Si normalmente Burke es un tipo oscuro, estando deprimido ya se sale del espectro del color.
La novela arranca donde termina Bluebelle, con la muerte de Belle durante el último golpe de Burke: una complicada trama para eliminar a Mortay, el karateka psicópata que amenaza a su hermano. El acabar con la vida del padre-abuelo de Belle no lo hace sentirse mejor, y la cosa se complica aún más con la aparición de dos figuras de su pasado: un asesino a sueldo implacable y una prostituta (que menudos compañeros de juego tenía el chaval…). Tras un buen reguero de cadáveres, se cierra todo el lío que Burke había dejado pendiente en la historia anterior, tanto con la policía como en su círculo.
La novela cuenta con los elementos de siempre: los bajos fondos, los abusos a menores, y la idea de que, si se hace daño a un niño, crecerá para hacérselo a otra persona.
