“El caballero errante”, de George R. R. Martin

Nuestro querido Martin, ese gran maestro de la procastinación, ha decidido dedicar parte del tiempo que le sobra entre hamburguesas, partidos de fútbol y firmas de libros a escribir unos pequeños relatos ambientados en el universo de Canción de Hielo y Fuego, pero unos 100 años antes de los tiempos de Juego de Tronos. Cualquier cosa con tal de no terminar la saga, está claro, aunque supongo que debemos estar agradecidos de que al menos esta vez nos proporciona algo de material de lectura.

Dunk ha sido el escudero de un caballero errante desde que era un chiquillo mugriento de Lecho de Pulgas, y ahora, recién ordenado caballero al morir su señor, debe buscar su fortuna. Para ello se dirige a un torneo, donde con solo vencer a un caballero habrá conseguido podrá empezar a asegurar su futuro.

Por el camino recoge a un chiquillo descarado e impertinente al que llaman Egg y que se empeña en ser su escudero, con un vasto conocimiento de los torneos y de los caballeros participantes que resulta muy sospechoso.

Ésta es la primera de las tres aventuras ya publicadas de Dunk y Egg, las dos primeras publicadas también en formato de novela gráfica, y según Martin habrá más, aunque el número total varía entre 6 y 12, según las entrevistas. Supongo que podría esperar a escribirlas todas y publicarlas en forma de libro, pero entonces seguro que tendríamos que esperar un porrón de años a que lo terminase. Esto me hace pensar que la publicación por entregas, como hacía Dickens, sería lo mejor para George R. R. Martin, así tendría que cumplir una fecha de entrega al mes y no podría hacer el vago…

La historia es muy sencilla pero entretenida, los personajes son tan interesantes y complejos como cualquiera de los de Canción de Hielo y Fuego, la única diferencia es que solo hay una historia, no veinte que transcurren en paralelo. No sé si leerme los dos siguientes seguiditos o irlos racionando para que no se me haga tan larga la espera hasta The Winds of Winter, que el propio Martin dice que llevará al menos tres años. Cómo le gusta hacernos sufrir.

“A Dance With Dragons”, de George R. R. Martin

Por fin, por fin, por fin ha salido el quinto libro de Canción de Hielo y Fuego. Seis años después de la publicación de Festín de Cuervos, y con cinco años de retraso, al fin cayó en mis manos A Dance With Dragons. Hay quien dirá que mereció la pena la espera, y no voy a decir que no sea así porque verdaderamente es estupendo, pero estoy segura de que lo habría disfrutado igualmente en 2006, cuando estaba previsto.

Volvemos a los personajes que estuvieron ausentes en el tomo anterior, pero sin abandonar del todo a los demás, y aparecen muchos personajes nuevos, casi todos al otro lado del Mar Angosto. Allí las cosas están moviditas para Daenerys, a la que le salen pretendientes de hasta debajo de las piedras. En el Muro también está la cosa chunga, aunque la situación con los salvajes se ha calmado siguen esperando en cualquier momento un ataque de Los Otros. Y en los Siete Reinos parece que no terminan de resolver los últimos flecos de la guerra, y la paz del Rey Tommen es, como poco, inestable.

También vuelven los dornienses. Me encanta el lema de su casa, aunque no me gusta como lo han traducido: Nunca doblegado, Nunca roto. En ingles es Unbent, Unbowed, Unbroken, que viene a ser No se dobla, No se inclina, No se rompe. El príncipe de Dorne, a quien todo el mundo toma por un tipo débil e indeciso, resulta ser un hombre taimado y astuto dispuesto a esperar lo que haga falta para obtener su venganza, perfectamente cómodo viviendo en una eterna conspiración.

Empecé el libro en cuanto salió, y avancé a buen ritmo, a pesar de mi viaje a Ruanda y de la sobrecarga de trabajo que tuve. Por una parte estaba impaciente por terminarlo, pero por la otra sabía que cuanto antes acabase más tiempo tendría que esperar por el siguiente tomo. Finalmente ganó la curiosidad, y contaba con terminarlo el sábado, durante mi viaje de vuelta, ya que me faltaban poco más de 200 páginas. No voy a desvelar nada, pero pasa una cosa en el libro que me dejó tan consternada que tuve que parar de leer durante varios días.

Hoy lo he terminado mientras esperaba en la peluquería, y si no llega a ser porque me aburría horrores no me habría animado a seguir la lectura todavía. El final, comparado con el sofocón que acababa de pasar, resulta tranquilo, pero es por contraste. En realidad está a la altura de los de los libros anteriores, y te deja con unas ganas enormes de seguir leyendo. Cosa que no va a pasar en una buena temporada, me temo.

¡George! No nos hagas sufrir más, por favor. Trabaja mucho, escribe deprisa y déjate de zampar hamburguesas, que te va a dar un chungo y aún te faltan dos libros enteritos. ¡Consumo responsable!

“Festín de cuervos”, de George R. R. Martin

Cuarto y, hasta la publicación de A Dance With Dragons el 12 de julio, que ya no aguanto más esta espera, último volumen de Canción de Hielo y Fuego.

Como en esta saga no hay clemencia y se cargan a los personajes más guays sin el menor reparo, nos presentan a un montón de personajes nuevos, y me temo que se deja de lado a varios de los protagonistas. Ya no me acordaba de la notita del autor al final, explicando que le había quedado muy largo y había decidido dividirlo en dos, siguiendo la evolución de parte de los personajes, por lo que los que echábamos de menos estarían muy presentes cuando se publicase el siguiente libro, un año más tarde. Eso fue en 2005, so pedazo de vago, que lo tenías ya casi todo escrito y aun así has tardado 6 años.

En cuanto a esos nuevos personajes, tengo que admitir que me gustan los dornieneses. Me los imagino un poco árabes, con sus caballos y sus pañuelos envolviendo los yelmos para que no se les ase el cerebro bajo el sol de Dorne. Ya me gustó la Víbora Roja de Dorne, en su breve aparición en Tormenta de Espadas, y me encantan sus ocho hijas bastardas, las Víboras de Arena. Estoy deseando saber más sobre ellas. En cuanto al Príncipe de Dorne, parece un poco Maquiavelo, urdiendo planes de venganza a larguísimo plazo desde su lecho de enfermo.

Por lo demás, este es un libro de transición. Justo en mitad de la saga, es un breve descanso, con la guerra en Poniente prácticamente terminada salvo algunos coletazos, las cosas más o menos controladas en el Muro, y los primeros rumores de dragones circulando por ahí. Está claro que es una calma aparente, y que todo se va a ir a hacer gárgaras en el próximo libro, así que ya nos están preparando para volver a empezar a dar leña en cualquier momento. No puedo esperar.

Me tiene desconcertadísima la parte de Arya en Braavos con los Hombres Sin Rostro. ¿Se supone que se va a convertir en una asesina entrenada? ¿Será ella la hermana pequeña de la profecía de Cersei? ¿Hay derecho a que nos hayan tenido 6 años esperando la respuesta?

Y lo de la profecía de Cersei me da mucha rabia. No me gusta nada que de repente, tras más de 3.000 páginas, nos salgan con una nueva motivación para un personaje que no se había mencionado antes en ningún momento, y que resulta que la obsesiona desde que era una niña pequeña. Eso es trampa, lisa y llanamente, y no hace que Cersei me caiga ni un poquito mejor, esa bruja arrogante e intrigante. Prefiero a Tyrion mil veces. Incluso a Jaime, y eso que tirar un niño por una ventana nada más empezar Juego de Tronos te deja marcado para siempre.

Me muero de ganas de seguir leyendo. No más retrasos, George, porfa porfa plis!

“Tormenta de espadas”, de George R. R. Martin

El tercer libro de la saga de Canción de Hielo y Fuego se titula Tormenta de espadas, aunque se podría haber titulado perfectamente Bodas y masacres, porque hay que ver que cantidad de fiestas sangrientas se celebran a lo largo de sus 1200 páginas. Ojo que hay spoilers, así que a partir de aquí que cada cual lea bajo su responsabilidad.

La historia empieza retrocediendo un poquito en el tiempo para narrar lo que estaba sucediendo en otras partes del reino durante la batalla de Desembarco del Rey, al final de Choque de Reyes, pero enseguida sigue adelante. Los Stark están de capa caída, todos los hermanos separados y apañándoselas como pueden. Rickon aparece brevemente al principio para luego esfumarse durante el resto del libro, y los demás tampoco tienen demasiado protagonista, salvo la pobre Sansa, atrapada en Desembarco del Rey con los Lannister, y Jon Nieve, lidiando con lo que hay Más Allá del Muro. En cuanto a Arya, mi personaje favorito, todas sus apariciones son breves pero intensas.

En este tomo la trama se centra sobre todo en los Lannister, que aunque parece que ya tienen ganada la guerra, las cosas no les van demasiado bien, y empiezan a tener disputas entre ellos. Tyrion, uno de los personajes más interesantes de todo el libro, empieza a estar más que harto de los desplantes de su familia. Jaime nos descubre sus motivos para ser un tipo despreciable, lo que hace que ya no lo sea tanto, y hasta da ciertas muestras de honor. Cersei sigue careciendo totalmente de conciencia, y se ve que es una digna hija de su padre. Lord Tywin parece el tipo más despiadado de toda la historia.

Y el proyecto de hacerse con un ejército de Daenerys Targaryen ya es una realidad. Sus Inmaculados son un grupo temible, pero nada comparable a lo que serán sus dragones cuando crezcan.

Lo que está claro es que los momentos más intensos del libro son las bodas de Edmure Tully, luego llamada la Boda Roja, y la de  Jeoffrey Baratheon. Son como las fiestas en El Padrino, que empiezan a asesinar gente y no se salvan ni los Papas.

Y ahora voy a compartir mi teoría sobre Jon Nieve y cuál será el final de la saga. No se puede considerar un spoiler puesto que no son más que elucubraciones mías, pero lo advierto por si alguien no quiere leerlo.

Estoy convencida de que Jon Nieve no es el hijo bastardo de Eddard Stark, sino su sobrino, el hijo producto de la violación de su hermana Lianna por Rhaegar Targaryen. Cuando Ned la encontró “en un lecho de sangre”, seguro que Lianna agonizaba tras el parto, y la promesa que obtuvo de su hermano fue que mentiría sobre el origen del niño y lo criaría como propio, para protegerlo de la ira de Robert Baratheon, quien ya había hecho matar a la esposa y los hijos de Rhaegar. Eso convertiría a Jon Nieve en el heredero de los Targaryen, y no me extrañaría nada que acabara casado con Daenerys. Después de todo, los Targaryen solían casarse entre hermanos, ¿por qué no tía y sobrino?

Ahora voy a empezar Festín de Cuervos, el cuarto libro, y estaré preparada para cuando salga A Dance With Dragons el 12 de julio.

“Choque de reyes”, de George R. R. Martin

Continúo con mi relectura de Canción de hielo y fuego, preparándome para la publicación del quinto libro el mes que viene (por fin!). Y la verdad es que este lo he devorado, creo que no he tardado ni una semana en leer sus más de 900 páginas (vale, en mi versión digital, aunque en papel no son muchas menos).

El segundo libro de la saga continúa donde terminó el primero, con todo el mundo yendo a la guerra. Los Stark contra los Lannister; los dos Baratheon, el uno contra el otro y ambos contra los Lannister, y si se tercia también contra los Stark, por qué no; Daenerys Targaryen preparándose para recuperar su trono, y lo que sea que se está preparando más allá del Muro parece cada vez más próximo.

Las intrigas y traiciones aumentan, no ya con Rey sino con cuatro, ¿o eran cinco? Se pierde la cuenta, porque los Siete Reinos se han fragmentado y cada uno se niega a jurar lealtad a los demás. O lo hace para diez minutos más tarde cambiar de bando. El protagonismo sigue recayendo sobre todo en los chicos Stark (¿no es Arya el personaje favorito de todo el mundo?), separados por la guerra e intentando sobrevivir como pueden, pero de vez en cuando la narración se traslada a Dany Targaryen, que sigue buscando su ejército para cruzar el mar y arrasar Westeros, o a Jon Nieve y la Guardia de la Noche. Quiero una camiseta con su juramento, como ésta. Vaya merchandising más guay que está sacando HBO, me pregunto si harán descuentos para getglue.

Me gusta que de vez en cuando se le de a la historia el punto de vista de “los malos”, si es que se los puede considerar así, porque casi todos tienen motivos que justifican, o al menos explican, sus actos. Salvo el niñato mimado de Jeoffrey Baratheon y esa rata traidora y quejica de Theon Greyjoy, a los demás se les acaba cogiendo aprecio a pesar de sus defectos, o quizás debido a ellos. Incluso Jaime Lannister, una mala bestia capaz de tirar a un niño por una ventana, tiene su corazoncito, y Tyrion, aunque lucha del bando equivocado, intenta hacerlo sin ser un monstruo despreciable.

Por fin la magia que hace que esta saga pertenezca al género fantástico y que brillaba por su ausencia hasta el final del primer libro, empieza a hacerse ver, aunque tímidamente. Y resulta de lo más siniestra y oscura, así que lo que está por venir será peor.

En esta nueva lectura se reafirma mi teoría sobre Jon Nieve. No sé si contarla aquí, porque aunque no es un spoiler, sino una conjetura mía, habrá gente a la que no se le ha ocurrido y que prefiera seguir así. Aunque tampoco hay tanta gente que vaya a leer esto, tendré que pensármelo…

También sigo viendo la serie de la HBO basada en Juego de Tronos. Por desgracia, ya solo me quedan tres episodios por ver, la espera hasta la siguiente temporada se va a hacer eterna. Menos mal que tendremos A Dance With Dragons para ayudarnos a pasar el tiempo. Por cierto, ayer leí una noticia sobre un tipo que tiró a su primo por una ventana durante una discusión sobre la serie. La gente está fatal.

Y aquí dejo un vídeo con el opening de la serie, que ya es genial como es, pero en versión heavy-metal. Creo que lo voy a poner de tono en el móvil :D

 

Voy a empezar directamente con Tormenta de espadas, nada de lecturas intermedias, que me quedan como dos mil páginas y exactamente un mes para estar lista para el nuevo libro.

“Juego de tronos”, de George R. R. Martin

Hacía tiempo que no posteaba nada sobre ningún libro, en parte porque al estar de viaje leo algo menos y en parte porque he estado enganchada a las más de 800 páginas de Juego de tronos.

Decidí releer la saga de Canción de hielo y fuego por dos motivos. Primero por la próxima y muy esperada publicación del quinto libro de la serie, A Dance With Dragons, en julio (que esta vez sea la buena!), y segundo por el estreno de la serie de televisión basada en este primer libro. Que, por cierto, está muy bien adaptada, ya he visto los siete episodios emitidos hasta ahora y me está encantando.

Leí pro primera vez Juego de tronos hace ya años, creo que ni siquiera se había publicado el segundo tomo por entonces, y me sigue gustando tanto o más que entonces. Esta fantasía medieval, más próxima a El rey Arturo que a El Señor de los Anillos, es tan completa y compleja que parece imposible que se vaya a terminar en siete libros. Las intrigas, alianzas y traiciones en los Siete Reinos y la enemistad entre los Lannister y los Stark ya serían suficientes para llevar la trama, pero no, sobre ellos se ciernen dos amenazas que los van a pillar totalmente desprevenidos: desde el sur, Dannaerys Targaryen, superviviente de la Casa destronada, podría volver para reclamar el trono; y desde el norte, como dice el lema de los Stark, se acerca el invierno, un invierno que será largo y que amenaza con el regreso de cosas innombrables desde más allá del Muro.

Pero lo mejor de esta historia son sus personajes, todos ellos llenos de claro-oscuros, todos con sus motivaciones, que hacen que el lector acabe sintiendo simpatía hasta por el más malvado. Bueno, casi todos. Aún estoy esperando a ver si Martin consigue que Jeoffrey Baratheon parezca algo que no sea un niño mimado, un mal bicho sádico y una rata cobarde.

Es una serie que merece la pena, a pesar de los años de espera entre tomo y tomo a los que nos tiene sometidos el autor, del que todos los fans nos tememos un infarto inminente (deja las hamburguesas, George!) y el consiguiente momento Robert Jordan. Con un poco de suerte, los dos títulos que faltan tras A Dance With Dragons llegarán antes de eso.

Creo que voy a empezar inmediatamente con Choque de Reyes, el segundo libro de la serie, sin intercalar nada en medio.

“Choque de Reyes”, de George R. R. Martin

Segunda entrega de la serie de Canción de Hielo y Fuego, que estoy releyendo mientras no sale el 5º libro en septiembre.
El final de éste es de los de salir corriendo a comprar el siguiente (o a bajárselo de Internet); pero aún más que la trama, me gusta el desarrollo de los personajes. No son los típicos buenos buenísimos que parece que andan sin tocar el suelo, ni villanos malvadísimos que parece que disfrutan haciendo sufrir a la gente: los héroes tienen defectos, y los villanos, una vez que se conocen sus razones, no son tan malos. Me temo que a este paso, antes de llegar al último libro seré fan de los Lannister.
Ahora, un descansito para leer otras cosas, y a por Tormenta de espadas.

“Juego de tronos”, de George R. R. Martin

He empezado a releer los libros de Canción de Hielo y Fuego, ya que está previsto que salga el 5º en noviembre. Iré intercalándolos con otras cosas, que si no no voy a leer otra cosa en dos meses.
Este me ha llevado un poco más por culpa de un cólico nefrítico que me ha tenido amargada durante 18 días, pero una vez expulsada la piedra (4 mm!!!), ya puedo volver a mi ritmo de lectura normal.
Lo que más me gusta de esta saga es que los personajes son de verdad, en el sentido de que tienen virtudes y defectos. No hay héroes perfectos y maravillosos que caminan sin tocar el suelo por un lado, y villanos crueles y malvados que se arrastran por el fango por otro, sino gente que hace lo que hace por un motivo, y cuando entiendes el motivo puedes no estar de acuerdo, pero ya no parecen tan malvados, ni tan heróicos.
El primer libro nos presenta a los personajes principales, y el inicio del conflicto, y claro, termina en lo más interesante. Una pasada.