“The Amazing Adventures of Kavalier and Clay”, de Michael Chabon


Hacía tiempo que quería leer algo de este escritor, en cuya novela Wonder Boys se basa la película Jóvenes prodigiosos, que me había gustado mucho cuando la ví. Pero como no he conseguido encontrar Wonder Boys en formato digital, me decidí a leer esta otra.

Con ésta, su tercera novela, Michael Chabon ganó el Premio Pulitzer de ficción en 2001. El título, muy apropiado, parece el de un cómic, y es que los dos primos protagonistas, Joseph Kavalier, refugiado judío checo, y Sammy Klayman, de Brooklin, se dedican a crear cómics en los años 30, su época de mayor espledor.

La historia empieza con la huida de Joe de Praga, ya ocupada por los nazis, con la ayuda de su profesor de magia y escapismo, escondido en el mismo ataud en el que pretenden sacar del país un golem del siglo XVI que los nazis están buscando para llevárselo a un museo de Berlín.

Este es el primer acto de escapismo de Joe, que consigue llegar a Nueva York, vía Japón, nada menos, al apartamento de Brooklin de su tía. Allí “despierta” a su hombre de barro, su primo Sammy, un muchacho con las piernas debilitadas por la polio y que se siente encerrado por la falta de oportunidades, además de por su homosexualidad, en una época en la que solo se podía llevar en la clandestinidad. Viendo que Joe es un buen dibujante, Sammy lo convence para que se dediquen a los cómics, y convence también a su jefe, propietario de una empresa de artículos de broma, para que edite sus propios cómics en lugar de anunciar sus productos en los de otros.

Así nace El Escapista, un superhéroe enmascarado que lucha, de forma verdaderamente sangrienta y mucho antes de que lo hicieran los propios estadounidenses, contra los nazis. Y nace también la amistad entre Sammy y Joe.

Los años pasan, y Joe no piensa en nada más que en rescatar a su familia de Praga: sus padres, su hermano pequeño y su abuelo. Ahorra todo lo que puede y sigue luchando contra el nazismo con fiereza en sus viñetas. La sensación, según van pasando las páginas, es de que va a ocurrir algo terrible a alguno de los dos protagonistas. Cuando finalmente ocurre, no puede ser en otro momento más que en la noche del 6 de diciembre de 1941, al mismo tiempo que el bombardeo de Pearl Harbor.

Las aventuras —más bien desventuras— de Kavalier y Clay continúan durante la guerra, y después, en los años 50, cuando la edad de oro del cómic llega a su fin.

Me ha gustado muchísimo este libro, sobre todo lo bien documentado que está. La descripción del Nueva York de la época, los cómics que se mencionan, todos reales, y sus autores, algunos aún conocidos hoy en día, como Stan Lee. Los protagonistas se codean con toda esta gente y con los artistas e intelectuales de la época, tan bien incorporados en la trama que hacen pensar que se trata de una crónica en lugar de una pura invención.

Y me han gustado mucho los dos protagonistas, Joe Kavalier con la carga de su tragedia familiar, que lo obsesiona hasta convertirse en otra jaula de la que debe escapar, y Sammy Clay, con la cabeza llena de historias y de héroes en leotardos, leal como los compañeros de esos superhéroes. Me gustan porque son buenas personas, y siguen siéndolo a pesar de la adversidad.

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