Laísmos y leísmos


Llevo dos semanas de mudanza, sin apenas tiempo de leer, ni de ir al cine ni de hacer nada que no sea llevar cajas cual mula de carga, y con el blog en un lamentable estado de abandono.

Pero ayer, comentando sobre Arturo Pérez-Reverte en El Bibliófilo Enmascarado, surgió el tema de los leísmos y laísmos (vale, yo saqué el tema), así que en un alarde de altruismo y buena voluntad he decidido explicar la diferencia entre los pronombres le, lo y la, y cuándo se debe usar cada uno de ellos.

En primer lugar, hay que tener claro que el pronombre le sirve para sustituir al complemento indirecto (el dativo para los que estudiamos latín), tanto femenino como masculino, mientras que lo y la sustituyen al complemento directo (acusativo), concordando en género.

Ahora tendríamos que saber distinguir el complemento directo del indirecto, pero eso es muy fácil. Existe un método infalible para distinguirlos, que consiste en convertir la frase a la voz pasiva, con el complemento como sujeto. Si la frase tiene sentido, el complemento es directo y sustituible por lo o la, si no lo tiene el complemento es indirecto y se debe sustituir por le.

Un par de ejemplos para entenderlo mejor. En la frase Juan regala flores a su madre tenemos los dos complementos, por un lado flores y por otro a su madre. Probemos la conversión a pasiva con la mamá de Juan como sujeto:

Su madre es regalada flores por Juan

Va a ser que no. Está claro que a su madre es el complemento indirecto, sustituible por le:

Juan le regala flores

Ahora probamos con las flores:

Las flores son regaladas a su madre por Juan

Esto sí se puede decir, así que es el complemento directo.

Juan las regala a su madre

Y si queremos sustituir ambos pronombres, para evitar cacofonía, el le se convierte en se:

Juan se las regala

Pero éste era un ejemplo muy sencillo, vamos con cosas más complicadas, como el ejemplo de la foto. Si pasamos esa frase a pasiva la cosa quedaría así:

Ella es dicha que ya has llegado

Eso no es posible, porque las únicas cosas que pueden ser dichas son palabras, frases, etc. Las personas no son susceptibles de ser dichas. Así que se trata de un complemento indirecto, y la frase correcta es Dile que ya has llegado.

Otro ejemplo típico, con el verbo pegar: Juan pega a su mujer.

Su mujer es pegada por Juan

Podría ser, pero la cosa requeriría mucho pegamento y una dosis de sadismo aún mayor de la que ya hay en la violencia de género habitual. No puede ser la pega, lo correcto es le pega.

Ocurre a veces que la gente está tan acostumbrada a tratar los complementos como si fueran intercambiables, que asumen que la voz pasiva se puede hacer en todos los casos, y pasan cosas como la que he oído esta mañana en las noticias de Telecinco. Hablaban de un secuestro en un instituto que terminó con el suicidio del secuestrador, y dijeron que el secuestrador fue disparado. Pues resulta una persona sólo puede ser disparada si trabaja en un circo y hay una red muy grande al otro extremo para recogerlo. De lo contrario, son las balas las que son disparadas, y las personas las que reciben disparos. Es lo mismo que ocurre con el verbo preguntar. Las preguntas son preguntadas, las personas son destinatarios de esas preguntas, o son interrogadas o cuestionadas.

Y con esto acaba el post pedante del mes. No puedo prometer que no habrá más, la maniática de la gramática que llevo dentro necesita desahogarse de vez en cuando.

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23 pensamientos en “Laísmos y leísmos

  1. Mi tía es igual de maniática. Yo nunca he sido capaz. Me es absolutamente imposible para a pensar en gramática cuando estoy escribiendo, así que o intuyo bien o me equivoco… aunque luego pase el corrector. Además, sin ánimo de empezar ningún debate, por aquí (guess where) tenemos dos gramáticas de las que preocuparnos, así que hay todavía más posibilidades de meter la pata, porque además son bastante parecidas. Me pasa a veces, ¿esta palabra lleva acento? mmmm veamos es aguda… mmm por tanto lleva acento si acaba en a, e, i, o, u, as, es, is, os, us, en, in… mmm uy no, esto es catalán. Y ya la tengo liada.

    • Yo soy gallega, así que también tengo que vérmelas con dos gramáticas que a veces se contradicen, pero supongo que ya estoy acostumbrada. O que mi nivel de TOC a este respecto puede vérselas con todas las gramáticas que hagan falta…

  2. Muchas gracias por el interesante post. La verdad es que siempre viene bien recordar estas cosillas. En lo personal también me considero un maniático de la gramática, quizás como dicen por ahí arriba por el hecho de ser gallego y tener que pelearme con dos; quizás por ser de ciencias y no querer quedarme en el lenguaje SMS.

    Vaya usted a saber. Lo que si es cierto es que en mi blog personal, bajo el tag de lenguaje y lingüística tengo unas cuantas entradas del estilo.

    Así que una vez más, gracias por tomarse sus tiempo para clarificar dudas que, sin saberlo, mucha gente tiene.

    Un saludo.

    • De nada Yass. Tu blog parece muy interesante, tengo que verlo con más calma.
      Y yo también soy de ciencias, y detesto la analfabetización que provocan los SMS.

  3. Muy interesante.

    A mí de vez en cuando se me van, pero tengo que reconocer que desde que estoy aprendiendo alemán (que también va como el latín), me suenan peor los laismos y los leismos, así que dos pájaros de un golpe.

    Hay casos muy obvios, lo que pasa es que la gente está tan acostumbrada a decirlo mal que no se da cuenta. Tengo un amigo que con cualquier cosa usa “le”, y por mucho que alguien le diga que no va así, no se da cuenta.

    ¡Saludos!

    • La culpa es de la RAE, al admitir el uso de le para el dativo cuando se trata de singular y referido a una persona. Abrieron la puerta a todo tipo de atropellos.

  4. ¡Ah! Muy interesante, de verdad, y no resultan pedantes, por el contrario son muy relevantes. Todo lo que contribuya a que nos expresemos un poquito mejor, es bueno. Una giro que a mí me rechina es “contra más”. Se que no viene a cuento, pero es que lo acabo de oír.
    Volviendo al problema que nos ocupa, es que, a los que somos laístas o loístas, nos suena mejor cuando está mal dicho, nos sale así sin pensar. Luego al revisar lo escrito vemos los fallos, pero cuando hablamos ni nos damos cuenta, ni podemos rectificar si este fuera el caso.
    Tenemos un problema, y que conste que no nos gusta tenerlo. Yo intento corregirlo, pero ¡es tan difícil!. 😦
    Hablando tengo este defecto, pero escribiendo, mi problema más gordo es mi generosidad con las comas (“,”).
    La regla que yo recuerdo de mis tiempos escolares, es que la coma se pone en un texto cuando hay que hacer una pausa. Pues debe ser que yo hablo muy pausadamente.
    En fín, que por mucho que nos esmeremos, siempre habrá algo que tenemos que corregir, por eso estos post son tan interesantes como necesarios.
    Un beso.
    P.S. Tras haber corregido este texto y quitado alguna coma, seguro que aún me sobran más.

  5. Me encanta que hayas sacado el tema.
    Si yo empezara a comentar todo lo que me molesta oir o leer…
    Creo que los leísmos se han establecido para quedarse, porque las editoriales han eliminado de su personal a los filólogos, a las personas que corregían los textos que iban a publicar y los libros salen a la venta así, asilvestrados. Dicho sea de paso, también así de mal se doblan las pelis y lo que es peor, en este mundo globalizado, gracias a la televisión de España, Sudamérica, que siempre habló estupendamente, está ahora contaminada.
    Me enfada muchísimo pagar un montón de dinero por llevarme un libro lleno de errores gramaticales. Es probable que como dice un bloguero un poco más arriba, al terminar un escrito, pasen por el texto un corrector. Pero es que un “le”, lo dará por bueno! No distingue un complemento directo de uno indirecto. Ortográficamente es correcto.
    Quizás sería el momento de que todos atendiéramos a lo que dicen los demás y también a lo que largamos nosotros, y no me refiero a escucharnos con complacencia intentando dejar asombrada a la concurrencia con polisílabas, sino prestar atención a si lo que decimos, es coherente.
    No hace muchos días no me pude resistir y corregí a un amigo cuando contó que había dicho algo con Rin-tin-tín. Y se quedó tan ancho! La de veces que lo había oído con anterioridad, incluso entre esos que se ufanan en decir que son periodistas… pero de esta vez no me pude contener y le aclaré que ese, era un perro de una serie americana de hace muchísimos años, cuando la tele era en blanco y negro. RE-TIN-TÍN. Retintín = coloq. Tonillo y modo de hablar, por lo común para zaherir a alguien.
    Hay muchísimas más, pero es tarde y hace frío, así que por hoy, lo dejo.

  6. Pingback: Laísmos y leísmos

  7. Saludos! Excelente post. Corto y conciso. Lo de la presentadora creo que puede deberse a una mala traducción del inglés, donde sí sería correcto “was shoot”. Aun así no tiene disculpa tratándose de “profesionales” de las letras.

    • Gracias Sebastián. Es verdad que en inglés se usa la voz pasiva mucho más que en castellano, pero creo que lo mínimo que se le debe exigir a un periodista es que sepa hablar su propio idioma. Lamentablemente hoy en día eso es algo que está infravalorado.

  8. Hola! Acabo de encontrar este post, buscando como loca en Internet alguna respuesta ante la expresión “la/le pegó”… pues llevo mucho tiempo dándole vueltas. He visto que comentas que es “le pegó”, pero veo un problema a lo que dices: la regla de pasar a pasiva y comprobar si la frase “tiene sentido” se refiere a que el cambio de CI a sujeto puede producir una frase sin sentido, como “ella fue dicha”… pero si el verbo es polisémico, como es el caso de “pegar”, no cambia de significado en sí mismo por el simple hecho de que pasemos a pasiva… Se debe considerar el mismo significado verbal, por lo que “ella fue pegada”, en el sentido de “golpear” es completamente correcto… aunque nos suene a pegar con pegamento. Otro ejemplo sería “curar”: se dice “El médico la curó” “Ella fue curada”… y nadie lo interpreta como “curar” de “conservar en sal” (que por poder, podríamos interpretarlo), porque el que sea un verbo con distintos significados no tiene nada que ver con la estructura gramatical… no sé si me explico. ¿Qué opináis? Porque lo mismo estoy pasando por alto algo…

    • Te equivocas cuando dices que “ella fue pegada” es correcto. Sí puedes decir “ella fue golpeada”, pero no se pegan personas, sino golpes, patadas, bofetadas… Esas son las cosas que pueden tomar la función de objeto directo, no la persona que recibe el golpe. Por ejemplo, puedes decir “le pegó una bofetada”, y ahí “le” es el objeto indirecto, receptor del golpe, mientras que “una bofetada” es el objeto directo. Por eso se puede pasar a pasiva como sujeto: “una bofetada le fue pegada”, y también sustituir por el pronombre “la”, quedando “se la pegó”. En ese caso, “le” se convierte en “se” para evitar la cacofonía, pero sigue desempeñando la misma función de objeto indirecto. Y no importa si el receptor de la bofetada es masculino o femenino, puesto que se tiene que sustituir por “le”, no por “la” ni “lo”.

  9. Ah, pues es cierto… no me había parado a pensar en lo que dices de que se pegan golpes, patadas, etc. y no personas… Claro, es que es confuso porque se entiende que se pega directamente a la persona. He buscado en el diccionario de la RAE el verbo “pegar” y el punto 6 dice “dar un determinado golpe”, pero en el punto 5 dice “castigar o maltratar a alguien con golpes”, por lo que parece que realmente admite el verbo pegar como “maltratar” a la persona… Pero sí, no sé… qué complicado! 🙂 Y entonces una pregunta: ¿con el verbo “curar” ocurriría lo mismo? ¿Sería “El médico le curó (a ella)”? Porque ocurre algo parecido… se curan heridas, enfermedades, no personas en sí…

    Muchas gracias por tu atención!

    • Es cierto que “pegar” es sinónimo de “golpear”, pero gramaticalmente no son iguales. Se golpea o se pega a una persona, es cierto, pero en el caso de “golpear” la persona es el objeto directo, mientras que en “pegar” es objeto indirecto. Se pueden pegar patadas o sellos, pero no personas.
      En el caso de “curar” es distinto, depende de la frase. Se puede curar una enfermedad o una persona, así que puedes decir “El médico la curó” o “El médico le curó un catarro”. En el segundo caso, el objeto directo es el catarro y el indirecto el enfermo. Lo que no es correcto es “El médico le curó” así a secas.

      • Sí, sí, totalmente de acuerdo con lo de “golpear”… porque además ese verbo implica siempre “pegar un golpe” mientras que “pegar” podría ser un golpe, una patada, un puñetazo, etc. Pero es que, al plantearme esto, en “curar” veo que ocurre lo mismo… no curas a la persona en sí misma, curas una herida o una enfermedad de ella… Igual que “la pegó a ella”/”ella fue pegada” nos suena a “la pegó con pegamento a la pared”, “la curó a ella”/”ella fue curada” nos puede sonar a que “le echó sal para conservarla”. Yo veo que ambos son dos ejemplos prácticamente iguales, de acciones que recaen directamente sobre la persona, pero en ambos existe un objeto directo (que aunque no se mencione, existe). Lo que pasa es que este objeto directo es bastante prescindible en ambas, lo que hace plantearnos la duda de si la persona podría pasar a CD o no.

        En los ejemplos que pones, si consideramos que las dos frases hablan de la misma persona (la que ha sido curada del catarro), en “El médico la curó” la persona pasa a ser CD, pero aunque no se especifique lo del catarro, lo que ha curado ha sido “el catarro” y no la persona. Vamos, que yo en esta frase diría claramente “El médico la curó”, pero si afirmo eso, no veo por qué no podría afirmar que lo correcto es “la pegó”… es el mismo caso.

        • Yo creo que la diferencia está en que una persona nunca puede ser el objeto directo de “pegar” en el sentido de “golpear”, mientras que sí puede serlo de “curar” sin ser un jamón. Un ejemplo en el que tendríamos personas funcionando tanto como objeto directo como indirecto con el verbo curar: “El médico le curó a su hija / el médico se la curó”. Creo que no deberíamos comparar “pegar” con “curar”, sino con verbos como “disparar”, en los que una persona no puede ser el objeto de la acción, salvo que se esté usando como proyectil.

  10. Pingback: “David Copperfield”, de Charles Dickens « Diario de Lectura

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