“Reflejos en un ojo dorado”, de Carson McCullen


Hay que ver cómo son estos escritores sureños: adulterio, automutilaciones, suicidios, homosexualidad reprimida, asesinatos… todo ello en una novelita de apenas 130 páginas, y contado con la mayor naturalidad, como si fuera lo más habitual. Desde luego, no se puede decir que lleven vidas aburridas.

Lo que más me ha gustado es la relación entre la esposa del comandante y su criado filipino, Anacleto. Es la relación más sana y desinteresada de todas, y además el chico es de lo más divertido, en medio de aquel ambiente rígido y sofocante, en el que todos se las dan de gran rectitud, pero son unos degenerados.

Voy a darme un descanso de truculencias y voy a leer algo ligero y divertido, a ser posible con elfos o extraterrestes (o las dos cosas).

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