Mi vida en ruinas


mi_vida_en_ruinasA la vista de lo espantosa que es la cartelera esta semana, estaba resignada a esperar al viernes para ver a Johnny Depp, hasta que me sugirieron ver Mi vida en ruinas, una comedia ambientada en Grecia protagonizada por Nia Vardalos, la actriz de Mi gran boda griega.

Supongo que los productores de esta peli, entre ellos Tom Hanks, que ya produjo la otra, pretendían explotar aquel filón. Como Vardalos estaba tan graciosa en una película con la cultura griega como telón de fondo, tendría que estar aún más divertida metida en Grecia.

Mi gran boda… era una peli mona, simpática, llena de personajes que resultan entrañables incluso cuando escupían a la novia. En cambio en esta nueva película han cogido a un montón de turistas paletos y los han plantado en Grecia, venga a protestar por todo: el calor, la comida, los monumentos… Los turistas son un horror: la mayoría son estadounidenses, con una pareja de australianos a los que no se les entiende nada y se pasan el rato borrachos, y dos españolas divorciadas a la caza de hombres (María Adánez y María Botto, totalmente desaforadas) para dar un aire internacional a la cosa. También hay tres señoras mayores de nacionalidad desconocida que salen fugazmente al principio y no vuelven a aparecer en toda la película. Se pasan el rato protestando por el calor, por la comida, por lo mucho que se aburren visitando todas aquellas ruinas tan rotas…

El único que se salva es Richar Dreyfuss, que está correcto con lo poquito que le dan para trabajar al pobre. Y Vardalos parece estar allí retenida a punta de pistola.

No puedo entender ni sentir ninguna simpatía por ese tipo de turistas que van con desgana a todas partes, que se quejan de la cantidad de escalones y que prefieren comprar la réplica del Partenon antes que ver el monumento original. Recuerdo cuando estuve en Florencia y casi no podía caminar porque se me salió un hueso del pie del sitio. Aún así fui arrastrando la pata hasta La Academia, e hice una hora de cola para ver el David de Miguel Angel; mereció la pena, aunque al final del día el dolor del pie me llegaba a la rodilla. ¿Para qué salen de su país unas personas que no tienen interés en ver nada, ni en probar nada, ni en ir a ninguna parte? Deberían irse de vacaciones a Disneylandia, seguro que allí serían felices. Desde luego, a mí son incapaces de provocarme la menor sonrisa.

No he mencionado el romance, porque eso ya es de lo peor. A la chica nos la emparejan con el conductor del autobús, un melenudo de barbas que parece Una-Bomber, hasta que se afeita y pretenden hacerlo pasar por un Adonis, y encima uno de profunda vida interior, para compensar que no es más que un chófer medio lerdo, y que tampoco está tan bueno, la verdad.

Total, un par de situaciones medio graciosas, un Richard Dreyfuss que parece estar en otra peli, algún chistecito sobre griegos homosexuales, y se acabó, ni un minuto demasiado pronto.

[Publicado primero en La Linterna Mágica]

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