Un mercado


Hoy no podemos ir a trabajar porque aquí en Ruanda es el Día del Genocidio, día festivo de estricto cumplimiento en el que conmemoran el inicio de la masacre en 1994. Así que lo hemos cambiado por el sábado, y nos estamos dedicando al ocio total, el vagueo y la falta total de actividad productiva. El plan inicial era plantarnos en la piscina del hotel, pero claro, se ha puesto a llover a mares. Los pocos días de sol radiante que hemos tenido han sido siempre en días de trabajo. Seguro que el sábado hace buenísimo.

El otro día fuimos a un mercado muy grande, cuyo nombre he olvidado por completo. Había de todo: telas de algodón de colores, costureras con sus máquinas de coser que allí mismo te hacían un vestido, cosas para la casa y de ferretería, como planchas viejas y machetes de más de medio metro, artesanía y, por supuesto, comida. Había una zona enorme de fruta y verdura, harina en grandes montones y pescado tanto seco como fresco (es un decir), lleno de moscas, con una pinta inmunda y un olor aún peor. Creo que no voy a volver a comer pescado en este país.

Compré una tela estampada del tipo que usan aquí las mujeres a una chica la mar de simpática que me aseguró que no me iba a robar en el precio (4 m por 5000 francos ruandeses, unos 6€), y que si quería ella misma me buscaría una costurera de confianza que no me estafase. Aunque muchas mujeres me parece que se limitan a atarse la tela alrededor de la cintura, tipo sari. También compramos otra de esas frutas gigantes, una jack fruit de unos 6 ó 7 kilos, y después tuvimos que sobornar al muchacho que estaba empeñado en cargarla por nosotros para que se fuera de una vez. Si esta tarde vemos que está madura, la probaremos.

No creo que hagamos más excursiones en este viaje. El sábado tenemos que trabajar, el domingo descansaremos, y el jueves de la semana que viene nos volvemos a casa. El viernes, si no hay ningún cambio, estaremos en Madrid.

No quiero parecer insensible, pero espero que el festivo no signifique que no habrá ningún restaurante abierto para cenar esta noche. En cualquier caso, lo que es seguro es que no tomaré pescado.

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5 pensamientos en “Un mercado

  1. los mercados te muestran mucho del lugar que visitas ¿no es así? nunca había escuchado que en alguno hubiera costureras listas para hacerte el vestido 😉 muy interesante. Espero que encuentres donde comer el día de hoy.
    Un abrazo,
    Ale.

    • Sí, a mí también me lo parece, siempre que voy a un sitio exótico intento visitarlos.
      Hoy nos tuvimos que quedar a comer en el hotel, estaba todo cerrado. No está mal, pero ya estamos un poco hartos del mismo menú de siempre.

  2. Hey! no había leído este nuevo post. Lindas fotos! Los pescados de la última parecen sargos.
    Tampoco puedes decir que no hayas estado en mercados malolientes antes! Recuerda dónde te compraba loritos cuando eras pequeña.
    Se abanican las moscas con hojas de bijau?

    • En cuanto a olor, te aseguro que éste no tiene parangón. Y aquí a las moscas no las molestan para nada, las dejan totalmente a su aire.

  3. Siempre nos muestras cosas interesantes y curiosas. Lo de las costureras “in situ” es original pero me parece complicado. Claro que si son túnicas lo que te hacen…
    Creo que la compra que has hecho es un chollo. Ya nos enseñarás qué tal te queda 😉

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