Ágora


agoraAcabo de pasar un mes y dos días en Ruanda, sin cine y con una televisión en la que sólo emitían fútbol: la liga española, la liga italiana, la liga inglesa, la Champions, las ligas africanas… No creí que hubiera tanto fútbol en el planeta, pero si lo hubiera fuera del Sistema Solar, lo emitirían en Ruanda.

Por supuesto, he llegado con un mono de cine tremendo, y deseando ir a ver alguna película, cualquier película. Por suerte el otoño es época de buenos estrenos, así que me encontré con varias opciones, y me decidí por Ágora, la superproducción de Alejandro Amenábar. Este chico no es santo de mi devoción, me parece que hace películas correctas, pero que tampoco son para tanto. Que no es Scorsesse, vamos.

Menudo muermo.

La peli narra la historia de Hipatia de Alejandría, filósofa del siglo IV d.C., que escribió varios tratados sobre matemáticas y astronomía en una época en la que el cristianismo estaba en pleno auge, y de la destrucción a manos de los cristianos de la famosa biblioteca de Alejandría. Ya es raro que una película tenga por protagonista a un científico, en esta sociedad en que se encumbra a cualquier tarugo capaz de darle patadas a un balón, pero en la que si uno es inteligente lo más probable es que le den palizas en el colegio. Pero yo diría que Amenábar no tiene muy claro qué hace un matemático. Para hacernos ver que Hipatia es la mar de lista, en una secuencia al principio de la peli nos la enseña corrigiendo a su padre, el filósofo Teón: “No, padre, no da 16, da 14”. Una conversación muy plausible para una mujer que mejoró el diseño del astrolabio, aparte de que los matemáticos no trabajan con números, sino con letras (A= B, B=C => A=C). En otro momento la tenemos discutiendo la teoría heliocentrista con uno de sus esclavos. Sí, seguro que era así como la chica contrastaba sus ideas. ¿Es que los cineastas no saben retratar a un científico sin soltar chorradas? Creo que la única peli que lo consigue es Una mente maravillosa.

A partir de ahí, la cosa empeora. No consiguió interesarme en absoluto, ni con el conflicto entre paganos y cristianos o entre judíos y cristianos (o entre cualquiera y los cristianos), ni con el pseudo-triángulo amoroso entre Hipatia, su alumno Orestes y su criado, que estaba claro que no iba a llegar a ninguna parte, ni con los planos aéreos de Alejandría y su faro. ¿De qué iban esos momentos Google Maps? ¿Teníamos que ver la insignificancia de los problemas humanos ante la vastedad del universo? Entonces, ¿para qué contar la historia?

Qué puedo decir, me cabrea ver a gente quemar libros, y a un cura salirse con la suya. En esta película tenemos las dos cosas, pero todo ocurre con tanta lentitud y es tan aburrida que ni siquiera consiguió indignarme.

Donde seguramente levantará ampollas será en los EEUU cuando se estrene allí, porque pone a los cristianos como una pandilla de vándalos destructivos y traicioneros. Podrían hacer una sesión doble con Dogma, a ver a cuántos cines les prenden fuego.

Ya sabía yo que debería haber ido a ver la de Woody Allen.

[Publicado primero en La Lintera Mágica]

Anuncios

3 pensamientos en “Ágora

  1. Agora yo no se la recomiendo a nadie. “Si la cosa funciona” es mucho más divertida. Conozco a unas cuantas personas que son como el protagonista.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s