The Road


Supongo que la mayoría de los espectadores de The Road no habrán leído la novela de Cormac McCarthy en la que se basa, a pesar de que ganó el Pulitzer hace un par de años. Pero McCarthy no es Dan Brown (afortunadamente), y no llega a tanta gente.

En cualquier caso, aquellos que sí la hayan leído no se sentirán decepcionados por la película, muy fiel a la novela, salvo en un par de detalles no demasiado importantes.

Ya sé que cuando uno hace una crítica de una película basada en un libro, debería dejar de lado el grado de fidelidad de la primera respecto al segundo, y juzgarla sólo por sus propios méritos, como obra completa en sí misma. Pero yo no puedo evitarlo. Por mucho que me guste el cine, que me gusta, me gusta más leer, y soy del tipo de persona que cuando sabe que se va a adaptar una novela intenta leerla antes de ver la película, por la sencilla razón de que prefiero saber el final de una peli al de un libro.

Un padre y su hijo viajan siguiendo la carretera por un paisaje desolado que jamás mejora, arrastrando un carrito con sus exiguas pertenencias. No sabemos qué ha causado esa devastación, ni siquiera sabemos sus nombres. Sólo sabemos que el padre vive únicamente para mantener a salvo a su hijo. Tampoco parece que el chaval tenga un enorme deseo de vivir, en medio de la oscuridad, el frío y el hambre perpetuos, más bien sigue adelante por la inercia del movimiento de su padre.

El resto de supervivientes que quedan en el mundo son o bien igual que ellos, y se limitan a intentar llegar al día siguiente, o bien grupos de caníbales que cazan incautos. El padre no hace diferencias: huye de todos por igual, por temor a que hagan daño al chico.

De vez en cuando tenemos un flashback a los días anteriores al desastre o cataclismo o guerra o lo que fuera que pasara, a la madre del chico y a los primeros tiempos de la devastación. En eso se aleja un poco de la novela, que explica muy escuetamente lo que le ha pasado a la madre y que apenas menciona la vida antes de esa devastación, parece más bien vivir siempre en el presente, al igual que los personajes.

Otro pequeño cambio frente a la novela es que se han eliminado algunas de las escenas de canibalismo, que si en el libro ya resultaban espeluznantes, en imagen habrían sido sencillamente insoportables.

Viggo Mortensen está verdaderamente bien, mostrando la desesperación de ese padre incapaz de rendirse incluso cuando no hay nada que ganar, pero que es incapaz de ver muerto a su hijo. Hay una escena en la que el chico le reprocha que no haya ayudado a un hombre con el que se encuentran, y que estaba asustado, y el padre le responde: “¡Yo también estoy asustado!”

El chico, interpretado por Kodi Smit-McPhee, también está estupendo, sin pasarse de niño-monísimo-hollywoodiense. Todo lo mira con pavor, y llora con una desesperación que resulta conmovedora.

No entiendo por qué la han dejado de lado en las nominaciones a los Oscar, porque es una película que merece la pena ver, aunque al salir uno tenga que irse directo a casa a poner Disney Channel para recuperarse. No es que tenga nada en contra de Avatar, ni mucho menos (ni siquiera por haber provocado el retraso en el estreno de Alicia), pero creo que ésta película debería haber sido nominada aunque sólo fuera por su fotografía, que crea a la vez una sensación de soledad y de emboscada inminente muy inquietante.

[Publicado primero en La Lintera Mágica]

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