“Firmin”, de Sam Savage


Firmin es una rata de biblioteca, en el sentido literal del término. Tiene gracia, porque el autor es estadounidense, y en inglés la expresión para referirse a un lector voraz es bookworm, es decir, gusano de libro. La rata en cuestión consume libros sin parar, tanto como alimento como como lectura, y claro, esto la margina totalmente de sus semejantes. Sufre por su condicion de rata, se siente fea, y se muere de ganas de comunicarse con los humanos, con los que se identifica totalmente.

El libro está repleto de referencias literarias, con lo que uno se lo puede pasar pipa intentando identificarlas y sintiéndose de lo más listo por ello. Me ha gustado, pero me habían hablado tantísimo del libro que supongo que me esperaba que fuera el no va más. Supongo que es porque la rata me parece algo triste (la culpa es suya por leer a escritores franceses y rusos). Yo hace tiempo que he asumido que soy un ratón de biblioteca, pero espero no ser uno depresivo.

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14 pensamientos en ““Firmin”, de Sam Savage

  1. Es que una rata deprimida no es muy alegre, no. Pero eso le pasa por leer a Flaubert. Si hubiera leído a Gerald Durrell habría sido mucho más feliz, estoy segura.

  2. No. Ya sé que debería darme vergüenza, siendo gallega, pero es que no me gustan los relatos cortos. A mí me gustan los libros de más de 300 páginas, de esos que no se pueden leer en la cama porque de lado no se sostienen, y si te pones boca arriba el peso no e deja respirar. Los relatos cortos me agotan, no soy capaz de leer más de 2 ó 3 seguidos.

  3. Para nada, te asombrarías de la cantidad de obras de literatura universal o de autores ilustres que me causan espanto y de las obras ‘mediocres’ que sí me dicen algo 🙂

  4. Hace un par de años me leí La montaña mágica, de Thomas Mann. Enterito. Las 800 páginas de cabo a rabo. Creí que me moría, y estuve más que tentada a dejarlo, pero es que no me podía creer que en aquella historia no pasara NADA. Y no pasa. Nada de nada, más que un tipo, un auténtico lilas y un vago, que descubre que lo que más le gusta en esta vida es pasarse el día tirado en un sillón con una manta, y que le tomen la temperatura dos veces al día. Yo lo he contado en una frase, pero si hubiera empleado 800 páginas para decir lo mismo, tendría La montaña mágica.

  5. Yo ese lo empecé a leer un par de veces pero he sido menos valiente que tú 🙂

    Los que me son imposibles de leer, y eso que lo he intentando en un montón de ocasiones, son cualquiera de los de Cela.

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