“Brujas de viaje”, de Terry Pratchett

coverPoquito a poco sigo abriéndome paso por la serie de Mundodisco y con este ya van doce, solo me faltan… 28.

Y volvemos con las brujas, ya que en esta ocasión Yaya Ceravieja y Tata Ogg deciden ayudar a la joven Magrat, lo quiera esta o no, a hacerse cargo del puesto de hada madrina que acaba de heredar. Las tres se dirigen a la lejana Genoa, donde los cuentos parecen haberse desmadrado.

Me gustan las brujas de Mundodisco, son un grupo de abuelitas cabreadas y montadas en escobas que no aguantan chorradas de nadie, aunque sean extranjeros y no sepan mostrar respeto como es debido. Son como una locomotora descarrilada que no se detiene ante nada.

Es un libro muy divertido, como todos los de Pratchett, lleno de momentos de esos que te ríes en voz alta y todo el mundo te mira raro en el tren. Las postales que Tata Ogg envía a casa son un gran ejemplo:

«Queridos Jason y familia:

Lo que más hay aquí en el extranjero son olores, cada vez los conozco mejor. Esme le grita a todo el mundo, creo que piensa que son extranjeros sólo para molestarla, pero lo que es yo no me había divertido tanto en mi vida. Aunque la verdad es que aquí la gente se porta de lo más raro, nos paramos no me acuerdo dónde a comer y ponía que hacían stik tartar, y se pusieron muy de morros porque pedí el mío muy hecho. Besos a montones, MAMA.»

El siguiente libro de la serie es Dioses menores, que está considerado como uno de los mejores, así que no creo que tarde en ponerme con él.

“Jonathan Strange and Mr. Norrell”, de Susanna Clarke

coverHace un año empecé este libro pero no llegué muy lejos antes de cansarme. No es que no me estuviera gustando, supongo que simplemente no era el libro adecuado para aquel momento. Pero ahora he vuelto a darle otra oportunidad y esta vez sí que lo he terminado, sus 1000 páginas enteritas.

Resulta muy curioso ver combinados en este libro por una parte un retrato fiel de la Inglaterra de principios del siglo XIX, con la aparición de personajes tan conocidos como Lord Wellington, el rey loco Jorge III o Lord Byron, y por otra la magia como elemento si no cotidiano, al menos no desconocido.

Porque Jonathan Strange y Mr. Norrell son los dos primeros magos en Inglaterra tras varios siglos, desde que el Rey Cuervo desapareció y dejó su reino, el Norte de Inglaterra, en manos del rey del Sur. En poco tiempo desde su desaparición la magia fue disminuyendo hasta dejar de funcionar por completo, y su reaparición es una gran sorpresa.

A pesar de ser una novela tan larga no se me ha hecho nada pesada. Está escrita con un estilo lleno de ironía y con un cierto aire antiguo que hace pensar en las novelas de Jane Austen, aunque el tema no tenga nada que ver. La inclusión de acontecimientos históricos resulta muy divertida, como la intervención de Jonathan Strange en las guerras napoleónicas como ayudante de lord Wellington.

No quiero revelar nada del argumento así que solo voy a añadir que es un libro que merece la pena, lleno de sorpresas y muy bien escrito.

¨Lost in a Good Book”, de Jasper Fforde

Fforde - Lost in a Good Book¿Cómo sería una sociedad en la que la gente hablase de literatura todo el tiempo? ¿En la que en vez de discutir sobre el último Madrid-Barça se hiciera sobre si Shakespeare fue el verdadero autor de sus obras? Pues sería la mar de interesante, eso está claro.

Así es el universo creado por Jasper Fforde para la serie de Thursday Next. En la primera novela, El caso Eyre, conocemos a la heroína de la saga y sus aventuras como miembro de SpecOps-27, la policía literaria encargada de resolver crímenes tan atroces como falsificaciones de Dickens o robos de primeras ediciones de Jane Austen. En esta nueva entrega Thursday entra a formar parte de Jurisficción, la policía interna de los libros. Desde Jurisficción luchan contra la fuga de personajes y contra los parásitos de la gramática que devoran adjetivos, entre otras muchas cosas, y todo desde el interior de las novelas. Todo esto mientras sigue enfrentándose a los malvados miembros de la familia Hades, a la posible destrucción accidental del mundo y a la erradicación de su marido por parte de la malvada corporación Goliath.

Todo es alocado, trepidante y lleno de referencias literarias, lo más alejado que se me ocurre del mundo real. Ni fútbol, ni Gran Hermano ni programas del corazón en los que la gente se insulta a gritos, un mundo en el que no te miran como a un bicho raro por llevar siempre encima un libro. Yo me apunto ya mismo.

“The Magicians of Caprona”, de Diana Wynne Jones

coverEl segundo libro de la serie de Chrestomanci es tan entretenido como el primero. Los protagonistas vuelven a ser dos niños, aunque esta vez en lugar de ser hermanos son miembros de dos familias rivales de la ciudad-estado de Caprona: los Montana y los Petrocchi. Pero ahí se acaba el parecido con Romeo y Julieta, Tonino Montana y Angelica Petrocchi tienen unos seis años y ni se ven hasta bien pasada la mitad del libro.

Para los Montana y los Petrocchi la magia es algo normal, por algo son los mejores creadores de hechizos de Caprona, pero algo está estropeando su magia, y la enemistad entre ambas familias les impide colaborar para descubrir la causa.

Como en todo buen libro para niños, a los protagonistas de esta historia les ocurren cosas espantosas que jamás se verían en una película de Disney moderna. Y como debe ser, todo se resuelve sin la ayuda de los adultos, demasiado ocupados con cosas importantes para ver lo que está pasando realmente.

La novela es totalmente independiente de la primera, tan solo transcurre en el mismo universo; el único personaje común a ambas es el Chrestomanci, pero tiene un papel secundario y no requiere haber leído Charmed Life para poder seguir la trama. A menos que se tengan mis manías sobre el estricto orden de lectura de series y sagas, claro está, aunque creo que hay medicación para eso… En cualquier caso, por separado o juntos, son unos libros encantadores que le gustarían a cualquier niño.

El Hobbit

el-hobbit-un-viaje-inesperado-critica_650Tenía ocho años la primera vez que leí El Hobbit. Me lo dio mi padre aquel verano cuando le pedí algo bonito para leer y la primera consecuencia fue que pasé las siguientes semanas con la nariz metida en el libro, sin oír siquiera cuando me llamaban para comer. Cuando lo terminé me quedé absolutamente desolada, así que mi padre me dio el primer tomo de El Señor de los Anillos. Desde entonces no he dejado de leer ni de ser una fan incondicional de Tolkien.

Así que para mí el estreno de El Hobbit ha sido la noticia más esperada desde que vi por cuarta vez en el cine El retorno del Rey. Compré las entradas varios días antes, hice camisetas para llevar al estreno (gracias por tu ayuda Miriam!) y me fui al cine lista para disfrutar del espectáculo.

No voy a hablar de la historia, puesto que el que haya leído el libro ya la conoce, y a los que no, que no sé a qué están esperando, sería chafarles la peli. Solo voy a comentar la impresión que me ha producido.

La película es fiel al libro en casi todo, incluso en ese tono más infantil si se compara con El Señor de los Anillos. Por supuesto, la ambientación es tan perfecta como lo fue en las anteriores entregas,  y aunque está claro que ya no resulta tan sorprendente como lo fue en La comunidad del Anillo sigue siendo igual de efectiva. Se trata de una película de aventuras de principio a fin, tal y como pasa con el libro, y como tal es pura diversión desde el minuto uno.

Sé que hay muchos críticos que hablarán pestes. Que si es una película comercial, que si el argumento es simple, incluso he leído a uno que decía que hay demasiados enanos. ¡Hay trece! ¡Los que tiene que haber, ni más ni menos!

Supongo que los que no son fans de Tolkien no entienden lo emocionante que es poder ver a sus personajes en carne y hueso, tal y como él los describió, porque no entienden que para mucha gente entre los que me encuentro, esos personajes están vivos. Recuerdo el terrible disgusto que me llevé la primera vez que leí el libro, no solo porque había personajes que se morían, después de que yo los había seguido con tanta atención durante cientos de páginas, sino porque llegó el final y ya no iba a saber más de ellos. Para mí ver esta película es volver a tener ocho años.

A pesar de todo esto y de que disfruté mucho con la peli, tengo que decir que hay un par de cosas que no me han gustado, y la principal es el personaje de Radagast. Me parece ridículo y totalmente innecesario, una broma que no viene a cuento y una total deformación de lo que debería ser un Istari. La otra cosa que no me gusta es que en la versión doblada al castellano han doblado también las canciones. Yo las habría preferido en inglés, desde luego, aunque habría aceptado que quisieran respetar el libro utilizando como letra la versión traducida al castellano, cosa que no hacen. ¿Que cómo lo sé? Pues porque he leído el libro las veces suficientes como para saberme los estribillos de las canciones, y no, no me parece raro.

Lo que está claro es que dentro de un año volveré comprar mis entradas con tiempo,  sacaré mi camiseta con sus catorce capuchones de colores y me prepararé para otras tres horas de diversión.

“El último deseo”, de Andrzej Sapkowski

Hace ya bastante tiempo que me recomendaron La Saga de Gerat de Rivia como fantasía de la buena de verdad, así que por fin me he decidido a empezar con el primero de los seis libros que la componen.

La novela me ha dejado un poquito desconcertada. Nada más empezar nos enteramos de que Geralt es brujo y de Rivia, ambos hechos motivo de escarnio y desprecio. No nos explican qué tiene de malo ser rivio, simplemente lo es, y el mero acento basta para que te quieran echar del pueblo. En cuanto a los brujos, vamos descubriendo a lo largo de la narración que son seres sometidos desde pequeños a un entrenamiento y una serie de tratamientos tan terribles que al finalizar ya no son humanos, sino una especie de mutantes dotados de poderes mágicos. El que luego dediquen sus vidas a proteger a los inocentes de monstruos y seres mágicos de todo tipo no los redime, la gente les tiene miedo y no quieren mezclarse con ellos. Yo aplaudiría con las orejas si viniera un mago a librarme de vampiros, hombres-lobo y cosas aún peores, pero en esta historia las cosas funcionan de otra manera.

La trama se desarrolla en dos líneas temporales intercaladas: una en el presente, en la que Geralt se recupera de las heridas que recibe al curar a una estrige, que es como una especie de vampiro extra-fuerte; y la otra en el pasado, con la que intentan darnos la información que nos falta para enterarnos de qué va la cosa. Estos flashbacks cuentan algunas de las aventuras pasadas de Geralt, lo que da una idea de lo que es la vida errante de un brujo. Hacia la mitad del libro le descubrimos un amigo, y como a las tres cuartas partes aparece una mujer, pero casi sabemos más de estos personajes que del propio Geralt.

Por desgracia hay tantas cosas que quedan en el aire que no sé si lanzarme a leer el siguiente libro o pasar totalmente de la historia.

“El caballero errante”, de George R. R. Martin

Nuestro querido Martin, ese gran maestro de la procastinación, ha decidido dedicar parte del tiempo que le sobra entre hamburguesas, partidos de fútbol y firmas de libros a escribir unos pequeños relatos ambientados en el universo de Canción de Hielo y Fuego, pero unos 100 años antes de los tiempos de Juego de Tronos. Cualquier cosa con tal de no terminar la saga, está claro, aunque supongo que debemos estar agradecidos de que al menos esta vez nos proporciona algo de material de lectura.

Dunk ha sido el escudero de un caballero errante desde que era un chiquillo mugriento de Lecho de Pulgas, y ahora, recién ordenado caballero al morir su señor, debe buscar su fortuna. Para ello se dirige a un torneo, donde con solo vencer a un caballero habrá conseguido podrá empezar a asegurar su futuro.

Por el camino recoge a un chiquillo descarado e impertinente al que llaman Egg y que se empeña en ser su escudero, con un vasto conocimiento de los torneos y de los caballeros participantes que resulta muy sospechoso.

Ésta es la primera de las tres aventuras ya publicadas de Dunk y Egg, las dos primeras publicadas también en formato de novela gráfica, y según Martin habrá más, aunque el número total varía entre 6 y 12, según las entrevistas. Supongo que podría esperar a escribirlas todas y publicarlas en forma de libro, pero entonces seguro que tendríamos que esperar un porrón de años a que lo terminase. Esto me hace pensar que la publicación por entregas, como hacía Dickens, sería lo mejor para George R. R. Martin, así tendría que cumplir una fecha de entrega al mes y no podría hacer el vago…

La historia es muy sencilla pero entretenida, los personajes son tan interesantes y complejos como cualquiera de los de Canción de Hielo y Fuego, la única diferencia es que solo hay una historia, no veinte que transcurren en paralelo. No sé si leerme los dos siguientes seguiditos o irlos racionando para que no se me haga tan larga la espera hasta The Winds of Winter, que el propio Martin dice que llevará al menos tres años. Cómo le gusta hacernos sufrir.

“El Segador”, de Terry Pratchett

En la decimoprimera novela de Mundodisco, la MUERTE es despedido por una especie de Auditores de la Creación, según ellos por tener demasiada personalidad, y tiene que buscarse otro trabajo. Dado que tiene su propia guadaña, un empleo como jornalero parece la adecuado. Pero las cosas no salen como estaba previsto, ya que su reemplazo no termina de aparecer, y el exceso de Vida en Mundodisco se manifiesta de forma inesperada.

La primera señal de problemas la reciben los magos, cuando el mago más longevo de la Universidad Invisible muere y no se va a ninguna parte. El pobre hombre quiere colaborar, pero sencillamente no termina de morirse, así que intenta averiguar qué está pasando. Y es que las cosas en Ankh-Morpork no van nada bien. El exceso de Vida en un lugar tan dado a lo extraño se manifiesta en unas extrañas bolas llenas de nieve, que no son más que el germen del que nacerá algo nuevo y peligroso.

Mientras, MUERTE aprende a vivir, aunque con ciertas dificultades y muchos malentendidos, y descubre que le gusta. Hasta se cambia el nombre por el de Bill Puerta. En este punto tuve que parar e ir a buscar el nombre en la versión original, porque si llega a ser Bill Gates me habría muerto de risa. Pero no, en inglés es Door.

A pesar de que Bill se está adaptando bien a su nueva vida como segador, las cosas no van bien en el resto de Mundodisco, con el montón de almas sin cosechar acumuladas llegando a su masa crítica. Los magos en tropel, por una vez coordinados, se lanzan a la acción para salvar el día. Y Bill debe enfrentarse al Creador para poner las cosas en su sitio.

El sentido de la vida explicado con grandes dosis de humor cada vez más absurdo, pero que milagrosamente hace que al final todo tenga sentido.

Una nota para la traductora, Cristina Macía. La palabra corn se usa en Estados Unidos, Canadá y Australia para referirse al maíz, pero en el Reino Unido es un término genérico que se usa para varios tipos de cereales, como el trigo y la cebada. Dado que Terry Pratchett es británico, y que en la novela hablan de separar el grano de la paja, es evidente que en este caso NO se refiere al maíz.

 

“Charmed Life”, de Diana Wynne Jones

Hace unos años El castillo ambulante, la peli de Hayao Miyazaki, me llevó a leer Howl’s Moving Castle, la novela infantil en la que se basa, y hace poco volví a acordarme de esta escritora al leer una reseña que recomendaba la serie de Chrestomanci, de la que Charmed Life es el primer volumen.

En los buenos libros infantiles a los niños les pasan cosas terribles, sufren, caen en manos de malvados parientes o de magos con siniestros fines. Nunca he entendido esas versiones ñoñas en las que Caperucita se sienta a tomar el té con el lobo y la abuelita, mientras esperan a que el leñador les traiga unas pastas. Son aburridas, sosas, les falta ese punto de inquietud, incluso de miedo, que hacen que una aventura sea interesante. Si todo va bien y todos son felices, ¿dónde está esa preocupación que te empuja a seguir leyendo? A fuerza de tomar a los niños por tontos, se están volviendo así.

Por suerte los libros de Diana Wynne Jones caen dentro de la primera categoría. Los hermanos Gwendoline y Eric Chant pierden a sus padres en un naufragio en la primera página del libro, y a partir de ahí las cosas van de mal en peor. Para Gwendoline todo parece ir sobre ruedas ya que es una bruja poderosa, pero parece que Eric no tiene ni gota de magia y no es más que un peón en los planes de su hermana para dominar el mundo. Pero es cuando Chrestomanci se hace cargo de los niños y se los lleva a su castillo cuando las cosas se ponen interesantes.

Normalmente la primera novela de una serie es la que sirve para presentar a los personajes, sin desarrollarlos demasiado, pero en este caso no es así, e incluso la pequeña aventura que sirve para aclarar en qué bando está cada uno está bastante bien desarrollada. La reseña que la recomendaba decía que éste no se considera el mejor de la serie, sino el tercero, por lo que pienso continuar leyendo las desventuras de los hermanos Chant.

Por cierto, a pesar de ser un libro muy inglés (el té es el remedio contra cualquier mal) y que trata sobre niños magos, no tiene nada que ver con Harry Potter, es muy anterior y no una mala copia moderna.

Y por favor, Miyazaki-san, ya sé que está muy mayor y todo eso, pero haga más películas. ¡Son necesarias!

“El Mago de la Serpiente”, de Margaret Weis y Tracy Hickman

El cuarto libro del Ciclo de la Puerta de la Muerte transcurre en Chelestra, el cuarto mundo creado por los todopoderosos Sartán. Si en el primero de esos mundos las tres razas mensch, humanos, elfos y enanos, vivían en constante conflicto, en el segundo mantenían una tregua precaria y llena de desconfianza, y en el tercero habían sido aniquilados, en Chelestra por fin han conseguido aprender a vivir en armonía. Chelestra es un mundo de agua, helado por completo en su superficie pero líquido por dentro debido a un sol interior. Los únicos lugares habitables son una especie de burbujas que producen oxígeno y permiten la vida en ellos. Y eso que el agua de Chelestra es especial y puede ser respirada. Es un mundo sin las carencias de los anteriores, pero como todos los demás tiene un problema: el sol se está alejando de las burbujas en las que viven los humanos, elfos y enanos, así que deben trasladarse.

Pero esto está a punto de cambiar, cuando tanto Haplo como Alfred llegan a este mundo de agua tras cruzar una vez más la Puerta de la Muerte. Alfred llega a la ciudad sartán, donde el mítico Consejo que organizó la separación de los cuatro mundos duerme en una especie de hibernación. Alfred los despierta, y ahí empiezan los problemas. Los sartán son arrogantes y se consideran superiores a cualquier otra raza, y desconfían de Alfred al saber que ha tenido tratos con un patryn.

Por su parte, Haplo se encuentra con los mensch, que están en pleno proceso de abandonar las burbujas en las que viven, y se dirigen, nada menos, que a la tierra de los sartán, quienes no los van a recibir de forma amable, y menos si llegan acompañados de un patryn.

Por fin parece que el personaje de Haplo empieza a evolucionar y a darse cuenta de que el conflicto entre los patryn y los sartán amenaza con llevarse por delante a las tres razas mensch, que en el mejor de los casos son meros espectadores, pero que la mayoría de las veces son peones y carne de cañón a manos de un bando u otro.

Por cómo termina este volumen, sospecho que el próximo tendrá lugar en el Laberinto. Puede ser interesante.