“La luna es una cruel amante”, de Robert A. Heinlein


lunacruel_previewSiempre que leo algo de este hombre, acabo irritadísima. Hay grados, claro, éste no me ha irritado hasta los extremos de Forastero en tierra extraña, pero sí bastante más que Historias del futuro. Se suponía que esta novela me iba a convencer de que en realidad Heinlein no era un machista. Pues va a ser que no.

Entre los protagonistas, tenemos un personaje femenino y medio. El medio es una de las personalidades de Mike, el superordenador consciente de sí mismo. Cuando Mike es Mike, su personalidad masculina, es inteligente, decidido y audaz. Cuando es Michelle, se le pone acento francés (??) y es de lo más coquetuela, la muy pillina.

El otro personaje femenino es Wyoh, de la que en seguida nos dicen que es una belleza. Es fácil darse cuenta, porque todos los hombres le silban y/o hacen algún comentario sobre su físico cuando la conocen. Por supuesto, ella reacciona sintiéndose halagada y agradecida, como debería hacer cualquier mujer sensata cuando un perfecto desconocido le hace saber que no tendría inconveniente en beneficiársela. No me sorprende que Heinlein piense esto: hay muchos hombres que están de acuerdo, y que creen que cuando te sueltan una vulgaridad desde un andamio deberías sonreírles agradecida.

Además de guapa, Wyoh es una chica muy lista: lo entiende todo, en cuanto un hombre se lo explica (que a Wyoh los hombres no le dicen las cosas, se las explican, con mucha paciencia, como si le hablara a una niña y con cierto retraso), es más, hasta nos dicen que es tan lista y tan sensata que parece un hombre. ¡Qué chica tan afortunada!

Los varones no quedan en mejor lugar. Son como un montón de perritos en celo, que se ponen todos excitados y babosos cada vez que tienen delante a una hembra. Y, sin embargo, seguro que Heinlein se encontraba un tipo de lo más liberal, sólo por decir que las mujeres tienen derecho a acostarse con quien ellas quieran. Qué suerte la nuestra.

En cuanto a la idea gobierno que propone, no sabría como llamarla: ¿anarquía dictatorial? ¿tecnocracia capitalista? Tiene su gracia, como experimento exótico, pero no le veo demasiado interés. Ni siquiera me irrita, y eso que yo estoy a favor de que paguemos tantos impuestos como en Suecia.

Aunque he leído la versión electrónica del libro, he puesto la portada de Acervo, porque de pequeña leí muchísimos libros de ciencia-ficción de esa colección. Me trae muchos recuerdos.

¡Uf, qué post más largo! Heinlein siempre hace que me dispare, pero aquí se acaba la diatriba. Me voy a otros pastos con menos testosterona por una temporada.

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12 pensamientos en ““La luna es una cruel amante”, de Robert A. Heinlein

  1. Compartimos la apreciación respecto a la protagonista femenina y respecto a los masculinos. En general diría que todas las obras de Heinlein comparten más o menos la misma visión incluso en aquellas en las que la protagonista es una mujer.

    Te sugiero encarecidamente que no leas “Viernes”, una de sus novelas de la última etapa en la que la protagonista es una mujer. Recuerdo cómo me impactó el hecho de que la protagonista es violada al principio de la novela y ella intenta disfrutar del momento de la violación. En ese punto me paré alucinado preguntándome si Heinlein podía estar hablando en serio. (Creo que la situación era más o menos así… aunque puede estar fallando mi memoria.)

    • Gracias por el aviso, no sé si te fallará la memoria pero desde luego suena como algo que podría haber escrito Heinlein. No creo que lea nunca más nada suyo, me irrita de tal forma que creo que es malo para mi salud.

      • He buscado en mi ejemplar la parte en cuestión y me siento tentado de reproducirla. Me limito a citarte el comienzo (páginas 18 y 19 de la edición de Ultramar) que te sugiero que te saltes si no estás de buen humor (o lo estás y no te apetece ponerte de mal humor):

        “¿Pero por qué malgastar tiempo violándome? Toda la operación tenía toques de aficionados. Ningún grupo profesional utiliza la violencia o la violación antes del interrogatorio hoy en día; no hay ningún provecho en ello; cualquier profesional está entrenado para resistir cualquiera de las dos cosas, o ambas. En lo que a la violación se refiere, ella (o él… he oído decir que con los hombres es peor) puede o bien aislar su mente y aguardar a que haya pasado todo […]”

        Que Viernes, la protagonista, sea una especie de espía entrenada no suaviza especialmente el asunto, creo yo.

        La parte de la obra de Heinlein que disfruto es normalmente la de los años 50, que no es tan abiertamente política como la posterior. Supongo que eso hace que haya desarrollado cierta inmunidad a los aspectos más irritantes de sus ideas y haya sido capaz de leer novelas como “Viernes”.

        En la revista especializada Gigamesh, se publicó en el 99 un ensayo de un tal Barton Paul Levenson en el que de forma muy argumentada y persuasiva se llegaba a la conclusión de que Heinlein era fascista. Curiosamente en ese ensayo se hacía una valoración positiva de ciertos aspectos de “Viernes”.

        • En su línea habitual, ya no me sorprende. Ni siquiera eso de que “con los hombres es peor”, le va perfectamente a su mentalidad machista.
          En cuanto a que Heinlein era fascista, estoy totalmente de acuerdo. ¿Has leído Starship Troopers? Cuando decía que sólo los ex-militares debían tener derecho al voto porque son los únicos que han aprendido a anteponer el bien común al bien personal… Y como esa perla tiene un ciento.

          • He leído “Tropas del espacio” al menos tres veces. Es extraño, pero estoy completamente en desacuerdo con las ideas que Heinlein defiende a través del instructor, el señor Dubois, y sin embargo disfruto de la novela. A pesar de ser una apología del militarismo y del estado de guerra permanente, a pesar de alabar el castigo físico, la pena capital… disfruto de ella.

            Las otras tres novelas sobre la vida de un soldado en un enfrentamiento de la Humanidad con una especie alienígena con cierto tipo de inteligencia colectiva tienen un tono muy diferente: la parodia (para mi gusto, fallida) “Bill, héroe galáctico” de Harry Harrison, “La guerra interminable” de Joe Haldeman y “El juego de Ender” de Orson Scott Card.

            El propio Haldeman (que sí tuvo experiencia en el frente durante la guerra del Vietnam, al contrario que Heinlein) dijo acerca de “Starship Troopers”:

            “Valga decir que, en mi opinión, el libro de Heinlein constituyó un logro notable, aunque obviamente difiero de su política. Lo he leído tres veces, y si pudiera saber cómo logra que disfrute tanto leyendo y releyendo un ensayo tan polémico escrito en forma de novela, probablemente le robaría la técnica y trataría de unirme a él en las listas de libros más vendidos…”

            Respecto a la idea de Heinlein de que una persona solamente puede ser ciudadano de pleno derecho si ha seguido un durísimo entrenamiento militar… parece que en un ensayo defendía que las urnas de votación solamente deberían abrirse si el votante era capaz de resolver una ecuación de segundo grado.

            En varias ocasiones he oído que las ideas de Heinlein se parecen a las de la escritora Ayn Rand. Pero hasta ahora mi mayor contacto con ella ha sido un capítulo de los Simpson en el que una guardería llevaba su nombre (capítulo que incluía un homenaje a “Los pájaros” de Hitchcock) que casi diría que confirma el parecido con la filosofía heinleiniana.

          • No conozco nada de Ayn Rand, la verdad. Pero que una mujer pueda compartir las ideas de Heilein es la prueba de que podemos superar a los hombres hasta cuando se trata de vomitar basura 😛

            Es verdad que Starship Troopers tiene un cierto atractivo a pesar de la ideología fascista que va esparciendo, y yo creo que está en la parafernalia tecnológica. No lo puedo evitar, me encanta la cacharrada…

            De los tres libros que mencionas sólo he leído El juego de Ender, que me encantó. Para mí la diferencia con Heinlein está en que en lugar de centrarse en la consciencia colectiva (si es que eso existe) lo hace en la individual. Las personas son mucho más interesantes una a una que en grupo.

  2. En todo caso Heinlein compartiría las de Rand, si no recuerdo mal ella es anterior a Heinlein.

    Comentas lo de la “cacharrada” y no puedo evitar recordar cómo la versión cinematográfica de Verhoeven desaprovechaba todo eso perdiendo la oportunidad de hacer una película muchísimo más espectacular. Renuncia a las armaduras de los soldados y la “caída” de los mismos y en su lugar tenemos soldados con indumentaria típica de marines norteamericanos y naves de desembarco al estilo de las de Normandía en la Segunda Guerra Mundial; renuncia a la aparición de la especie de los “Huesudos” y a la bomba con cuenta atrás en el idioma de éstos; renuncia a las tácticas “terroristas” de los marines… Aunque, claro, la película era (como decía un amigo mío) un cruce entre “Sensación de vivir” y “Aliens” (lo más parecido que he visto a las armaduras de Heinlein en el cine ha sido justamente en “Aliens” -y ahora Cameron las ha repetido en “Avatar”- y en “Distrito 9”).

    Te aconsejo “La guerra interminable” de Haldeman. Haldeman plasmó sus experiencias en Vietnam en forma de ciencia ficción y tuvo problemas para conseguir venderla (“nadie quiere una novela sobre Vietnam”, le decían). El trabajo de Card es notable y su secuela (“La voz de los muertos”) sorprendentemente también lo es. En los tres casos, la raza enemiga (bichos, taurinos o insectores) se comportan como criaturas como las hormigas, las termitas o las abejas y parecen compartir entre todos sus individuos una especie de consciencia común.

    Evidentemente las andanzas de Ender Wiggin en la Escuela de Batalla en “El juego de Ender” como niño y en “La voz de los muertos” como adulto, son muy distintas a las de Rico (Samuel R. Delany comentaba lo que le emocionó descubrir que el personaje no era blanco) en “Tropas del espacio”. Y lo mismo puede decirse de las de William Mandela en “La guerra interminable”.

    Gracias por contestar a mis comentarios. 🙂

  3. Pingback: La Luna es una cruel amante « Rescepto indablog

  4. Estoy totalmente de acuerdo con lo expresado en este post sobre La Luna es una cruel amante. Yo tuve la misma sensación al leerlo. No sólo los personajes me parecen planos, sino que el de Wyohming Knott resulta arquetípico. Además, te felicito por el discurso tan cómico con el que has expuesto la idea.

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