“Sacrifice”, de Andrew H. Vachss

Otro libro de la serie de Burke, el sexto, creo. Una vez más, centrado en el tema del abuso a menores, tan importante para este autor.

uBurke es un ladrón/estafador/investigador privado cuyos golpes se dirigen casi siempre contra gente de moral dudosa. Por ejemplo, Una de sus estafas consiste en vender armas a grupos de supremacistas blancos, armas que no existen, claro. Y él se dice a sí mismo que elige esos objetivos porque es mucho más seguro, ya que no van a denunciarlo. Pero cuando se trata de abusos a niños, todo el mundo sabe que Burke trabaja gratis.

En esta ocasión se trata de un niño de unos 9 años al que encuentran junto al cadáver de su hermano pequeño. En principio sospechan de los padres, pero pronto aparece otro bebé muerto en el centro de acogida a donde han llevado el pequeño Luke. El niño sufre un trastorno de personalidad múltiple a causa de las torturas a las que ha sido sometido por parte de sus padres.

Burke se ve involucrado en el caso cuando tiene que mediar entre Inmaculata, la mujer de su hermano Max el Silencioso, trabajadora social, y Wolf, la fiscal de menores que investiga las muertes de los dos bebés. Mac no quiere que el niño vaya a juicio, sino que reciba tratamiento psiquiátrico y que sean sus padres los procesados por los crímenes. Ellos son los asesinos, y su hijo, el arma.

En los primeros libros de la serie había muy pocos personajes: Burke y su hermano del reformatorio, Max (tuvieron el mismo padre: el Estado), y Mama Wong, la mujer china a la que ambos consideran familia. Pero poco a poco su universo se ha ido poblando, haciéndolo mucho más interesante. Wolf, la fiscal, con su enorme rottweiler, parece que va a dar mucho juego. Y en esta novela nos presentan a una mujer policía que apenas interviene pero que promete mucho para las siguientes entregas.

Pero poco a poco, que un ambiente tan oscuro solo lo resisto en pequeñas dosis.

Supongo que el trabajo de Andrew Vachss como abogado de menores debe de ser muy gratificante, poder ayudar a niños que sufren esos abusos tan atroces, casi siempre por parte de sus padres, sacarlos de sus casas y acabar con el infierno en el que viven. Pero también debe de ser horrible enfrentarse todos los días a lo peor de la sociedad, ver lo que hacen con sus hijos y cómo muchas veces esos niños crecen para convertirse en monstruos iguales a sus padres. Crecen como los crían.

“Blossom”, de Andrew Vachss

Quinto libro de la serie de Burke, investigador privado de los bajos fondos y especialista en cazar degenerados, sobre todo de los que les gustan los niños.

Por una vez, Burke deja Nueva York para ayudar a un antiguo compañero de celda, cuyo sobrino es sospechoso de una serie de asesinatos. Un francotirador está masacrando a las parejitas que se paran en los parques, y el tío del chico quiere estar seguro de que es inocente. Porque si lo es, lo ayudará a escapar, y si no lo es el chico no tendrá que preocuparse por la policía, porque su propia familia se encargará de él. Y Burke sabe reconocer a un pervertido en cuanto lo ve.

Se me ha hecho un poco aburrido. Burke es un tipo tan duro, tan duro, tan duro, que parece imposible que algo le salga mal. En este libro cuenta con la ayuda de la chica del título, una estudiante de medicina hermana de una de las víctimas e hija de una madame que también sabe lo suyo sobre los bajos fondos, pero lo podría haber hecho todo él solito.

He hechado de menos a Max el Silencioso, que se queda en Nueva York con su familia. Hasta he echado de menos a Pansy. Ya se se iba al campo, se podía haber ocurrido llevarse a la perra, aunque supongo que un mastín napolitano de 100 kg no es lo más indicado para pasar desapercibido…

Una lectura rápida, aunque no tan entretenida como en otras ocasiones.

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“Hard Candy”, de Andrew Vachss

Si normalmente Burke es un tipo oscuro, estando deprimido ya se sale del espectro del color.

La novela arranca donde termina Bluebelle, con la muerte de Belle durante el último golpe de Burke: una complicada trama para eliminar a Mortay, el karateka psicópata que amenaza a su hermano. El acabar con la vida del padre-abuelo de Belle no lo hace sentirse mejor, y la cosa se complica aún más con la aparición de dos figuras de su pasado: un asesino a sueldo implacable y una prostituta (que menudos compañeros de juego tenía el chaval…). Tras un buen reguero de cadáveres, se cierra todo el lío que Burke había dejado pendiente en la historia anterior, tanto con la policía como en su círculo.

La novela cuenta con los elementos de siempre: los bajos fondos, los abusos a menores, y la idea de que, si se hace daño a un niño, crecerá para hacérselo a otra persona.

“Blue Belle”, de Andrew Vachss

Otro libro más de Burke. En esta ocasión sin Max el Silencioso, ya que Burke se enfrenta a un chiflado que quiere retar a Max a un combate a muerte, así que Burke lo manda de viaje para evitar problemas.

Me pregunto hasta qué punto son verosímiles los pactos que Burke hace con la policía en esta novela, tipo “yo me cargo a este que no lo vais a poder procesar, y os dejo las pruebas para que pilleis a los jefes del cotarro”. Después de todo, el autor es abogado del estado, y lleva años defendiendo a niños víctimas de abusos. Tal vez esto es simplemente lo que le hubiera gustado hacer con todos esos degenerados que veía salir libres para seguir abusando de sus propios hijos.

Creo que ahora le voy a dar un descanso a Burke, y le voy a dar un tiento a algo más ligerito. Acabo de bajarme 5 Gb de libros de ciencia-ficción, así que tengo material de sobra.

“Strega”, de Andrew Vachss

Segundo libro de la serie del detective privado y estafador profesional Burke.
En esta ocasión recibe el encargo de recuperar una foto pornográfica que le han hecho a un niño. El crío está traumatizado, y es lo bastante pequeño como para creer que se se destruye la foto, se elimina el mal que le han hecho, así que Burke removerá cielo y tierra para encontrar esa foto en particular, aplastando con gran entusiasmo a todo cuanto pederasta se interpone en su camino. Una vez más cuenta con la ayuda de su “hermano” Max el Silencioso, un gigante mongol sordomudo (“Tuvimos el mismo padre: el Estado.”)
Casi todos los personajes de las novelas de Vachss pertenecen a los bajos fondos, pero tienen sus principios y sus lealtades, y se aferran a ellos como si no tuvieran ninguna otra cosa en el mundo.

“Flood”, de Andrew Vachss

Éste es el primer libro de la serie del detective privado Burke. El autor, Andrew Vachss, es un abogado americano que sólo defiende a niños que han sido víctimas de malos tratos y que, por supuesto, basa sus novelas en sus experiencias en ese campo.
La historia narra cómo Burke, un detective privado/paranoico profesional ayuda a una mujer a buscar al hombre que violó y asesinó a la hijita de su amiga, y resulta muy entretenida, aunque un poco cruda. No porque describa con detalle los crímenes de los degenerados que pululan por ella, sino porque ser refiere a ellos como si fueran algo común y habitual.
Burke resulta un tipo fascinante, que sólo confía en un selecto grupo de gente extrañísima: una vieja china dueña de un restaurante que lo alimenta como si fuera su madre, un judío chiflado que hace magia con la electrónica, un gigante tibetano mudo al que se refiere como su hermano (los dos tuvieron el mismo padre: el estado), y su perra Pansy, un mastín napolitano capaz de matar a una persona sólo con sentársele encima.
Me ha gustado descubrir a este autor, lleva toda su vida intentando hacer del mundo un lugar mejor. Me interesé por él porque lo escuché en una entrevista del podcast de Barnes&Noble (aquí), y me gustó mucho. Entre otras cosas, dijo que sólo escribe sus novelas porque con lo que gana así, puede permitirse dedicarse sólo a defender a niños, mientras que antes tenía que intercalar otro tipo de casos para ganarse la vida.
También dijo que quería que sus libros se vendieran más baratos (!!!!), porque consideraba que para mucha gente los libros son un lujo, y él quería que estuvieran al alcance de cualquiera.