Nuestro querido Martin, ese gran maestro de la procastinación, ha decidido dedicar parte del tiempo que le sobra entre hamburguesas, partidos de fútbol y firmas de libros a escribir unos pequeños relatos ambientados en el universo de Canción de Hielo y Fuego, pero unos 100 años antes de los tiempos de Juego de Tronos. Cualquier cosa con tal de no terminar la saga, está claro, aunque supongo que debemos estar agradecidos de que al menos esta vez nos proporciona algo de material de lectura.
Dunk ha sido el escudero de un caballero errante desde que era un chiquillo mugriento de Lecho de Pulgas, y ahora, recién ordenado caballero al morir su señor, debe buscar su fortuna. Para ello se dirige a un torneo, donde con solo vencer a un caballero habrá conseguido podrá empezar a asegurar su futuro.
Por el camino recoge a un chiquillo descarado e impertinente al que llaman Egg y que se empeña en ser su escudero, con un vasto conocimiento de los torneos y de los caballeros participantes que resulta muy sospechoso.
Ésta es la primera de las tres aventuras ya publicadas de Dunk y Egg, las dos primeras publicadas también en formato de novela gráfica, y según Martin habrá más, aunque el número total varía entre 6 y 12, según las entrevistas. Supongo que podría esperar a escribirlas todas y publicarlas en forma de libro, pero entonces seguro que tendríamos que esperar un porrón de años a que lo terminase. Esto me hace pensar que la publicación por entregas, como hacía Dickens, sería lo mejor para George R. R. Martin, así tendría que cumplir una fecha de entrega al mes y no podría hacer el vago…
La historia es muy sencilla pero entretenida, los personajes son tan interesantes y complejos como cualquiera de los de Canción de Hielo y Fuego, la única diferencia es que solo hay una historia, no veinte que transcurren en paralelo. No sé si leerme los dos siguientes seguiditos o irlos racionando para que no se me haga tan larga la espera hasta The Winds of Winter, que el propio Martin dice que llevará al menos tres años. Cómo le gusta hacernos sufrir.




