Origen


origen Por fin, en medio del desierto veraniego en que se convierte la cartelera, tenemos una película que merece la pena. Una peli llena de escenas de acción desenfrenada, pero que vienen a cuento y hacen avanzar la trama. Una película con unos efectos especiales verdaderamente apabullantes y espectaculares, algo nunca visto que te deja con la boca abierta, pero que aportan algo a la historia. Y por una vez, cuando se violan las leyes de la física, hay una explicación que suena hasta razonable.

La trama es complicadísima, y es posible que haya algún fallo en ella, pero la acción es tan rápida que a uno no le da tiempo ni a pensarlo. El director es Christopher Nolan, el de “El caballero oscuro”, aunque esta peli me recuerda más a su “Memento”, porque aquí también los personajes tienen dificultades para distinguir entre lo que es real y lo que no.

La confusión viene de la capacidad de cierta gente para introducirse en los sueños de otros, un auténtico chollo para los espías industriales, que utilizan esta técnica para robar ideas de las mentes de otros. Aunque en esta ocasión, a Leonardi Di Caprio le encargan que implante una idea. Ken Watanabe (mi actor japonés favorito, en mi opinión el nuevo Toshiro Mifune) pretende así destruir a su empresa rival. Pero lo hace por el bien de la humanidad, no vayamos a pensar que aquí hay malos, porque no hay ninguno. Todos los conflictos los plantean los subconscientes de los personajes, todas las luchas son con el propio yo.

Di Caprio reúne un equipo de especialistas, en la más pura tradición de las películas de timos, que deberán crear un entorno de sueño colectivo, así como la forma de salir de esos sueños. Esta parte de la trama en realidad no tiene mucha importancia, es más bien la excusa para explicarnos a todos las reglas del juego.

Total, que la tarea del equipo de Di Caprio se convierte más bien en una psicoterapia, pues deben profundizar todo lo posible en el subconsciente de su víctima y resolver sus conflictos y entenderlo para que la idea que quieren plantar arraigue.

Y empiezan a descender niveles, y en cada nivel la cosa es más complicada y más enrevesada y los efectos especiales son más chulos y la acción más trepidante, hasta que dos horas y media más tarde te echan de la película de una patada (esto solo tiene gracia si ya la has visto), totalmente agotada y apabullada y pensando, WTF?

Pero son dos horas y media absolutamente geniales, de entretenimiento y diversión y esfuerzo mental, de ciencia-ficción de la buena filmada de forma impecable. He leído que Christopher Nolan tardó 10 años en escribir este guión. No sé que será lo próximo que haga, pero estoy deseando que llegue el 2020 para verlo.

[Publicado primero en La Lintera Mágica]

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