“Fragmentos de honor”, de Lois McMaster Bujold


Como tenía por delante dos largos viajes en tren (el AVE es una pasada) y no me apetecía enfrascarme en algo nuevo, decidí volver a empezar la saga de los Vorkosigan.

Me lo pulí casi enterito en el viaje de ida, y me divirtió aún más que la primera vez. Después de conocer la saga completa, se ve lo consistentes que son los personajes, y no se nota demasiado énfasis en la presentación de los secundarios. A veces, la primera novela de una saga parece un desfile de gente de la que te dan una breve información (éste es malo, éste es bueno…), para luego hacerlos desaparecer hasta la siguiente novela.

Aquí no pasa eso: los personajes secundarios aparecen porque tienen algo que hacer en el desarrollo de la historia, y es casi una sorpresa verlos reaparecer más adelante.

Pero la verdadera sorpresa es que el verdadero protagonista de la saga ni siquiera ha nacido cuando acaba el libro. No es que Aral y Cordelia estén mal, es que Miles es insuperable.

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