habito

  1. Mari, teño un mal corpo… Espero non facerme nin un corte nos próximos días porque xa só penso en cirurxiáns perversos e zumbadísimos. Non penso ir ó médico en moito tempo… E que sentimentos tan encontrados esperta a película… Noxo, admiración, arcadas… Que boa é… Pero que mal corpo… Creo que estou a sufrir un “brote agudo de bipolaridade”. Non quero ver unha bata verde en séculos… Um Gottes willes, a ver quen durme hoxe…

    • Ni bata verde ni una tirita. Es que no quiero ver ni un lápiz de ojos, qué angustia. Y qué final tan abrupto, es como que te echen del cine de una patada.

      • Qué risa me dan vuestros comentarios, lo siento. Para empezar me hace gracia lo de que llames a todas las mujeres “Mari”. Me recuerda a una señora que durante 38 años me llamó así, pero no porque fuera una moderna y pretendiera ser sarcástica, es que no se aprendió el mío en ese corto espacio de tiempo. Llamó Gabriela a una de mis hijas, que tampoco se llama así, pero reconozco que hizo un esfuerzo de varias sílabas.
        No pienso ir a ver la peli, gracias por decirme lo que puedo esperar. Ya no tengo edad para sufrir por nada buscado.

  2. Pingback: “Cánticos de la lejana Tierra”, de Arthur C. Clarke « Diario de Lectura

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