“Lovelock”, de Orson Scott Card y Kathryn Kidd


Es evidente qué partes de la historia son de Card: los niños, como siempre, inteligentes y observadores, como adultos en pequeño; el mono, que en realidad es un niño más, que “crece” al empezar a comprender los motivos de sus acciones y de las de los que lo rodean.

Ése es otro tema recurrente para Card: lo importante no son los actos de sus personajes, sino sus motivos. El mono es el que nos revela los motivos de todos los demás personajes gracias a su gran capacidad de observación, y los suyos propios, gracias a su capacidad de autoanálisis.

Una novela entretenida, pero incompleta. Varios hilos de la trama quedan sin resolver, lo que me hace pensar que tendrá secuelas. En Ender eso no pasaba, tal vez Card se esté volviendo descuidado con la edad, o el afán de lucro.

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