Me pregunto si todos esos escritores sesudos que hablan con desprecio de la novela fantástica se conocen a Shakespeare tan bien como demuestra Terry Pratchett en su sexta novela de Mundodisco.
El alter-ego de Shakespear en esta novela es Hwel, un enano que, en lugar de seguir el oficio familiar en la minería, se convierte en dramaturgo. Cuando las brujas colocan a un príncipe heredero en su compañía de teatro para protegerlo del malvado duque que ha asesinado al rey, tenemos una versión totalmente delirante de Macbeth, llena de citas ligeramente distorsionadas de la obra original. Y divertidísima.
Después de Brujerías toca Pirómides. Van 6, quedan 30.
Los mejores momentos son los de las brujas. Vuelven a aparecer Granny Weatherwax y Nanny Ogg, con la incorporación de la joven Magrat. Sus momentos como espectadoras en el teatro me han hecho reír a carcajadas (yo sola, en el coche, para asombro del resto de los conductores del atasco).
Quinto libro de la serie de Mundodisco, y tercero de las aventuras del mago Rincewind.
Cuarto libro de la saga de Mundodisco, en esta ocasión centrado en el personaje de la Muerte, que ya había aparecido otras veces. Siguen presentes los lugares y personajes ya conocidos de Mundodisco, como la ciudad de Ankh-Morpork o el mago Rincewind, que también hace una aparición estelar hacia el final del libro. Pero el auténtico protagonista se llama Mort, un chico torpón, debilucho y distraído, a quien su padre coloca de aprendiz con la Muerte, y de quien nadie recuerda el nombre.