Museo presidencial


En las afueras de Kigali, un poco más allá del aeropuerto, está el Museo Presidencia. Se trata de la casa en la que vivió el Presidente que fue asesinado en 1994, cuando el genocidio, y después el que lo sucedió hasta 2000.

La guía del museo y yo, frente al árbol-bandera

Es una casa bastante grande, con su jardín y su piscina, en la que ahora, aparte del museo, celebran bodas y cosas por el estilo. De hecho, estaban preparando una cuando lo visitamos nosotros. La casa no es demasiado grande y conservan algunas piezas de mobiliario de ambos presidentes —a Juvénal Habyarimana, el asesinado, parece que le gustaban blancos—, entre ellas la más curiosa una mesa de café apoyada sobre dos patas de elefante, toda una declaración de principios en cuanto a la conservación de la naturaleza.

La planta baja, con su salón, su cocina, su salita para recibir a dignatarios extranjeros, no tiene mucho de particular, pero las cosas se ponen interesantes al subir al piso de arriba. Aparte del dormitorio principal, está el de las hijas (tres), comunicado directamente con el de los hijos (cinco, nada menos, no sé cómo cabían), y éste a su vez comunica con una especie de salita para ver la tele y cosas así. Y ahí está la gracia. El mueble para la televisión ocupa toda una pared, y tiene dos compartimentos secretos. En uno estaba el armero, que nada mejor que ponerlo al alcance de los niños, y el otro es una puerta que conduce a un PASADIZO SECRETO!!! ¡Lo más de lo más!

El pasadizo lleva a un piso más arriba, que no se ve desde el exterior de la casa. Este piso tiene un diseño muy peculiar, que recuerda a las chozas tradicionales, lleno de recovecos y con el techo con las vigas de madera al aire, bastante alto. Ahí estaba el cuarto de estudios de los niños, el gimnasio del Presidente y hasta un salón de peluquería para la Primera Dama. Da la impresión de que era ahí donde la familia hacía su vida de verdad, mientras que las plantas inferiores parecen una fachada de cara al exterior.

En el jardín, además de un enorme árbol que es el que tradicionalmente planta el jefe ante su casa, como una especie de bandera, están la piscina para la familia y otra, más pequeña, para la enorme serpiente que tenía el presidente y que, según dicen, estaba mágicamente conectada con su médico-brujo particular. En ese jardín fue donde se estrelló su avión cuando lo derribaron, que ya es casualidad, pero los restos los han movido al otro lado del muro.

Lamentablemente, sólo nos permitieron hacer fotos en el jardín, ninguna de la casa ni del avión estrellado.

Creo que ya no me quedan muchas cosas por ver en Kigali, salvo el Museo del Genocidio, que me niego en redondo a visitar. Mi idea de la diversión no tienen nada que ver con pasar la tarde viendo fotos de mutilaciones y fosas comunes.

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2 pensamientos en “Museo presidencial

    • Me dan muchísima rabia los museos en los que no se permiten hacer fotos. Lo único que tiene sentido que prohíban es el flash!

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