oscuroEs estupendo ir de viaje con alguien que no te reprocha que tengas todo el rato la nariz metida en un libro, porque tiene su propia nariz metida en otro libro. El único problema llegó cuando mi amiga acabó la segunda parte de Millennium y yo la tercera, que llevaba en mi lector digital. Por suerte, la solución era fácil: mi amiga me compró un libro y se quedó con mi lector.

Y éste es el libro en cuestión: una novela policíaca, con Harry Bosch como personaje secundario. En esta ocasión, Bosch está colaborando en el juicio por asesinato de un famoso director de cine, acusado de estrangular a una joven actriz.

Por otro lado, aparece muerto y colocado en una postura similar a la de un cuadro del Bosco (Harry se llama en realidad Hieronymus Bosch, como el pintor), otro asesino a quien Bosch no pudo coger en su día. La policía pide la ayuda de Terry McCaleb, un ex-agente del FBI, que trabajó con Bosch anteriormente, y que cree que ha sido éste el asesino.

Obviamente, esto no puede ser, o nos quedaríamos sin el personaje. Resulta ser todo una trampa tramada por el director de cine, para descalificar a Bosch.

Una lectura rápida, ideal para la playa.

Otra vez estoy a mil por hora, porque mañana me traslado a Madrid, pero aún así he podido terminar este libro, el primero de Michael Connelly con el policía Harry Bosch (el Bosco) como protagonista.

Se trata de una novela policíaca sobre un atraco en apariencia perfecto. El anti-héroe Bosch se enfrenta a todo el departamento de policía, al FBI y a Asuntos Internos, pero así es como le gusta, él solo contra el mundo.

Es entretenida, pero debo haber visto demasiadas pelis policíacas, porque la trama no me sorprendió en absoluto, y vi venir cada giro argumental a kilómetros.

En realidad, la única razón por la que he leído este libro es porque he oído muy buenas críticas de “Echo Park”, la última novela de la serie, y quise empezar por el principio. A ver si llego.