“Breathing Lessons”, de Anne Tayler

coverYa de vuelta de África, con todas las compras de Navidad hechas y por fin de vacaciones, por fin tengo un poco de tiempo para dedicarle a la lectura, y sobre todo al blog.

Hace ya unos días que terminé este libro, pero hasta ahora no había tenido tiempo de escribir nada, en realidad ni siquiera de pensar un minuto en lo que había leído. Lo elegí un poco al azar, sin saber nada sobre la novela ni la autora. Lo único que sabía es que había ganado el premio Pulitzer hace unos años, lo que suele ser una garantía de calidad.

Toda la historia tiene lugar a lo largo de un día, en el que un matrimonio asiste al funeral del marido de una vieja amiga. Maggie y Ira llevan casi treinta años casados, se conocen a la perfección con todas sus cualidades y defectos y a estas alturas de la vida se sienten perfectamente cómodos en su matrimonio, incluso cuando se sacan de quicio el uno al otro.

Durante ese día ambos van recordando sus vidas, los sueños a los que renunciaron y los fracasos que han tenido que asumir. Se aproxima una etapa de cambios, puesto que al día siguiente su hija menor se irá a la universidad y se quedarán solos por primera vez en muchos años. Ambos se sienten defraudados sobre todo por su hijo mayor, Jesse, que parece uno de esos eternos adolescentes incapaces de madurar, a pesar de tener una hija. Pero mientras que Ira está resignado, Maggie continua intentando arreglar las cosas entre su hijo y su ex-nuera. Supongo que va con el cargo de madre, seguir cuidando de sus hijos aunque sean adultos que deberían cuidar de sí mismos.

Es una descripción perfecta de la vida cotidiana en la que cualquiera puede verse reflejado. Desde luego yo me veo perfectamente capaz de exasperar a un hombre hasta ese punto en el que quiere sacarte del coche de un empujón, a ser posible en marcha. Pero a pesar de todas las decepciones y disgustos Maggie y Ira encuentran consuelo en su mutua compañía, así que tal vez sea posible reprimir ese impulso.

“Captain Vorpatril’s Alliance”, de Lois McMaster Bujold

coverA pesar de que ahora tenemos a Miles casado y con hijos, y llevando una vida más o menos tranquila, Bujold continua con la saga de los Vor. En esta ocasión se centra en el primo Ivan, más conocido como Iván, idiota.

Iván está pasando unos días en Komar por su trabajo como ayudante de un general cuando su amigo Byerly Vorrutyer, de ImpSec, le pide ayuda. Está metido en una operación encubierta para detener una operación de contrabando, y descubre que la banda va a por una chica recién llegada a la ciudad. Como él no puede ayudarla sin revelar su identidad, se lo encarga a Iván.

Y a partir de ahí todo se complica. La chica resulta ser de Jackson’s Whole, que viene a ser como la guarida de Alí Baba y los cuarenta ladrones. Iván intenta ayudarla, a ella y a su acompañante, una hermana genética mejorada y con muy mal genio. Y lo hace, de una forma alocada y complicada pero eficiente que recuerda mucho al estilo de su primo Miles. Iván no es idiota en absoluto, simplemente no es un genio sin sentido de la autoconservación como Miles.

Me gusta mucho ver otra vez Barrayar desde el punto de vista de alguien de fuera, al igual que pasaba con Cordelia en los primeros libros de la serie. Tej, la chica jacksoniana, se enfrenta a las complejas relaciones familiares de los Vor, y de su Vor en particular, con bastante sangre fría. Que Iván se refiera al Emperador como “el primo Gregor” y al virrey de Sergyar como “el tío Aral”, y al antiguo jefe de ImpSec como “el… mmm… er… amigo de mi madre” es como para que a la pobre le de un ataque de nervios. Pero ella lo asume y hasta empieza a gustarle.

Una vez más, un libro divertido y muy entretenido. Se puede leer en solitario, aunque yo creo que es mucho más divertido si se han leído los anteriores porque está lleno de referencias a las aventuras previas de Miles e Iván.

“Tres manos en la fuente”, de Lindsey Davis

En el noveno libro de la serie Marco Didio Falco se estrena como padre. Su hija Julia Justina, nacida justo al final del libro anterior durante su visita a Hispania tiene apenas unos pocos meses. La niña es de Barcelona, nada menos, por lo que le ponen el sobrenombre de Layetana. Muy propio de Falco ponerle a su hija el nombre de un vino.

Ya de vuelta en Roma, celebrando su paternidad con su amigo Petronio y poniéndose al día de los acontecimientos —entre otras cosas, que la esposa de Petro lo ha echado de casa y su jefe de los vigiles por tener un lío con la hija de un mafioso— cuando de la fuente en la que se apoyan sale una mano de mujer.

Ese es el inicio de la investigación que llevará a Falco y a su nuevo socio Petro a investigar toda la red de acueductos de Roma en busca del asesino en serie que secuestra a mujeres cuando salen del Circo, las tortura y descuartiza, y después arroja sus restos a los canales.

Los ciudadanos de Roma parecen más preocupados por que haya porquerías en el suministro de agua que por que un chiflado se dedique a asesinar a mujeres (seguro que son esclavas, es el comentario general). Pero cuando aparece la tercera mano se inicia una investigación oficial, dirigida por un senador que por una vez no es un incompetente ni un trepa, y con el que Falco se entiende estupendamente.

Es una novela entretenida, aunque el lenguaje me resulta un poco chocante para la época en la que se desarrolla. Dudo mucho que existiera siquiera el concepto de psicópata, ni tampoco el de asesino en serie. Pero la investigación es interesante, y me en enterado de un montón de cosas sobre el saneamiento de Roma. Parece increíble que hace dos mil años ya tuvieran alcantarillado y agua corriente en casi todas las casas, cuando aún hoy en día hay muchos países en los que no disponen de nada de eso, como por ejemplo este mismo en el que me encuentro. Ruanda lleva dos mil años de retraso.

“Nerilka’s Story”, de Anne McCaffrey (Audiobook)

Empecé a leer los libros de los dragoneros de Pern cuando estaba en el colegio, y siempre me han encantado. La idea del dragonero y su dragón unidos mentalmente de por vida y luchando contra las hebras invasoras siempre me pareció de fascinante, ¡una élite de caballeros andantes voladores y telépatas!

Este es el número 8 de la saga, inmediatamente después de Moreta, y ambos cuentan la misma historia desde distinto punto de vista: la epidemia de gripe que asola Pern y casi provoca su destrucción. Aquí la protagonista es Nerilka, una de las hijas menores del señor de Fuerte Ford, que acude a Ruatha a ayudar con la plaga. Su madre y sus cuatro hermanas mayores han muerto allí, mientras su padre corría a esconderse en su casa. Nerilka quiere ser útil, y lo consigue en Ruatha, ayudando a su joven señor Alessan.

La plaga, las tragedias que sufren casi todas las familias de Pern, la solidaridad de mucha gente y el egoísmo de unos pocos, todo esto ya se había contado en Moreta, así que en realidad no veo la necesidad de volver a hacerlo. La única diferencia es que aquí hay un final feliz.

En cualquier caso es entretenido, y el audiobook es de buena calidad. Una lectura ligera, ideal para llevar a correr.

¿Por qué será que no está más extendido el consumo de audiolibros en castellano? A mí me gustan mucho, para el coche o para hacer ejercicio, pero lo único que encuentro de buena calidad está en inglés. Los pocos que he encontrado en castellano no son leídos por una persona, sino por un ordenador y suenan a lata que dan pena, son insufribles. En cambio en EEUU y en el Reino Unido usan unos actores buenísimos que muchas veces hasta hacen voces. La versión de El Hobbit y El Señor de los Anillos de Rob Inglis es absolutamente espectacular.

“Mr. Penumbra’s 24-Hour Bookshop”, de Robin Sloan

Cuando la gente habla de Google —la empresa, no el buscador— y sus empleados, de cómo se lo pasan de bien, de lo alucinantes que son las instalaciones, incluso de lo buena que está la comida, da la impresión de que se trata de una secta. Pero una secta por la que no tendría inconveniente en ser captada. ¿Será verdad que ponen aditivos especiales en la comida de los empleados, y que por eso los visitantes hacen cola aparte? Si sólo la décima parte de lo que se cuenta sobre Google en esta novela es cierto creo que voy a ir a aporrearles la puerta y a suplicar que me dejen adorar a su líder.

Dejando al margen al gigante de Internet, me ha encantado esta novela. El protagonista es un chico que acaba de terminar sus estudios de diseño gráfico, aficionado a la novela fantástica y con ciertas nociones básicas de programación, que empieza a trabajar en una librería muy extraña. Para empezar, está abierta las 24 horas del día, pero apenas tiene clientes, al menos clientes que compren libros. Su propietario, el señor Penumbra, es tan fascinante como su nombre, y la mayoría de los visitantes que reciben son personajes de lo más extraños que se llevan los libros prestados, casi nunca compran nada. En realidad resultan formar parte de una extraña cofradía que se dedica a descifrar códigos escondidos en libros para descubrir un gran secreto que lleva oculto 500 años.

Los amigos del protagonista igual de raros que los miembros de esta sociedad secreta, solo que de una forma ligeramente más moderna. Una empleada de Google, el amigo de la infancia que tiene su propia empresa de animación 3D, el diseñador de efectos especiales o el hacker al que nunca le ven la cara, todos ellos acaban colaborando para descifrar la clave, tan absortos en los códigos como los viejecitos que llevan tantos años estudiando aquellos libros. Porque nada le gusta tanto a un friki como descifrar una clave secreta, eso es sabido.

Me encantan los libros que hablan de otros libros, y en este caso hay montones, tanto reales como inventados. Los incunables se mezclan con Borges y Dashiel Hammet, los libros son los auténticos protagonistas de esta historia. Pero aquí el malo es el tipo que reniega de las nuevas tecnologías y rechaza el uso de los ordenadores, cuando está claro que con ellos la tarea de descifrado tendría que ser mucho más rápida. Sin embargo tampoco los ordenadores son la clave por sí mismos, es la colaboración y, al final, la idea feliz de una persona, la que puede llevar a resolver el misterio.

Un librero fascinado por los lectores electrónicos. ¡Mi héroe!

“La fábrica de las avispas”, de Iain M. Banks

Creo que este es el libro más raro y desconcertante que he leído nunca. El mundo de Frank Cauldhame, de 16 años, tal y como él mismo lo describe, es grotesco, violento y enfermizo. Frank dedica sus días a recorrer la isla en la que vive con su padre, matando animalitos con su tirachinas o con bombas de fabricación casera y ejecutando intrincados rituales de muerte y destrucción que son los únicos que le proporcionan algo de paz.

La rutina de Frank se ve alterada cuando su hermano mayor, Eric, se fuga del psiquiátrico en el que estaba encerrado. Eric, según cuenta Frank, está loco, mientras que él es “normal”. Eric sufrió una crisis nerviosa cuando estaba en la Universidad y empezó a matar perros quemándolos vivos, y a arrojar larvas y gusanos a los niños pequeños. Un comportamiento del todo perturbado, es cierto, pero poca cosa frente a las actividades de Frank que ha asesinado de forma premeditada a tres niños, el primero cuando sólo tenía 7 años y uno de ellos su hermano pequeño, Paul, al que siempre trató con cariño porque intuía que no iba a estar mucho tiempo entre ellos.

Frank se siente superior puesto que ha conseguido salir impune de tres asesinatos, haciendo siempre que parecieran accidentes. Describe con precisión los impulsos enfrentados que hay dentro de sí, los remordimientos que siente en ocasiones pero que consigue ignorar sin demasiado esfuerzo. No siente reparos en torturar y mutilar animales cuando se trata de sus extraños rituales, pero siente horror e incluso empatía hacia los perros que Eric quema, e incluso intenta acabar con sus sufrimientos.

Todos los problemas de Frank parecen venir de lo que le ocurrió a los tres años, cuando el perro de la familia lo atacó y lo castró. Frank siente que nunca va a madurar y a convertirse en un hombre adulto, puesto que le faltan las hormonas para ello, y sus rituales de muerte son una especie de compensación. Todo ello de lo más retorcido y enfermizo, hasta llegar al final, que resulta totalmente inesperado y sorprendente.

Hace poco escuché una entrevista con el autor en un podcast de la BBC, y parecía un tipo encantador y de lo más normal. Hablaron de esta novela, y de que la gente siempre le pregunta como fue su infancia, y respondía riéndose que fue muy feliz y de lo más normal. A saber de dónde le salió esta idea.

“El bosque”, de Harlan Coben

De vez en cuando viene bien leer una novela de misterio con una historia bien desarrollada, por lo menos a mí. Esta es la primera novela de Harlan Coben que he leído, y estoy más que satisfecha con la experiencia.

Es cierto que su estilo literario no es gran cosa, pero la trama de misterio está bien llevada, con personajes interesantes e incluso con tramas paralelas para dar ambiente. Los protagonistas son un fiscal que ha enviudado recientemente y una profesora de psicología alcohólica, cuyas vidas quedaron marcadas cuando eran adolescentes. En el campamento de verano propiedad del padre de la chica y en el que el chico trabajaba como monitor se produjeron cuatro brutales asesinatos, y entre las víctimas estaba la hermana de Paul Copeland, el fiscal. El que el cadáver nunca apareciera aumenta aún más el sufrimiento de la familia, pues tienen que convivir con esa incertidumbre.

Veinte años más tarde una serie de sucesos hace que se vuelva a abrir el caso y que Paul y su novia de entonces, Lucy, vuelvan a reunirse. A partir de ahí la historia se desarrolla a toda velocidad, con un montón de personajes secundarios entrando y saliendo, y con algún que otro giro inesperado. Las tramas secundarias también son interesantes, sobre todo el caso por violación que lleva Paul, en el que una joven stripper acusa a dos chicos de buena familia que parecen dispuestos a todo con tal de librarse de la cárcel.

También es verdad que a ratos se pone un poco cursilona, y que hubo ciertas cosas que vi venir de lejos, pero en conjunto me ha entretenido un montón.

“The Casual Vacancy”, de J. K. Rowling

Cuando J. K. Rowling dijo que su nueva novela no tenía nada que ver con la serie de Harry Potter iba totalmente en serio. Para los niños del pequeño pueblo de Pagford no hay ninguna magia que pueda salvarlos de sus padres, de los otros niños ni de sí mismos.

La novela empieza con una muerte, la de Barry Fairbrother (Rowling sigue teniendo maña para poner nombres), el único personaje de todo el pueblo por el que he sentido simpatía. Aunque quien sabe, de haber seguido vivo durante la novela tal vez habría demostrado ser tan desagradable como el resto. Curiosamente, uno de los personajes que más me ha desagradado es el de su viuda, que aunque apenas interviene siempre lo hace mostrando un egoísmo sin límites.

El fallecimiento de Barry deja una vacante en el Consejo Parroquial y por tanto desata una guerra entre las dos facciones principales que hay en el pueblo: la más tradicionalista, que quiere eliminar la clínica de desintoxicación del pueblo y reasignar el barrio más pobre y marginal al pueblo de al lado, y la que defendía Barry y que pretendía continuar haciendo labor social con los más desfavorecidos.

Las batallas que libran los adultos de Pagford no son nada comparadas con las de los adolescentes del pueblo con sus padres, entre ellos y consigo mismos. Padres indiferentes, irresponsables o directamente maltratadores, chicos maltratados y maltratadores, escenas de violencia, violaciones, abuso de drogas… No es solo que Pagford no sea en realidad el bucólico pueblecito que parece a simple vista, es que es peor que el maldito Bronx. No puedo creer que haya tal concentración de problemas graves en un sitio tan pequeño: una madre heroinómana, un padre maltratador, otro con problemas mentales, un chico que maltrata patológicamente a una compañera, la chica que se siente tan insignificante que llega a autolesionarse. Parece que no hay ni una relación de afecto en toda la novela, todos son estereotipos de gente disfuncional en distintos grados.

Si he seguido leyendo es porque esperaba que al final hubiera algún resquicio de esperanza, algún personaje que se redimiera o algún chico que consiguiera salir adelante a pesar de su entorno. Pero el final es tan violento y desesperanzador como todo el resto.

Prefiero a Harry Potter.

“El Orgullo de Chanur”, de C. J. Cherryh

La originalidad de esta historia está en el punto de vista. Lo que se ha visto en tantas novelas de ciencia-ficción, el primer contacto entre humanos y otras especies alienígenas está narrado en esta ocasión desde la perspectiva de los extraterrestres: las seis especies que forman el Pacto no están en absoluto preparadas para encontrarse con los humanos, que pueden romper el delicado equilibrio político y comercial que mantienen.

Por desgracia para Tully, su nave se tropieza en primer lugar con los kif, que no son precisamente amables. El único superviviente, Tully consigue huir y busca refugio en una nave hani, la Orgullo de Chanur. Las hani son una especie de gatas grandotas a las que aquel ser casi calvo les parece de lo más peculiar, pero lo recogen e intentan ayudarlo. Los problemas de las hani no han hecho más que empezar. Además de las dificultades para entenderse con su pasajero, no solo en el lenguaje sino hasta en los gestos, los kif las persiguen sin tregua pues saben que el humano representa toda una nueva región que explotar económicamente.

En ningún momento se describen las impresiones de Tully sobre lo que está pasando, es el lector el que experimenta la que debe ser su extrañeza y confusión, puesto que las hani no necesitan explicarse entre ellas su organización social. Poco a poco nos vamos enterando de que sus tripulaciones están compuestas exclusivamente por hembras, y que  si bien el jefe de las familias en un macho, con varias compañeras, en realidad son las hembras las que tienen el auténtico poder.

Es un libro ligero y aunque a veces requiere un cierto esfuerzo para seguir el hilo, es bastante entretenido. No me importaría leer más sobre las hani de la familia Chanur, y sobre todo de los malvados y fríos kif, los buenos villanos siempre son interesantes.

“Criptonomicón”, de Neal Stephenson

Hace poco ha salido una nueva novela de Stephenson titulada Reamde, que la crítica pone por las nubes y que me muero de ganas de leer. Pero como tengo manías rarunas y me gusta leer todo lo que puedo de un escritor en lo más parecido a su orden de publicación en lugar de la última me he leído Criptonomicón.

Aunque es cierto que no ha desbancado a Snow Crash como mi favorita, me ha gustado muchísimo. Se trata de una historia protagonizada por auténticos frikis de las matemáticas y la informática en dos épocas separadas por cincuenta años.

En los años 30 tenemos a Lawrence Pritchard Waterhouse, un joven matemático que cumple todos los tópicos: es extraordinariamente inteligente, despistado y totalmente carente de habilidades sociales. En Princeton conoce a Alan Turing y a su pareja, un joven matemático alemán. Los tres se hacen buenos amigos y trabajan juntos durante una temporada. Pero estalla la Segunda Guerra Mundial, y los tres acaban trabajando para los servicios de inteligencia de sus respectivos países, creando códigos seguros e intentando romper los de sus enemigos.

Por otro lado tenemos a Bobby Saftoe, un marine de los duros asignado a la división que se ocupa de generar desinformación para confundir al enemigo, a su amigo Goto Dengo, soldado japonés y experto en minería, y a Enoch Root, un sacerdote católico de lo más raro.

En los años 90 algunos de los descendientes de estos personajes convergen, buscando el oro que los japoneses escondieron en Filipinas en los últimos días de la guerra, sin saber que sus abuelos ya lo habían intentado 50 años antes.

La mezcla de personajes y acontecimientos reales con otros ficticios resulta curiosa y a ratos hasta muy divertida. Por ejemplo, el tiempo que pasa Lawrecen Pritchard Waterhouse en Qwlghm, una isla inexistente al norte de Inglaterra en la que hablan no uno sino dos idiomas totalmente carentes de vocales.

Además de contar con detalle como fue el desarrollo de la criptografía y la invención de los primeros ordenadores como herramienta necesaria para romper los códigos enemigos, Stephenson se entretiene con largos pasajes que bien podrían utilizarse para un club de la comedia. Aquí va un ejemplo:

Las pepitas de oro de Cap’n Crunch cubren el fondo del cuenco produciendo un sonido similar al de barras de vidrio partiéndose por la mitad. Diminutos fragmentos se escapan de sus esquinas y rebotan por la superficie de porcelana blanca. Comer cereales correctamente es un baile de pequeños compromisos. Un cuenco enorme cargado de cereales empapados cubiertos de leche es la marca de un novato. Idealmente, uno desea que los cereales completamente secos y la leche criogénica entren en la boca con el mínimo contacto y que la reacción entre ellos tenga lugar en la boca. Randy ha creado un conjunto de planos mentales para la cuchara perfecta para comer cereales que tendría un pequeño tubo corriendo por el medio y una pequeña bomba para la leche, de forma que puedas tomar cereales secos del cuenco, apretar un botón con el pulgar y lanzar leche sobre la cuchara mientras la introduces en la boca. A falta de esa cuchara, lo mejor es actuar con pequeños incrementos, poniendo sólo una pequeña cantidad de Cap’n Crunch en el cuenco y comérselo todo antes de que se convierta en un pozo de asqueroso cieno, lo que, en el caso de Cap’n Crunch, lleva unos treinta segundos.

Esto es solo una pequeña parte, la preparación e ingestión correcta de estos cereales se prolonga varias páginas más.

El devorador de cereales es Randy Waterhouse, nieto del matemático que protagoniza la otra línea temporal de la historia, quien no tiene ni idea de lo que había hecho su abuelo en la guerra. Y su parte de la historia es también lo que se suele llamar un viaje iniciático. Normalmente esa clase de historias las protagoniza un niño o un adolescente, mientras que Randy parece un adulto: está en la treintena, lleva barba, tiene un trabajo y una novia desde 10 años. Pero todo eso son apariencias, en cuanto surge la oportunidad se larga con sus amigos hackers a jugar con sus juguetes de alta tecnología. Y es durante este viaje que Randy madura, se vuelve responsable y hasta se afeita, descubriendo debajo de la barba una cara de adulto.

No sé si todo el mundo encontrará tan divertida e interesante como yo una novela de casi mil páginas plagada de fórmulas matemáticas sobre la generación de números pseudoaleatorios y las claves basadas en números primos, pero desde luego yo la he disfrutado de principio a fin. Estoy deseando empezar con el Ciclo Barroco.

Por cierto, he leído por ahí que los pequeños errores tipográficos o gramaticales que hay en la edición original encierran una clave. Si alguien la ha descifrado me encantaría saberlo.