Tengo que reconocer que no había ni oído hablar de este autor (¿qué clase de nombre es Avi, por cierto?), y resulta que ha publicado más de 70 libros, en su mayoría dedicados a un público juvenil. En éste, la protagonista, Charlotte Doyle, de 13 años, cuenta su travesía a través del Atlántico sin su familia en 1832, en un barco al borde del motín, con un capitán que casi podría llamarse Garfio, cómo se enfrentó a él y acabó siendo parte de la tripulación, y cómo fue juzgada, declarada culpable y condenada a la horca por asesinar a un hombre.
Siempre me han gustado los libros de barcos, desde que leí Capitanes Intrépidos cuando tenía 6 años, aunque soy incapaz de distinguir el palo mayor del timón. Supongo que el confinamiento en un espacio tan reducido y lo impredecible de un elemento tan poderoso como el mar dan lugar a situaciones extremas y, por tanto, interesantes.
Desde luego es así en este caso. La protagonista sale de una vida de privilegios, totalmente protegida, en la que uno pertenece y debe fidelidad a la clase social en la que ha nacido. Cualquier desviación se considera una traición, aunque esté justificada. Charlotte comete esa traición al alinearse con la tripulación del barco en lugar de con su capitán, y por ello debe ser castigada.
He estado investigando, y parece que Danny DeVito está dirigiendo la adaptación al cine, con la niña de Expiación como protagonista. No me la pienso perder.
Está claro que si los únicos libros de Lucy Maud Montgomery que son conocidos son los de Anne Shirley es por algo.
Creo que no soy la única lectora que siente fascinación por los colegios privados ingleses (que, curiosamente, en inglés se llaman public schools). De hecho, estoy segura de que a esa fascinación se debe parte del éxito de la saga de Harry Potter.
Las aventuras de Topo, Rata, Sapo y Tejón, animales personalizados que llevan batínes de seda, hacen limpiezas de primavera, pasean en bote y hasta roban coches, me parecieron absolutamente encantadoras. Todas tienen lugar en una Inglaterra pastoralizada, en la que el té se sirve siempre con sandwiches y cakes deliciosos y donde los únicos conflictos surgen por falta de modales.
Se considera que éste es un libro para niños porque el protagonista es un perro, pero a mí no me lo parece. Es un libro sin apenas diálogos (no es un perro Disney, y por lo tanto no habla), muy oscuro, con pasajes de gran violencia y crueldad, y muy introspectivo.
No puedo entender que este libro no sea más conocido. Tendría que tener la misma fama que La isla del tesoro, o que los libros de Verne o de Jack London o de los Cinco. Tendría que haber varias películas (al menos una de ellas de Disney), y no sólo las dos versiones polacas que existen, de las cuales he visto una y pienso comprar 
