“Hard Candy”, de Andrew Vachss

Si normalmente Burke es un tipo oscuro, estando deprimido ya se sale del espectro del color.

La novela arranca donde termina Bluebelle, con la muerte de Belle durante el último golpe de Burke: una complicada trama para eliminar a Mortay, el karateka psicópata que amenaza a su hermano. El acabar con la vida del padre-abuelo de Belle no lo hace sentirse mejor, y la cosa se complica aún más con la aparición de dos figuras de su pasado: un asesino a sueldo implacable y una prostituta (que menudos compañeros de juego tenía el chaval…). Tras un buen reguero de cadáveres, se cierra todo el lío que Burke había dejado pendiente en la historia anterior, tanto con la policía como en su círculo.

La novela cuenta con los elementos de siempre: los bajos fondos, los abusos a menores, y la idea de que, si se hace daño a un niño, crecerá para hacérselo a otra persona.

“The Colour of Magic”, de Terry Pratchett (Audiobook)

Rincewind era tan dado a la magia como los peces al alpinismo.

Y ése es el protagonista de “El color de la magia”, el primer libro de la saga de Mundodisco, un mago que no puede hacer magia, cuya máxima prioridad es huir del peligro, y que se ve arrastrado al caos por su compañero de fatigas, el turista Dosflores.

La novela sigue el estilo habitual de Pratchett: un universo caótico, unos personajes MUY dados a la ironía, y siempre la personificación de objetos inanimados, a los que, más que una personalidad, se les da intencionalidad. El Equipaje de Dosflores es obstinado, violento y, aunque carece de cara, es capaz de mirar a la gente de forma malévola.

En resumen, un libro divertido, en el que se crea un universo completo y complejo, que da pie a otras muchas historias.

De hecho, he retado a D. a un mano a mano, para leer todos los libros de Mundodisco. Si alguien más quiere apuntarse, será bienvenido!

Uno terminado, quedan treinta y cinco.

“Wings”, de Terry Pratchett (Audiobook)

Y fin. Último libro de la trilogía de Bromeliad, por fin los Nomos salen al espacio exterior, con gran alarma de los seres humanos. Es tan divertido como los dos anteriores (en realidad, como todos los libros de Pratchett), así que un día más he sido el asombro del resto de los conductores.

Ahora tengo que buscar más audiolibros. Ojalá encuentre algo de Gerald Durrell, sería divertido. Todavía me acuerdo de la ex-amiga que se quedó con mi edición de Los sabuesos de Bafut, la muy bruja, y ahora es casi imposible de conseguir.

“Diggers”, de Terry Pratchett (Audiobook)

Segunda parte de la trilogía de Bromeliad, que me sigue haciendo reír a carcajadas en pleno atasco de camino al trabajo. En esta ocasión, los Nomos, tras su huida de La Tienda, ponen sus ojos en el espacio exterior, pero sólo un pequeño grupo se marcha a intentar el lanzamiento, y el libro se queda atrás, con el grupo más numeroso y sus dificultades con los humanos. Es en el tercer libro, Wings, en el que se cuentan las aventuras de Masklin en Cabo Cañaveral. Lovoy a cargar ahora mismo en el iPod, para mañana poder seguir haciendo el ridículo en la A-II.

“The Sparrow”, de Maria Doria Russell

Si un observatorio astronómico detectase una señal extraterrestre procedente de un planeta relativamente cercano, ¿quiénes serían los primeros en enviar una misión? La respuesta que da esta novela tiene su lógica: los Jesuitas. Por supuesto, con intenciones evangelizadoras.

Y al igual que cuando enviaban misiones al Amazonas, acaban como el rosario de la aurora. No estoy desvelando el final, el libro empieza con el regreso del único superviviente, enfermo, mutilado, y en un estado mental deplorable, además de ser acusado de prostitución (¿con los alienígenas???!!!) y del asesinato de una niña.

La novela salta adelante y atrás en el tiempo, de los testimonios del Padre Emilio Sandoz ante la Sociedad Jesuita, al lejano planeta Rhakat, con sus tres soles y sus dos especies inteligentes.

Me ha gustado mucho, incluso la parte religiosa, con el dilema que se plantea sobre si la presencia de otra inteligencia en el universo prueba la existencia de Dios o la niega.

“Firmin”, de Sam Savage

Firmin es una rata de biblioteca, en el sentido literal del término. Tiene gracia, porque el autor es estadounidense, y en inglés la expresión para referirse a un lector voraz es bookworm, es decir, gusano de libro. La rata en cuestión consume libros sin parar, tanto como alimento como como lectura, y claro, esto la margina totalmente de sus semejantes. Sufre por su condicion de rata, se siente fea, y se muere de ganas de comunicarse con los humanos, con los que se identifica totalmente.

El libro está repleto de referencias literarias, con lo que uno se lo puede pasar pipa intentando identificarlas y sintiéndose de lo más listo por ello. Me ha gustado, pero me habían hablado tantísimo del libro que supongo que me esperaba que fuera el no va más. Supongo que es porque la rata me parece algo triste (la culpa es suya por leer a escritores franceses y rusos). Yo hace tiempo que he asumido que soy un ratón de biblioteca, pero espero no ser uno depresivo.

“La maravillosa vida breve de Óscar Wao”, de Junot Díaz

Creo que es la primera vez que le dan el Pulitzer de novela a un dominicano. Desde luego, se lo merece, porque es un libro estupendo y muy divertido a ratos. Ya en la primera página, aunque parezca imposible, relaciona el mal de ojo dominicano con la maldición de los Kennedy.

Está lleno de notas del autor sobre la historia de la República Dominicana y sus costumbres, sobre el degenerado de Trujillo y sus secuaces, además de miles de referencias a libros de ciencia-ficción y fantasía. El autor es un friki de nivel dos, y dado que yo he pillado todas las alusiones a Tolkien y a Salusa Secundus, ya sé dónde me coloca eso. En fin, uno debe abrazar a su friki interior.

“The Giver”, de Lois Lowry

Los podcasts de la BBC y de Barnes & Noble son una fuente inagotable de ideas para leer. Creo que fue en el de B&N en el que escuché una entrevista con esta autora, y me pareció tan interesante que me bajé su libro (dudo que su intención fuera fomentar las descargas ilegales, pero así son las cosas).

El libro trata de una sociedad utópica, en la que todos sus miembros son extremadamente amables, siempre pidiendo disculpas por todo, siempre tranquilos y sin alterarse por nada ni tener jamás el menor sentimiento verdadero por nada. Un rollo total. Solamente una persona guarda en su memoria los recuerdos anteriores a este aburrimiento supino: recuerdos de dolor, de sufrimiento, de alegría…

Y claro, la cosa no puede durar, como ocurre siempre en estas situaciones tan controladas.

Me ha gustado, puede que lea los otros dos libros que hay de esta serie. En principio el libro no iba a tener continuación, pero ya se saba: la pela es la pela.

“Todo se derrumba”, de Chinua Achebe

Creo que, hasta ahora, todos los libros sobre África que había leído estaban escritos por los colonizadores europeos, como Isaak Dinesen o M. M. Kaye, o por escritores pertenecientes a la cultura árabe, como Naguib Mahfuz. Este es el primer libro que leo de un escritor subsahariano.

El autor es nigeriano, y el libro se publicó en 1958, así que ya tiene unos añitos. La historia se desarrolla durante los días en que los colonizadores blancos llegaron a la zona, imponiendo sus dioses, sus leyes y sus costumbres.

Me llama la atención el contraste entre las costumbres primitivas de la tribu, algunas de ellas realmente brutales, y las motivaciones de los personajes, tan sofisticadas como las de cualquiera que se haya criado en el primer mundo. Los actos del protagonista, Okonkwo, un hombre violento e iracundo, son una reacción a su desprecio por su propio padre, que era todo lo contrario: alegre y cariñoso, a quien consideraba débil.

Un libro muy duro, pero precioso.

“Blue Belle”, de Andrew Vachss

Otro libro más de Burke. En esta ocasión sin Max el Silencioso, ya que Burke se enfrenta a un chiflado que quiere retar a Max a un combate a muerte, así que Burke lo manda de viaje para evitar problemas.

Me pregunto hasta qué punto son verosímiles los pactos que Burke hace con la policía en esta novela, tipo “yo me cargo a este que no lo vais a poder procesar, y os dejo las pruebas para que pilleis a los jefes del cotarro”. Después de todo, el autor es abogado del estado, y lleva años defendiendo a niños víctimas de abusos. Tal vez esto es simplemente lo que le hubiera gustado hacer con todos esos degenerados que veía salir libres para seguir abusando de sus propios hijos.

Creo que ahora le voy a dar un descanso a Burke, y le voy a dar un tiento a algo más ligerito. Acabo de bajarme 5 Gb de libros de ciencia-ficción, así que tengo material de sobra.