“Guerra Mundial Z”, de Max Brooks

coverNo soy una gran fan de los zombies, la verdad. Tampoco es que rechace por completo el género, veo The Walking Dead y alguna película de vez en cuando, pero me dan bastante asco y si se ponen muy gráficos no miro.

Descubrí este libro venía porque recomendado en una de esas listas de “los 20 mejores libros de ciencia-ficción de la década”, así que decidí darle una oportunidad.

La historia está narrada en forma de una serie de entrevistas, supuestamente realizadas por encargo de la ONU para realizar un informe de la situación mundial tras la Guerra Z. Al ser en forma de entrevistas da una sensación de realismo, como si fuera un documental, pero al mismo tiempo distancia al lector de los protagonistas. No hay desarrollo de los personajes, ni intriga puesto que sabemos que el narrador sobrevivió, de hecho sabemos desde el principio que los seres humanos han ganado la guerra contra los zombies.

Por otro lado resulta una narración bastante plausible de cómo reaccionarían los gobiernos, los ejércitos y las masas de gente ante una situación así. Las mentiras al principio para intentar evitar el pánico, o simplemente para ganar un beneficio político o incluso económico, el pánico cuando al fin se sabe la verdad, la decisión, en un país tras otro de sacrificar a la mayoría de la población para intentar salvar a unos pocos. Todo parece perfectamente posible.

Es un libro muy entretenido y absorbente, aunque algunas de las historias son cursis a más no poder, como por ejemplo la de la reina de Inglaterra. Pero lo que he echado en falta es aunque fuera un poquito de sentido del humor, sobre todo sabiendo que el autor es hijo de Mel Brooks. Algo se le podría haber pegado…

“Ruins”, de Orson Scott Card

coverSegundo libro de la saga de Pathfinder, en el que Rigg y sus compañeros cruzan el Muro para abandonar su mundo y pasar a otro de los 19 sectores en los que se divide su planeta. Las habilidades para controlar el tiempo de Rigg, Umbo y Param continúan desarrollándose, pero la disensión crece en el grupo, sobre todo por el resentimiento de Umbo.

La verdadera cuestión en este libro parece ser decidir qué es lo que nos hace humanos, en un mundo en el que la evolución ha avanzado tanto que parece que sus habitantes se han separado por completo de lo que fueron sus antepasados. Pero aún más, se pregunta si está bien aniquilar a una sociedad inteligente, sean o no humanos. Y todo eso mientras tienen que encontrar con la forma de evitar la destrucción total de su mundo, de la que tienen hasta fecha.

La verdad es que a ratos se me hizo un poco pesado. En casi todos los libros de Card el protagonista es un niño, extraordinariamente inteligente y capacitado pero que solo usa su poder para el bien, y que nunca tiene un pensamiento egoísta a pesar de la envidia que despierta en alguna gente. Todos estos héroes desinteresados y reluctantes acaban siendo un poco cansinos, porque incluso cuando cometen un error lo convierten en una lección de la que sacar provecho.

En cuanto a los viajes en el tiempo, con sus paradojas y sus intrincadas ramificaciones, que en el primer libro resultaban tan interesantes, aquí ya son una cosa tan normal que ya ni les he prestado atención. Termina siendo la solución para todo: retrocedamos en el tiempo y advirtámonos a nosotros mismos de que vamos a tomar una decisión equivocada.

La historia no acaba con este libro, va a haber por lo menos otro más. No sé si me animaré a leerlo, está claro que esta saga no es como la de Ender, que libro que salía, libro que yo me leía en una tarde.

“The Strange Affair of Spring Heeled Jack”, de Mark Hodder

coverEl famoso explorador Sir Richard Francis Burton, uno de los descubridores de las fuentes del Nilo (¡yo estuve allí!), se lleva un gran disgusto al enterarse de que su compañero de viaje, John Speke, se ha disparado en la cara en lo que tiene toda la pinta de ser un suicidio. No importa que Burton haya caído en desgracia por las insidias relatadas por Speke, sigue siendo un duro golpe para él, y es el que debería ser el punto de inflexión en su carrera, que lo llevaría a aceptar un consulado y a dejar definitivamente sus exploraciones.

Pero ahí es donde este relato diverge de la historia que conocemos de la Inglaterra Victoriana. Esa noche Burton es atacado por una extraña figura, un tipo larguirucho con un traje estrafalario y que da saltos en unos extraños zancos con resortes, como si fuera montado en un palo de pogo. Es el mítico Spring Heeled Jack, que 20 años antes había atacado a varias jovencitas, que amenaza a Burton y le exige que acepte el consulado que le van a ofrecer.

No es solo que Burton rechace el consulado para convertirse en una especie de Agente de Inteligencia, sino que empezamos a ver que las diferencias con cómo deberían ser las cosas vienen de mucho antes. La tecnología basada en las máquinas de vapor está muy avanzada:hay autómatas de latón, caballos de vapor y rotosillas, una especie de helicópteros montados sobre un sillón. Los estudios en genética también han dado resultados de lo más curiosos. Mis favoritos, los periquitos mensajeros, con una especie de síndrome de Tourette que los hace de lo más divertidos. Burton y su amigo y colaborador el poeta Algernon Swinburne intentan desvelar el misterio que se esconde tras los ataques de Spring Heeled Jack y su relación con los extraños hombres-lobo que están secuestrando niños en los barrios más pobres de Londres.

En esta novela Mark Haddon hace algo que nunca había visto en ninguna otra novela perteneciente al género steampunk: da una explicación de cómo ese universo alternativo, esa Inglaterra Victoriana tan diferente a la que conocemos y al mismo tiempo tan parecida, ha llegado a existir. No es nada fácil imaginar toda una tecnología estrafalaria basada en la máquina de vapor, pero mucho más difícil aún es darle una justificación medianamente plausible a su existencia.

Me ha encantado. La trama es compleja y de lo más entretenida, con las grandes figuras de la Inglaterra del siglo XIX entrando y saliendo de la historia a cada rato. La labor de investigación ha debido de ser un trabajo tremendo, y los hechos reales están tan bien entremezclados con los inventados que a veces hasta es difícil distinguirlos.

El final da lugar a una continuación, que ya está publicada, con un tercer libro a punto de salir. La única pega es que aún no se han publicado en España, pero espero que no tarden, sobre todo porque el autor vive en Valencia. Por cierto, me parece una novela muy difícil de traducir, empezando por el título.

“Wool”, de Hugh Howey

coverMe he leído de un tirón los cinco libros de esta serie. Al menos yo creía que eran cinco, luego he estado investigando y he visto que hay al menos siente, aunque tengo entendido que originalmente la cosa iba a quedar ahí, y que esta línea argumental se acaba para empezar con algo nuevo en los siguientes libros.

La acción tiene lugar en un silo subterráneo, 144 plantas en las que hay granjas, generadores, hospitales, escuelas… Todo controlado por una alcalde y un sheriff, aunque en realidad todo al servicio de IT, donde están los servidores que guardan toda la historia de la colonia. Eso sí, a nadie se le ha ocurrido poner un ascensor, ni siquiera una polea para subir y bajar materiales. Y es que la dificultad en los movimientos de los colonos es esencial para impedir cualquier rebelión, porque la colonia debe sobrevivir a cualquier precio hasta que la horrible contaminación que hay en el exterior disminuya lo suficiente como para poder volver a permitir la vida humana.

La historia empieza el día en que el sheriff Holson va a salir a limpiar. Es algo que se reserva a ciertos criminales pero que también puede hacerse voluntariamente: salir, limpiar las cámaras que permiten a los colonos ver el exterior y luego morir tras dar unos pocos pasos. Porque incluso hablar del exterior es un tabú, pero aún así los habitantes del silo siguen queriendo ver la desolación que hay fuera.

A partir de ahí, y a raíz de buscarle como sustituta a una Mecánica de los niveles inferiores, empieza a crecer la semilla de la rebelión en el silo, con el peligro que esto conlleva para toda la colonia. ¿Qué es mejor, la seguridad basada en la mentira o la verdad que puede llevar a la destrucción? Porque al ir desvelándose los secretos que ocultan en IT, la guerra parece ser irremediable, pero una vez descubierta la verdad la idea de volver a ocultarla resulta insoportable.

La verdad es que una vez que se coge carrerilla los libros se leen fácil, aunque se van volviendo cada vez más largos (el quinto es como cuatro veces el primero). Es una distopía bastante original, con un ambiente claustrofóbico al que contribuye tanto subir y bajar escaleras y repleta de acción.

Lo que me parece un poco traído por los pelos es el título, que hace referencia a los trapos de lana que los sentenciados a una limpieza usan en las cámaras exteriores. La lana es mil veces peor que el algodón para limpiar cualquier cosa, porque no absorbe la humedad tan bien, así que resbala y solo esparce la guarrería. Y aquí acaban mis consejos para la limpieza del hogar, esperemos que no se repita.

“Captain Vorpatril’s Alliance”, de Lois McMaster Bujold

coverA pesar de que ahora tenemos a Miles casado y con hijos, y llevando una vida más o menos tranquila, Bujold continua con la saga de los Vor. En esta ocasión se centra en el primo Ivan, más conocido como Iván, idiota.

Iván está pasando unos días en Komar por su trabajo como ayudante de un general cuando su amigo Byerly Vorrutyer, de ImpSec, le pide ayuda. Está metido en una operación encubierta para detener una operación de contrabando, y descubre que la banda va a por una chica recién llegada a la ciudad. Como él no puede ayudarla sin revelar su identidad, se lo encarga a Iván.

Y a partir de ahí todo se complica. La chica resulta ser de Jackson’s Whole, que viene a ser como la guarida de Alí Baba y los cuarenta ladrones. Iván intenta ayudarla, a ella y a su acompañante, una hermana genética mejorada y con muy mal genio. Y lo hace, de una forma alocada y complicada pero eficiente que recuerda mucho al estilo de su primo Miles. Iván no es idiota en absoluto, simplemente no es un genio sin sentido de la autoconservación como Miles.

Me gusta mucho ver otra vez Barrayar desde el punto de vista de alguien de fuera, al igual que pasaba con Cordelia en los primeros libros de la serie. Tej, la chica jacksoniana, se enfrenta a las complejas relaciones familiares de los Vor, y de su Vor en particular, con bastante sangre fría. Que Iván se refiera al Emperador como “el primo Gregor” y al virrey de Sergyar como “el tío Aral”, y al antiguo jefe de ImpSec como “el… mmm… er… amigo de mi madre” es como para que a la pobre le de un ataque de nervios. Pero ella lo asume y hasta empieza a gustarle.

Una vez más, un libro divertido y muy entretenido. Se puede leer en solitario, aunque yo creo que es mucho más divertido si se han leído los anteriores porque está lleno de referencias a las aventuras previas de Miles e Iván.

“Nerilka’s Story”, de Anne McCaffrey (Audiobook)

Empecé a leer los libros de los dragoneros de Pern cuando estaba en el colegio, y siempre me han encantado. La idea del dragonero y su dragón unidos mentalmente de por vida y luchando contra las hebras invasoras siempre me pareció de fascinante, ¡una élite de caballeros andantes voladores y telépatas!

Este es el número 8 de la saga, inmediatamente después de Moreta, y ambos cuentan la misma historia desde distinto punto de vista: la epidemia de gripe que asola Pern y casi provoca su destrucción. Aquí la protagonista es Nerilka, una de las hijas menores del señor de Fuerte Ford, que acude a Ruatha a ayudar con la plaga. Su madre y sus cuatro hermanas mayores han muerto allí, mientras su padre corría a esconderse en su casa. Nerilka quiere ser útil, y lo consigue en Ruatha, ayudando a su joven señor Alessan.

La plaga, las tragedias que sufren casi todas las familias de Pern, la solidaridad de mucha gente y el egoísmo de unos pocos, todo esto ya se había contado en Moreta, así que en realidad no veo la necesidad de volver a hacerlo. La única diferencia es que aquí hay un final feliz.

En cualquier caso es entretenido, y el audiobook es de buena calidad. Una lectura ligera, ideal para llevar a correr.

¿Por qué será que no está más extendido el consumo de audiolibros en castellano? A mí me gustan mucho, para el coche o para hacer ejercicio, pero lo único que encuentro de buena calidad está en inglés. Los pocos que he encontrado en castellano no son leídos por una persona, sino por un ordenador y suenan a lata que dan pena, son insufribles. En cambio en EEUU y en el Reino Unido usan unos actores buenísimos que muchas veces hasta hacen voces. La versión de El Hobbit y El Señor de los Anillos de Rob Inglis es absolutamente espectacular.

“El Orgullo de Chanur”, de C. J. Cherryh

La originalidad de esta historia está en el punto de vista. Lo que se ha visto en tantas novelas de ciencia-ficción, el primer contacto entre humanos y otras especies alienígenas está narrado en esta ocasión desde la perspectiva de los extraterrestres: las seis especies que forman el Pacto no están en absoluto preparadas para encontrarse con los humanos, que pueden romper el delicado equilibrio político y comercial que mantienen.

Por desgracia para Tully, su nave se tropieza en primer lugar con los kif, que no son precisamente amables. El único superviviente, Tully consigue huir y busca refugio en una nave hani, la Orgullo de Chanur. Las hani son una especie de gatas grandotas a las que aquel ser casi calvo les parece de lo más peculiar, pero lo recogen e intentan ayudarlo. Los problemas de las hani no han hecho más que empezar. Además de las dificultades para entenderse con su pasajero, no solo en el lenguaje sino hasta en los gestos, los kif las persiguen sin tregua pues saben que el humano representa toda una nueva región que explotar económicamente.

En ningún momento se describen las impresiones de Tully sobre lo que está pasando, es el lector el que experimenta la que debe ser su extrañeza y confusión, puesto que las hani no necesitan explicarse entre ellas su organización social. Poco a poco nos vamos enterando de que sus tripulaciones están compuestas exclusivamente por hembras, y que  si bien el jefe de las familias en un macho, con varias compañeras, en realidad son las hembras las que tienen el auténtico poder.

Es un libro ligero y aunque a veces requiere un cierto esfuerzo para seguir el hilo, es bastante entretenido. No me importaría leer más sobre las hani de la familia Chanur, y sobre todo de los malvados y fríos kif, los buenos villanos siempre son interesantes.

“Criptonomicón”, de Neal Stephenson

Hace poco ha salido una nueva novela de Stephenson titulada Reamde, que la crítica pone por las nubes y que me muero de ganas de leer. Pero como tengo manías rarunas y me gusta leer todo lo que puedo de un escritor en lo más parecido a su orden de publicación en lugar de la última me he leído Criptonomicón.

Aunque es cierto que no ha desbancado a Snow Crash como mi favorita, me ha gustado muchísimo. Se trata de una historia protagonizada por auténticos frikis de las matemáticas y la informática en dos épocas separadas por cincuenta años.

En los años 30 tenemos a Lawrence Pritchard Waterhouse, un joven matemático que cumple todos los tópicos: es extraordinariamente inteligente, despistado y totalmente carente de habilidades sociales. En Princeton conoce a Alan Turing y a su pareja, un joven matemático alemán. Los tres se hacen buenos amigos y trabajan juntos durante una temporada. Pero estalla la Segunda Guerra Mundial, y los tres acaban trabajando para los servicios de inteligencia de sus respectivos países, creando códigos seguros e intentando romper los de sus enemigos.

Por otro lado tenemos a Bobby Saftoe, un marine de los duros asignado a la división que se ocupa de generar desinformación para confundir al enemigo, a su amigo Goto Dengo, soldado japonés y experto en minería, y a Enoch Root, un sacerdote católico de lo más raro.

En los años 90 algunos de los descendientes de estos personajes convergen, buscando el oro que los japoneses escondieron en Filipinas en los últimos días de la guerra, sin saber que sus abuelos ya lo habían intentado 50 años antes.

La mezcla de personajes y acontecimientos reales con otros ficticios resulta curiosa y a ratos hasta muy divertida. Por ejemplo, el tiempo que pasa Lawrecen Pritchard Waterhouse en Qwlghm, una isla inexistente al norte de Inglaterra en la que hablan no uno sino dos idiomas totalmente carentes de vocales.

Además de contar con detalle como fue el desarrollo de la criptografía y la invención de los primeros ordenadores como herramienta necesaria para romper los códigos enemigos, Stephenson se entretiene con largos pasajes que bien podrían utilizarse para un club de la comedia. Aquí va un ejemplo:

Las pepitas de oro de Cap’n Crunch cubren el fondo del cuenco produciendo un sonido similar al de barras de vidrio partiéndose por la mitad. Diminutos fragmentos se escapan de sus esquinas y rebotan por la superficie de porcelana blanca. Comer cereales correctamente es un baile de pequeños compromisos. Un cuenco enorme cargado de cereales empapados cubiertos de leche es la marca de un novato. Idealmente, uno desea que los cereales completamente secos y la leche criogénica entren en la boca con el mínimo contacto y que la reacción entre ellos tenga lugar en la boca. Randy ha creado un conjunto de planos mentales para la cuchara perfecta para comer cereales que tendría un pequeño tubo corriendo por el medio y una pequeña bomba para la leche, de forma que puedas tomar cereales secos del cuenco, apretar un botón con el pulgar y lanzar leche sobre la cuchara mientras la introduces en la boca. A falta de esa cuchara, lo mejor es actuar con pequeños incrementos, poniendo sólo una pequeña cantidad de Cap’n Crunch en el cuenco y comérselo todo antes de que se convierta en un pozo de asqueroso cieno, lo que, en el caso de Cap’n Crunch, lleva unos treinta segundos.

Esto es solo una pequeña parte, la preparación e ingestión correcta de estos cereales se prolonga varias páginas más.

El devorador de cereales es Randy Waterhouse, nieto del matemático que protagoniza la otra línea temporal de la historia, quien no tiene ni idea de lo que había hecho su abuelo en la guerra. Y su parte de la historia es también lo que se suele llamar un viaje iniciático. Normalmente esa clase de historias las protagoniza un niño o un adolescente, mientras que Randy parece un adulto: está en la treintena, lleva barba, tiene un trabajo y una novia desde 10 años. Pero todo eso son apariencias, en cuanto surge la oportunidad se larga con sus amigos hackers a jugar con sus juguetes de alta tecnología. Y es durante este viaje que Randy madura, se vuelve responsable y hasta se afeita, descubriendo debajo de la barba una cara de adulto.

No sé si todo el mundo encontrará tan divertida e interesante como yo una novela de casi mil páginas plagada de fórmulas matemáticas sobre la generación de números pseudoaleatorios y las claves basadas en números primos, pero desde luego yo la he disfrutado de principio a fin. Estoy deseando empezar con el Ciclo Barroco.

Por cierto, he leído por ahí que los pequeños errores tipográficos o gramaticales que hay en la edición original encierran una clave. Si alguien la ha descifrado me encantaría saberlo.

“El mundo sumergido”, de J. G. Ballard

Aunque Ballard fue conocido sobre todo por sus novelas de ciencia-ficción, la única novela suya que había leído es El Imperio del Sol, en la que se basa la peli de Spielberg y que se basa en sus experiencias en un campo de prisioneros japonés durante la Segunda Guerra Mundial. Así que me decidí por ésta, que creo que fue su segunda novela, y la verdad es que ha sido una decepción.

En este futuro apocalíptico los casquetes polares se han fundido y al subir el nivel del mar gran parte de la tierra ha quedado bajo el agua. Las temperaturas siguen subiendo, y los pocos seres humanos que quedan malviven en el ártico. Un grupo de científicos, escoltados por militares, participa en una expedición al sur con el fin de estudiar los cambios producidos en la flora y la fauna. Al parecer el planeta está volviendo a una etapa parecida al Triásico, un lodazal recalentado con los reptiles y anfibios en lo más alto.

Esto parece el entorno perfecto para desarrollar el tema de la civilización que se desmorona y la desintegración de la sociedad, pero Ballard se pierde en una serie de escenas inconexas y de episodios sin mucho sentido. Sí que hay personajes que está claro que han perdido el norte, pero parecen deambular por los pantanos sin rumbo fijo y sin ningún objetivo. Si al menos tuvieran alguna motivación, pero da la impresión que es esa falta de motivación la que dirige sus acciones.

Es una lectura lenta e incluso aburrida, me ha decepcionado. Me parece que Ballard no es ranita de mi charca.

“La estación de la calle Perdido”, de China Miéville

Parece que hace un siglo que no publico nada, pero entre que este libro es bastante largo y que he pasado dos fines de semana ocupada, la lectura se ha prolongado bastante.

Ya había hecho otro intento de leer esta novela, pero abandoné nada más empezar. Sin embargo, mi tocayo sigue siendo uno de los escritores de ciencia-ficción mejor considerados del momento, así que pensé en probar con otra de sus novelas, El Consejo de Hierro, que también tiene muy buenas críticas. Pero resulta que es la tercera parte de la historia que empieza en La estación de la calle Perdido, con lo que mi TOC se impuso y volví a empezar con este libro.

En una ocasión vi una entrevista con el autor, y a diferencia de la mayoría de escritores de c-f, tipos delgaduchos, con gafas y pinta de que les zurraban cosa mala en el colegio, China Miéville parece un estibador de puerto irlandés, muy capaz de ser él el que da las zurras. Y además es marxista y se llama igual que yo, así que tenía que leerlo.

Se trata de una historia de terror con bicho, pero bicho terrorífico de verdad, puesto que se alimenta de pesadillas. Y las exuda y deja caer sobre la ciudad llena de nuevas víctimas, no solo humanos, sino también los seres de las otras razas inteligentes que habitan la ciudad-estado de Nueva Crobuzón. Estas razas de Xenianos están descritas con gran nivel de detalle, en algunos casos hasta resultar desagradable.

Es con uno de estos xenianos, un Garuda, que es una especie de hombre-pájaro, con quien empieza toda la historia. Es un exiliado de su pueblo a quien le han cortado las alas como castigo por un crimen, y acude a Nueva Crobuzón en busca de un científico que lo devuelva a los cielos. Este científico, Isaac, es quien desencadena toda la serie de acontecimientos más o menos fortuitos que constituyen la trama.

Esta novela pertenece a lo que llaman el New Weird, una especie de mezcla de ciencia-ficción con elementos de magia y terror, y una pizca de ficción especulativa. Se supone que es un género muy nuevo, pero a mí me ha recordado bastante a Lovecraft, con sus largas descripciones y su ritmo lento. A veces diría que demasiado lento, la novela es larguísima con sus casi 600 páginas, y en mi opinión se podría haber reducido bastante, haciéndola más ágil. Pero aun así es una historia absorbente y muy recomendable.

Por supuesto, tiene los que parecen inevitables errores de traducción y edición tan comunes hoy en día. ¿Es que ya no hay correctores en las editoriales? Da la impresión de que es un trabajo que hace un becario mal pagado, o nadie.