El discurso del Rey


Los ingleses saben a la perfección lo que hace falta para hacer una buena película. No es ni una enorme cantidad de dinero, ni unos efectos especiales apabullantes, ni siquiera una historia grandiosa. Basta con contar algo pequeñito, pero hacerlo con maestría, y si para ello puedes contar con buenos actores, es decir, casi cualquier actor británico, la cosa está hecha.

El discurso del Rey es la historia de un tartamudo y su logopeda, en principio la cosa menos heroica o glamurosa que uno se pueda imaginar. Claro que el tartamudo en cuestión resulta ser el rey Jorge VI de Inglaterra, que fue quien tuvo que dar un discurso radiofónico a la nación (en realidad al mundo) al declararse la guerra contra Alemania en 1939.

La acción se inicia en 1925, cuando el entonces duque de York tiene que dar el discurso de clausura de la Exposición Universal, también radiado. Resulta difícil escuchar a un tartamudo luchar por conseguir pronunciar las palabras, mucho más cuando hay tanta gente pendiente de él. Es curioso cómo al principio el público lo está mirando, pero según avanza el discurso a trompicones la gente va apartando la vista, como si al no verle la cara la situación resultase menos angustiosa.

Pero después de todo, el príncipe Bertie es el segundo hijo del Rey, así que tampoco tiene por qué aparecer demasiado en público, y podría sufrir su defecto del habla en la intimidad de su hogar. Ya resulta lo suficientemente penoso escucharlo contándoles un cuento a sus hijas, la mayor de las cuales es la actual Isabel II de Inglaterra, sin necesidad de castigarlo con los micrófonos de la BBC. Aun así, Bertie visita a todo tipo de especialistas para intentar corregir su defecto, sin éxito. Hasta dar con un australiano muy poco ceremonioso que parece que empieza a conseguir resultados.

La vida sigue adelante, el rey Jorge V muere y lo sucede Eduardo VIII, y entonces es cuando la cosa se complica, porque Eduardo abdica para poder casarse con Wallis Simpson, una divorciada. Bertie accede al trono como Jorgue VI, y es una de sus principales obligaciones dirigirse a la nación.

Hasta ahí lo que es la situación histórica y política, pero lo verdaderamente interesante es la relación que se establece entre el príncipe y su instructor, interpretado por Geoffrey Rush, que insiste en llamarlo por su nombre de pila y desde luego no le muestra la menor deferencia a su corona. Me da a mí que es un rasgo común en las ex-colonias… Además se niega a limitarse a hacer ejercicios físicos e insiste en hacer hablar al Rey de su infancia y de los traumas que pudieron causar su tartamudez, algo de lo más desagradable para una persona tan reservada y tan poco acostumbrada a dar explicaciones.

Colin Firth está espléndido interpretando al Rey, no solo por el tartamudeo, sino por la tensión y la angustia que padece cada vez que tiene que hablar en público. Es extraordinaria la escena en la que se dirige a dar el discurso que da título a la película, recorriendo largos pasillos ante la mirada preocupada de su personal y de los técnicos de la BBC, con Winston Churchill, el maestro de los discursos radiofónicos, dándole ánimos.

Geoffrey Rush también está estupendo como logopeda, un tipo irreverente que intenta ganarse la confianza del Rey, e incluso su amistad, para poder ayudarlo, y que tiene que luchar no solo contra un defecto del habla sino también contra la rígida conciencia de clase de su paciente.

Me ha hecho gracia ver al Arzobispo de Canterbury interpretado por Derek Jacobi, otro magnífico tartamudo gracias a Yo, Claudio.

Y así, con una historia sencillita y un mogollón de actores fabulosos, se hace una gran película.

4 pensamientos en “El discurso del Rey

  1. A mí sólo me fastidió un poco el exceso de super-primeros-planos. Por lo demás, la fotografía y los decorados me gustaron mucho. Me encantó ver a Jenifer Ehle, la compañera de reparto de Colin Firth en la archi famosa serie de la BBC “Orgullo y Prejuicio”, que interpretaba a Elisabet Bennet. La había visto tiempo después en otra peli menor “Camino al Paraíso”, con Glenn Close. es una pena que no trabaje en más producciones.
    Había bastantes guiños en esta película tan estupenda.

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